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| Estatua de Goethe en Leipzig |
Todo empezó hace un año, cuando una compañera de trabajo y amiga, al comprobar cuánto me apasiona la ópera, me sugirió la idea de hacer un blog sobre el tema.
Es cierto que ha habido un largo paréntesis durante el cual este blog ha permanecido mudo. Durante bastante tiempo, mi ilusión se dejó vencer por la tristeza, por el desánimo, y no logré encontrar las fuerzas para continuar. "¿Por qué ya no escribes en el blog?" me decían los amigos. "Sí, tengo que retomarlo" respondía yo sin mucha convicción. Hasta que un día, volví a consultar la cuenta de correo a la que me llegan las notificaciones del blog, y vi que tenía tres o cuatro mensajes preciosos de personas que lo habían visitado y a las que les había gustado y... me emocioné. Tenía que volver a escribir.
Quiero daros las gracias a cuantos, en algún momento, os habéis detenido en las páginas de este blog; si he logrado, al menos, haceros pasar un rato entretenido, habré cumplido mi propósito. Gracias a los que me disteis el impulso inicial y me habéis animado a continuar. Gracias a los que me habéis aportado muy buenas ideas que han ayudado mucho a mejorar el blog. Gracias a los que me seguís, a los que me leéis. Y gracias a mis queridos y más recientes amigos twitteros; a través de twitter he conocido gente maravillosa, gente de la que aprendo cada día y cuya amistad es para mí un orgullo.
Para celebrar este cumpleaños, tenía pensado desde hace tiempo que la entrada de hoy tratase sobre "Werther", de Jules Massenet; sin embargo, hace un par de días dudé... pero no, voy a mantener mi idea original, pues "Werther" tiene un significado tan especial para mí (lo entenderéis mejor si leéis la primera entrada que publiqué: "Descubrimiento") que merece, con todos los honores, ser la ópera protagonista en el día de hoy.
Werther es, como señala el título de esta entrada, el prototipo del héroe romántico, el protagonista de un drama que rebosa emoción y sentimiento, que va creciendo en intensidad hasta desembocar en un final... probablemente todos o la mayoría de los que leáis estas líneas conozcáis la obra y sepáis, por tanto cómo termina pero, por si alguno no la conoce, no voy a desvelar el final antes de tiempo. Escuchemos el "tempestuoso" fragmento que nos conduce al último acto de esta historia; aunque no sepamos aún cómo se desarrolla, la música es tan elocuente que hace que se nos encoja el corazón:
- "Pero, ¿qué puedo yo contar?" le dije. "Si tampoco sé mucho; me gusta y conozco alguna que otra ópera pero ¡ni mucho menos sé tanto como para hacer un blog!"
- "Si no se trata de que sepas mucho", me replicó, "la idea es que hables de algo que te encanta, de algo con lo que disfrutas y que sé que te gusta compartir" y continuó "no se trata de elaborar un tratado sobre ópera, que para eso ya están los profesionales de la lírica y las enciclopedias, sino de hacer una aportación personal a su divulgación, de compartir la belleza que tú encuentras en ella".Me alegro infinito de haberle hecho caso porque, desde la primera entrada que publiqué, el 26 de abril del año 2011, este blog me ha proporcionado momentos maravillosos. He profundizado en óperas que ya conocía y he descubierto muchas más de las que sabía muy poco; preludios, arias, dúos, etc., que había escuchado muchas veces de forma aislada, me han parecido aún más bellos cuando he podido encuadrarlos dentro de la historia a la que pertenecen. Sumergirme, dejarme absorber por este para mí maravilloso mundo, me ha ayudado a sobrellevar momentos personales muy duros, porque me ha proporcionado algo fundamental: ilusión.
Es cierto que ha habido un largo paréntesis durante el cual este blog ha permanecido mudo. Durante bastante tiempo, mi ilusión se dejó vencer por la tristeza, por el desánimo, y no logré encontrar las fuerzas para continuar. "¿Por qué ya no escribes en el blog?" me decían los amigos. "Sí, tengo que retomarlo" respondía yo sin mucha convicción. Hasta que un día, volví a consultar la cuenta de correo a la que me llegan las notificaciones del blog, y vi que tenía tres o cuatro mensajes preciosos de personas que lo habían visitado y a las que les había gustado y... me emocioné. Tenía que volver a escribir.
Quiero daros las gracias a cuantos, en algún momento, os habéis detenido en las páginas de este blog; si he logrado, al menos, haceros pasar un rato entretenido, habré cumplido mi propósito. Gracias a los que me disteis el impulso inicial y me habéis animado a continuar. Gracias a los que me habéis aportado muy buenas ideas que han ayudado mucho a mejorar el blog. Gracias a los que me seguís, a los que me leéis. Y gracias a mis queridos y más recientes amigos twitteros; a través de twitter he conocido gente maravillosa, gente de la que aprendo cada día y cuya amistad es para mí un orgullo.
Para celebrar este cumpleaños, tenía pensado desde hace tiempo que la entrada de hoy tratase sobre "Werther", de Jules Massenet; sin embargo, hace un par de días dudé... pero no, voy a mantener mi idea original, pues "Werther" tiene un significado tan especial para mí (lo entenderéis mejor si leéis la primera entrada que publiqué: "Descubrimiento") que merece, con todos los honores, ser la ópera protagonista en el día de hoy.
Werther es, como señala el título de esta entrada, el prototipo del héroe romántico, el protagonista de un drama que rebosa emoción y sentimiento, que va creciendo en intensidad hasta desembocar en un final... probablemente todos o la mayoría de los que leáis estas líneas conozcáis la obra y sepáis, por tanto cómo termina pero, por si alguno no la conoce, no voy a desvelar el final antes de tiempo. Escuchemos el "tempestuoso" fragmento que nos conduce al último acto de esta historia; aunque no sepamos aún cómo se desarrolla, la música es tan elocuente que hace que se nos encoja el corazón:
Origen literario
"Werther" de Jules Massenet está basada en "Los sufrimientos del Joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers)", novela escrita en 1774 por Johann Wolfgang von Goethe, que impulsó a su autor, con tal sólo 24 años de edad, a la fama internacional y que se encuadra en el movimiento literario llamado "Romanticismo".
"Werther" de Jules Massenet está basada en "Los sufrimientos del Joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers)", novela escrita en 1774 por Johann Wolfgang von Goethe, que impulsó a su autor, con tal sólo 24 años de edad, a la fama internacional y que se encuadra en el movimiento literario llamado "Romanticismo".
El texto es, en gran parte, autobiográfico. En 1771, con apenas 22 años, Goethe llega a Wetzlar y allí conoce, durante un baile, a Charlotte Buff, "Lotte", una muchacha tranquila y alegre que se había hecho cargo del cuidado de sus nueve hermanos y hermanas menores después de la trágica muerte de su madre. Goethe se enamora perdidamente de la muchacha, pero ella no le corresponde. Al enterarse de que Lotte ya estaba comprometida en matrimonio con Johann Christian Kestner, Goethe sufre un duro golpe pero, a pesar de su decepción, se convierte en amigo de la pareja; abandona el pueblo en septiembre de ese año, aunque continúa carteándose con ambos. Charlotte y Kestner se casan en abril del año siguiente.
El personaje de Werther está también inspirado, en parte, en Karl Wilheim Jerusalem, un pintor taciturno conocido tanto de Goethe como de Kestner. Jerusalem solía vestir del modo en el que Goethe describe el atuendo de Werther: traje azul (pantalón y casaca) con camisa blanca y chaleco amarillo, pantalón de montar y botas altas. Las malas lenguas decían que amaba a una mujer casada que le había rechazado. Goethe se sentía fuertemente identificado con el amor no correspondido y la desesperación que debía sentir Jerusalem.
"Los sufrimientos del Joven Werther" está escrita en forma de una serie de cartas de Werther a su amigo Wilheim que describen, secuencialmente, los dieciocho meses de amor enfebrecido y no correspondido de Werther por Charlotte. Cuando Werther enloquece hasta el punto de no poder seguir escribiendo, Goethe toma el papel de narrador y describe los sentimientos más íntimos del personaje, mientras éste va cayendo en una espiral que le conduce a un abismo...
El Werther de Massenet
Massenet amaba el libro de Goethe y afirmaba que "Werther" había sido una de las experiencias más fascinantes de su carrera. Declaró: "En Werther coloqué toda mi alma"; esa pasión se traduce en una ópera llena de sensibilidad y belleza, cualidades que se reflejan, por ejemplo, en un bellísimo aria del Acto I: "O nature pleine de grâce..." (no es necesario que diga quién canta):
Gradualmente, la historia avanza hacia la desesperación de un amor imposible, sentimiento que se retrata en el aria que me atrapó definitivamente en las redes del universo de la lírica: "Pourquoi me réveiller...?":
"Werther" es un proyecto largamente meditado por Massenet; los primeros esbozos de la ópera datan de 1880, y la esencia de su composición se desarrolla entre 1885 y 1887. Los libretistas Édouard Blat, Paul Millet y Georges Hartman, adaptaron la novela de Goethe haciendo mayor hincapié en el papel de Charlotte hasta hacer de él un personaje tan importante como el de Werther. Desarrollaron también el papel de Sophie, hermana de Charlotte, algo más de lo que lo está en la novela, de modo que tiene incluso una breve expansión lírica en el Acto II: "Du gai soleil..." (canta Anne-Catherine Gillet):
Corría el año 1892 y "Werther" hubiera debido estrenarse en París; sin embargo, el director de la Opéra-Comique, Leon Carvalho, consideró que se trataba de una ópera tan triste que estaba condenada al fracaso de antemano. Así, caprichos del destino, "Werther" fue a parar al Teatro Imperial Hofoper de Viena, donde se estrenó (en alemán), el 16 de febrero de 1892. Al estreno en Viena, que fue un gran éxito, le siguió el estreno en francés, en Ginebra, el 27 de diciembre de 1892. La primera representación en Francia tuvo lugar en la Opéra-Comique de París, el 16 de enero de 1893.
Como curiosidad, cabe señalar que, aunque el papel principal había sido escrito para tenor, en 1902 Massenet compuso una versión especialmente adaptada para el célebre barítono Mattia Battistini, que la interpretó en San Petersburgo. Escuchemos de nuevo el aria "Pourquoi me réveiller?", en la versión para barítono; canta Thomas Hampson:
A partir de mañana, veremos los personajes y el argumento de esta para mí preciosa ópera.
(Fuentes: archive.operainfo.org, wikipedia, fotopedia y www.youtube.com)








