Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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jueves, 19 de abril de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (XI)


Grand Opera House Belfast

Vuelvo hoy a traer hasta vosotros una nueva entrega de este "Anecdotario operístico", que permite hacerse idea de las múltiples facetas que conforman el maravilloso mundo de la lírica. 

¿Por qué Beethoven tiró el estofado?
Esta anécdota da título a un divertidísimo libro escrito por Steven Isserlis, que cuenta de forma muy amena diversas anécdotas acerca de las vidas de grandes compositores. Ésta me ha parecido una de las más divertidas:

El genio ardiente de Beethoven se manifestaba en todos los aspectos de su vida, como por ejemplo en la comida, por la que mostraba una desenfrenada pasión. Resultó que en cierta ocasión acudió a un restaurante y pidió un determinado plato; no importa cuál fuera, el caso es que el camarero le trajo uno equivocado. Tras quejarse nuestro protagonista, aquel hombre le respondió de mala forma y, sin hacerle más caso, se metió de nuevo en la cocina. Unos instantes más tarde, reapareció llevando un montón de platos para otros clientes. Ante tal actitud, Beethoven montó el cólera, cogió la comida que el camarero le había dejado (un plato de carne con mucha salsa) y ¡se la tiró al camarero en pleno rostro!

El camarero se puso furioso, pero trató de mantener el equilibrio para no dejar caer los platos, mientras intentaba relamer la salsa que le caía por la barbilla. Tenía un aspecto tan gracioso que el resto de clientes del restaurante comenzó a reír, con lo que Beethoven no pudo por menos que acabar por desternillarse, lo que le hizo recuperar su buen humor. Escuchemos, de este magnífico compositor, el aria de Marzellina, de "Fidelio":



María Callas dice impropiedades en sus primeros Puritani
Recojo este episodio del jugoso libro "Historias de la historia de la ópera", de Roger Alier. Habla de la ocasión gracias a la cual "La Divina" se convirtió en "la voz de Italia":

Cuando, a principios de enero de 1949, se indispuso la famosa soprano ligera Margherita Carosio, que iba a interpretar "I puritani" en el Teatro La Fenice de Venecia, el empresario decidió sustituirla por María Callas que, por aquellos días, cantaba "Die Walküre" en el mismo teatro. A la Callas se le dio únicamente una semana para prepararse el rol entero de Elvira.

El domingo 17 de enero por la mañana se celebró el ensayo de la ópera de Bellini; por la tarde, la Callas cantaba la última de sus Walkirias, y el martes 19 debutaba como Elvira en "I puritani". Dada la premura con la que había tenido que aprenderse el papel, no es extraño que cometiera algún disparate en el texto italiano y así, en su aria del primer acto, en lugar de "Son vergin vezzosa" ("Soy una virgen hermosa"), dijo "Son vergin viziosa" ("Soy una virgen viciosa"), amén de algunos otros deslices que nadie le tuvo en cuenta, pues su maravillosa interpretación llevó al público al delirio y la consagró definitivamente como una nueva estrella de la lírica. Escuchémosla como "vergin vezzosa" (que no "viziosa") en "I puritani":



Una "Tosca" con final surrealista
Sobre la celebérrima ópera de Puccini existen tal cantidad de anécdotas que no sé si darían para llenar un libro, pero seguro que cubrirían una parte considerable de alguno. La que hoy os traigo, extraída de www.psicofxp.com cuenta cómo un suceso imprevisto desembocó en una "Tosca" con un final "surrealista":

Una nueva puesta en escena de "Tosca" estaba a punto de estrenarse en la Ópera de San Francisco cuando, en el último instante, un grave conflicto obligó a hacer cambios en el elenco. Así, cinco actores jóvenes, ajenos por completo al mundo de la ópera, fueron escogidos para integrar el pelotón que, como sabemos, al final del tercer acto tiene que fusilar a Mario Cavaradossi.

Como la tarea de los soldados consiste únicamente en disparar contra el tenor, el regidor confió en el instinto teatral de los inexpertos (operísticamente hablando) muchachos. Antes del comienzo del tercer acto, y sin ensayo de ninguna índole, se limitó a decirles: "Sigan al comandante. Avancen lentamente, escuchen la música, se alinean y cuando el oficial baje la espada, disparen." "¿Y cómo salimos?" Creyendo que se referían al saludo final, les dijo: "Sigan a los protagonistas."

Llegado el momento, los soldados, mientras avanzaban conforme les había indicado el regidor, vieron en el escenario a un hombre y a una mujer (Cavaradossi y Tosca) cantando en un idioma para ellos incomprensible (italiano). Cuando la mujer se apartó y el hombre los encaró, entendieron que era a él a quien tenían que fusilar; sin embargo, los desorientaron las miradas rápidas que él le dirigía a ella, al tiempo que ella miraba al pelotón. Así, resultó que, cuando el oficial dio la orden, algunos tiraron sobre Cavaradossi y otros sobre Tosca. Para sorpresa de los que apuntaron a la dama, ella quedó en pie y el que cayó fue el caballero.

Los soldados no se movieron de sus puestos en tanto que, urgida por la música y sin entender por qué no se iban, Tosca fue hacia Cavaradossi. El desconcierto de los improvisados soldados fue mayúsculo cuando vieron que la mujer hablaba al recién fusilado como si estuviera vivo. Y, por último, les asaltó el pánico cuando escucharon gritos desde las bambalinas y vieron que Tosca se subía a las almenas para, a continuación, arrojarse al vacío. Recordemos que "sigan a los protagonistas" había sido la indicación del regidor. Antes de que el telón se cerrara, el público asistió a un final inaudito: como admiradores que siguen a su ídolo hasta las últimas consecuencias, los cinco muchachos, uno tras otro, se arrojaron detrás de la cantante. Veamos el final de "Tosca" (no el que acabo de describir, sino el habitual) en una grabación de 1978 que tiene como protagonista a Shirley Verret:


(Fuentes: "¿Por qué Beethoven tiró el estofado? y muchas más historias acerca de la vida de grandes compositores", de Steven Isserlis, "Historias de la historia de la ópera", de Roger Alier, www.psicofxp.com , fotopedia,com y www.youtube.com)

jueves, 12 de abril de 2012

PASIÓN, CELOS, INTRIGA... EN UNA PALABRA: "TOSCA" (III)


Estatua de San Miguel, que corona
el Castillo de Sant'Angelo

Comienza el tercer acto con un pastorcillo que cruza la escena de derecha a izquierda, mientras canta. A pesar de que ahora la acción se desarrolla en el "Castel Sant'Angelo", es decir, en un escenario distinto de los de los dos actos anteriores, volvemos a encontrarnos con aquellas dos paredes cóncavas del principio (ea, que estamos en crisis y hay que aprovechar todo lo que se pueda...) que antes pertenecían a la iglesia (si es que a aquello se le podía llamar una iglesia) y ahora simulan delimitar la terraza del castillo. Cada una de ellas tiene ahora, además, un tramo de escaleras que conducen hasta su parte más alta.

Al fondo, entre el hueco que hay entre las dos paredes, vemos la silueta de Mario que, desde lejos, lentamente, avanza hacia el primer plano de la escena. Una vez ha sobrepasado la altura a la que se encuentran las paredes, éstas comienzan a cerrarse y empieza a descender, sujeta por cuatro cadenas, una enorme réplica de la estatua de San Miguel que corona el verdadero Castillo de Sant'Angelo. Al ver aquello pensé: "Anda que ¿y si se suelta alguno de los enganches...?" Ya tenemos a Mario colocado en primer plano, la estatua de San Miguel se ha posado ya en tierra y las paredes se han unido tras ella formando un único muro. Se abren dos puertas, a uno y otro lado de dicha pared, y salen unos guardias que tienen el detalle de desenganchar las cadenas que han servido para "posar" en tierra aquella enorme figura (vuelvo a decir que, como estamos en crisis, hay que ahorrar personal así que, en vez de pagar expresamente a unos señores que se ocupen de dejar bien colocados los elementos escénicos, ¿por qué no encomendar dicha misión a los guardias? si, al fin y al cabo, salen muy poco y no cantan).

Aunque se me tache de "purista" debo volver a protestar por las acusadas diferencias con el libreto. Tratando de contarlo de modo resumido, en primer lugar, al pastorcillo no se le ve: sólo se oye su voz. En segundo lugar, el primero que aparece es el carcelero, que sube por una escalera, se mete en una casamata*, en donde hay una mesa con una lámpara, la cual enciende. Llega un destacamento de soldados, que trae custodiado a Mario. Un sargento de la guardia conduce a Mario hasta la casamata y entrega un papel al carcelero; el carcelero pregunta al condenado si es Mario Cavaradossi y, una vez que éste asiente, alarga una pluma al sargento, que es quien firma en el registro.

Pues bien, en este montaje Mario llega solito, sin que le custodie nadie. Bien enseñado que está el muchacho. Sale el carcelero llevando una especie de atril (por supuesto, no se ve por ninguna parte ni mesa ni cosa que se le parezca), se acerca a Mario y le dice que tiene que firmar un papel (así, en vilo). Para que le deje escribir una carta de despedida a su amada Tosca, Mario soborna al carcelero con un anillo, el último resto de su riqueza. El carcelero acepta y le deja el atril. Así, tenemos al pobre condenado que no tiene más remedio que tirarse al suelo para poder escribir. Alucinante. Menos mal que Jorge de León cantó muy bien este último aria de Mario, "E lucevan le stelle...", lo que compensó un poco tanto desatino. Veámosle en el mismo montaje que estoy comentando:


Llega Tosca (Scarpia había dado orden para que se le franquease el paso hasta el condenado) y, emocionada, le comunica a Mario la milagrosa noticia de que está libre pero... antes deberán simular su fusilamiento. Ilusionados ambos, cantan los proyectos para su vida futura, cuando huyan de allí, lejos... He de decir que la forma de cantar de Oksana Dyka en este tercer acto... más que "apasionada" me estaba resultando "furiosa", "crispada"; eso además de que parecía que lo que más le preocupaba era soltar su "chorro" de voz.

Llega el momento del fusilamiento "fingido". Tosca da instrucciones a Mario acerca de cómo tiene que caer, le dice que no debe moverse hasta que ella le llame... Los soldados se colocan en posición, frente a Mario que, de espaldas al público, espera la lluvia de "salvas". "¡Pum! ¡pum! ¡pum! ¡pum!" Mario se desploma. Los soldados se alejan y Tosca, tras decirle varias veces a su amado que no se mueva, se acerca por fin a él y le apremia: "Presto, su! Mario! (¡Rápido, levántate! ¡Mario!)" Horrorizada, descubre que está realmente muerto. En estas, llega un tropel de guardias en busca de Tosca: han descubierto el cadáver de Scarpia y van en busca de su asesina, para hacerle pagar caro su crimen.

Aquí, se supone que Tosca se asoma al borde de la terraza (recordemos que estamos en la terraza del Castillo de Sant'Angelo) y se tira. Sin embargo, en este montaje, la famosa pared "multiusos" se gira de modo que la parte convexa queda de cara al público. Tosca sube corriendo y desde lo alto, cuando ya la pared se ha girado del todo, extiende los brazos al cielo... entonces cae un telón sobre el que se vuelve a proyectar la filmación del principio en la que la vemos caer ¡hala! ¡ahí queda eso! (supongo que la idea era que el "misterioso suicidio" del principio se entendiese al final pero, aun no conociendo la obra, creo que quedaba claro desde el comienzo que la llorosa dama que se nos presenta en la película, nada más empezar, no puede ser otra que la protagonista) .

Como conclusión a toda esta larguísima disertación, diré que esta "Tosca" me gustó en cuanto a voces (no en todos los casos), algo menos en lo que se refiere a interpretación pero el montaje... ¡mmmm!... demasiado "esquemático", demasiado "conceptual" para mi gusto... y lo peor (imperdonable en mi opinión, qué caramba) es que difiere, en muchos aspectos esenciales, del libreto de Giacosa e Illica, el cual os dejo en el siguiente enlace: libreto de "Tosca".

(Fuentes: allfreephotos.com y www.youtube.com)

*casamata: bóveda muy resistente para instalar una o más piezas de artillería.

miércoles, 11 de abril de 2012

PASIÓN, CELOS, INTRIGA... EN UNA PALABRA: "TOSCA" (II)


Palazzo Farnese

Llega el segundo acto y, con él, la acción se traslada al Palazzo Farnese, al despacho del malvado Scarpia. La ambientación no puede ser más sobria: una enorme mesa imitación al mármol ante la que está sentado Scarpia (a la derecha, rompiendo un tanto el equilibrio del conjunto) que, se supone, está cenando; tras él, sobre la pared del fondo, un enorme mapa enmarcado. "¿Y la ventana?" pensé para mis adentros; porque se supone que tendría que haber una ventana que en un momento dado, a una orden de Scarpia, Sciarrone se encarga de abrir... "en fin, ahora veremos..." me dije.

Empieza a cantar Scarpia y, al poco, le dice a Sciarrone aquello de: "Apri" para escuchar mejor la música que ha empezado a sonar y que llega, amortiguada, de un patio cercano (es parte, recordemos, de la celebración de la victoria contra Napoleón). Y ¿qué hace Sciarrone?: como no hay ninguna ventana que abrir ¡¡le da un golpecito al marco del cuadro que hay colgado en la pared!! Y el cuadro, como por arte de magia, se torna transparente y, a través del él, vemos al coro que va a poner voz a la "cantanta" que está sonando. Es decir, que unas veces no nos estaban mostrando nada (ni "pila", ni "colonna", ni "Madonna") y otras demasiado (¿para qué tenemos que ver al coro? ¿no es mucho más sugerente que sólo lo oigamos a través de una ventana que, por otra parte, es como escribió Puccini esta escena?)

En íntima unión con el final del primer acto, en el comienzo de éste segundo Scarpia continúa tratando de expresar (sin conseguirlo, a mi entender) todo el demencial deseo por Tosca que, como en un volcán, arde en su interior; cuanto más se resista ella, más sabrosa será para él su conquista: "Ha più forte sapore..." Lástima Marco Vratogna que parecía que iba mejorando al terminar el primer acto, pero no. No me resisto a ilustrar este fragmento con la actuación del que para mí es el Scarpia por excelencia: Titto Gobbi.


Aparece Spoletta que, temeroso, le dice a Scarpia que, por más que han buscado en la casa de campo de Mario, no han dado con Angelotti; el brote de ira de su "excellenza" que surge entonces se calma un poco cuando el esbirro le cuenta que al que sí han traído es a Mario. Al poco de entrar el "cavalliere" se empieza a escuchar la voz de "Tosca": "la sua voce!..." Comienza el interrogatorio y, dado que Mario niega una y otra vez saber nada sobre el paradero de Angelotti, Scarpia se enfurece más y más. Entra Tosca. Scarpia es ya un león que está perdiendo la paciencia con Mario; como el pintor sigue negando las acusaciones que se le hacen, Scarpia ordena que se lo lleven a la sala de tortura... ¿dónde dirías que está la sala de tortura? ¡¡bajo la mesa del despacho!! Comienza a elevarse el lado izquierdo de aquella enorme mole hasta que, se supone, deja al descubierto unas escaleras que conducen a un habitáculo subterráneo al que conducen a Mario a la fuerza. Vamos que ¡ni una de esas mesas convertibles de ikea!

Bien interpretada la tensa conversación que, a continuación, tiene lugar entre Scarpia y Tosca. Sólo bien. Entremezclados con los gritos torturados de Mario, los de Tosca, que ruega a Scarpia que le suelte. Y aquí hay algo que siempre me ha llamado la atención del libreto: primero Mario, mientras le están torturando, le grita a Tosca: "¡Calla, no me importa el dolor!" (si le dice "calla" está dando a entender que Tosca sabe algo) y más tarde le dice: "Tonta, ¿qué sabes?, ¿qué puedes decir?" (¿quiere dar a entender que Tosca no sabe nada? ¿en qué quedamos?) El caso es que, después de que el barón azuce a sus esbirros para que golpeen más y más fuerte a Mario, Tosca, al fin, acaba por confesar dónde está Angelotti: "Nel pozzo... nel giardino... (En el pozo, en el jardín)".

Traen a Mario, que está cubierto de sangre y apenas puede caminar. Tosca se abalanza sobre él como una leona que quisiese proteger a su cachorro (con tal vehemencia que, en lugar de protegerle, parece que va a devorarle). Scarpia, burlón, descubre ante Mario que Tosca, a pesar de que le está diciendo que no, ha confesado dónde se esconde Angelotti. Entra Sciarrone que, angustiado, anuncia a Scarpia que Napoleón ha vencido a Melas (batalla de Marengo) y que éste ha huido. Ante esta noticia, Mario "resucita" y estalla en un vehemente canto a la libertad, al derrocamiento de los tiranos como Scarpia, al que llama: "¡carnéfice! (¡carnicero!)". Tosca trata de hacerle callar, inútilmente. El pintor ya está condenado sin remedio y Scarpia hace que se lo lleven; será ejecutado al amanecer.

Vuelven a quedarse solos Scarpia y Tosca, y el diálogo entre los dos se supone que se va volviendo más lujurioso por parte de él y más angustiado por parte de ella (se supone, porque yo no me lo acabé de creer) ¿Y el "Vissi d'arte"? Yo lo percibí como un mero intento por parte de Oksana Dyka de lucir la voz, pero no me transmitió emoción. Por fin, con tremendo asco, Tosca acepta satisfacer el lúbrico deseo de Scarpia a cambio de la libertad de Mario. Después, la trampa de Scarpia que llama a Sciarrone para que se haga con el pintor "Come facemmo dal conde Palmieri...(Como hicimos con el conde Palmieri...)" el cual, supuestamente, iba también a sufrir un fusilamiento simulado pero acabó, como más tarde acabará Mario, muerto de verdad. 

Mientras Scarpia escribe el salvoconducto que Tosca le pide para que ella y Mario puedan huir tras el fingido fusilamiento, nuestra heroína, para darse ánimos, bebe un sorbo de una copa que se encuentra encima de la mesa (recordemos que, al principio de este segundo acto, Scarpia estaba cenando) y, entonces, ve el cuchillo... Siempre que veo esta escena, se me viene a la cabeza María Callas en aquella famosísima filmación con Tito Gobbi, recuerdo de qué forma era capaz de transmitir el sentimiento de angustiosa duda que surge en su interior cuando ve el cuchillo: "¿lo cojo? ¿no lo cojo?"; se queda paralizada al verlo, como si no pudiera creer aún que sus ojos están contemplando algo que puede salvarla de Scarpia... me parece difícil que esta escena se pueda interpretar mejor de lo que lo hizo aquella vez "La Divina" (Oksana Dyka lo hizo bien, pero sólo bien). Veamos de nuevo al genial Tito Gobbi y a la maravillosa Tosca que fue María Callas:


Por fin, Scarpia termina de escribir el salvoconducto y, muy decidido, se dirige hacia Tosca; ésta, para hacerle creer que le da facilidades, va y se tumba en el suelo... entonces, él se abalanza sobre ella y, en ese momento ¡zas! Scarpia siente, estupefacto, cómo el cuchillo atraviesa su carne...Gritos ahogados del uno, que agoniza, y de la otra que, victoriosa, se yergue triunfante, aún con el cuchillo en la mano, maldiciendo al "barone": "¡Muori! ¡muori!". Scarpia exhala su último aliento y es cuando a Tosca se le viene encima la envergadura del acto que acaba de cometer. Se enjuaga las manos que siente asquerosamente manchadas de sangre. Va de un lado a otro aturdida, en busca del codiciado salvoconducto; se da cuenta de que lo tiene Scarpia en la mano y, temerosa quizás de que el malvado, después de todo, no esté muerto, se lo quita con mucho recelo. Llegados a este punto, he de protestar ¡¡enérgicamente!! acerca de cómo se resolvió el final de esta escena en este montaje.

Vamos a ver. Yo tenía entendido que Tosca, tras cometer este asesinato, se ve asaltada por su conciencia que le hace perdonar a aquel que ahora yace muerto a sus pies y, guiada por un sentimiento religioso, coloca un candelabro a cada lado del cadáver, para velarlo y, sobre el pecho del muerto, un crucifijo. De hecho, hay unos determinados compases que marcan el momento preciso en el que Tosca debe colocar uno y otro candelabro y el crucifijo. Pues bien, en este montaje nuestra Tosca, mientras sonaban dichos compases, ¡se limitó a tratar de recuperar su capa, que había quedado atrapada bajo el cuerpo de Scarpia! Sobran más comentarios.

Al final de este segundo acto Tosca, en lugar de huir despavorida de la habitación (que es como se supone que termina la escena) se derrumba en la silla de Scarpia y allí se queda mientras baja el telón.

Continuará...

(Fuentes: fotopedia.com y www.youtube.com)

martes, 10 de abril de 2012

PASIÓN, CELOS, INTRIGA... EN UNA PALABRA: "TOSCA" (I)


Palau de les Arts Reina Sofía

Uno de mis primeros amores operísticos fue "Tosca", de Puccini. (Para los que no conozcáis la obra, os remito a una serie de entradas de este mismo blog; pinchando aquí: "¿Por dónde empiezo? Tosca, 1ª parte" podéis acceder a la primera de ellas.) Sólo la había visto una vez en el teatro, hace unos cuantos años, así que decidí que ya era tiempo de reencontrarme con este apasionado y apasionante drama en el que se mezclan el amor, los celos, la intriga política... y la muerte. Siguiendo aquella expresión que dice: "Si Mahoma no va a la montaña..." y, dado que no parecía que, a corto plazo, fuesen a programar "Tosca" en Madrid, me desplacé yo a Valencia, que es donde se representa la obra estos días, concretamente en el Palau de les Arts. La función que vi fue la del miércoles 4 de abril.

El Palau de les Arts es un edificio singular. Encuadrado dentro del complejo arquitectónico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, su forma le hace parecer un enorme pez, al que rodean zonas ajardinadas y láminas de agua distribuidas de forma un tanto laberíntica. Desde luego, se aparta totalmente de lo que uno ha entendido tradicionalmente por un teatro de ópera.

Por supuesto, tal y como era de esperar y cumpliendo las previsiones meteorológicas, ese miércoles llovió (cosa que, por otra parte, es ya tradición en Semana Santa), y llovió de lo lindo, así que los que aguardábamos en la entrada para ver la representación, a pesar de encontrarnos a cubierto, no veíamos el momento de acceder al recinto. Hacia las siete y cuarto se nos dio acceso al "hall" de aquel enorme edificio pisciforme; la sala principal, en donde iba a tener lugar la representación, no se abriría hasta un cuarto de hora más tarde así que mientras tanto, y para entretener la espera, se ofrecía al que gustase la posibilidad de tomar un pequeño tentempié. Por fin, a las siete y media, se permitió el acceso a la sala, y cada cual ocupó su asiento (en mi afán de estar lo más cerca posible, dado que he perdido un poco de nitidez visual, mi asiento resultó estar tan cerca de la orquesta que, literalmente, hubiese podido darle capones al director con sólo inclinarme un poco y alargar la mano).

A la hora prevista para el comienzo de la representación, las ocho, apareció el director y, tras los correspondientes aplausos de bienvenida por parte del público, se colocó en su sitio, de cara a la orquesta... unos segundos de espera... "¿por qué no empiezan?" pensaba yo; pero apenas me dio tiempo a completar mentalmente la frase cuando vi (con tremendo asombro, he de decirlo) cómo se proyectaba, sobre el telón aún bajado, una brevísima filmación en la que se veía cómo una mujer vestida de rojo, arrasados los ojos de lágrimas, se precipitaba al vacío... sobre ese fondo, sonaron los primeros compases... ¡a eso era a lo que estaban esperando!. "¡Pues empezamos bien!" pensé; a mi modesto entender, una de las escenas que más sobrecogen en "Tosca" es el final... y, para el que no conociera la obra ¡ya se lo estaban destripando desde el principio! En fin...

Montaje de "Tosca" en Montevideo
en el que la iglesia sí que parece una iglesia.

Se levanta el telón y vemos lo que se supone que es la iglesia de Sant Andrea della Valle... De acuerdo en que estamos en crisis, conforme con que hay que dejar algo a la imaginación, pero aquello rayaba en lo absurdo. Aparentemente, apenas unos pocos reclinatorios recordaban que el lugar era una iglesia; el resto del decorado eran dos paredes de forma cóncava, al fondo, cuya forma pretendía acentuar la sensación de perspectiva y, en primer plano, a la izquierda, una especie de plataforma, no muy elevada, a la que se accedía mediante dos o tres escalones. Entre otras preguntas, se me vino a la cabeza: "¿dónde puñetas está la "capella degli Attavanti"?

En seguida, llega el pobre y agotado Angelotti (Mika Kares), tropieza en su precipitación con un reclinatorio y, tras mirar a un lado y a otro con recelo, después de calificar su propio terror de "stolto", señala: "la pila... la colonna..." ("pero... ¿hacia dónde está señalando este hombre?" me digo a mí misma, porque allí no se ve por ninguna parte ni lo uno ni lo otro) y para rematar, dice: "a piè della Madonna..." y pone rodilla en tierra, de cara al público y recoge la llave: "Ecco la chiave... (Aquí está la llave...)" ("¡vaya, así que tenemos que imaginarnos que la Virgen está ahí!" pensé; porque, por supuesto, tampoco había tal Virgen... ) Hombre, una cosa es el minimalismo a la hora de montar un decorado, pero la falta de elementos que, a mi parecer, son esenciales en la acción, pues dan sentido a la letra del libreto y caracterizan la escena, creo que es llevar las cosas demasiado lejos. Pero, por supuesto, sólo es mi opinión.

Continúa el fugitivo con su anhelante monólogo: "... ed ecco la capella! (... ¡y aquí está la capilla!)"... ("¿la capilla?, ¿dónde?" prosigo yo en mis mudas reflexiones, cuando veo que Angelotti señala al suelo... abre una puerta y desciende hacia lo que, más que una "capella" se diría que es una "catacomba"). Una vez se ha refugiado ya en su incómodo escondite, llega el sacristán acompañado, no sabemos por qué, de un monaguillo (en el libreto, el niño no aparece). Fantástico, eso sí, este sacristán que fue Valeriano Lanchas, fabuloso tanto en voz como en actuación.

Al poco, aparece el pintor, Mario Cavaradossi (acompañado de otro niño, que tampoco aparece en el libreto); ¿dónde se halla el cuadro que se supone que está pintando? ¡oh sopresa!, los niños hacen girar aquella misteriosa plataforma y descubrimos que tiene forma de cuña, y que el lienzo está montado sobre ella de forma que, para pintar, Mario no tiene más remedio que tumbarse sobre el propio cuadro; ¿resulta creíble que un pintor pueda trabajar así? yo creo, rotundamente, que no.

Llega entonces la "recondita armonia..." que Mario, Jorge de León, interpretó de forma magistral, con un torrente de voz que llenó aquel inmenso espacio escénico. Apenas concluyó, recibió una merecidísima ovación, salpicada de más de un "¡¡bravo!!" (uno de los cuales fue de una servidora). Escuchemos a este magnífico tenor en este primer aria de "Tosca":

¡Grande Jorge de León!

Tras unos cuantos gruñidos, el sacristán se retira; se las promete muy felices porque Mario le dice que no piensa probar ni la comida ni el vino que le ha traído. Los niños también se van y, una vez solo Mario, se abre la puerta de la ¿capilla? y Angelotti, cual hombre-rana, sube a la superficie. Tras un breve diálogo les interrumpe la voz de Tosca que, desde lejos, llama: "¡Mario!, ¡Mario!". Angelotti vuelve a esconderse y entra una Floria Tosca (Oksana Dyka) muy enérgica, quizá demasiado vehemente de entrada. Después de un precioso dúo de ambos y de la escena de celos ("...e l'Attavanti! (...¡es la Attavanti!)") respecto al cuadro que está pintando Mario, Tosca, por fin, se marcha. Resurge entonces Angelotti de su subterráneo escondite y, tras deliberar ambos acerca de lo que deben hacer, al oír el cañón del castillo que indica que se ha descubierto la fuga de Angelotti, corren los dos a esconderse en la casa de campo de Mario.

Poco después, vuelve a entrar el sacristán, muy agitado, para comunicarle a Mario la noticia de que Napoleón ha sido derrotado. Se sorprende de no encontrar al pintor. En seguida, un tropel de chiquillos le rodea preguntando qué ocurre y el sacristán, muy agitado, les dice que esa noche se va a festejar por todo lo alto la victoria contra Napoleón, que habrá un gran desfile y un recital en el que cantará Floria Tosca. La algarabía que se forma es mayúscula, y marca la entrada en escena del malvado Scarpia (Marco Vratogna) el cual ha de cortar en seco el jolgorio. Momento muy comprometido para el intérprete de este personaje. Quizá le faltó a su  "excellenza" imprimir un pelín más de "autoritaria ira" a su entrada pero bueno, bastante bien.

Los esbirros de Scarpia ponen todo patas arriba en busca de Angelotti. Y hete aquí que nuestro "barone" va y demuestra tener poderes adivinatorios porque, antes de que Sciarrone, uno de sus secuaces, ponga en sus manos el abanico de la marquesa Attavanti que encuentra en la capilla, ya está él cantando (mientras no deja en ningún momento de mirar "al tendido"): "...ma lasciò una preda... preziosa... (...pero dejó una prenda... preciosa...)" Adivino que debía de ser el hombre...

El cabreo de Scarpia va cada vez más en aumento y el sacristán está ya no temeroso, sino aterrorizado; muy bien los dos transmitiendo uno y otro estado de ánimo. En estas, se oye la voz de Tosca, que vuelve, y nuestro Scarpia-Vratogna concentra una enorme dosis de veneno en las palabras que, más que pronunciar, escupe: "Per ridurre un geloso allo sbaraglio / Iago ebbe un fazzoletto... / ed io un ventaglio! (Para inducir a un celoso a errar / Iago tenía un pañuelo... / ¡y yo tengo un abanico!)" Utilizará a la diva para llegar hasta Angelotti al que, sin duda, Mario ha ayudado a escapar. Entra Tosca en busca de Mario y se sorprende al no encontrarle. Scarpia entonces, con un tono entre lascivo e irónico, va despertando, poco a poco, los celos de Tosca, hasta que ésta estalla y sale corriendo para sorprender juntos, cree, a su amado Mario y a la marquesa Attavanti. Y, tras ella, Scarpia envía, como perros de presa, a sus esbirros.

Este primer acto culmina de forma apoteósica con el archiconocido "te deum"; personalmente, me encantó cómo lo intepretó Marco Vratogna, me resultó libidinosamente creíble; había empezado la ópera bastante bien pero iba a mejor. No he logrado encontrar este "te deum" interpretado por él, pero veamos, para terminar esta primera parte de mi comentario sobre la "Tosca" del Palau de les Arts, la impresionante interpretación que hace Ruggero Raimondi de este "te deum":

Ruggero Raimondi, encarnando a un Scarpia
que da verdadero miedo.

Continuará...

(Fuentes: flickr.com y www.youtube.com)

martes, 21 de junio de 2011

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (VI)

Don "Tutto"

Este fue un incidente muy comentado, porque se retransmitió en una franja horaria de máxima audiencia radiofónica. Hacía poco que el tenor Luciano Pavarotti había obtenido un gran éxito con la edición de su disco doble "Tutto Pavarotti", en la década de 1980, cuando gozaba ya de una enorme popularidad. Algún locutor ingenuo creyó que el nombre del cantante era el que aparecía en el disco y anunció una grabación de "Tutto", ese tenor tan conocido...

(Fuente: "Historias de la historia de la ópera", de Roger Alier)

Caruso, Luciano Pavarotti.
Fuente: youtube.com.

El tamaño es importante

"Tosca" es sin duda una de las más abundantes fuentes de anécdotas. En una producción "de emergencia" de la temporada de 1997 se cantaba "Tosca" en el Teatro Victoria de Barcelona. El excelente Scarpia era Joan Pons, pero la producción había dispuesto de una mesa tan pequeña para el barítono que, cuando éste estaba firmando el salvoconducto para Tosca, ella tenía que tomar el cuchillo asesino de debajo mismo del antebrazo de su futura víctima, pues la mesita no era más ancha que el propio cuerpo de Joan Pons.

(Fuente: "Historias de la historia de la ópera", de Roger Alier)


Juan Pons en una representación de "Tosca" en Palma de Mallorca, en 2014. 
En esta ocasión, la mesa tiene un tamaño adecuado.
Fuente: youtube.com

domingo, 12 de junio de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: PLÁCIDO DOMINGO

Hablemos hoy de otra gran y versátil figura de la lírica española, de extensísima y enormemente fructífera carrera: Plácido Domingo.

Datos biográficos y carrera artística
José Plácido Domingo Embil nació en Madrid (concretamente en la calle de Ibiza), el 21 de enero de 1941; es hijo de los cantantes de zarzuela Plácido Domingo y Pepita Embil.Por cantar la canción "Granada" de Agustín Lara desde muy pequeño, es conocido en su familia como "El Granado". En 1949 su familia se trasladó a la Ciudad de México para trabajar en teatro musical y pronto destacó en las lecciones de piano, para luego estudiar en la Escuela Nacional de Artes y en el Conservatorio Nacional de Música de la capital mexicana, donde estudió piano y dirección de orquesta. Allí conoció, en 1957, a la pianista Ana María Guerra Cué, con la que se casó y tuvo a su primogénito, José Plácido Domingo Guerra, nacido el 16 de junio de 1958. El matrimonio no duró. En 1962 se casó con la soprano veracruzana Marta Ornelas, a quien conoció estando en el conservatorio.

Comenzó su carrera de cantante como barítono; debutó en escena el 12 de mayo de 1959 en el teatro Degollado de Guadalajara, México, como Pascual en "Marina", de Arrieta. A continuación interpretó el papel de Borsa en "Rigoletto", de Verdi, el de Padre Confesor en "Diálogos de Carmelitas", de Francisc Poulenc y otros. Más tarde debutó como tenor interpretando a Alfredo en "La traviata", en el teatro María Teresa Montoya de la ciudad de Monterrey. Posteriormente, siguió interpretando zarzuela con sus padres.


En 1962 se unió a la Ópera de Tel Aviv, Ópera Nacional de Israel, en la cual nació su fama. Pasó allí dos años y medio y cantó 280 representaciones. Tras dejar Israel, la esposa de Plácido Domingo abandonó su carrera como cantante para dedicarse al cuidado de sus hijos: Plácido Jr., nacido en 1965 y Álvaro, nacido en 1968. Posteriormente, se ha dedicado a la dirección de escena.

En 1966, Plácido Domingo cantó el papel titular en el estreno estadounidense de "Don Rodrigo", de Alberto Ginastera, en la New York City Opera, con gran éxito. Se dio a conocer internacionalmente con su debut en Hamburgo en 1967 como Mario Cavaradossi en "Tosca", de Puccini. Actuó por primera vez en el Metropolitan Opera House de Nueva York el 28 de septiembre de 1968 en "Adriana Lecouvreur", de Francisco Cilea, cantando con Renata Tebaldi; desde entonces, ha abierto la temporada de este teatro en veintiuna ocasiones, superando el récord anterior, que estaba en poder de Enrico Caruso, con cuatro. Escuchémosle en su primer recital, en 1968, cantando "La dolcissima effigie", de "Adriana Lecouvreur", de Cilea:



Durante los años sesenta realizó numerosos debuts en los Estados Unidos, sobre todo en Nueva York y San Francisco, aunque tampoco dejó de hacer giras en ciudades de Europa. Debutó en la Ópera Estatal de Viena en 1967 y en la Ópera Lírica de Chicago en 1968. En 1969 actuó en el Teatro La Scala, en el Teatro Municipal de Santiago y en la Ópera de San Francisco, en 1971 en el Convent Garden y en 1972 en el Teatro Colón de Buenos Aires. Ha cantado en prácticamente todos los teatros de ópera importantes del mundo, y en los principales festivales. Ha trabajado, entre otros directores de orquesta, con Herbert von Karajan, Zubin Metha, James Levine y Carlos Kleiber.

Quizá sea el más versátil de todos los tenores vivos. Su repertorio es muy variado y comprende varios idiomas: ha cantado en italiano, francés, alemán, español, inglés y ruso; Y ha interpretado obras desde Haëndel y Mozart hasta Alberto Ginastera, Gustav Mahler y Tan Dun. Incluso grabó el Tema Oficial de la Copa FIFA de fútbol para la Copa del Mundo España 1982. Veámosle en una versión filmada de "La traviata", de Verdi, junto a Teresa Stratas; el film, de Franco Zefirelli, es de 1982:


En escena, ha representado más de noventa papeles diferentes y, si se incluyen las grabaciones, sobrepasa los ciento veinte. Su principal repertorio, no obstante, es italiano, francés y alemán. En italiano ha interpretado, de Verdi: "Il trovatore" ("Di quella pira"), "Don Carlo" y "Otello", de Puccini: "Tosca" y "Turandot"; en francés ha interpretado: "Faust", de Gounod, "Werther", de Massenet, "Carmen", de Bizet ("La fleur que tu m'avais jetée"), "Samson et Dalila", de Saint Saëns y "Les contes d'Hoffmann", de Offenbach. Ha representado con éxito papeles wagnerianos, en particular "Lohengrin", "Parsifal" (destacadísima representación la de 1991) y "Die Walküre", tanto en el Festival de Bayreuth como en otros teatros de ópera. En el siguiente vídeo canta "E lucevan le stelle", de "Tosca", de Puccini, en la versión filmada de esta ópera que dirigió, en 1992, Franco Zefirelli:


Sigue añadiendo óperas a su repertorio, como la reciente obra de Franco Alfano "Cyrano de Bergerac", en el Metropolitan Opera House de Nueva York y en la Royal Opera House de Londres; también, la ópera "El primer emperador de China (Quin Shihuang)", de Tan Dun (2006), con puesta en escena del director de cine chino Zhang Yimou.

La ópera barroca también forma parte de su repertorio; debutó en este género en 2008 interpretando el papel de Bajazet en la obra "Tamerlano", de Georg Friedrich Haëndel, en el Teatro Real de Madrid. En ese mismo año participó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Después de siete años de ausencia en la ciudad de México, ofreció el 19 de diciembre de 2009 un concierto al aire libre al pie del "Monumento a la Independencia" de dicha ciudad, en el que se hizo acompañar por primera vez por su hijo Plácido Jr. y las intérpretes mexicanas Eugenia Garza, María Alejandres y Olivia Gorra, cantando arias de ópera, zarzuela, poemas, música ranchera y tradicionales canciones navideñas.

Otros logros
En los primeros años del siglo XXI ha intensificado su labor, además de como artista, como director de orquesta, tanto de óperas como de orquestas sinfónicas. Dirigió por primera vez el 7 de octubre de 1973, con "La traviata", de Verdi, en la New York City Opera. Obtuvo un gran éxito con "Carmen", de Bizet, para la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Dirigió la Orquesta Sinfónica de Montreal el 8 de noviembre de 2005.

Desde 1996 es director artístico de la Ópera Nacional de Washington, radicada en el Kennedy Center, dentro de la capital estadounidense. En 1998 fue nombrado director artístico de la Ópera de Los Ángeles, de la que se convirtió en director general en 2003.

Entre sus récords está el haber recibido una hora de aplausos en la Ópera de Viena después de cantar "La bohème", de Puccini, una marca recogida incluso por el Libro Guinness, o haber reunido en un concierto a 400.000 personas en el Central Park neoyorquino, pese a la lluvia.

Con Josep Carreras y Luciano Pavarotti, formó en 1990 la célebre sociedad artística "Los Tres Tenores" en Roma, con motivo del Mundial de fútbol Italia 1990. El evento fue concebido, originariamente, para recaudar dinero con destino a la Fundación Internacional contra la leucemia José Carreras; sin embargo, posteriormente se ha repetido en los tres siguientes mundiales: Los Ángeles (1994), París (1998) y Yokohama (2002). Estas actuaciones de los tres tenores, junto al director de orquesta Zubin Mehta, pretenden acercar la ópera al gran público, lo cual no ha estado exento de controversia.

En 1993 fundó Operalia, concurso para jóvenes cantantes de ópera (del que han salido figuras como José Cura, Inva Mula o Ainhoa Arteta, por ejemplo).

En su repertorio se incluyen, además de óperas, canciones navideñas, canciones infantiles, música mexicana con mariachi y música lationamericana. En 2002 grabó el himno del centenario del Real Madrid CF, canción que interpretó bajo la lluvia en el estadio Santiago Bernabéu. Ha hecho asimismo incursiones en la música pop.

Ha recibido numerosas distinciones, entre las que se encuentra el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en 1991.

En cuanto a su discografía, es tan extensa y variada como su carrera artística (lógicamente). Personalmente, y aunque hay muchas destacables, me quedaría con una grabación vídeo, de 1982, de "Carmen" de Bizet, junto a Teresa Berganza y Ruggero Raimondi; los tres están impresionantes. Y en audio, aunque del mismo modo hay muchas grabaciones suyas estupendas, escogería un "Otello" de Verdi, con Cheryl Studer, del año 1994.

Labor altruísta
El 19 de septiembre de 1985, en el mayor terremoto registrado hasta entonces en la historia de México, que devastó parte de la capital, sobre todo en la zona del Centro Histórico y algunos barrios o colonias cercanas, fallecieron su tía, su tío, un sobrino y el hijo de éste último, al caerse el bloque de apartamentos "Edificio Nuevo León" en el complejo urbanístico "Tlateloclo". El propio Plácido Domingo intervino en las labores de rescate. A lo largo del año siguiente, dio conciertos benéficos para las víctimas y publicó un álbum de uno de tales eventos.

El 21 de agosto de 2007, en reconocimiento a su labor artística y a su ayuda a las víctimas del terremoto de 1985, el artista fue homenajeado en la capital mexicana con una estatua en su honor, fundida a partir de llaves donadas por la población; la pieza, obra de la escultora Alejandra Zúñiga, mide dos metros, pesa cerca de trescientos kilogramos y forma parte del proyecto "Grandes valores". Como parte de sus actos altruístas, Plácido Domingo ha regalado casas a familias sin recursos en México, sobre todo por los daños del huracán "Paulina" en "Guerrero". A raíz de estos desastres, el tenor donó sus ganancias de todo un año. La constructora diseñó y "bautizó" con el nombre de "Plácido" a un modelo de casa de la que se construyeron miles.

El 18 de diciembre de 2009 fue declarado "Huésped distinguido" de la Ciudad de México por parte del jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard. El 13 de septiembre de 2010, la LIX legislatura del honorable "Congreso del Estado de Guerrero" le entregó la presea "Sentimientos de la Nación", máxima condecoración que otorga el Congreso del Estado a personalidades distinguidas, dentro del marco del "Primer Congreso de Anáhuac" o "Congreso de Chilpancingo". Plácido Domingo se ha hecho acreedor a esta medalla por su gran laboral altruísta.

El 21 de enero de 2011, día de su 70 cumpleaños, fue homenajeado con una función de gala en el Teatro Real de Madrid, a la que asistieron, entre otras personalidades, la reina Sofía, que acompañó al tenor en el Palco Real.

Para terminar, escuchémosle en "Le villi", de Puccini: "Torna ai felici di".

(Fuentes: wikipedia, http://www.youtube.com/ y flickr.com).

jueves, 9 de junio de 2011

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (II)

El mundo de la Ópera está plagado de momentos, anécdotas, propósitos y despropósitos cuanto menos "curiosos". Ya vimos algunos de ellos en "Anecdotario Operístico I"; he aquí unos cuantos más:

Director de orquesta.
Fuente: paulhelm.
 El bis más grande de la historia
A su paso por Viena, de regreso de Rusia, Domenico Cimarosa recibió el encargo de escribir una ópera nueva para la ocrte del emperador Leopoldo II. El resultado fue la deliciosa ópera bufa "Il matrimonio segreto", que se estrenó el 7 de febrero de 1792. La obra gustó tanto al emperador que ordenó que sirvieran una cena a todos los cantantes y músicos y les rogó que después de cenar repitieran íntegramente toda la ópera (que dura casi tres horas). Se trata, pues, del bis más grande e importante que registra la historia de la ópera.
Escuchemos a Luigi Alva en "Il matrimonio segreto": "Pria que spunti in ciel la aurora"; fuente: www.epdlp.com.

Rossini inspecciona el canto por la calle
En torno a Rossini hay multitud de anécdotas. Después de su triunfal estancia en Londres, Rossini regresó a París (1824), donde la monarquía de Luis XVIII esperaba convencerle para que se quedara y diera brillo a la vida musical parisiense, que se estaba italianizando por momentos. Para lograr su propósito, las autoridades de la monarquía le ofrecieron, al margen de cualquier presupuesto, además de la co-dirección de la Ópera de París, un contrato para estrenar allí diez óperas nuevas. Y, a fin de redondear la principesca oferta, nombraron a Rossini "Inspector del canto del reino de Francia", con un buen sueldo añadido. Rossini, que nunca se tomó a sí mismo demasiado en serio, dicen que cuando iba por la calle en París y oía cantar a alguien se detenía, hacía pabellón con la mano en la oreja y fingía calibrar la calidad del canto que se oía. A quienes le preguntaban por qué hacía eso respondía en todo serio que estaba ejerciendo su cargo de "Inspector del canto del reino de Francia".

Montserrat Caballé se niega a ser fusilada
"Tosca" es, probablemente, una de las óperas sobre las que se han recogido más anécdotas. Como por ejemplo una con Montserrat Caballé en Viena,en la Staatsoper. Había habido una huelga de figurantes por lo que, para la famosa escena del fusilamiento de Cavaradossi, el teatro reclutó soldados del ejército austriaco. Como los muchachos desconocían por completo el contenido de la ópera, se les indicó que, cuando se les diera la señal para salir al escenario, tenían que simular el fusilamiento de la persona que encontraran junto a la pared.

Llegó el aciago instante de la ejecución pero el tenor, afectado por un repentino ataque de tos, salió un momento del escenario. Aparecieron los soldados y, viendo a Montserrat Caballé, único personaje cercano a la pared, pusieron rodilla en tierra y prepararon su "fusilamiento". Montserrat Caballé gritó: "¡Eso sí que no! ¡A mí no me fusila nadie!", y detuvo la fución, con las consiguientes risas y gritos del respetable público que tuvo que esperar bastante rato para que se calmaran las aguas y se fusilara por fin adecuadamente al huidizo tenor.

(Fuentes: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier y www.epdlp.com).

viernes, 29 de abril de 2011

DISCOGRAFÍA Y GRABACIONES EN VÍDEO DE: TOSCA


Giacomo Puccini.
Fuente: fotopedia.

Tosca

Música: Giacomo Puccini.
Libreto: Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, a partir de la obra "La Tosca", de Victorien Sardou.
Estreno: Teatro Constanzi de Roma, 12 de enero de 1900.

Grabaciones en audio:
La primera que aparece en la lista está considerada como la mejor grabación de Tosca en disco. Desde luego, es un auténtico referente. A mí es la que más me gusta (en audio); escuchándola, uno se asombra de que a la Callas no le gustase Puccini (no, no le gustaba), pues canta e interpreta con tal convicción y fuerza que, aunque sólo la oímos, nos metemos de lleno en la historia aún sin necesidad de imágenes. ¡Y qué decir de Tito Gobbi! voz rica, potente, llena de la malignidad de este a mi parecer inigualable Scarpia. En cuanto a Giuseppe di Stefano, es un romántico y desgarrado Mario que no desmerece con respecto a la Callas ni a Gobbi.

EMI, 1953
Coro e Orchestra del Teatro alla Scala. Dir.: Víctor de Sabata.
Intérpretes: Maria Callas, Giuseppe di Stefano, Tito Gobbi.
He aquí un fragmento: "Recondita armonia" canta: Giuseppe di Stefano; fuente: www.epldp.com.

DECCA, 1962
Wiener Staatsopernchor / Wiener Philharmoniker. Dir.: Herbert von Karajan.
Intérpretes: Leontyne Price, Giuseppe di Stefano, Giuseppe Taddei, Carlo Cava.

EMI, 1965
Choeurs du Theatre National de l'Opéra de Paris / Orchestre de la Société des Concerts du Conservatoire. Dir.: Georges Prêtre.
Intérpretes: Maria Callas, Carlo Bergonzi, Tito Gobbi, Leonardo Monreale.

RCA, 1973
John Alldis Choir / London Philharmonic Orchestra. Dir.: Zubin Mehta.
Intérpretes: Leontyne Price, Plácido Domingo, Sherrill Milnes, Clifford Grant.

PHILIPS, 1976
Orchestra of the Royal Opera House, Covent Garden. Dir.: Sir Colin Davis.
Intérpretes: Montserrat Caballé, José Carreras, Ingvar Wixell, Samuel Ramey.

D.G. 1980
Chor der Deutschen Oper Berlin / Schöneberger Sängerknaben / Berliner Philharmoniker. Dir.: Herbert von Karajan.
Intérpretes: Katia Ricciarelli, Josep Carreras, Ruggero Raimondi, G. Hornik.

D.G. 1990
Children's Chorus / Chorus of the Royal Opera House / Covent Garden Philharmonia Orchestra. Dir.: Giuseppe Sinopoli.
Intérpretes: Mirella Freni, Plácido Domingo, Samuel Ramey, Bryn Terfel.

Grabaciones en vídeo:

Me quedo con una Tosca en vídeo de la que sólo se conserva, desgraciadamente, el segundo acto. Es del año 1962, una grabación en vivo en el Convent Garden, con María Callas, Tito Gobbi y Renato Cioni. A continuación, la primera parte de dicho segundo acto (fuente: http://www.youtube.com/): 

 

Existe también una grabación con Catherine Malfitano, Plácido Domingo y Ruggero Raimondi, del año 1992, rodada en los escenarios reales en los que se supone que tiene lugar la historia. El director es Zubin Mehta, con la orquesta es la sinfónica y coro de  Roma de la RAI. Esta Tosca tiene sin duda muchas dotes vocales, pero en cuanto a actuar... ¡uf! para mi gusto sobreactúa muchísimo, la veo, por lo menos aquí, muy exagerada. En cuanto a Plácido Domingo, se nota que se siente como pez en el agua en el papel (vaya usted a saber cuantísimas veces ha representado esta ópera). Pero el que está mejor de los tres, sin duda alguna, es Ruggero Raimondi ¡qué Scarpia! ¡qué miedo da!. Merece la pena ver esta grabación sólo por él. He aquí un fragmento (fuente: http://www.youtube.com/):



Por señalar alguna más actual, está también la realizada por el director Benoit Jacquot en el 2000, con Angela Gheorghiu, Roberto Alagna y, de nuevo, Ruggero Raimondi. A mí me resulta un tanto "extraña"; está concebida de modo que unas veces aparecen los cantantes en un estudio de grabación, y otras representando tal y como lo harían en un teatro. Personalmente, este contínuo "ir y venir" me distrae mucho. Veamos un fragmento (fuente: http://www.youtube.com/):

¿POR DÓNDE EMPIEZO?: TOSCA, 2ª PARTE


Continuamos con la historia.

Estamos en el despacho del jefe de policía. Mario ha sido condenado a morir fusilado. El trato que Scarpia propone a Tosca para salvar su vida implica que dicho fusilamiento (de acuerdo con las instrucciones que, en presencia de Tosca, le da a uno de sus esbirros) va a ser fingido (oficialmente, no puede indultarle); a cambio... En un principio y tratando a duras penas de sobreponerse al asco que le da, Tosca se da por vencida y acepta la repugnante proposición de Scarpia; eso sí, le exige un salvoconducto para huir del país con Mario.


Palazzo Farnese, uno de los escenarios
en los que se desarrolla "Tosca".
Imagen tomada de fotopedia.com

Mientras Scarpia redacta el documento, Tosca, para darse fuerzas, bebe una copa de vino que, como parte de la cena de Scarpia (interrumpida hacía un buen rato cuando le trajeron detenido a Mario), se encuentra en una mesa auxiliar, donde su mirada se queda atrapada por un cuchillo... Siente vértigo en el estómago. Su corazón se acelera y su pensamiento corre ansioso entre el temor, la duda, y el coraje que, como un volcán deseoso de estallar, siente que se está acrecentando en su interior. Por fin, como el que se tira a una piscina aún sabiendo que el agua puede estar helada, coge el cuchillo y lo esconde a su espalda. Cuando el babeante Scarpia, una vez que ha terminado de redactar el salvoconducto, se abalanza sobre Tosca, ésta ¡zas! le clava el cuchillo con todas sus fuerzas: "¡Éste es el beso de Tosca!" (¡con un par!, ¡sí señor!). Tosca huye con el salvoconducto y corre a reunirse con Mario en la azotea del edificio (que es donde le van a ejecutar) para decirle que su fusilamiento va a ser fingido y que, después, podrán huir los dos del país con el salvoconducto redactado por Scarpia, al que acaba de matar.

Llega el pelotón que ha de ejecutar a Mario. Tosca, escondida, espera. Los soldados abren fuego y Mario cae. Cuando los soldados se retiran, Tosca corre a decirle a Mario que ya puede levantarse; pero descubre, horrorizada, que Mario está muerto, real y completamente muerto. Llega entonces un tropel de policías buscando a Tosca: han descubierto el cadáver de Scarpia; gritan: "¡Pagarás muy cara su vida!". Y Tosca, subida en el borde de la azotea, exclama: "¡Con la mía!" y se arroja al vacío.

Para terminar, no puedo resistirme a dejaros un enlace a un par de anécdotas sobre Tosca, que aparecen en www.weblaopera.com:


Y también, grabaciones en audio y vídeo:
Discografía y grabaciones en vídeo de Tosca.

jueves, 28 de abril de 2011

¿POR DÓNDE EMPIEZO?: TOSCA, 1ª PARTE


Hace unos días, una amiga me comentó que alguna vez había pensado que estaría bien ir a ver una ópera pero ¿por cuál empezar si no has visto nunca ninguna? Inmediatamente pensé en "Tosca", de Puccini.

Giacomo Puccini.
Imagen tomada de
arteyfotografia.com.ar.

Para mí, la música de Puccini en general, tiene "algo" que te llega hasta la "fibra sensible", por muy escondida que ésta se encuentre. Y "Tosca" en particular tiene una fuerza arrolladora, es de una intensidad dramática que sobrecoge. Cuando está bien interpretada, creo que es un perfecto ejemplo de lo que puede llegar a transmitir una representación de este tipo. Uno puede reconocerse en los personajes, no porque vaya a vivir hoy en día situaciones similares (por supuesto, hay que entender la obra en el contexto histórico-temporal en el que fue escrita), sino porque son perfectamente reconocibles sentimientos, emociones, reacciones del ser humano que son intemporales: el espíritu posesivo, los celos, el coraje, la generosidad, y también la maldad en su más retorcido sentido, el servilismo, la codicia, la lujuria...

El argumento se basa en la obra teatral "La Tosca", de Victorien Sardou, que hiciera famosa la celebérrima Sara Bernardt. La ópera consta de tres actos, y se estrenó en el Teatro Constanzi de Roma el 14 de enero de 1900. ¿De qué trata? Ambientada en la Roma de 1800, el personaje central es Floria Tosca, una cantante de ópera, de carácter generoso pero también posesiva y celosa hasta el extremo. Su amante, Mario Cavaradossi, pintor, al tratar de ayudar a Angelotti, un revolucionario perseguido por la justicia, es apresado y torturado salvajemente. Desde el despacho de Scarpia, jefe de la policía vaticana, Tosca escucha horrorizada los gritos de Mario; desesperada, acaba por revelar dónde está escondido Angelotti. Traen a Mario, que apenas puede tenerse en pie y está cubierto de sangre y, cuando se entera de que Tosca ha confesado le grita: "¡Me has traicionado, maldita!".

Mario es condenado a morir fusilado. Para salvarle, el corrupto y degenerado Scarpia, que desea a Tosca con toda la lujuria de su libidinoso ser, le propone a ésta un trato: la vida de Mario a cambio de satisfacer su deseo...

Y de momento no cuento más para que, a quien no conozca la obra, le pique la curiosidad, je, je...

Para muestra dicen que es suficiente un botón así que, sacado de una completísima página llamada "El poder de la palabra" (página que recomiendo encarecidamente y cuya dirección es:
http://www.epdlp.com/) dejo un enlace a la que quizá sea el aria más famosa de "Tosca". Que lo disfrutéis:

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