Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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lunes, 9 de abril de 2012

UN BAILE AÚN MÁS ENMASCARADO DE LO QUE PARECE (III)

Acto III Cuadro I

Nos encontramos en la biblioteca de la casa de Renato y Amelia. La furia de Renato es tal que está determinado a dar muerte a su mujer, para que ésta pague así con su sangre la ofensa que le ha hecho. Amelia le ruega que, por lo menos, le deje ver por última vez a su hijo; Renato se lo concede. Cuando Amelia se retira a la habitación del pequeño, Renato, solo con sus reflexiones, llega a la conclusión de que quien tiene que morir es aquel cuyo retrato cuelga del a pared de la biblioteca: el conde Riccardo, porque él es el culpable de su deshonra. Veamos la interpretación de este "Eri tu che macchiavi..." en la voz y en el talento interpretativo de Titto Gobbi (disculpad que no haya encontrado este mismo fragmento aislado correspondiente a la grabación que he venido utilizando para ilustrar este "baile de máscaras" pero, aunque la voz no sea la del magnífico Marco Vratogna, creo que merece la pena contemplar la lectura que hace del personaje el genial Titto Gobbi):


Llegan Tom y Sam a los que, como sabemos, Renato había citado en su casa. Ante la sorpresa de ambos conspiradores, Renato, que hasta la fecha había sido un fiel defensor de Riccardo, les dice que quiere unirse a ellos para matarle. A fin de que se convenzan de que es esa realmente su intención, les ofrece la vida de su propio hijo, de su único hijo, como garantía de que no les va a traicionar.

La cuestión que ahora se plantea es cuál de los tres será el brazo ejecutor. Para saldar la disputa que surge entre ellos al respecto, Renato escribe los tres nombres en otros tantos papeles, y los introduce en un cesto; justo en ese momento, Amelia entra en la estancia, y Renato tiene la diabólica idea de que sea ella msima la que, sin saberlo, escoja al que será el verdugo de su amante. Amelia duda, se resiste, pero Renato le obliga a meter la mano en el cesto; saca un papel y el nombre elegido es... ¡el del propio Renato! El rostro del marido de Amelia se ilumina con una insana y loca alegría, lo que hace que ella se reafirme en la sospecha de que los tres están tratando algo turbio y siniestro.

Llega entonces Oscar, el paje de Riccardo, para invitar al matrimonio al espléndido baile de máscaras que el conde ha organizado para esa misma noche. Renato farfulla algo entre dientes, y Sam y Tom afirman que ellos también asistirán.


Acto III Cuadro II

Sentado ante la mesa de su despacho, Riccardo escribe la orden en virtud del a cual Renato partirá para Inglaterra, junto con su esposa, para ocupar una nueva posición. Con este gesto, su intención es cortar su relación con Amelia antes de llegar a algo censurable. Sin embargo, no puede reprimir su emoción al pensar en el baile en el que aún la verá una vez más, la última vez. Veamos cómo Riccardo se despide de su amada Amelia en la veraz y emotiva interpretación de Marcelo Álvarez: "Forse la soglia attinse...":

"Ma se m'è forza perderti..."


Acto III Cuadro III

Ha empezado el baile. Oscar, aunque está disfrazado, se hace reconocer por sus constantes indagaciones acerca de la identidad del resto de enmascarados. Renato trata de sonsacarle cuál es el traje que viste Riccardo; en un principio, Oscar se resiste a decírselo, pero Renato insiste alegando que quiere saberlo para proteger al conde de un posible atentado. Al fin, Oscar le da algún detalle, si bien no muy preciso, del traje que lleva el conde.

Riccardo y Amelia se han encontrado. Riccardo le explica su gesto, la orden de traslado a Inglaterra, y le ofrece su adiós. "¡Sí, adiós!" le grita Renato al tiempo que le clava un puñal. Se detiene la música. Mientras agoniza en el suelo, Renato perdona a todos sus enemigos, y revela a Renato que el amor que, aunque ama a su esposa, ni él ni ella tienen nada de qué avergonzarse; le muestra entonces, como prueba de su honesta intención al respecto, la orden que había firmado para que marido y mujer emprendiesen una nueva vida en Inglaterra. Renato lamenta amargamente el injusto crimen que acaba de cometer, y Riccardo muere entre los lamentos de todos los presentes. Veamos el final de este gran montaje del Teatro Real de 2008:

"Ella è pura..."

Como es habitual, os dejo un enlace al: libreto de "Un ballo in maschera".

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.youtube.com)

domingo, 8 de abril de 2012

UN BAILE AÚN MÁS ENMASCARADO DE LO QUE PARECE (II)


Acto I, Cuadro II
Nos encontramos en la cueva de Ulrica. La hechicera está sentada frente a una caldera que humea, y una multitud escucha mientras Ulrica evoca al "Rey de los abismos". Contemplemos a Elena Zaremba encarnando a una impresionante Ulrica:


Un marino, llamado Silvano, viene a consultarle por qué en quince años de servicio nunca ha sido ascendido ni recompensado. Ulrica le predice que, muy pronto, su fortuna va a cambiar. Riccardo, que se encuentra entre los presentes, disfrazado, rápidamente se las arregla para escribir una nota de ascenso e introducirla en el bolsillo del marino junto con una moneda de oro. Cuando Silvano encuentra la nota y el dinero en el bolsillo, todos aclaman la habilidad de Ulrica.

Llaman a la puerta; es un criado que Riccardo reconoce como servidor de Amelia, que viene a pedir audiencia ante Ulrica para su señora. La hechicera hace salir a todos (aunque Riccardo se queda, escondido) y reciba a Amelia, que viene a pedirle algún remedio que le haga olvidar un amor culpable ante el que no quiere ceder. Ulrica le sugiere unas hierbas que crecen en el campo del horror, donde cuelgan a los condenados a muerte; ha de ir sola a recogerlas, a media noche. Amelia afirma que irá y Riccardo, desde su escondite, asegura que él también.

Se va Amelia y entran, disfrazados, Oscar y los miembros del gobierno que han seguido a Riccardo, incluyendo a Tom, Sam y otros conspiradores. Riccardo que, como hemos dicho, también va disfrazado, se aproxima a Ulrica y, extendiendo la mano, le pide que le prediga su fortuna. Veamos con qué veracidad interpreta Marcelo Álvarez el conocidísimo aria: "Dì tu se fedele..."


La adivina toma la mano de Riccardo pero, en seguida, la rechaza, diciendo que es la mano de un gran hombre, pero que no puede decir más. Riccardo insiste y Ulrica asegura que morirá pronto, a manos de... ¡un amigo! Riccardo se ríe y pregunta por el nombre de su futuro asesino; Ulrica contesta que será aquel que le dé primero la mano. Riccardo lo toma a broma, y trata de que los presentes le den la mano, pero ninguno quiere hacerlo. En ese momento entra Renato, siempre preocupado por la seguridad de Riccardo; éste le da la mano y Renato, que no sabe lo que ocurre, se la estrecha sin dudar. Riccardo, riendo, toma este hecho como prueba concluyente de que la profecía de Ulrica es falsa; luego, le da dinero a la adivina, que sigue insistiendo en que cerca de Riccardo hay un traidor, quizá más de uno. Tom y Sam, nerviosos, inician la retirada. Llega Silvano, que ha descubierto que el conde está en la cueva y ha llamado a varios marineros, que vitorean a Riccardo mientras el resto de sus amigos se suma a los elogios.


Acto II
Estamos en el "hórrido" campo indicado por Ulrica, donde se ven las sombras de las horcas, de las que penden algunos ajusticiados. Amelia llega a recoger las hierbas que, según la hechicera, le harán olvidar aquel amor prohibido; está transida de horror, que se refleja en un desgarrador recitativo y aria, que aquí os ofrezco en la voz de la gran Violeta Urmana:



Riccardo, que ha seguido a Amelia, aparece de pronto y le ruega que le diga que le ama; ella se resiste a confesarlo pero, al fin, se rinde y lo reconoce. La intimidad entre los dos se rompe por la repentina llegada de Renato que, preocupadísimo, ha seguido a Renato para advertirle de que le acecha una emboscada, y que sólo queda un camino por el que puede huir. Sin embargo la dama que le acompaña (Amelia, que se ha cubierto con un velo justo a tiempo para que Renato no la reconozca) no podrá acompañarle porque la vía de huida es muy agreste. Riccardo acepta marcharse con la condición de que Renato no trate de saber quién es la dama y la acompañe, velada, hasta los límites de la ciudad. 

Una vez se ha marchado Riccardo, llegan los conspiradores y sorprenden a Renato y a Amelia; creyendo que se trata del conde se disponen a atacarlo, pero Renato se da a conocer. Los emboscados quieren saber quién es la mujer y, entre grandes risotadas, le quitan el velo y descubren que se trata de la propia mujer de Renato el cual se queda... estupefacto. Todos se ríen del secretario de Riccardo, su fiel amigo y servidor, mientras él hierve de celos y furia. Llevado por su indignación, convoca a Sam y a Tom en su casa a la mañana siguiente.

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.youtube.com)

sábado, 7 de abril de 2012

UN BAILE AÚN MÁS ENMASCARADO DE LO QUE PARECE (I)

Máscaras venecianas

El origen de la historia que cuenta la ópera de 1859 "Un ballo in maschera" (Un baile de máscaras), con música Giuseppe Verdi y libreto de Antonio Somma, es un hecho real: el asesinato del rey Gustavo III de Suecia, el 16 de marzo de 1792, durante un baile de máscaras celebrado en los salones de la Ópera de Estocolmo. Unos años antes, Eugène Scribe había recogido el mismo episodio en un libreto sobre el que Daniel François Auber había compuesto su ópera "Gustave III ou le bal masqué" (1833); idéntico argumento sería asimismo utilizado por el libretista Salvatore Cammarano para la ópera de Saverio Raffaele Mercadante, "Il regente" (1843). Escuchemos un fragmento de la ópera de Auber:


A pesar de que, por lo tanto, no era la primera vez que el tema se llevaba a la escena lírica el proyecto de Verdi y Somma tuvo variadas y serias dificultades con la censura. Hay que tener en cuenta que, por aquel entonces, Italia aún se encontraba bajo el dominio austríaco, por lo que era de esperar que los censores se cebasen en una obra en la que se asesinaba a un rey.

A finales de 1857 el libreto de la ópera, que en un principio se llamó "Gustavo III", fue presentado ante la censura napolitana que impuso, como principal objeción, la prohibición de presentar en escena el asesinato del monarca; la acción se trasladó de Estocolmo a la pequeña ciudad de Stettin, en Pomerania, y el rey de Suecia se convirtió en duque de Pomerania; se cambiaron asimismo los nombres de los personajes del libreto de Scribe y la obra pasó a ser "Una vendetta en dominó". Pero aquí no terminaron las vicisitudes  de esta ópera. El 14 de enero de 1958, justo cuando iban a empezar los ensayos, tres italianos intentaron asesinar al emperador Napoleón III en París; a raíz de este atentado, los censores impusieron nuevas trabas a la obra, lo que provocó la ira de Verdi, que rompió su contrato y fue demandado por la gerencia del Teatro San Carlo.

Al cabo de unos meses, cuando las disputas legales se resolvieron, Verdi presentó el libreto y el esquema musical de su "Gustave III" (que se convirtió en "Una vendetta", con los nombres de los personajes y de los lugares cambiados) al Teatro de la Ópera de Roma. Confiaba en la mayor laxitud de la censura vaticana; sin embargo ésta pidió ulteriores cambios, de tal modo que Verdi tuvo que trasladar la acción de Europa a la "inocua" Boston, a finales del siglo XVII; en vez de rey, el protagonista principal pasa a ser Riccardo, el conde de Warwick. En este punto fue en el que la ópera se convirtió en "Un ballo in maschera", ambientado en Norteamérica, y se estrenó (¡al fin!) en el Teatro Apollo de Roma, el 17 de febrero de 1859. Escuchemos, para "abrir boca", la magnífica obertura de este ballo in maschera:


Personajes

Riccardo.- Gobernador de Boston (en realidad, el rey Gustavo III de Suecia), enamorado de Amelia, esposa de su amigo Renato. Papel para tenor.
Amelia.- Esposa de Renato, enamorada de Riccardo. Soprano.
Oscar.- Paje del gobernador. Papel de jovencito gracioso interpretado por una mujer.
Ulrica Arvidson.- Adivina con dominio de las ciencias ultraterrenas. Papel breve, pero impactante, para contralto.
Renato Anckarström.- Lugarteniente y amigo del gobiernador. Papel para barítono.
Samuel y Tom.- Pareja de conspiradores. Ambos bajos.
Un juez.- Papel mínimo para tenor.
Silvano.- Un marino. Papel breve para barítono o bajo.
Un criado.- Papel ínfimo para tenor.
Coro.- Intervenciones importantes.

Argumento

Acto I, Cuadro I
Riccardo, conde de Warwick, gobierna en Boston; es admirado y alabado por muchos de sus súbditos pero otros (entre ellos Sam y Tom) están muy lejos de compartir esta opinión. Entra Riccardo en escena seguido de su paje, Oscar, y se pone a despachar los asuntos de gobierno; Oscar le muestra la lista de invitados al baile de máscaras que tendrá lugar muy pronto y, al ver entre ellos el nombre de Amelia, esposa de su secretario Renato, Riccardo se deja llevar por fantasías amorosas que le hacen soñar despierto.

El conde hace salir a todos y se queda solo en escena; al poco, entra Renato, que trata de advertirle de que se está preparando una conspiración contra él, aunque Riccardo no le hace mucho caso. Oscar anuncia la llegada del Juez, que pide a Riccardo que firme un documento en virtud del cual se expulsa del país a la adivina Ulrica. Dado que Oscar defiende con vehemencia a la mujer, y para comprobar por sí mismo si merece o no el destierro, Riccardo decide ir, acompañado de un séquito (todos ellos disfrazados) a ver a Ulrica a la cueva donde, dicen, ejerce la brujería. Renato se asusta; teme que, en la confusión del lugar sea fácil atentar contra Riccardo; si él se perdiera, argumenta Renato, "¿qué sería del país?". Por fin, todos se disponen a comprobar en qué consiste exactamente la labor adivinatoria de Ulrica.

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, fotopedia.com y www.youtube.es)

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