Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

TRADUCTOR

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Mostrando entradas con la etiqueta Salomé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salomé. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (III)

Salomé (Alonso de Berruguete)

Herodes está loco de deseo por Salomé y le pide que baile para él. La muchacha se niega, alegando que no tiene ningún deseo de bailar. Siguen escuchándose la voz de Jokanaan, que continúa lanzando imprecaciones contra Herodías. Herodes insiste a Salomé, una y otra vez; le jura que le entregará todo cuanto ella le pida si consiente en danzar para él; entonces Salomé, iluminada por una repentina idea, que brilla en sus ojos como una revelación, al fin acepta, no sin antes advertir a Herodes: "Has prestado un juramento, tetrarca". Herodes siente sobre él una siniestra presencia, como si un enorme pájaro revolotease sobre su cabeza... un escalofrío le recorre y, al momento siguiente, arde de calor...

Se oyen de nuevo las palabras sentenciosas de Jokanaan. Herodías no quiere que su hija baile, pero se ha convencido de que no puede hacer nada para evitarlo; Herodes no tiene intención de retirarse en tanto Salomé no haya bailado.

Llega el momento culminante de esta magistral obra: la Danza de los Siete Velos. Salomé, que se ha envuelto en sugerentes gasas, danza al son de un sensual ritmo que va "in crescendo", y va desprendiéndose de los velos que la cubren, uno a uno...

Cuando finaliza la danza, Herodes, pletórico, pregunta a Salomé: "¿Qué deseas, Salomé? ¡Dímelo!". Y Salomé, ebria de despecho, pronuncia su sentencia: "La cabeza de Jokanaan". Herodes, horrorizado, trata por todos los medios de disuadirla; le ofrece rubíes, esmeraldas, la mitad de su reino si lo quiere... Pero Salomé está resuelta: lo que quiere es la cabeza de Jokanaan, y han de traérsela en una bandeja de plata. Herodías no cabe en sí de gozo; las ofensas que ha recibido por fin van a ser vengadas.

Al fin, Herodes cede. En una escena estremecedora el verdugo, espada en mano, se dirige a la mazmorra donde se encuentra Jokanaan. Desde fuera Salomé se extraña de que no se escuche ruido de lucha; si a ella quisiesen matarla lucharía y se defendería ¿por qué Jokanaan no se revuelve contra su verdugo? Al fin, Salomé escucha que algo cae al suelo ¿quizá el soldado, después de todo, no se ha atrevido a dar muerte a Jokanaan? Poco después, vuelve a aparecer el brazo ejecutor de la terrible sentencia, llevando una bandeja de plata, y sobre ella... la terrible visión de la cabeza de Jokanaan separada de su cuerpo....

Salomé, cuya obsesión ha llegado a la demencia, toma en sus manos el horroroso trofeo y, pletórica, le dice: "¡Yo vivo, pero tú estás muerto, y tu cabeza, tu cabeza me pertenece!...¡ahora voy a besarla!" Y se entrega a un morboso besuqueo con aquel terrible despojo. La escena resulta repugnante hasta para Herodes, que ordena a sus soldados que aplasten a la princesa bajo sus escudos.


(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, artelista.com y www.youtube.com)

viernes, 11 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (II)


Por sí sola, la música es un vehículo en el que se puede reconocer y mediante el que se puede expresar, de forma casi mágica, cualquier sentimiento humano. En el caso de la ópera, que añade la representación escénica a la música, la capacidad de comunicación de esta última se multiplica de modo extraordinario; y si la ópera pertenece a Richard Strauss, los límites de intensidad dramática, de pasión contenida que se va acumulando hasta que estalla de pronto, como un volcán, creo que son endiabladamente difíciles de igualar, y aún más de superar. Al menos ésa es la impresión que me ha producido la primera ópera de Richard Strauss que he tenido el placer de ver: "Salomé". Ayer hicimos una introducción; adentrémonos hoy en el argumento.

(Para ilustrar esta entrada y la de mañana, utilizaré una versión filmada de "Salomé" del año 1979, dirigida por Götz Friedrich. En los principales papeles están Teresa Stratas (Salomé), Astrid Varnay (Herodías), Hans Beirer (Herodes), Bernd Weikl (Jokanaan); el director es Karl Böhm. A pesar de que la obra consta de un solo acto, he dividido la explicación del argumento en dos partes, a fin de adecuarme a los vídeos ilustrativos).

Salomé (Henri Regnault)

Acto único
Dejad que vuestra imaginación os lleve al palacio del rey Herodes; es una cálida noche oriental del año 30 d.de C, y el tetrarca de Galilea celebra una fiesta, a la que asisten su esposa Herodías y Salomé, hija del anterior matrimonio de Herodías con el hermano de Herodes, Filipo. Nos encontramos en la terraza del palacio donde a Narraboth, capitán de la guardia, le llama la atención el aspecto tan extraño, casi fantasmagórico, que tiene la luna esa noche. Narraboth contempla desde lejos a Salomé, de la que está secretamente enamorado: "¡Qué bella está la princesa Salomé esta noche!..." El paje de Herodías, que está junto a él,le advierte que puede ser peligroso que la mire de ese modo.

De pronto, la serenidad de la noche se rompe por las categóricas frases de condena que pronuncia una voz que proviene aún no se sabe muy bien de dónde. Los soldados desvelan que se trata de Jokanaan (Juan el Bautista), recluido en una mazmorra del palacio por haber condenado públicamente la incestuosa unión de Herodes con Herodías; Herodes, dicen, ha prohibido tajantemente que nadie vea al preso.

Aparece Salomé en la terraza, huyendo de las lascivas atenciones de Herodes, que le resultan de lo más repugnante. Narraboth, que está fascinado por Salomé, es incapaz de quitarle los ojos de encima, y el paje tiene un terrible presentimiento... Se escucha de nuevo la voz de Jokanaan, que lanza a los cuatro vientos sus drásticas frases de condena. Salomé queda impresionada por aquella voz profunda y misteriosa... Anhelante, exige ver al recluso, pero los soldados le cierran el paso, pues la prohibición de Herodes es categórica. 

Entonces Salomé recurre a Narraboth, y sirviéndose de sus encantos y del amor que sabe que el capitán siente por ella, consigue que le traigan a Jokanaan. En cuanto le ve, queda prendada de la figura del un tanto macilento pero aún robusto profeta, y se obsesiona con la idea de poseerlo. Salomé dialoga con aquel extraño hombre; trata de encontrar un modo de tentarle, de despertar su deseo halagando su vanidad: alaba primero su cuerpo, después sus cabellos... pero el profeta no hace sino cortar de raíz las voluptuosas adulaciones de Salomé, que se revuelve como una gata rabiosa cada vez que el profeta la rechaza. Jokanaan trata, en vano, de que Salomé se arrepienta de sus pecados y se convierta. Finalmente Salomé, fuera de sí, le pide a Jokanaan que le deje besar su boca... El profeta, asqueado, se aparta de ella, maldiciéndola. Al contemplar esta escena Narraboth, hundido en la más absoluta desesperación, se suicida.

Herodes y Herodías salen a la terraza; Herodes pregunta dónde está Salomé, extrañado de que no haya regresado al banquete, tal y como él había ordenado. Camina unos pasos y, de pronto, resbala; se da cuenta de que es la sangre de Narraboth, cuyo cuerpo inerte yace en el suelo, la que le ha hecho caer. Sin inmutarse, ordena que se lleven el cadáver. Luego, se hace servir primero vino y luego frutas, que sucesivamente ofrece a Salomé pero ella, con el pensamiento únicamente puesto en el profeta, rechaza una y otra vez los obsequios de Herodes.

Se vuelven a escuchar las invectivas de Jokanaan. Herodías, que no puede soportar oír a aquel hombre, pide a Herodes que lo mate o que se lo entregue a los judíos. Los cinco representantes de dicho pueblo, que forman parte del séquito de Herodes y que presencian la escena, están en completo acuerdo con Herodías; sin embargo, Herodes se muestra reacio a entregarles al profeta puesto que, en el fondo, le teme.

Habla de nuevo Jokanaan, y alude a un Salvador del mundo cuya llegada, dice, está ya muy próxima. Unos nazarenos, que también se hallan presentes, describen los milagros realizados por Jesús, el supuesto Salvador al que alude Jokanaan. Nuevos ataques verbales de Jokanaan, en los que predice un negro destino para Herodías, provocan la indignación de ésta, que exige a su marido que le haga callar para siempre...



Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, artelista.com y www.youtube.com)

jueves, 10 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (I)


Para apreciar en su justa medida una ópera, para saborearla con todo el deleite posible, creo que es importante no sólo conocer la obra en sí, sino indagar acerca de su origen; de este modo, uno puede introducirse, de algún modo, en el espíritu de lo que va a ver y escuchar. Hoy, vamos a investigar juntos acerca del origen de la ópera "Salomé", de Richard Strauss.

Salomé con la cabeza del Bautista (Tiziano)

Las dos primeras óperas de Richard Strauss, "Guntram" (1894) y "Feuersnot" (1901), a la sombra del formidable coloso que era Wagner, habían fracasado estrepitosamente. Con todo, el talento musical de Strauss ya había sido reconocido como director y también como compositor, gracias a sus poemas sinfónicos ("Don Juan", "Así habló Zaratustra"...); fue su tercera incursión en el mundo de la lírica, "Salomé", la que le consagró, además, como compositor operístico. Escuchemos el final de "Guntram":


y una escena de "Feuersnot":


Strauss estaba a punto de aceptar un proyecto para escribir una ópera a partir de un libreto de Ernst von Wolzogen, que había sido el libretista de "Feuersnot"; el tema, basado en las "Novelas ejemplares" de Cervantes, iba a llevar por título algo así como "Los Demonios de Sevilla". Strauss estaba ya casi a punto de embarcarse en dicho proyecto, cuando asistió una producción alemana que Max Reinhardt hizo, en 1902, del drama en un acto "Salomé", de Oscar Wilde.

Wilde escribió su "Salomé" originariamente en francés, a partir de los textos de los Evangelios según San Marcos (6,21-28) y según San Mateo (14,6-11), que narran brevemente un episodio de la historia entre Salomé y Juan el Bautista, ocurrido durante el reinado del tetrarca Herodes Antipas. En su versión de la historia, Wilde da un interesante giro al argumento. En la Biblia Salomé pide la muerte de Juan por instigación de su madre, Herodías, a la que Juan reprochaba que conviviese con Herodes a pesar de estar casada con el hermano de éste, Filipo. En la obra de Wilde, sin embargo, Salomé está obsesivamente enamorada de Juan, que rechaza su amor; su petición de que sea decapitado se produce, pues, por despecho. Salomé culmina su locura besando los labios de la cabeza cortada de Juan.

La "Salomé" de Oscar Wilde, traducida al inglés, iba a ser estrenada por Sara Bernhardt en Londres, en 1892, pero no fue posible porque las autoridades prohibieron que se representasen escenas bíblicas. Finalmente se estrenó en París, en 1896, y la protagonista fue Lugné Poé. En Alemania se estrenó en 1901, en Breslau; al año siguiente fue cuando la vio Strauss, en Berlín.

Tanto la música como el libreto de "Salomé" son obra de Richard Strauss. Strauss escribió el libreto en alemán, para lo que recurrió a la traducción de la obra de Wilde realizada por Hedwig Lachmann; sin embargo, en 1930 elaboró una versión alternativa en francés, que es menos conocida hoy día.

El estreno de "Salomé" tuvo lugar en Dresde, el 9 de diciembre de 1905, y a él asistieron personalidades como Rachmaninov o Toscanini. A pesar de la popularidad de la que disfruta en la actualidad, la "Salomé" de Strauss no fue bien recibida en su época. La combinación del tema bíblico con lo erótico y lo criminal horrorizó al público desde el primer momento. La soprano que interpretaba el papel protagonista, Marie Wittich, rechazó representar la "Danza de los siete velos", de modo que una bailarina tuvo que danzar en su lugar. 


"Salomé" fue prohibida en Londres hasta 1907; cuando por fin se estrenó en el Covent Garden, bajo la dirección de Thomas Beecham, el 8 de diciembre de 1910, lo hizo sufriendo algunas modificaciones. En Nueva York, la primera representación tuvo lugar el 22 de enero de 1907; fue la primera y la única porque, debido a las presiones de los acaudalados mecenas del Metropolitan Opera House, se cancelaron todas las demás, incluso las que estaban contratadas para que las dirigiera el propio Strauss. A pesar de todo, hoy "Salomé" forma parte del repertorio operístico más generalizado, y se representa con regularidad.

Como curiosidad, cabe decir que cuando Olive Fremstad tuvo que hacer una única función como Salomé, se "preparó" yendo hasta la morgue para comprobar cuánto pesaba una cabeza humana, y así poder sostener convincentemente la cabeza de Juan el Bautista.

(Fuentes: artelista.com.ar, www.todoperaweb.com.ar, cantanellas.blogspot.com.es y wikipedia).

sábado, 24 de marzo de 2012

VOCES PARA LA HISTORIA: GEMMA BELLINCIONI

El 15 de mayo del año pasado publiqué una entrada acerca de una de mis óperas favoritas, la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni. Por si alguno de vosotros no conoce la obra, os remito a dicho post, que titulé "La cavalleria de Mascagni y otras dos" para una mayor información acerca de cómo se gestó dicha ópera, y a otro al que llamé "Entre Lola y Santuzza" en el que explico de qué va la historia.

Dado que esta pequeña gran joya que es "Cavalleria rusticana" está ambientada en Sicilia, en el siglo XIX, y cuenta una historia de amor y "vendetta", quizá se nos venga a la cabeza como Santuzza a una diva con tanta fuerza dramática como, por ejemplo, María Callas:

"Voi lo sapete, o mamma", con María Callas
(fuente: www.youtube.com)

O a la vehemente y apasionada Waltraud Meier:

"Voi lo sapete, o mamma", con Waltraud Meier
(fuente: www.youtube.com)

Pero ¿quién fue la primera Santuzza? Como ya habéis deducido, claro está, fue Gemma Bellincioni.

Su verdadero nombre fue Matilda Cesira, y nació en Monza, Italia, en 1864.  Era hija del bajo bufo Cesare Bellincioni, e hizo su primera aparición en público en Milán, en 1870, cantando un aria de Luigi Ricci en la comedia de Salvini "Richelieu a los seis años". Continuó frecuentando los escenarios durante su adolescencia, hasta que comenzó estudios serios de canto con su madre. En 1880, mientras se hallaba en Nápoles con su padre, tuvo que sustituir a la soprano solista en la ópera de Pedrotti "Tutti in maschera".

Durante las dos décadas siguientes cantó en numerosas ocasiones en diversos países de Europa y América del Sur, aunque parece que sólo actuó una vez en la Royal Opera House de Londres, en 1895. A pesar de la gran fama que logró alcanzar, nunca llegó a subir al escenario del más famoso teatro de ópera de los Estados Unidos, el New York Metropolitan Opera.

Orquesta (fuente: mutuaspalabras.blogspot.com)

Giuseppe Verdi, el compositor más importante de Italia, había conocido a la Bellincioni en 1886, cuando actuó como Violetta en "La traviata". Verdi quedó impresionado por su capacidad interpretativa; no debió de impresionarle tanto su técnica vocal, puesto que no la eligió para cantar la Desdémona de su "Otello", al año siguiente.De cualquier modo, el estilo un tanto histriónico de la Bellincioni, su acentuada dicción y su imponente presencia en el escenario resultarían ideales para un nuevo estilo dramático de la ópera italiana, que se conocería como "verismo", y que se hizo popular durante la década de 1890; cantó este tipo de música con gran pasión, aunque ni su caudal de voz ni la madurez de su tono eran especialmente grandes.

El 17 de mayo de 1890, Gemma Bellincioni y su marido, Roberto Stagno (un importante tenor siciliano), llevaron a escena por primera vez la ópera clave tanto en la carrera de Mascagni como en el verismo, "Cavalleria rusticana"; representaron, respectivamente, los papeles de Santuzza y Turiddu. Se habían conocido durante una gira por Argentina, en 1886. Al gran éxito de "Cavalleria rusticana" siguieron obras como "L'amico Fritz", también de Mascagni, en 1891; "A Santa Lucia", de Trasca, el mismo año; "Mala vita" y  "Fedora", de Giordano, en 1892 y 1898 respectivamente. Estrenó en Italia la "Salomé", de Richard Strauss, en esta ocasión, junto a un joven y prometedor tenor llamado Enrico Caruso, y fue la primera artista que no se hizo sustituir en la danza de los siete velos. Tuvo ocasión de cantar con figuras de gran relieve, como el citado Caruso, la Donadio y Julián Gayarre.

Anunció su retirada de los escenarios en 1911 para dedicarse a la enseñanza, pero reapareció en 1916 para interpretar de nuevo a Santuzza en una versión de cine mudo de "Cavalleria rusticana" que fue dirigida por Ugo Falena. Todavía en 1920 ofreció algunas actuaciones en los Países Bajos, aunque el paso del tiempo se había hecho notar en su voz. Escribió un manual para cantantes que se publicó en Berlín, en 1912, y una autobiografía, que salió a la luz en Milán, en 1920. Pasó sus últimos años en Nápoles, donde murió el 23 de abril de 1950. Su marido había muerto 53 años antes.

Aun hoy se pueden escuchar reediciones en CD de las grabaciones que realizó para la Gramophone & Typewriter Company y para la firma Pathé, hacia el año 1900. Para entonces, ya había pasado su época de esplendor, lo que no merma el valor artístico y musical de las mismas; se consideran de gran interés histórico, debido a lo tremendamente significativa que fue su carrera. Escuchemos a la que fue la primera Santuzza, en una grabación de 1903:

"Voi lo sapete, o mamma", con Gemma Bellincioni
(fuente: www.youtube.com)

(Fuentes: "Cien grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia y www.youtube.com)

CATEGORÍAS

Adelina Patti (2) Adriana Lecouvreur (1) Aida (7) Aída (4) Alfonso y Estrella (3) Alfredo Kraus (15) André Cluytens (1) Anecdotario (11) Angela Gheorghiu (6) Arrigo Boito (2) Bedrich Smetana (4) Bolero (1) Boris Godunov (1) Carlos Kleiber (1) Carlota Patti (1) Carmen (13) Cavalleria rusticana (8) César Franck (1) Charles Garnier (1) Charles Gounod (8) Chérubin (1) Claudio Abbado (1) Compositores (5) Convent Garden (1) Così fan tutte (1) Directores (2) Don Giovanni (1) Doña Francisquita (1) Efemérides (3) El rapto en el serrallo (1) Emil von Reznicek (1) Enrico Caruso (3) Erich Wolfgang Korngold (4) Ernani (1) Falstaff (1) Faust (8) Fedora (5) Fidelio (2) Fiodor Chaliapin (1) Francesco Cilea (1) Francesco Maria Piave (5) Franco Zefirelli (1) Franz Schubert (3) Fromental Halévy (1) Gaetano Donizetti (5) Galina Gorchakova (1) Gemma Bellincioni (1) Georg Solti (1) Georges Bizet (13) Giacomo Lauri-Volpi (2) Giacomo Meyerbeer (1) Giacomo Puccini (43) Gianni Schicchi (2) Gioachino Rossini (6) Giuseppe di Stefano (1) Giuseppe Giacosa (1) Giuseppe Verdi (63) Giuseppina Strepponi (5) Héctor Berlioz (1) Herbert von Karajan (2) I due Foscari (7) I pagliacci (3) Idomeneo re di Creta (1) Il barbiere di Siviglia (5) Il matrimonio segreto (1) Il tabarro (2) Il trittico (4) Il trovatore (8) Il turco in Italia (1) Instrumentos (1) Jacques Offenbach (1) Jaime Aragall (2) Joan Pons (1) Joan Sutherland (2) Johann Wolfgang Goethe (2) Johannes Brahms (1) Jonas Kaufmann (1) Jorge de León (3) José Carreras (5) Jules Massenet (10) Julián Gayarre (2) L'amico Fritz (1) L'elixir d'amore (2) La bohème (9) La ciudad muerta (4) La clemenza di Tito (1) La donna del lago (1) La flauta mágica (1) La forza del destino (1) La novia vendida (4) La rondine (5) La traviata (13) Lakmé (1) Le nozze di Figaro (1) Léo Delibes (1) Leontyne Price (1) Les contes d'Hoffmann (1) Libretistas (2) Lorin Maazel (1) Los Sabandeños (1) Lucia di Lammermoor (4) Lucía Moreno Sanz (1) Luciano Pavarotti (1) Ludwig van Beethoven (3) Luigi Illica (1) Macbeth (3) Madama Butterfly (6) Manon Lescaut (7) Manuel de Falla (1) Marcelo Álvarez (1) Marco Vratogna (3) Margherita Carosio (3) María Callas (8) Mariano Rivas (5) Marilyn Horne (1) Marilyn Monroe (1) Mariola Cantarero (1) Maurice Ravel (1) Mefistófeles (1) Melodía de la semana (8) Mireille (1) Mirella Freni (9) Mitridate re del Ponto (1) Nabucco (3) Nicolai Ghiaurov (3) Norma (2) Oksana Dyka (3) Olive Fremstad (1) Ópera Estatal de Viena (1) Orquesta (1) Otello (12) Pablo García López (3) Panis angelicus (1) Pasatiempos (10) Pelagio (5) Pietro Mascagni (8) Pilar Lorengar (2) Plácido Domingo (10) Rayén Quitral (1) Renato Bruson (5) Renato Cioni (1) Renée Fleming (4) Richard Strauss (4) Richard Wagner (2) Rigoletto (7) Roberto Alagna (3) Roméo et Juliette (1) Ruggero Leoncavallo (3) Ruggero Raimondi (2) Salomé (4) Saverio Mercadante (5) Sherrill Milnes (1) Simon Boccanegra (3) Sophie Koch (1) Sopranos (1) Stephen Costello (1) Suor Angelica (2) Tannhäuser (1) Teatro alla Scala (1) Teatro Constanzi (1) Teatro de la Maestranza (1) Teatro de la Ópera Garnier (1) Teatro del Liceo (4) Teatro la Fenice (3) Teatro La Scala (3) Teatro Real (2) Teatro San Carlo (1) Teatros (7) Thomas Hampson (1) Tito Gobbi (3) Tito Schipa (1) Tosca (10) Turandot (4) Umberto Giordano (4) Un ballo in maschera (3) Vincenzo Bellini (2) Voces (16) Werther (9) Wolfgang Amadeus Mozart (2)