El mundo de la Ópera está plagado de momentos, anécdotas, propósitos y despropósitos cuanto menos "curiosos". Ya vimos algunos de ellos en "Anecdotario Operístico I"; he aquí unos cuantos más:
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| Director de orquesta. Fuente: paulhelm. |
A su paso por Viena, de regreso de Rusia, Domenico Cimarosa recibió el encargo de escribir una ópera nueva para la ocrte del emperador Leopoldo II. El resultado fue la deliciosa ópera bufa "Il matrimonio segreto", que se estrenó el 7 de febrero de 1792. La obra gustó tanto al emperador que ordenó que sirvieran una cena a todos los cantantes y músicos y les rogó que después de cenar repitieran íntegramente toda la ópera (que dura casi tres horas). Se trata, pues, del bis más grande e importante que registra la historia de la ópera.
Escuchemos a Luigi Alva en "Il matrimonio segreto": "Pria que spunti in ciel la aurora"; fuente: www.epdlp.com.
Rossini inspecciona el canto por la calle
En torno a Rossini hay multitud de anécdotas. Después de su triunfal estancia en Londres, Rossini regresó a París (1824), donde la monarquía de Luis XVIII esperaba convencerle para que se quedara y diera brillo a la vida musical parisiense, que se estaba italianizando por momentos. Para lograr su propósito, las autoridades de la monarquía le ofrecieron, al margen de cualquier presupuesto, además de la co-dirección de la Ópera de París, un contrato para estrenar allí diez óperas nuevas. Y, a fin de redondear la principesca oferta, nombraron a Rossini "Inspector del canto del reino de Francia", con un buen sueldo añadido. Rossini, que nunca se tomó a sí mismo demasiado en serio, dicen que cuando iba por la calle en París y oía cantar a alguien se detenía, hacía pabellón con la mano en la oreja y fingía calibrar la calidad del canto que se oía. A quienes le preguntaban por qué hacía eso respondía en todo serio que estaba ejerciendo su cargo de "Inspector del canto del reino de Francia".
Montserrat Caballé se niega a ser fusilada
"Tosca" es, probablemente, una de las óperas sobre las que se han recogido más anécdotas. Como por ejemplo una con Montserrat Caballé en Viena,en la Staatsoper. Había habido una huelga de figurantes por lo que, para la famosa escena del fusilamiento de Cavaradossi, el teatro reclutó soldados del ejército austriaco. Como los muchachos desconocían por completo el contenido de la ópera, se les indicó que, cuando se les diera la señal para salir al escenario, tenían que simular el fusilamiento de la persona que encontraran junto a la pared.
Llegó el aciago instante de la ejecución pero el tenor, afectado por un repentino ataque de tos, salió un momento del escenario. Aparecieron los soldados y, viendo a Montserrat Caballé, único personaje cercano a la pared, pusieron rodilla en tierra y prepararon su "fusilamiento". Montserrat Caballé gritó: "¡Eso sí que no! ¡A mí no me fusila nadie!", y detuvo la fución, con las consiguientes risas y gritos del respetable público que tuvo que esperar bastante rato para que se calmaran las aguas y se fusilara por fin adecuadamente al huidizo tenor.
(Fuentes: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier y www.epdlp.com).






