Al terminar cada tema de estas entradas, me pregunto siempre por dónde continuar; a veces la respuesta surge espontánea, viene a mí deseosa de que la exprese... otras, soy yo la que ha de ir a buscarla, y en no pocas ocasiones se esconde en lugares recónditos. Hoy, sin embargo, la inspiración me ha venido como un dulce soplo... Hoy, quiero hablaros de "Il trovatore". Como siempre digo, estos títulos míos tratan de ser originales; si lo consiguen o no, sois vosotros los que lo decidís. Para los que ya conocéis esta ópera, no tengo que explicaros por qué he titulado esta serie de artículos "Sobre las alas rosadas del amor"; y, para los que no la conocéis, no pienso jugaros la mala pasada de desvelaros, antes de tiempo, la razón de este título.
![]() |
| Zaragoza, ciudad en la que está ambientada "Il trovatore" |
Origen y contexto de "Il trovatore"
En la época en la que se ambienta "Il trovatore", España aún estaba dividida en dos reinos: Aragón y Castilla. Es en Zaragoza, que entonces pertenecía, pues, al reino de Aragón, en donde se ambienta "Il trovatore". De "trovatore" se disfrazará Manrico, el héroe de esta historia.
Por lo general, en los cuentos se representa a los trovadores como artistas hambrientos que deambulan de ciudad en ciudad, tratando de ganar dinero con sus versos y sus canciones. Aunque sí es cierto que los trovadores viajaban y componían poesías y canciones, generalmente eran poetas bien educados y altamente sofisticados y podían provenir de cualquier extremo de la escala social, es decir, que tanto podían ser aristócratas como plebeyos.
En la Edad Media, la mujer representaba un elevado ideal, algo difícilmente alcanzable. El trovador, cuando rendía homenaje a una mujer con sus palabras y sus melodías, era capaz de hacer cualquier cosa por ella, ya fuera cantarle una canción, batirse en duelo y hasta morir. En los días sucesivos, veremos hasta dónde es capaz de llegar Manrico, el trovador de nuestra historia, por su amada Leonora. Deleitémonos con la bellísima voz de Jaime Aragall, interpretando a este Manrico... escuchemos de qué forma tan dulce le canta a su amada Leonor: "Ah si, ben mio..."
Ahora, perdonadme que, como aquel que dice "cambie de tenor a mitad de aria"; en primer lugar, no he encontrado una grabación de Aragall cantando el fragmento que voy a poner a continuación y, en segundo, la interpretación que vais a escuchar seguidamente me ha parecido algo tan maravilloso, que ni he podido ni he querido resistirme a ponérsola. Instantes después de "Ah si, ben mio...", Manrico (por los motivos de los que ya hablaremos cuando vayamos desarrollando la historia) canta este "Di quella pira"; ahora es la voz del genial Giacomo Lauri-Volpi la que nos va a emocionar; en una interpretación magistral, concluye con un "do de pecho" final al que (nos daremos cuenta si escuchamos con atención) las voces del público responden con gritos entusiasmados de "¡biiiis! ¡biiis!...":
"Il trovatore", ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi, con libreto de Salvatore Cammarano, basada en la obra de teatro "El trovador" (1836), de Antonio García Gutiérrez. Cammarano murió a mediados del año 1852; el libreto hubo de ser completado por Leone Emanuele Bardare. La ópera se estrenó en el Teatro Apollo de roma, el 19 de enero de 1853. Para finalizar la entrada de hoy, os propongo que, cuando terminéis de leer estas líneas, cerréis los ojos e imaginéis que asistimos a aquel estreno... Al son de los primeros compases que ejecuta la orquesta, se levanta el telón y escuchamos...: "¡All'erta! ¡All'erta!..."
(Fuentes: "Guía universal de la ópera" de Roger Alier y www.youtube.com)
cerréis los ojos e imaginéis que asistimos a aquel estreno... Se levanta el telón







No hay comentarios:
Publicar un comentario