Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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sábado, 26 de mayo de 2012

POR SUS "OBERTURAS" LAS CONOCERÉIS (I)


En no pocas ocasiones ocurre que, de una ópera determinada, es comúnmente conocida sólo su obertura; pongamos, a modo de ejemplo, la de una delicia que jamás me cansaré de recomendar: "El barbero de Sevilla" de Rossini:


Pero ¿qué ocurre si nos quedamos sólo en la "obertura"? Es lo mismo que si, ante una deliciosa comilona, nos conformamos con el aperitivo. Merece la pena, y mucho, conocer el resto del menú. Para ello, en el caso de "El barbero de Sevilla" permitid que os remita a dos entradas de este mismo blog:


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Continuemos con otra "obertura" muy conocida; al escuchar los primeros compases, creo que habrá pocas personas que no la reconozcan:


La indomable "Carmen", de Bizet, en efecto. Os invito a que leáis tres artículos de este blog:


Y otro que, aunque es un artículo de opinión, también está relacionado con la "Carmen" de Bizet:

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La siguiente "obertura" quizá no os sea tan conocida, pero ni quiero ni puedo resistirme a ponerla, porque con ella debuto mi adorado Alfredo Kraus. Me refiero a "Rigoletto":


Y para invitaros a profundizar en la historia, os propongo este post: http://descubrirlaopera.blogspot.com.es/2011/05/rigoletto-o-el-rey-que-oficialmente-no.html

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Y por hoy, doy por concluida la sesión, que tampoco es cuestión de "emborracharse" (musicalmente hablando). Hasta mañana, queridos amigos.

viernes, 18 de mayo de 2012

CORTITO Y TODO PARA ATRÁS (EL BARBERO DE SEVILLA)


Queridos amigos, hoy es para mí un día especial;  hoy tengo el honor de presentaros una entrada que un buen amigo, al que conocí a través de twitter, Sandro Malfitano (@Malfitan0) ha tenido la amabilidad de dejar que publique en mi pequeño rincón. Hace poco, él tuvo la gentileza de dejarme colaborar en el suyo, así que yo no podía perder la oportunidad de pedirle que participara también en el mío. Deseo que esto sea sólo el comienzo de muchas más colaboraciones entre dos blogs de ópera que son primos-hermanos.

Antes de continuar, para los que no lo conozcáis, os recomiendo que visitéis el blog de @Malfitan0: http://enlaesquinaescuchando.wordpress.com/ Sandro tiene un gran talento para hablar sobre ópera de forma amena y divertida; sabe hacer de cada historia algo muy apetecible y fácil de entender. Pero, para que vosotros mismos lo comprobéis, os dejo ya con el gran @Malfitan0

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Momento azul en Sevilla (fuente: flickr.com)

Cortito y todo para atrás (Il barbiere di Siviglia)
Esta vez nos vamos con “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini. La primera de Rossini que tratamos en esta colección. ¿Por qué esta y por qué ahora? Sin ningún motivo en particular; como verán si visitan mi blog, no hay un orden especial para presentar las óperas. En este caso simplemente sucedió que, mientras veía televisión con mi hijo pasaban unos antiguos dibujos animados de “El conejo de la suerte”, donde él se encarga -como siempre- de hacerle la vida imposible a Elmer, en esta ocasión en un teatro mientras representaban “El barbero…” pensé: “¿Y por qué no? si además es la mejor ópera bufa.” Como siempre digo: hay muchas cosas interesantes que decir sobre esta ópera, pero hay mucha gente haciéndolo; yo me limito a presentártela. Vamos allá con el argumento.

La acción sucede en Sevilla -claro- en el siglo XVII. En una plaza frente a la casa del doctor Bartolo un estudiante pobre llamado Lindoro le da una serenata a Rosina, pupila del doctor quien, a su vez, está interesado en casarse con ella. Excelente: he escrito cuatro compases y ya tenemos un triángulo amoroso. Ahora bien, Lindoro no es otro que el conde Almaviva disfrazado, pues quiere que Rosina se enamore de él y no del dulce sonido de las monedas ni del frufrú de las sedas. Aparece en la plaza el autoproclamado más famoso barbero de Sevilla, Fígaro, quien alguna vez fue sirviente del conde y a petición suya (a la que añade una oferta en dinero) le sugiere que se disfrace de soldado borracho para que el doctor lo aloje en su casa y así poder acercarse a Rosina.

En la casa del doctor Bartolo vemos que él conversa con Basilio, un profesor de música, quien le cuenta que el conde Almaviva ha llegado a Sevilla y está enamorado de Rosina, y le sugiere al doctor, para quitar del medio al conde, que ventilen rumores sobre él (dicen que los rumores hay que ventilarlos porque siempre huelen mal). Fígaro entra a la casa y le dice a Rosina que escriba una carta para Lindoro (ya saben: el conde disfrazado) para que él se la haga llegar. Esto lo ve Bartolo quien sospecha que algo huele mal (además de los rumores) pero no puede confirmar nada.

Vemos luego a la sirvienta del doctor, Berta, que se cruza con un soldado borracho (ya saben: el conde disfrazado) y asustada corre a buscar al doctor. El soldado… es decir el conde logra hablar con Rosina y le dice que es Lindoro (¿ya se perdieron?) y le entrega una carta. Bartolo también ve esto y quiere saber qué es ese papel y Rosina le engaña y le entrega la lista de la lavandería. El viejo truco de la carta de amor que se convierte en lista de lavandería. Será por eso que dicen que el amor lava las penas. No sé. Sigamos. Bartolo y el conde comienzan a discutir y se suman Berta, Fígaro y Basilio, armando un alboroto tal que viene el oficial de la guardia y arresta al soldado borracho, pero basta que éste le mencione que es el conde para quedar en libertad, para asombro de todos.

Vemos nuevamente a Almaviva en casa del doctor, pero disfrazado esta vez como maestro de música substituto (pues hacen creer que Basilio está enfermo) para poder acercarse a Rosina. Bartolo sospecha (otra vez) pero finalmente acepta creyendo que es Lindoro y que es un sirviente del conde que pretende conseguir mujeres para su amo pero, para no dejarle solo con Rosina, hace que Fígaro le afeite ahí mismo. Total, las clases de canto y los trabajos de barbería son en muchos casos lo mismo… hay algunos alumnos que merecen una navaja afilada muy cerca de la garganta…

En eso llega Basilio, el supuesto enfermo, y luego de un pequeño soborno se hace el enfermo (¿ven que sí estaba enfermo después de todo?) pero Bartolo termina por darse cuenta del truco y echa a todos, convence a Rosina de que Lindoro es un sirviente del conde y sale en busca de un notario para redactar el contrato matrimonial que le unirá a Rosina.

El conde disfrazado de Lindoro y Fígaro se cuelan con la ayuda de una escalera por el balcón de la casa del doctor para encontrarse con Rosina, que le dice al conde lo que cree saber sobre Lindoro. Éste finalmente le explica todo y le confiesa quién es en verdad y los dos se declaran su amor.

Fígaro les apremia para que se retiren cuando se oye que se acercan dos personas; intentan huir, pero la escalera ya no está. Los que llegaban eran el notario y Basilio pero el conde convence a este último tras un soborno (o la alternativa de dos balazos en el cráneo) de ser, junto con Fígaro, testigo del matrimonio del conde con Rosina. (Pero… ¿no era que Rosina se iba a casar con Bartolo y por eso llegaba el notario? Sí. ¿Qué parte del concepto “ópera bufa” no entendiste? Sigamos.) Bartolo entra pero es demasiado tarde porque el contrato matrimonial ya está firmado; sin embargo, se consuela cuando le permiten conservar la dote de Rosina. Espero que se refieran al dinero, porque si lo que quería era la ropa de Rosina… mhmmm…

Me pregunto cuántas comedias de televisión se habrán basado más o menos fielmente en este argumento. No pocas seguro. Solo falta que aparezca un conejo y un tío con una escopeta. ¡Hey!... un momento…

Vamos con algunos enlaces:
Comenzamos con el archiconocido “Largo al factótum” de Fígaro, aquí con Rodney Gilfry, muy divertido.


Ahora  Juan Diego Florez como el conde Almaviva cantando “Ecco ridente in cielo”


La mezzo Elina Garanca hace de Rosina cantando “Una voce poco fa”


Y como me gustan las peleas de mezzos ahora es Cecilia Bartoli cantando la misma pieza (aquí con segmentos de una entrevista). Escojan ustedes, yo me quedo con las dos.


La misma Cecilia Bartoli junto con el barítono Bryn Terfel haciendo de Rosina y Fígaro en “Dunque io son”. Un placer escucharlos y verlos.


Aquí ¿Robert Lloyd? (corríjanme si me equivoco) hace de Basilio cantando “La calunnia è un venticello”


Joyce DiDonato canta “Contro un cor” en la lección de canto de Rosina, y sí, el falso maestro divertido es Florez.


Y para terminar como comencé, y recordando que yo escribo esto tratando de difundir la ópera, aquí el enlace de “El conejo de la suerte” con el que Warner Brothers seguramente expuso por primera vez a muchos, pero muchos niños al sonido de la música clásica.

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Y hasta aquí la entrada de hoy. Para mí es un placer, ya sea en Perú o en España, estar con Sandro parada en la esquina escuchando ópera.

viernes, 23 de marzo de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (VIII)

En mi afán, nunca del todo satisfecho, de contribuir a la divulgación de este maravilloso arte que es para mí la ópera, os traigo hoy una serie de anécdotas, recogidas de aquí y de allá, que muestran una faceta distinta del mundo de la lírica. Empecemos por una referida al genial Giuseppe Verdi.

Giuseppe Verdi (fuente: fotopedia.com)

A pesar de la fama extraordinaria que acabó alcanzando el compositor de Busseto, llegó a pasar apuros económicos. En una de estas malas rachas, escribió a un amigo rogándole que le prestara mil liras. Pero resultó que el amigo, no sólo no pudo prestárselas, sino que le contestó lo siguiente:

"Tu petición me ha llegado en un momento de extrema necesidad. Tan es así que, para afrontar algunos compromisos ineludibles, he vendido, con la pena que podrás imaginar, tu propia nota en calidad de autógrafo. Me han dado por ella 500 liras. ¡Me has salvado! Tienes todo mi reconocimiento".

En una nueva nota, Verdi respondió a su amigo: "Todo eso está muy bien, pero te ruego quieras al menos facilitarme la dirección de la persona que te ha comprado mi autógrafo. Quizá pueda venderle algún otro".

Ironías de la vida...

Y ahora otro episodio que da muestra de que Enrico Caruso no sólo era un gran cantante, sino un excelente ser humano.

Enrico Caruso cantando "La donna è mobile"
(fuente: www.youtube.com)

Vivía Caruso en los EEUU, en una época en la que la mayor parte de Europa estaba en guerra. Un buen día, recibió la visita de cinco compatriotas. "Señor Caruso" le dijeron "marchamos a Italia, a combatir. Somos pobres y jamás hemos podido poner el pie en el teatro en el que usted actúa".

- "¿Y qué es lo que desean ustedes?" les contestó amablemente el célebre tenor.
- "Vamos, como hemos dicho a la guerra. Quizá muramos en ella, pero antes, quisiéramos escuchar al gran Caruso. Hemos reunido doscientos dólares; son muy pocos, pero es todo lo que poseemos y desearíamos que, por esa suma, usted cantase una canción, una sola canción para nosotros".

A Caruso se le humedecieron los ojos, como no podía ser de otra manera. Luchando contra el nudo que le oprimía la garganta, al fin pudo decirles: "¿Una canción? ¡todas las que ustedes quieran! Y esos doscientos dólares, llévenselos a sus madres". Y Caruso cantó toda una noche para aquellos cinco compatriotas que, tal vez, no regresarían vivos del combate.

Veamos ahora una muestra del temperamento del prodigioso Ludwig van Beethoven.

Beethoven (fuente: www.arteyfotografia.com)

Solía el compositor ir por la calle con ropas viejas, con los pelos desordenados, gritando a pleno pulmón las melodías que se le iban ocurriendo y anotándolas en un cuaderno. En una de estas ocasiones, al pasar por delante de una elegante residencia, ante cuya puerta de hallaban agrupadas unas cuantas personas elegantemente ataviadas, Beethoven pisó sin darse cuenta la cola del vestido de fiesta de una señora; volvióse ésta  indignada, y le gritó al músico:

- "¡Sois una bestia!".

Beethoven (que aún no había perdido del todo el oído), sin inmutarse, se quitó el sombrero, hizo una cortés reverencia y le respondió:

- "Sin embargo, la cola la llevais vos, señora...".

Para terminar (por hoy), unas cuantas anécdotas sobre ese prodigio de la naturaleza que fue Wolfgang Amadeus Mozart:

Mozart (fuente: paulhelm.com)

  • Se ha llegado a calcular la rapidez con la que Mozart escribía su música. Si un copista transcribiera toda su obra, tardaría unos veinticinco años, trabajando diez horas diarias. Por mucho que este cálculo sea fruto de la exageración, se deduce sin lugar a dudas que Mozart fue el músico más precoz y rápido de todos los tiempos.
  • Sobre la capacidad memorística de Mozart para la música se cuenta que un día, cuando le faltaba poco para morir, el empresario teatral Schikaneder le sorprendió escribiendo el "Requiem", en lugar de "La flauta mágica", que estaba encargada antes, y tenía la fecha de estreno ya comprometida.  Schikaneder  se desesperó e increpó a Mozart: "¿Dónde está mi música?" Mozart señaló su propia cabeza y dijo: "Aquí es donde la tengo, todo lo demás son sólo garabatos y más garabatos en la partitura".
  • Siendo Mozart un adolescente, se le acercó un muchacho de su edad y le preguntó cómo se componía una sinfonía. Mozart le contestó que aún debía dejar pasar muchos años de aprendizaje antes de intentarlo. El joven, irritado con la respuesta, le objetó: "Pero tú ya componías a los diez años". Mozart, imperturbable, contestó: "Sí, pero no tenía que preguntar cómo hacerlo". 
  • Con ocasión del estreno de "Las bodas de Fígaro", el Archiduque Fernando le dijo a Mozart: "No sé si le gustará a la gente, mi querido Mozart, es demasiado ruidoso, tiene demasiadas notas". Mozart no pudo evitar corregir a tan importante personaje: "No, mi señor, tiene sólo las necesarias".

(Fuentes: latierranoesredonda.blogspot.com, www.enriquegracia.net, saramori.lacoctelera.net, www.youtube.com y www.epdlp.com)

miércoles, 15 de junio de 2011

LOS TEATROS: LA FENICE DE VENECIA

En 1774, el Teatro San Benedetto, el teatro de ópera más importante de Venecia (con más de cuarenta años de historia) fue destruido por un incendio. Poco después de su reconstrucción, surgió una disputa legal entre la compañía que lo administraba y los propietarios, la familia Veiner. Ganó la familia, por lo que la compañía decidió construir por su cuenta un nuevo teatro en el Campo San Fantin.

Las obras se iniciaron en junio de 1790, y terminaron en mayo de 1792. El nuevo teatro fue nombrado "La Fenice" para honrar el resurgimiento de la compañía, primero de sus cenizas y luego de su mudanza. La Fenice se inauguró el 16 de mayo de 1792 con la ópera "I giuochi d'Agrigento", de Giovanni Paisiello.


Ha sido un local célebre por la cantidad de óperas importantes que se han estrenado en él, como "Tancredi" (1913), "Sigismondo" (1914) y "Semiramide" (1823) de Rossini, "I Capuleti ed i Montecchi" (1830) y "Beatrice di Tenda" (1833) de Bellini, y otras. Escuchemos la Obertura de: "Semiramide".
En diciembre de 1836, el fuego atacó nuevamente al teatro, que tuvo que ser reconstruido rápidamente, reabriendo sus puertas el 26 de diciembre de 1837. En el nuevo teatro se estrenaron varias óperas de Verdi, como "Ernani" (1844), "Rigoletto" (1851), "La traviata" (1853) y "Simon Boccanegra" (1856)

En 1884 se inició la colaboración de Verdi con este teatro, con una producción de "Ernani" durante la temporada de carnaval. Luego se sucedieron los estrenos de "Aída", "Rigoletto", "La traviata" y "Simon Boccanegra".

Durante la Primera Guerra Mundial, La Fenice fue cerrada y cuando reinició sus actividades lo hizo con muchas producciones y atrayendo a grandes cantantes y directores del mundo. En 1930 la Bienal de Venecia iniciaba el Primer Festival Internacional de Música Contemporánea, en el que se presentaron compositores de la talla de Igor Stravinsky y Benjamin Britten. En ediciones posteriores de este festival se han presentado también Luciano Berio, Luigi Nono y Sylvano Bussotti.

En 1938 pasó a ser un "Ente autónomo", con temporadas anuales de otoño, invierno y primavera y otras representaciones ocasionales. Se han estrenado en él óperas de autores contemporáneos, como Stravinsky ("The Rake's Progress", 1951), Britten ("The Turn of the Screw", 1954) y también otras de Nono, Malipiero, Dallapiccola, Nino Rota y otros compositores italianos.

El 29 de enero de 1996 otro incendio destruyó completamente el teatro; se descubrió que fue provocado y un juzgado de Venecia encontró culpables a dos electricistas que tenían problemas contractuales con la compañía. Se celebró un hermanamiento entre La Fenice y el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, incendiado dos años antes. En Venecia, graves problemas políticos retrasaron varios años la reapertura de La Fenice, que no tuvo lugar hasta 2004, con un concierto en el que se interpretaron obras de Beethoven, Wagner y Stravinsky. La reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto Aldo Rossi quien respetó el estilo original del siglo XIX. El teatro dispone de unas 1.500 localidades con 96 palcos distribuidos en cuatro pisos.

(Fuentes: "Dicccionario de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, http://www.epdlp.com/ y flickr.com).


martes, 24 de mayo de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: EL MAESTRO ALFREDO KRAUS

Rindo hoy mi particular homenaje al que, para mí ha sido, es y será el mejor tenor de todos los tiempos: Alfredo Kraus. Ésa es sólo, por supuesto, mi modesta opinión. Ya he hablado, en la entrada con la que inauguré este blog, de cómo descubrí la ópera. Pues bien, esa misma emoción que describí entonces, la siento cada vez que escucho a Alfredo Kraus.

Por poner un ejemplo, cada vez que le escucho cantar "Una furtiva lagrima" de "L'elixir d'amore", automáticamente me empieza a entrar una congoja tan grande... que las lágrimas se me caen solas, sin poderlo remediar; me "toca la fibra sensible". Al principio, como ya comenté, no conocía ni el tema de que trata "L'elixir d'amore" ni la letra de "Una furtiva lagrima" y pensaba que era una tragedia, un drama terrible; pero aún ahora que ya sé de qué va, que ya sé que lo que está cantando Nemorino no es nada triste, sino todo lo contrario, porque es la alegría que siente al darse cuenta de que Adina parece ser que, después de todo, le quiere... aún ahora, cuando escucho a Kraus cantando esta melodía, la emoción me llena y se me desborda en lágrimas...

Para mí Kraus es la serenidad, la elegancia, el canto dulce y sin aspavientos (al contrario que tantos otros), la modulación precisa, la inteligencia para adaptar su repertorio a las cualidades vocales de su voz. Aunque, musicalmente hablando, no sé expresarme en términos "técnicos", y aunque las comparaciones sean odiosas, basta escuchar a Kraus en "Werther" cuando canta: "...Pourquoi me revéille...eeeeeeer!" y darnos cuenta de que "sube" (y de qué manera) en una sola respiración, sin cambiar de vocal. En cambio, más de uno (y más de dos), para "llegar", hacen: "...Pourquoi me revéille... (paran y, para lucirse, cogen aire, cambian de vocal y por fin sueltan el "chorro":) aaaaaaar!". En fin.

Y ahora, en un tono un poco más "enciclopédico", veamos una breve biografía de este gran artista.

Alfredo Kraus.
Alfredo Kraus Trujillo nació en Las Palmas de Gran Canaria, el 24 de noviembre de 1927, hijo de madre española y padre austríaco. Mas bién para complacer a su padre, que le insistía en que tuviese alguna titulación, se graduó en ingeniería industrial por la Escuela Técnica de Las Palmas en 1950, aunque ya había empezado a cultivar su verdadera vocación con lecciones de piano a los cuatro años de edad. A los ocho, formaba parte del coro infantil de colegio. Su formación, además de solfeo y piano, incluyó varios idiomas. Estudió canto con la señora Markoff en Barcelona, y más tarde con el maestro Andrés en Valencia. Finalmente fue a Milán, donde conoció accidentalmente a la que fuera gran cantante lírica Mercedes Llopart, con quien finalizó sus estudios.

Él mismo comentó más de una vez que había debutado quizás un poco tardíamente (respecto a otros cantantes), con veintinueve años, y que lo hizo después de un año tan sólo de preparación más específicamente orientada al canto; pero también él mismo decía que, si se sentía suficientemente preparado, ¿por qué no?. Su primer papel a nivel internacional fue el de duque de Mantua en "Rigoletto", de Verdi, en el Teatro Real de El Cairo, en 1956; después, encarnó a Mario Cavaradossi en “Tosca”, de Puccini, papel que no volvería a interpretar porque consideraba que sus cualidades vocales no se ajustaban a las que requería el personaje. Juzgad vosotros mismos:

 
Alfredo Kraus canta "E lucevan le stelle",
de Tosca, de Puccini.

El 27 de marzo de 1958 se presenta junto a María Callas en el Teatro Nacional de San Carlo, de Lisboa, en una legendaria producción de “La traviata” de Verdi, cuya retransmisión por radio fue grabada, y de la que se conservan (si bien por pura casualidad) algunos fragmentos en vídeo (que ya hemos visto en una entrada anterior). Escuchémosle en un pasaje de "La traviata": "Lunge da lei".

Ese mismo año, 1958, protagoniza la película "Gayarre", sobre la vida del famoso tenor navarro. A la película en sí se le pueden poner muchas pegas (como detalle "curioso", en la escena final, uno de los personajes, dependiendo del plano que se muestre, en un momento tiene el pelo canoso y en el instante siguiente ya no lo tiene... y luego le vuelven de nuevo las canas... y se le vuelven a quitar... no digo más para quien no haya visto la película), pero solamente la escena que recrea la última romanza que cantó Gayarre, aquel precioso: "Je crois entendre encore..." de "Les pêcheurs de perles", de Bizet, y ver cómo se le quiebra la voz... Sólo ver y escuchar esa escena merece la pena. Seguro que esa fue la única vez que le salió un "gallo", y eso porque lo exigía el guión.

Continuando con su biografía, también en 1958 se presenta en el Liceo de Barcelona con "Rigoletto", de Verdi, y "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, junto a Gianna D'Angelo, con quien volvió a cantar "Il barbiere di Siviglia", de Rossini, en el mismo teatro, en 1960. Al igual que ocurriera con el Mario Cavaradossi de "Tosca" de Puccini, también sacó de su repertorio, y por los mismos motivos, al conde Almaviva de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. Menos mal que llegó a grabarlo: "Ecco ridente in cielo".

Debutó en el Convent Garden de Londres con "Lucia di Lamermoor", de Donizetti (1959) y en La Scala de Milán como Elvino, en "La sonnambula", de Bellini, en febrero de 1960. En esta década fue reforzando su prestigio con grandes actuaciones: en 1962 grabó un Ferrando de "Così fan tutte", de Mozart, junto a E. Schwarzkopf y en 1964 se presentó con "Fausto", de Gounod, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

En el Liceo barcelonés cantó "Les pêcheurs de perles", de Bizet (1965). En 1966 debutó en el viejo Metropolitan de Nueva York como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Mozart. Ese mismo año cantó "I puritani", de Bellini, en San Francisco, junto a Joan Sutherland; en el Teatro Colón de Buenos Aires cantó "La favorita", de Donizetti, en 1967 y en 1968 debutó con cuatro papeles distintos en el lapso de un mes en la Ópera de Viena: el duque de Mantua ("Rigoletto", de Verdi), Alfredo ("La traviata", de Verdi), Don Ottavio ("Don Giovanni", de Mozart) y Fausto (en la ópera del mismo nombre de Gounod). Escuchemos un fragmento de "La traviata" en las voces de Alfredo Kraus y Renata Scotto: "Brindis".

Igualmente en 1968 causó un gran impacto como Ernesto en un "Don Pasquale", de Donizetti, dirigido por Sarah Caldwell (hoy en CD) y en 1979 grabó "I puritani", de Bellini, con Montserrat Caballé. En su repertorio figuraban óperas que le distinguieron por todo el mundo, como "Lucia di Lamermoor", "Linda di Chamounix" y "Lucrezia Borgia" (Convent Garden, 1980; Liceo, 1989; París, 1989, todas de Donizetti y todas con Joan Sutherland), en incluso "La fille du régiment", de Bizet, con más de cincuenta años, en 1984 (Gran Teatro del Liceo) y en 1985 (Teatro de la Zarzuela de Madrid). Éste es un fragmento de "Rigoletto", en una representación de 1989:

 Alfredo Kraus canta "La donna è mobile",
de "Rigoletto", en una representación
de 1989 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Siendo maravillosa esta grabación de "Rigoletto" en el Teatro de la Zarzuela, no lo es menos el "Rigoletto" de Parma con Leo Nucci. La presencia de Kraus en el escenario es "electrizante". Y en las dos grabaciones se puede observar lo mismo: al llegar a "La donna è mobile" el público aplaude, aplaude y aplaude... hasta que uno cree que, inevitablemente, Kraus tendrá que hacer un "bis"...

A pesar de todo y sin lugar a dudas, su personaje más conocido, aquel por el que se le recuerda más especialmente es el atribulado Werther, de la ópera del mismo nombre de Massenet. La grabación que hizo de esta ópera en 1979 para EMI, con Tatiana Troyanos es un disco de referencia, de audición obligada para todos los amantes de Kraus. Cerca de cumplir sesenta años, estudió "La jolie fille de Perth", de Bizet, que grabó en disco (1985) con June Anderson. Mas tardé, también con ella, grabó "La muette di Portici", de Auber(1987). Aquí le tenemos en un "Werther" de 1982:

Alfredo Kraus canta "Pourquoi me réveiller?"
de "Werther", de Massenet,
en una representación de 1982
en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Kraus fue asimismo un destacado intérprete de zarzuela, con grandes éxitos como “La tabernera del puerto”, de Sorozábal, “Doña Francisquita”, de Vives. Inolvidable aquella “Francisquita” que hizo junto a Ana María Olaria en 1956, en la reinauguración del Teatro de la Zarzuela. Veamos y escuchémosle en un fragmento de otra "Francisquita", esta vez junto a Marta Senn (Aurora) en 1996 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid:

Dúo de Aurora y Fernando,
de "Doña Francisquita".

Famoso por su seriedad como intérprete, por sus excelentes clases (fue maestro de jóvenes intérpretes como el tenor venezolano Aquiles Machado, el tenor italiano Giuseppe Filanotti y el tenor griego Mario Franguolis), y concentrado en su técnica y en el repertorio adecuado a su voz, alcanzó los setenta años de edad en buena forma vocal (¡a ver cuántos tenores pueden decir lo mismo!), y en la "Luccia di Lamermoor", de Donizetti, de la Deutsche Oper de Berlín, en 1998, recibió ¡quince minutos de aplausos! como Edgardo. Ese verano cantó en el Festival de Peralada, y poco después actuó en el Teatro Real de Madrid, pero la muerte de su esposa y un quebranto de salud acabó con su carrera. Su última grabación fue "Marina", de Emilio Arrieta, con María Bayo (1997); escuchemos un fragmento: "Ya estamos a bordo"; cantan: Alfredo Kraus y María Bayo.

Recibió el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 1985, y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1991. La crítica internacional y el público más entendido y exigente han considerado a Alfredo Kraus como uno de los mejores tenores líricos del mundo y el más grande belcantista de su generación. Como honor inédito en la historia de un artista vivo, el auditorio de su ciudad natal se llamó Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria. Tras la muerte de su esposa, de su querida Rosa, en 1997, ya no volvió a ser el mismo; y tan sólo dos años después que ella, falleció en Madrid, el 10 de septiembre de 1999.

Podéis encontrar mucha más información en un fantástico blog titulado: Alfredo Kraus "El Tenor", cuya dirección es: http://alfredokraus.espacioblog.com/.

(Fuentes: wikipedia, "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, flickr.com,  www.epdlp.com y www.youtube.com).

lunes, 9 de mayo de 2011

RIGOLETTO O EL "PENDÓN" DEL REY

Retrato del bufón
Barbarroja, Velázquez.
Fuente: artelista.com.

Rigoletto es una ópera compuesta por Giuseppe Verdi dos años antes que La Traviata, es decir, en 1851. El libreto es, como lo sería después el de La Traviata, de Francesco Maria Piave y se estrenó, igual que lo haría más tarde la triste historia de Violeta Valéry, en el Teatro La Fenice de Venecia.

Personajes
Duque de Mantua (tenor lírico).
Rigoletto, bufón del duque (barítono dramático).
Gilda, hija de Rigoletto (soprano lírica o soprano ligera).
Giovanna, doncella de Gilda (mezzosoprano).
Sparafucile, sicario (bajo).
Maddalena, hermana de Sparafucile (mezzosoprano o contralto).
Conde Monterone, noble (barítono).
Conde Ceprano, noble (bajo).
Marullo, cortesano (barítono).
Borsa (barítono).
Coro de cortesanos, sirvientes, comparsa.

La acción se desarrolla en Mantua (Italia), durante el siglo XVI.


Argumento
El libertino duque de Mantua, además de gobernar la ciudad, se dedica a seducir y a abusar de cuantas mujeres le place, sin que le suponga ningún cargo de conciencia matar a padres o maridos si llega el caso. Por eso, canta que le da igual esta que aquélla, que no cede el "imperio de su corazón": "Questa o quella..." canta: Jean Pierce; fuente: www.liberliber.it.  

Rigoletto, bufón del duque, es cómplice de su amo en estas aventuras (tanto es así que Monterone, padre de una de las víctimas del duque, le lanza una terrible maldición que deja a Rigoletto muy preocupado); al mismo tiempo, Rigoletto lleva una vida paralela en la que es amantísimo padre de una hija, Gilda, a la que trata de guardar a toda costa de las garras del duque y de sus licenciosos cortesanos. Lo que no sabe Rigoletto es que Gilda ama en secreto al duque, que se ha presentado ante ella como un pobre estudiante llamado Gualtier Maldé.

La corte de aduladores y compañeros de fechorías del duque, que creen que Gilda es la amante de Rigoletto, se las arreglan para que éste, mediante un engaño muy bien urdido, les ayude sin saberlo a raptar a la que ya sabemos que es su propia hija. Todo esto a espaldas del duque, que, a solas, maldice a quienes (él aún no sabe quiénes son) se han atrevido a raptar a su amada, una muchacha tan dulce que "casi le ha empujado a la virtud" (aunque él se mantiene firme en su desenfreno, ¡no faltaba más!); canta: "Ella mi fu rapita..." canta: Jean Pierce; fuente: www.liberliber.it.

Más tarde, los cortesanos ofrecen la presa al duque, que reconoce en ella a Gilda y que, claro está,  no le hace ascos. Rigoletto, desesperado porque le han  robado a su hija, se enfrenta a los raptores de su pequeña; primero les maldice, les exige que se la devuelvan, y, poco a poco, llega incluso a suplicarles: "Cortigiani, vil razza..." canta: Leonard Warren; fuente: www.liberliber.it. Por fin, Gilda es devuelta a los brazos de su padre, que jura vengarse del duque por la afrenta recibida.

A orillas de un río, frente a la casa de Sparafucile (un sicario al que Rigoletto ha pagado para que mate al duque), Rigoletto y Gilda esperan escondidos. La intención del padre es desengañar a su hija, mostrándole cómo aquel que, supuestamente, la ama tanto, viene a encontrarse en esa casa con otra mujer. Y es a esa otra mujer (que no es sino Maddalena, hermana y cómplice de Sparafucile) a la que el duque canta el aria más famosa de toda la ópera: "La donna è mobile" canta: José Carreras; fuente: www.epdlp.com. Rigoletto ordena a Gilda que se vaya a casa, coja dinero y, disfrazada de hombre, huya hacia Verona. La muchacha no sabe ni qué decir.

Sparafucile y Rigoletto deciden que, una vez muerto el duque, lo pondrán en un saco y lo arrojarán al río. Maddalena, que se ha encaprichado del duque, ruega a su hermano que mate al bufón en vez a él (así, podrá cobrar el dinero que aún le debe Rigoletto sin tener que matar al duque). Pero Sparafucile no puede asesinar a un cliente para robarle ¡él no es un ladrón!; sin embargo, le promete a su hermana matar al primer hombre que se presente en la taberna en lugar de al duque y dar el cambiazo. Gilda, que ha desobedecido a su padre, vuelve a la taberna vestida de hombre. Ha escuchado la conversación de los dos hermanos, y decide sacrificarse por el hombre al que, a pesar de todo, ama con toda su alma. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile, le clava un cuchillo.

Rigoletto entra en escena. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque. Cuando se dispone a arrojarlo al río, Rigoletto oye la voz del duque desde el interior de la posada. Horrorizado, abre el saco y ve a su hija agonizante aún. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto en la que recuerda la maldición de Monterone.

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La historia acerca de cómo se gestó esta obra puede calificarse, como poco, de "tortuosa". El libreto está basado en la obra "El rey se divierte", de Víctor Hugo, drama que había sido censurado en su estreno en París, pues se veía con muy malos ojos que un rey se dejara arrastrar por la lujuria, el engaño y la corrupción (a pesar de que la obra era un fiel reflejo de la realidad, o precisamente por eso). Verdi aceptó desde un principio modificar los nombres y los lugares, siempre que pudiera conservar el núcleo del drama. Y, para que la mojigata sociedad de la época no se sintiese ofendida, el lujurioso protagonista pasó de ser un rey a convertirse en un simple duque (a quien parecía que era más aceptable atribuirle tamaños "pecados").

Tres meses antes de la fecha prevista para el estreno de la ópera, la censura volvió a hacer de las suyas y vetó el libreto. El comunicado oficial decía así: "El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto". El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro, que se pusieron de acuerdo con Verdi y Piave para que cambiasen, al menos, estos puntos:
  • Trasladar la acción de la corte de Francia a una corte menor.
  • Cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
  • Cambiar la escena en la que el libertino posee una llave para acceder al cuarto de la protagonista por otra distinta que respete la necesaria decencia.
  • La visita del rey a la taberna será casual y no dictada por bajos propósitos.
Los cambios fueron aceptados y el contrato se firmó. Lo que no pudo cambiar la censura con su hipocresía fue lo que Verdi pretendió y logró captar, que era la complejidad del personaje de Rigoletto, bufón que se mueve entre el amor por su hija y el odio por el duque y sus cortesanos, cuando sufre en carne propia una afrenta similar a muchas de las que él mismo había sido cómplice.

Aquí podéis encontrar el libreto:

(Fuentes: wikipedia, kareol, www.elaleph.com y www.liberliber.it).

martes, 3 de mayo de 2011

MÁS MELODÍAS CONOCIDAS


Siguiendo con el tema de la entrada anterior, otra melodía muy conocida, creo yo, es "La donna è mobile", de Rigoletto, de Verdi. Pertenece a la ópera Rigoletto, de Verdi. Como curiosidad, decir que Alfredo Kraus debutó con esta ópera, en el papel del protagonista masculino, el Duque de Mantua que aquí, contrariamente a lo que solía ser habitual hasta entonces, en lugar de ser el chico bueno de la historia, es un mujeriego, vividor y sinvergüenza que sólo piensa en su propio placer.

Y, cómo no, tenemos al famoso "Fíiiiigaro, fígaro, fígaro, fíiiiiiiigaro", el "Largo al factotumde "El barbero de Sevilla", de Rossini. Hay que decir que los canelones Rossini se llaman así por este compositor, al que se le daba muy bien la cocina (la receta es suya).

También de Rossini, hay una obertura muy famosa (o por lo menos parte de ella, la que recuerda al trote de unos caballos), la "Obertura" de "Guillermo Tell".

Asimismo, cabe mencionar "La danza de las horas" de "La Gioconda", de Ponchielli. La ópera no he sido capaz de verla entera nunca: me duerme. Sin embargo este fragmento me parece precioso, y creo que es bastante popular.

Por último, dejo el archimegasuperconocido "Cancán", de "Orfeo en los Infiernos", de Offenbach.

Teatro de la Ópera de Zurich. Fuente: fotopedia.com.

(Fuentes de los fragmentos musicales: www.epdlp.com y www.liberliber.it).

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