Hasta ahora nos hemos detenido, principalmente, en piezas compuestas para una sola voz, ya sea ésta de hombre o de mujer pero ¿qué ocurre cuándo se entretejen dos o más voces? pues que el resultado puede llegar a ser tan delicioso como éste:
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Montaje de la ópera "Aida" en las Termas de Caracalla.
Fuente: flickr.com. |
"Aida" es una ópera en cuatro actos, con música de Giuseppe Verdi y libreto de Auguste Mariette, compuesta para la inauguración del Canal de Suez, pero estrenada después el 24 de diciembre de 1871 en el Teatro de Ópera de El Cairo. Se trata de una obra espectacular, con gran despliegue escénico (grandes coros y escenas, efectos especiales, etc.).
Personajes
Aída, esclava etíope, hija de Amonasro (soprano).
Radamés, capitán de la guardia egipcia (tenor).
Amneris, hija del rey de Egipto (mezzosoprano).
Amonasro, rey de Etiopía y padre de Aída (barítono).
Ramfis, sumo sacerdote del Dios Amón (bajo).
El rey de Egipto, padre de Amneris (tenor).
Mensajero (tenor).
Sacerdotisa (soprano).
Sacerdotes, sacerdotisas.
Argumento
La historia, ambientada en el Egipto faraónico, narra la historia de amor de Aída, princesa etíope esclava de Egipto y Radamés, militar egipcio y comandante de las fuerzas de ocupación de Etiopía. A este amor se oponen Amonasro, padre de Aída, que exige venganza por la ocupación y la esclavitud a la que ha sido sometido su pueblo, y Amneris, hija del faraón, que también ama a Radamés.
Radamés es enviado para frenar el avance de los etíopes. Amneris, que sospecha que Radamés y Aída se aman en secreto, hace creer a la esclava que, aunque el ejército de Radamés ha resultado vencedor, el valiente comandante ha muerto. Aída, entonces, no puede ocultar su amor y su pena. Entonces Amneris le confiesa que le ha mentido, y se recrea en el hecho de que ella, esclava, jamás podrá aspirar al amor de Radamés.
Entre los etíopes que han sido hechos cautivos se halla el rey, Amonasro, que pide a su hija que no desvele su identidad. Como premio por su victoria, el Faraón concede a Radamés un deseo; lo que éste le solicita, por amor a Aída, es que libere a los prisioneros etíopes. A pesar de la inicial oposición de los sacerdotes y de Amneris, el Faraón accede, reteniendo tan sólo (también a petición de Radamés) a Aída y a su padre. Para consternación de Aída y de Radamés, el faraón entrega al valiente guerrero la mano de su hija, Amneris, y la sucesión al trono.
Amonasro se entrevista a solas con su hija, y le ruega que trate de sonsacar a Radamés qué camino piensa tomar el ejército egipcio en su ataque; sólo así podrán volver los dos sanos y salvos a su Etiopía natal. En un principio Aída rechaza la idea pero, ante los conmovedores ruegos de su padre y su desgraciada situación personal, acaba por acceder. Llega Radamés y Amonasro se oculta. Aída logra vencer los escrúpulos de Radamés y le persuade para que, juntos, huyan a Etiopía. Cuando se disponen a partir, ella le pregunta qué camino deberán utilizar para evitar al ejército egipcio; él le responde que los soldados pasarán a través del Desfiladero de Napata. Amonasro, que estaba escondido, escuchando, aparece y revela su auténtica personalidad; Radamés se da cuenta de que ha sido inducido a traicionar a su patria. Cuando Amonasro y Aída tratan de convencerle para que se marche con ellos, entran en escena Amneris, Ramfis y los guardianes del templo, que han sido testigos de lo ocurrido y se disponen a arrestarle por traición. Amonasro trata de matar a Amneris, pero Radamés se interpone; así, consigue que Aída y su padre puedan huir, mientras él se entrega a Ramfis.
Más tarde, sola en un salón de su palacio, Amneris manda que traigan a Radamés a su presencia y le dice que intercederá por su libertad si jura que jamás volverá a ver a Aída. Radamés, rotunda y resueltamente, se niega a hacerlo. Entonces Amneris, orgullosa y desesperada, hace que le conduzcan a la sala del juicio, que contempla desde un lugar apartado. Radamés, que no responde a los cargos que se le imputan, es condenado tres veces por traidor y sentenciado a morir sepultado vivo. Salen los sacerdotes y Amneris, en un apasionado arranque, increpa a los jueces por su sanguinaria crueldad.
La escena final transcurre en un doble plano: arriba, el Templo de Phta; abajo, una cripta. Cuando se levanta el telón, la catacumba está siendo sellada para convertirla en la tumba de Radamés, que ya se encuentra dentro de ella. A lo lejos, se oyen los cánticos de los sacerdotes en alabanza a sus dioses y Amneris, en su amarga desolación, gime a la puerta de la cripta. Radamés, vencido, deshecho, se lamenta amargamente porque ya nunca más podrá volver a ver la luz del día, porque ya nunca más podrá volver a su amada Aída... "¡Que al menos tú puedas vivir feliz, ignorando siempre mi terrible destino!", exclama... De repente, oye una voz a su espalda... cree que sus sentidos le engañan... pero no... ¡es Aída! Aída que, cuando supo cuál iba a ser la condena de su amado, corrió a esconderse en la cripta, para morir con él... "O terra addio..."
Igualmente bello, y seguramente mucho más conocido, es este dúo, esta vez de soprano y mezzosoprano:
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"Dúo de las flores", de "Lakmé", de Léo Delibes.
Fuente: flickr.com. |
Es casi seguro que hemos oído esta melodía más de una vez (y más de dos), por ejemplo en anuncios para televisión. Pues sí, pertenece a una ópera en tres actos llamada "Lakmé", del compositor Léo Delibes, que se estrenó en el Teatro de la Ópera-Comique de París en 1883. El libreto, de Edmond Gondinet y Philippe Gille se basaba en la novela "Rarahu o el matrimonio", de Pierre Loti (quien escribió también, recordemos, "Madame Crysanthème", novela en la que se inspiró David Belasco para escribir la obra de teatro del mismo nombre, que a su vez sirvió de inspiración a Giuseppe Giacosa y Luigi Illica para componer el libreto de "Madama Butterfly", de Puccini).
Personajes
Lakmé, sacerdotisa de Brahma (soprano).
Gérald, oficial del ejército británico (tenor).
Nilakantha, sacerdote de Brahma, padre de Lakmé (bajo).
Mallika, esclava de Nilakantha (mezzosoprano).
Hadji, esclavo de Nilakantha (tenor).
Ellen, prometida de Gérald (soprano).
Frédérick, oficial del ejército británico (barítono).
Rose, amiga de Ellen (mezzosoprano).
Miss Bentson, institutriz de Ellen y Rose (contralto).
Argumento
A finales del siglo XIX, durante la colonización británica de la India, muchos de los habitantes locales fueron obligados a practicar su religión en secreto. Gérald, un oficial inglés, entra sin querer a un templo hindú secreto. Allí encuentra a Lakmé, sacerdotisa de Brahma, y ambos se enamoran al instante. Nilakantha se entera de que Gérald ha profanado el templo y busca venganza. En el bazar, Nilakantha hace que Lakmé cante, con el fin de localizar al oficial Gérald. Una vez que lo reconoce, Nilakantha lo apuñala, dejándole malherido. Lakmé lo recoge y lo lleva a un escondite para cuidarle. Mientras Lakmé busca agua sagrada para confirmar su amor por Gérald, Frédéric, otro oficial del ejército amigo de Gérald, le encuentra y le recuerda sus deberes como miembro del regimiento. Cuando Lakmé regresa, se da cuenta de que, debido a las palabras de Frédéric, Gérald ha cambiado y su amor se ha perdido. Ella prefiere morir con honor que vivir en desamor, y se suicida comiendo una hoja de datura. Nilakantha regresa y, al encontrar moribunda a su hija, quiere matar a Gérald; pero Lakmé aún tiene fuerzas para decirle que los dos han bebido del agua sagrada y que ahora Gérald es uno de ellos. Muere serenamente.
El dúo de las flores se sitúa en el primer acto; son Lakmé y Mallika, esclava de Nilakantha, que reúnen flores en el templo, antes de que Lakmé conozca a Gérald.
Enlace al libreto completo: "Lakmé", de Léo Delibes.