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| Fachada principal del Palais Garnier |
La Ópera Garnier, también conocida como Palais Garnier o como "La Ópera Antigua" (ya que existe un nuevo teatro de ópera, en la histórica "Plaza de la Bastilla") es uno de los edificios más bellos y representativos de París, además de uno de los teatros de ópera y ballet más visitados del mundo.
Los orígenes de su historia se remontan al año 1672, cuando el rey Luis XIV autorizó al compositor Jean-Baptiste Lully a que estableciese la "Academia Real de Música", la gran institución francesa de arte dramático que comprendería ópera, ballet y música. En 1713, Luis XIV hizo de la Compañía de la Ópera una institución estatal, incluyendo en ella una compañía de bailarines profesionales que tomaron el nombrede Ballet de la Ópera. Desde esa época, hasta la inauguración del Palais Garnier en 1875, la "Academia Real de Música" tuvo sucesivamente un total de trece teatros como sede principal, muchos de los cuales fueron destruidos por incendios.
El 14 de enero de 1858, el Emperador Napoleón III y su esposa, la Emperatriz Eugenia, se dirigían a una representación de ópera en la sala de la calle Peletier de París, cuando sufrieron un atentado a las puertas del teatro. Aunque salieron ilesos, este incidente motivó la construcción de un nuevo teatro de ópera, más amplio y seguro. El 29 de diciembre de 1860, se organizó un concurso al que se presentaron la mayoría de los arquitectos relevantes del momento; contra todo pronóstico, resultó ganador un entonces desconocido Jean-Louis Charles Garnier (1825-1898). Por encargo del Emperador, el Barón Haussmann se encargó de supervisar las obras.
Las obras, que se iniciaron en 1862, sufrieron diversos contratiempos. En primer lugar, tuvieron que ser interrumpidas durante ocho meses al encontrarse cuevas con aguas subterráneas durante las excavaciones, las cuales fue necesario absorber por medio de bombas. Más tarde, el desastre de la Guerra Franco-Prusiana, la caída del Segundo Imperio Francés y de la Comuna de París en 1870 causaron, de nuevo, la ralentización de los trabajos, que continuaron de manera tan esporádica que llegó a rumorearse que serían abandonados.
Un suceso que incentivó de nuevo los trabajos fue el incendio que, el 29 de octubre de 1873, destruyó por completo el Teatro de la Academia Real de Música. Por fin, Garnier y su esquipo concluyeron la construcción y el 15 de enero de 1875, el Palacio Garnier fue oficialmente inaugurado, con una espléndida ceremonia que incluía la presentación del tercer acto de la ópera "La Juive", de Halévy:
así como extractos de la ópera "Les Hugenots", de Meyerbeer:
Un poco más pequeño que el Teatro de la Academia Real de Música, su predecesor, el Palais Garnier tiene más de 11.000 metros cuadrados, una aforo de, aproximadamente, 2.200 espectadores y un extenso escenario con capacidad para 450 artistas. Se trata de un edificio decorado con gran opulencia, con frisos multicolores elaborados en mármol, columnas y estatuas lujosas, muchas de las cuales representan a deidades de la mitología griega.
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| Estatua de Apolo, que corona el majestuoso edificio |
Entre las columnas de la fachada frontal del teatro hay bustos de bronce de muchos compositores famosos, como Mozart y Beethoven. El interior está adornado en terciopelo, hojas doradas, ninfas y querubines. La araña de luces del auditorio central pesa más de seis toneladas.
Además de bella, la sala es un modelo de funcionalidad. Tras los elementos decorativos, se esconden las mayores innovaciones técnicas del momento, que han permitido la representación de óperas y espectáculos de ballet y danza de complicada puesta en escena. No menos importantes son los foyers, pensados para que el público descanse y pasee en los entreactos. El gran foyer, muy amplio, con casi 20 metros de altura y 60 metros de longitud, es conocido por sus espejos y por las bóvedas de Paul Baudry, que evocan la tragedia, la comedia y la música. El foyer de la danza se creó para dar al público la oportunidad de conocer personalmente a los bailarines.
Un teatro de las características de éste se presta a todo tipo de ensueños y fantasías; así, Gaston Leroux (1868-1927) ambientó particularmente en él su famosa novela "El fantasma de la Ópera", que se publicó en 1910. El escondite de este personaje no es, sin embargo, el gran enigma de la Ópera de París. El verdadero secreto de este bellísimo edificio es su Biblioteca-Museo; situada en el ala occidental, en el Pabellón del Emperador, en ella reposan tres siglos de materiales literarios, musicales e iconográficos de ópera, danza, ballet... dan testimonio de los grandes compositores, intérpretes, bailarines, escenógrafos, dibujantes, etc. de la historia de las artes escénicas, a través de grabados, decorados, dibujos de vestuarios, carteles, críticas, documentos legales, etc. También se conserva parte de la correspondencia de los artistas con diversos gerentes de la Ópera. Del mismo modo, la Biblioteca tiene a su cargo el Museo, que alberga objetos de cantantes, cuadros, joyas de escenario y una selección de más de dos mil quinientas maquetas de decorados.
Maravilloso edificio, en suma, que resulta visita obligada en la Ciudad de la Luz.
(Fuentes: www.orfeoed.com, www.visitarparis.com, wikipedia, fotopedia.com y www.youtube.com)








muchas gracias por la información :D
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