Continuamos con la historia.
Estamos en el despacho del jefe de policía. Mario ha sido condenado a morir fusilado. El trato que Scarpia propone a Tosca para salvar su vida implica que dicho fusilamiento (de acuerdo con las instrucciones que, en presencia de Tosca, le da a uno de sus esbirros) va a ser fingido (oficialmente, no puede indultarle); a cambio... En un principio y tratando a duras penas de sobreponerse al asco que le da, Tosca se da por vencida y acepta la repugnante proposición de Scarpia; eso sí, le exige un salvoconducto para huir del país con Mario.
![]() |
| Palazzo Farnese, uno de los escenarios en los que se desarrolla "Tosca". Imagen tomada de fotopedia.com |
Mientras Scarpia redacta el documento, Tosca, para darse fuerzas, bebe una copa de vino que, como parte de la cena de Scarpia (interrumpida hacía un buen rato cuando le trajeron detenido a Mario), se encuentra en una mesa auxiliar, donde su mirada se queda atrapada por un cuchillo... Siente vértigo en el estómago. Su corazón se acelera y su pensamiento corre ansioso entre el temor, la duda, y el coraje que, como un volcán deseoso de estallar, siente que se está acrecentando en su interior. Por fin, como el que se tira a una piscina aún sabiendo que el agua puede estar helada, coge el cuchillo y lo esconde a su espalda. Cuando el babeante Scarpia, una vez que ha terminado de redactar el salvoconducto, se abalanza sobre Tosca, ésta ¡zas! le clava el cuchillo con todas sus fuerzas: "¡Éste es el beso de Tosca!" (¡con un par!, ¡sí señor!). Tosca huye con el salvoconducto y corre a reunirse con Mario en la azotea del edificio (que es donde le van a ejecutar) para decirle que su fusilamiento va a ser fingido y que, después, podrán huir los dos del país con el salvoconducto redactado por Scarpia, al que acaba de matar.
Llega el pelotón que ha de ejecutar a Mario. Tosca, escondida, espera. Los soldados abren fuego y Mario cae. Cuando los soldados se retiran, Tosca corre a decirle a Mario que ya puede levantarse; pero descubre, horrorizada, que Mario está muerto, real y completamente muerto. Llega entonces un tropel de policías buscando a Tosca: han descubierto el cadáver de Scarpia; gritan: "¡Pagarás muy cara su vida!". Y Tosca, subida en el borde de la azotea, exclama: "¡Con la mía!" y se arroja al vacío.
Para terminar, no puedo resistirme a dejaros un enlace a un par de anécdotas sobre Tosca, que aparecen en www.weblaopera.com:
Y también, grabaciones en audio y vídeo:







No hay comentarios:
Publicar un comentario