Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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viernes, 25 de mayo de 2012

LOS MÁS BELLOS DÚOS DE AMOR (I)


Llevo unos días "romanticona" así que, al hilo de ese sentimiento, me apetece compartir con vosotros algunos de los (para mí) más bellos dúos de amor de la ópera. Empecemos con el gran Verdi y su infinita maestría para transmitir sentimientos y llegar a la "fibra" más sensible, esa que todos guardamos celosamente en el rincón más preciado del corazón... Os propongo el dúo del Primer Acto del "Otello" verdiano, en el que Otello y Desdémona, en una deliciosa noche estrellada, recuerdan embelesados cómo se conocieron y de qué modo empezó su historia de amor: "Gia nella notte densa...". Escuchémoslo en las voces de Jon Vickers y Mirella Freni:


Tengo pendiente hacer un desarrollo exhaustivo de esta ópera en el blog. De momento, os remito a una entrada que ya publiqué:


cd

Y qué decir de Puccini, que es todo arte, vida, sentimiento... En "La bohème", el genial maestro de Lucca escribió un apasionado dúo para los protagonistas, Rodolfo y Mimì: "O soave fanciulla..." Entre los dos acaba de surgir el amor, como un tremendo y repentino flechazo... Rodolfo, arrebatado por la dulzura de Mimì, se ha dado cuenta de que ella es el sueño que siempre deseó soñar... Mimì, conmovida hasta lo más hondo, se rinde a aquel amor que la inunda, como una ola gigantesca...


Sobre "La bohème" de Puccini encontraréis bastantes artículos en este blog. A modo de referencia, os remito a tres de ellos:


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Veamos ahora un dúo que pertenece a una preciosa ópera de Donizetti. Hablo de Lucia di Lammermoor. Lucia, hermana del poderoso Enrico Ashton, está enamorada de Edgardo Rawenswood; los dos han de verse en secreto, pues sus familias son enemigas mortales. En uno de esos furtivos encuentros, junto a la fuente de un parque, se despiden por un tiempo, pues Edgardo debe emprender un viaje; pero antes, los dos se prometen fidelidad eterna intercambiándose unos anillos, y cantan un apasionado dúo de amor: "Verrano a te sull'aure...":


Sobre "Lucia di Lammermoor" encontraréis también varias entradas en este blog. Como referencia, os cito dos de ellas:


cd

Y así, con el ferviente deseo de que os haya gustado la entrada de hoy, me despido hasta mañana, mis queridos amigos.

martes, 20 de marzo de 2012

REGRESO A LAMMERMOOR

A pesar de que hace apenas tres-cuatro días que hablé de "Lucia di Lammermoor", de Donizetti, justo es que vuelva a traerla a colación, como merecido homenaje a cuantos contribuyeron a poner en escena el memorable espectáculo que vi el sábado pasado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. 

Puerta del Príncipe, Plaza de Toros de la Maestranza, Sevilla
(fuente: cynic.org.uk)

Aunque con brevedad, pues apenas he podido estar dos días, la ocasión me ha permitido percibir una ciudad que es sinónimo de luz, de colorido y alegría. Ciudad de gentes amables y abiertas que, no hay duda, merece ser recorrida y disfrutada con detenimiento; tendrá que ser una próxima vez.

A pocos metros de la coqueta y bellísima Plaza de Toros de la Maestranza, se alza majestuoso el teatro del mismo nombre, de aire no menos taurino que aquélla. Son las ocho menos cuarto de la tarde del sábado diecisiete de marzo, y ya el público afluye hacia las puertas del recinto que, abiertas de par en par, esperan como unos brazos abiertos. Entro con el paso vacilante de quien llega por primera vez a un sitio; "por la puerta del centro" me dice el ujier que ha validado mi entrada.

La sala es moderna; nada que ver con teatros como el Real o el Liceo, pero resulta igualmente acogedora. Busco mi asiento y me acomodo. En el foso, algunos músicos calientan sus instrumentos en estos momentos previos a la representación. Poco a poco, la gente va llenando la sala. Cazo algunas palabras al vuelo de un hombre que está sentado detrás de mí: "Yo soy krausista" dice, en el contexto de una conversación con dos mujeres que están cerca de él, refiriéndose a que es ferviente admirador del maestro Alfredo Kraus. "Yo tambíen, de los pies a la cabeza", pienso para mí, "lástima no haberle visto nunca en escena, en vivo...".

Por megafonía, una voz pide que apaguemos los teléfonos móviles (si no lo hemos hecho ya) y recuerda que está prohibido hacer fotografías. El murmullo inconcreto de voces que, hasta ese momento, flotaba por la sala, se va apagando; aparece el director de orquesta y es recibido con un cálido aplauso, como señal de bienvenida. Comienza a sonar la música... empieza la representación.

Castillo (fuente: artelista.com.ar)

Acto I. Se supone que nos encontramos en el bosque próximo al castillo de Rawenswood; hay que echarle imaginación, porque el decorado es de lo más sobrio (no digo yo que haya que llenarlo de árboles pero algo tan austero como aquello me parece excesivo). Llama la atención desde el primer momento el suelo, ligeramente en cuesta y erizado de piedras; da la impresión de ser muy incómodo para caminar sobre él, incluso peligroso.

Poderosas la voz y la fuerza dramática de Juan Jesús Rodríguez, lord Enrico Ashton, hermano de Lucia; y no lo es menos la del capellán Raimondo, Simón Orfila, que trata en vano de calmar a lord Enrico. Desde el foso Will Humburg, batuta en ristre, se entrega tanto a la representación, agita los brazos y gesticula con tal vehemencia para hilar el complejo entramado de música y voces que, pronto, comienza a sudar como un pollo asado. Como poco, este hombre debe de perder un kilo en cada representación ¡qué energía!.

Parque (fuente: fotolibre.net)

En la siguiente escena, se supone que estamos en un parque. Aparecen Lucia y Alisa. Lucia empieza a cantar, con esa dulzura que tiene Mariola Cantarero; llega a: "Quella fonte mai, senza tremar, non veggo..."... "Ah, pero ¿eso es la fuente? ¿esa especie de "cuadrado" abstracto y estrechísimo, bordeado por planchas transparentes en tres de sus lados?", me digo a mí misma. Para demostrarnos que ésa es, en verdad, la fuente, Lucia mete la mano en ella y salpica un poco de agua; dado el escasísimo tamaño de aquella pileta, resulta muy difícil creer que una dama pudiera haberse ahogado allí ¡si apenas tendría sitio para meter los pies! en fin... A pesar de todo, el placer de escuchar a Mariola Cantarero compensa la puesta en escena. Hace creíble su personaje desde el primer momento, canta con una gracia y un gusto exquisitos. La complicidad entre Lucia y Alisa se hace sentir.

Soberbia entrada de Edgardo, Stephen Costello. Grato descubrimiento para mí, que no lo conocía. Su voz es aterciopelada, acariciadora, elegante, con un fraseo primoroso. Todo un lujo. Muy convincentes los dos como enamorados. Muy acertada la forma de empezar a cantar el dúo: "Verranno a te sull'aure..." primero alejados y después acercándose el uno al otro, desesperados porque saben que son muy pocos los instantes que les quedan juntos. Sin gestos exagerados, ensimismados el uno en el otro, como si realmente estuviesen ellos dos solos, sin que nadie les viese, despidiéndose quién sabe hasta cuándo.

"Verranno a te sull'aure..." Mariola Cantarero e Ismael Jordi
(fuente: www.youtube.com)

Llegamos al Acto II. Para hacernos ver que, ahora, el escenario se ha convertido en la habitación de lord Ashton, lo que han hecho ha sido poco más que colocar un gran cuadro que parece estar suspendido en el aire; el resto, paredes y demás, tenemos que imaginárnoslo. La que se supone que es una mesita junto a la que Enrico está sentado parece más bien un extraño reclinatorio. Yo es que no lo acabo de ver...

El dúo entre Enrico y Lucia es uno de los momentos que merece especial mención. Ya desde antes de entrar en escena, cuando aún apenas se ha asomado, Lucia ya tiene ese gesto de temor contenido hacia su hermano. Fantástico Juan Jesús Rodríguez en un Enrico que trata de imponer su voluntad, con un gesto y unas maneras cada vez más amenazadoras, a su hermana. Y Mariola Cantarero, que se convierte en una Lucia ya definitivamente sin esperanza cuando lee la carta falsificada que le enseña su hermano, hace que se me salten las lágrimas.

Llega, al fin, la boda, el momento más feliz para Enrico, que ve su cuello a salvo, y el más amargo para Lucía, que siente que está cavando su propia tumba. Voz penetrante la de Vincenç Esteve como don Arturo Bucklaw; breve pero lucida intervención la suya. Igualmente breve, y también notable, fue la intervención de Manuel de Diego como Normanno.

En medio de un estrépito, irrumpe en escena un Edgardo furioso que, asombrado de sí mismo, se queda quieto contemplando una escena que aún no puede creer. Fabulosa la interpretación de Stephen Costello cuando, con el contrato nupcial en la mano, increpa a Mariola Cantarero: "Son tue cifre?..." ¡fantástico! Y ella... ¡qué desoladora desesperación! Aquí se me vuelven a saltar las lágrimas.

"Son tue cifre?" Paolo Canale, Desirée Rancatore 
(fuente: www.youtube.com)

Antes de que comience el Acto III, una voz anuncia por megafonía que el tenor Stephen Costello se siente indispuesto, aunque cree que podrá llevar a buen término la representación. "¡Con lo bien que lo está haciendo! ¡pobre!" pienso. Digno de elogio el haga que se avise al público.

Trato de abstraerme de la anodina escenografía (que, estemos donde estemos, es en todo momento básicamente la misma) y concentrarme en los personajes; aunque no puedo evitar que llamen mi atención detalles como una extraña puerta que, por supuesto e igual que antes el cuadro, no tiene paredes que la sustenten. El caso es que tenemos al pobre Edgardo desesperado porque Lucia se ha casado con otro. Enrico, odiosamente espléndido en su papel de "meter aún más el dedo en la llaga": "Fu condotta al sacro rito, quindi al talamo Lucia..." Conmovedora la interpretación de Edgardo en una desesperación que crece por momentos. Duelo vocal con Juan Jesús Rodríguez que Stephen Costello, aun con su indisposición, que no se advierte en ningún momento, salva con brillantez.

Aplaudidísima, y con todo merecimiento, la intervención de Simón Orfila, Raimondo, cuando anuncia que Lucia ha perdido la razón y ha matado a su esposo en el mismo lecho nupcial. Y llega el momento cumbre de la diva, el aria de la locura. Soberbia Mariola Cantarero, ¡espléndida!; la conexión con el público se hace notar desde el primer instante, se palpa en el ambiente desde que se la ve aparecer con aquel camisón manchado de sangre y el ramo de flores en la mano, al que acuna como a un niño pequeño... Sus gestos, su mirada extraviada... De su garganta salen los trinos de un pájaro, de forma completamente natural, sin esfuerzo... Frasea de un modo prodigioso. Hace que cobre vida el fantasma de Edgardo que, para ella, está en todo momento a su lado... Es... como una niña asustada que se ha refugiado en un mundo propio y ajeno al sufrimiento que ha tenido que soportar... Todo eso y mucho más es lo que transmite Mariola Cantarero con esta interpretación suya memorable, rebosante de veracidad. Como no puede ser de otra forma, el aria de la locura termina con una cerrada ovación del público.

Cementerio en Glasgow (fuente: ccarreter.blogspot.com)

Escena final: "Tombe degli avi miei..." Stephen Costello "echa el resto" y el público así lo aprecia con calurosos aplausos. Su honda desesperación no tiene límites cuando se entera de que Lucia ha muerto; sin ella, la vida ya no tiene sentido para él: "Tu que a Dio spiegasti l'ali..." y se suicida, en mi opinión magistralmente (bien es verdad que de un disparo, y no clavándose un puñal: cosas del director de escena).

En resumen, y a pesar de una puesta en escena mejorable, creo que ésta es una "Lucia di Lammermoor" soberbia, tanto por voces como por interpretación. Totalmente recomendable.

(Fuentes: cynic.org.uk, artelista.com.ar, fotolibre.net, www.youtube.com, ccarreter.blogspot.com y www.liberliber.it; en el fragmento de audio canta Giovanni Malipiero)

sábado, 17 de marzo de 2012

LUCIA DI LAMMERMOOR: EL CAMINO A LA LOCURA (2ª parte)

Sigamos este camino a la locura. Habíamos dejado a Enrico Ashton cuando se disponía a salir, junto a una partida de hombres, en busca del misterioso personaje con el que se entrevista Lucia, su hermana.

Gaetano Donizetti (fuente: fotopedia)

Enrico quiere casar a Lucia con Arturo Bucklaw, personaje rico e influyente al que la muchacha rechaza. Aunque la búsqueda de Enrico resulta infructuosa, Normanno, confidente de Enrico, le dice a éste que su hermana está enamorada de Edgardo di Ravenswood, que es con quien se entrevista en secreto (como sabemos, los Ashton desposeyeron en tiempos a los Ravenswood de sus posesiones, convirtiéndose las dos familias en enemigas mortales) La furia de Enrico estalla: "La pietade in suo favore".

Más tarde, junto a una fuente del parque, vemos a Lucia y a su confidente, Alisa. Lucia le cuenta a Alisa que las aguas de aquella fuente aún se tiñen de rojo en las noches de luna porque, siglos atrás, un Ravenswood mató allí a su esposa, que cayó en la fuente: "Regnava nel silenzio". Alisa, horrorizada, insta a Lucia a que desista de una relación tan peligrosa como es la suya con Edgardo. Poco después, llega éste para ver a Lucia y le explica que, por razones políticas, ha de marcharse a Francia. Le dice también que se propone ver a Enrico para hacer las paces pero Lucia, que teme a su hermano, le ruega que no lo haga; por el momento, bastará con que ambos se consideren marido y mujer, sellando dicha unión con dos anillos que ambos se intercambian. Los dos amantes se despiden apasionadamente: "Verrano a te sull'aure".

"Verrano a te sull'aure..." Mariella Devia y Vincenzo La Scola
(Fuente: www.youtube.com)

Acto II
Estamos en el castillo de Lammermoor. Enrico, para tratar de doblegar a su hermana y hacer que se case con Arturo, le muestra una carta falsificada en la que, supuestamente, se demuetra que Edgardo, en el extranjero, se ha enamorado de otra. Raimondo Bidelbent, sacerdote de la familia, interviene en tono conciliador para tratar de convencer a Lucia. A pesar de su resistencia Enrico logra, por fin, su hermana consienta en la boda. Hay que aclarar que había tenido lugar un enfrentamiento por el trono entre Ana de Estuardo y Guillermo de Gloucester, lucha que se había resuelto con la victoria de Ana. Enrico, que había sido un declarado partidario de Guillermo, chantajea a Lucia para que se case con Arturo, argumentándole que éste puede protegerle porque, de otro modo, la reina Ana pedirá su cabeza, como la de otros muchos que habían luchado contra ella.

Castillo escocés (fuente: fotoslibres.net)

En un salón del castillo, los invitados reciben a Arturo Bucklaw, que llega con regalos y promesas de prosperidad para la deprimida familia Ashton. Ante la actitud de Lucia, que entra hecha un mar de lágrimas, Enrico trata de disimular: "Llora por la muerte reciente de su madre" miente Enrico a Arturo.
La boda tiene lugar ante notario y Lucia, rota por el dolor, firma el contrato matrimonial. En ese preciso momento se escucha un chocar de espadas y entra en la sala, arma en mano, Edgardo. Al ver que Lucia se ha casado con otro, le arranca el anillo del dedo, al tiempo que maldice el momento en que la conoció: "Maledetto dia l'stante" . Enrico y Arturo desenvainan sus espadas y se proponen dar muerte al intruso, pero Raimondo logra poner paz. Edgardo se retira tras una larga escena de recriminaciones mutuas.

Titto Gobbi, Nicolai Gedda y Joan Sutherland en el sexteto final 
del Acto II (fuente: www.youtube.com)

Acto III
Estamos en el salón del acto anterior. Los invitados bailan alegremente cuando, de pronto, entra Raimondo que, muy pálido, pide silencio. Ante el asombro de todos, cuenta que Lucia, en un rapto de locura, ha matado a Arturo en el propio lecho nupcial. La misma Lucia aparece pocos segundos después, con el camisón manchado de sangre y un puñal en la mano. Es entonces cuando canta el aria de la locura. Veamos y escuchemos a la maravillosa Mariola Cantarero:

Aria de la locura (1ª parte); 
canta Mariola Cantarero (fuente: www.youtube.com)

Aria de la locura (2ª parte); 
canta Mariola Cantarero (fuente: www.youtube.com)

De verdad que no veo el momento de ver a esta mujer "en vivo y en directo" cantando esta dificilísima y hermosísima aria. Ahora que he visto esta "Lucia" completa, he podido ubicar en su contexto aquel "Al fin son tua..." y me pone los pelos aún más de punta de lo que ya lo hacía. Aquí la cantante tiene que demostrar que sabe interpretar, tiene que hacernos creer que ha perdido la razón, que vive en un mundo propio e ideal, junto a su amado Edgardo...

Sigamos con el argumento. Lucia, sumida ya en una profunda locura, se cree frente al altar, junto a Edgardo. La constante alteración de su espíritu concluye cuando, agonizante, se desploma. Enrico, aún viendo a su hermana en tan lamentable estado, pretende increparla, pero Raimondo lo frena.

El último cuadro (a veces Acto IV) tiene lugar de madrugada, en el cementerio de los Ravenswood, no lejos del castillo, donde aún brillan las luces; Edgardo, al verlas, supone que Lucía está celebrando con júbilo su enlace. Va a celebrarse un duelo entre Enrico y Edgardo y éste, lo que pretende es lanzarse sobre la espada de su enemigo y morir. Le traen la noticia de que Lucia ha muerto: "Tu que a Dio spiegasti l'ali" y Edgardo, desesperado, se suicida.

(Fuentes: "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, fotoslibres.net, fotopedia, www.youtube.com y www.liberliber.it; en los fragmentos de audio cantan: Giuseppe Manancchini, Luciano Neroni, Giovanni Malipiero y Lina Pagliughi)

viernes, 16 de marzo de 2012

LUCIA DI LAMMERMOOR: EL CAMINO A LA LOCURA (1ª parte)

"Lucía di Lammermoor", de Gaetano Donizetti, había sido para mí, hasta hace pocos días, una gran desconocida; tan sólo me "sonaba" un dúo: "Verrano a te sull'aure...", un aria: "Fra poco a me ricovero...", pero no tenía ni la más remota idea ni siquiera del argumento de la obra.

Pero resultó que, navegando por internet, vi que se representa estos días en Sevilla y, siguiendo un impulso, saqué una entrada. Y, dado que me gusta ir a las representaciones operísticas conociendo lo mejor que pueda lo que voy a ver, busqué la grabación de la representación que se hizo de esta ópera en el Metropolitan Opera House de Nueva York en el ochenta y tres, con Joan Sutherland y Alfredo Kraus en los principales papeles, bajo la batuta de Richard Bonynge... y me encontré con... ¡una delicia!
Representación pictórica de "La novia de Lamermoor",
la novela de Sir Walter Scott en la que
se basa la ópera (fuente: flickr.com)

Con música de Gaetano Donizetti, "Lucia di Lammermoor" es una ópera en tres actos cuyo libreto, de Salvatore Cammarano, se basa en la novela de sir Walter Scott "La novia de Lammermoor". Se estrenó en el Teatro San Carlo de Nápoles, el 26 de septiembre de 1835. 

Creo que, para entender mejor la historia, hay que tener en cuenta que la novela que sirvió de origen a la ópera transcurre en Escocia, y cuenta una leyenda ambientada en el gobierno de Ana I de Bretaña, entre 1702 y 1714. El argumento (quizás un tanto predecible) gira en torno  al infortunado amor que surge entre Sir Edgardo de Rawenswood y Lucia, hermana de Lord Enrico Ashton, señor del castillo de Lammermoor. 

El Lord Keeper (Caballero Custodio) de Gran Bretaña, padre de Enrico y de Lucia, gracias a su posición política y a sus amistades, ha conseguido despojar de sus posesiones a Lord Rawenswood, noble de antiguo linaje y padre de Edgardo. Lord Rawenswood, tras innumerables penurias y sumido en la más absoluta miseria, muere de un infarto. Su hijo jura vengar su muerte. Pero resulta que un día, de manera casual, Edgardo salva la vida de Lucia (que está a punto de ser embestida por un animal salvaje) y, como era de prever, los dos jóvenes se enamoran.

Una vez conocidos estos datos, veamos la ópera. Consta, como he dicho, de tres actos, y los personajes son:
  • Lucia di Lammermoor.- Hermana de Enrico Ashton y enamorada de Edgardo Ravenswood, de la familia enemiga de los Ashton. Papel para soprano ligera de coloratura. No puedo dejar de comentar que, al escuchar a Joan Sutherland en este papel "sentí" lo que es la coloratura, aunque no sepa explicarlo con términos técnicos. Para mí es una "explosión" de color. Si el canto de la Sutherland se convirtiese, por arte de magia, en un cuadro al óleo, sería un paisaje repleto de colorido, de luz y de sol.
  • Edgardo di Ravenswood.- Único superviviente de la familia Ravenswood, desposeída del castillo de Lammermoor por los Ashton y enamorado, a pesar de todo, de Lucia. Papel para tenor lírico-ligero. Maravilloso Edgardo Alfredo Kraus. Señalar que este papel es de mucho menor lucimiento vocal que el de Lucia, puesto que aparece mucho menos que ella en escena.
  • Enrico Ashton.- Hermano de Lucia, enemigo de Edgardo. Papel para barítono que debe tener agilidad.
  • Arturo Bucklaw.- Joven de una rica y poderosa familia, enamorado de Lucia. Papel breve para tenor ligero.
  • Alisa.- Acompañante y confidente de Luycia. Papel secundario para soprano.
  • Normanno.- Confidente de Enrico e intrigante. Papel para tenor secundario sin relieve.
  • Coro.

Y ahora, veamos el argumento:

Acto I
Nos encontramos en el castillo de Lammermoor. Un misterioso personaje se entrevista con Lucia, hermana de Enrico, y éste sale en su busca junto con una partida de hombres...

"Percorrete le spiaggie vicine..." (fuente: www.youtube.com)

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, www.bibliofiloenmascarado.com, www.youtube.com y www.liberliber.it. En los fragmentos de audio cantan: Lina Pagliughi y Giovanni Malipiero)

miércoles, 4 de mayo de 2011

L'ELISIR D'AMORE


Fuente: www.arteyfotografia.com.

Voy a atender la sugerencia de una fidelísima lectora, en relación a la siguiente melodía: "Una furtiva lagrima". Canta Alfredo Kraus. (fuente: www.epdlp.com)

Había escuchado este precioso pasaje muchísimas veces (ya he manifestado más de una vez que, tenorísticamente hablando, soy krausista a machamartillo) y, sin conocer la letra, sin saber absolutamente nada de la historia en la que se integraba, me había transmitido siempre un profundo dolor; sentía que era el desgarrador lamento de alguien que tiene una pena muy honda, y las lágrimas se me caían a mí, incontenibles. Pues bien, me equivocaba completamente en mi apreciación.

Indagando después, supe que esta "furtiva lágrima" es parte de la ópera "L'elisir d'amore", de Donizetti, obra que es una dulce y encantadora excepción dentro del repertorio (aunque no es la única). Me explicaré: es común la creencia de que las óperas cuentan siempre historias trágicas que terminan, indefectiblemente, de forma borrascosa. Pues bien, esta obra brilla por su fascinante singularidad.

L'elisir d'amore" es un precioso cuento, una delicia no sólo musicalmente, sino en el modo en el que se desarrolla la historia. Bastantes desgracias tiene la vida; no está mal, digo yo, encontrarse de vez en cuando con pequeñas e inesperadas joyas como ésta. Y ahora, paso a contar de qué va.

La música es, como ya he dicho, de Gaetano Donizetti, y el libreto de Felice Romani quien se basó, a su vez, en el libreto "Le philtre", de Eugène Scribe. Se estrenó el 12 de mayo de 1832 en el teatro Canobbiana de Milán. En cuanto a los personajes, son: 

  • Nemorino, sencillo campesino enamorado de Adina (tenor).
  • Adina,campesina rica, caprichosa, pero en el fondo de buen corazón (soprano).
  • Belcore, sargento engreído y donjuanesco, asignado a la guarnición de la villa (barítono).
  • Dulcamara, charlatán ambulante que va de pueblo en pueblo vendiendo toda clase de remedios milagrosos (bajo).
  • Gianetta, amiga de Adina (mezzosoprano).

La acción se desarrolla en una aldea de Italia, a finales del siglo XVIII. Nemorino, joven melancólico e ingenuo, está perdidamente enamorado de Adina, que se muestra indiferente ante él y disfruta dándole celos. Un buen día, de lejos, Nemorino escucha cómo Adina lee en voz alta ante un grupo de amigos la historia de Tristán e Isolda, y el chico ve reflejada en ella su propia historia: Tristán suspiraba de amor por Isolda, pero ésta no le hacía caso; sin embargo, gracias a un misterioso elixir que ingirió Tristán logró, por fin, que Isolda le amara. "Qué elixir tan perfecto..." dice Nemorino. "¡Quién conociera la receta...!".

Llega entonces el charlatán ambulante Dulcamara. El inocentón Nemorino le pregunta si, entre todas las cosas que vende, tiene el elixir de amor de la reina Isolda. Y Dulcamara, avispado, le asegura que sí, y le vende... una botella de vino de Burdeos. ¡Por fin logrará que Adina se enamore de él!, piensa Nemorino. De momento, lo que consigue es emborracharse y que Adina, irritada, anuncie por despecho su boda con el petulante Belcore.

Nemorino aún sigue creyendo en el milagroso poder del elixir y piensa que lo que ha ocurrido es que no ha tomado suficiente cantidad, así que le pide a Dulcamara una nueva dosis. Pero no tiene dinero así que, como tiene que conseguir a toda costa el elixir, se alista en el ejército y así le pagan, de inmediato, veinte escudos.

Mientras tanto, las chicas del pueblo se han enterado de que Nemorino ha heredado una gran fortuna (cuando ni él mismo lo sabe aún) y lo persiguen, lo que el chico atribuye a la eficacia del elixir. Adina, que nada sabía de esto, al verle rodeado de mujeres, atrapado en el "júbilo" que la ha proporcionado el elixir, se siente descorazonada porque le parece que él la ha olvidado. Y llora. Nemorino, que ha estado muy atento a la reacción de Adina, canta entonces:

Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò...
quelle festose giovani
invidiar sembrò...
Che più cercando io vo?
M'ama, lo vedo.

Una furtiva lágrima,
asomó a sus ojos…
Parecía envidiar
a aquellas alegres jóvenes…
¿Qué más puedo desear?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!..
Co' suoi sospir confondere
per poco i miei sospir!...

Sentir un solo instante
el palpitar de su corazón!…
¡Confundir mis suspiros
con los suyos!

Cielo, si può morir;
di più non chiedo.

Cielos, así podré morir,
no quiero más que eso.

Mientras tanto, Dulcamara le ha explicado a Adina cómo de qué forma había logrado engañar a Nemorino con el elixir y cómo éste, para conseguir dinero con el que poder comprar otra botella del "brebaje", había vendido su libertad alistándose como soldado. Adina reflexiona entonces acerca de lo cruel que ha sido siempre con el chico; comprende con qué pasión la ha amado él siempre, y se da cuenta de que ella también le ama. Finalmente, deshace su compromiso con Belcore y se casa con Nemorino.

¿Es o no es es una historia deliciosa? Animo desde aquí a verla (hay una grabación en dvd muy buena, con Roberto Alagna y Angela Gheorghiu que recomiendo sin reservas). He aquí una muestra de dicha grabación:

Dejo el enlace al libreto completo:


(Fuentes: www.epdlp.com; wikipedia y www.kareol.es).

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