Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (IV)


Geishas a la orilla de un río

Acto III
Un preludio sinfónico (que en la versión original era la transición entre la primera y la segunda escena del Acto II) nos introduce en el último Acto de esta bella y trágica historia.


Está amaneciendo, pero Suzuki, Butterfly y su hijo siguen tras la mampara, profundamente dormidos. Desde la bahía, muy lejos, se escuchan las voces de los marineros, que se afanan en su quehacer diario. El canto de los pájaros llega desde el jardín. Poco a poco, el sol va iluminando la habitación. Suzuki se despierta con un sobresalto y, al advertir que ya es de día, despierta a su vez a Butterfly y consigue convencerla para que se retire, con el niño, a descansar. Le dice, sin ningún convencimiento, que les avisará en cuanto llegue Pinkerton.

Pinkerton y Sharpless entran por el jardín. Suzuki quiere llamar a Butterfly, pero los hombres le ruegan que no lo haga. Suzuki les explica que Butterfly ha estado esperando a Pinkerton toda la noche. De pronto, Suzuki adivierte que en el jardín hay una mujer; Sharpless le explica que es Kate Pinkerton, la nueva esposa del marino. Suzuki, desesperada, cae de rodillas exclamando que a su pequeña se le ha apagado el sol; sabe que Butterfly no resistirá un golpe como aquel. Sólo al enterarse de que tenía un hijo es cuando Pinkerton ha decidido venir, acompañado del cónsul y de su esposa; su intención es, dicen, "asegurar el futuro del niño".


Y, como remate de su vil cobardía, Pinkerton deja que sea el cónsul el que solucione el problema, y se despide de la casita: "Addio, fiorito asil". Sharpless no para de recordarle que ya le había advertido aquello.

Suzuki habla con Kate, que le promete que cuidará del niño como si fuera suyo. Entra de pronto Butterfly, que ha oído ruido; se imagina que ha venido Pinkerton y lo busca por toda la casa, en vano; luego se da cuenta de la presencia de Kate. 

Sintiéndose morir logra, fría y rotunda, que Suzuki le confiese que Pinkerton vive y que, en efecto, ha vuelto, pero lo ha hecho con su nueva esposa y únicamente para llevarse a su hijo. Butterfly, como una mariposa con las alas rotas, siente que se desgarra por dentro; está dispuesta a obedecer, pero pone como condición que sea Pinkerton quien venga a recoger al niño.

Butterfly hace cerra las puertas y obliga a Suzuki a irse con el niño; la criada se resiste, pues imagina lo que pretende hacer su ama, pero no le queda más remedio que obedecer.


Una vez a solas, Butterfly toma el cuchillo de su padre y lee la inscripción que hay en él: "Muere con honor quien no puede mantenerse vivo con honor". Justo entonces, Suzuki empuja al niño hasta Butterfly desde fuera, con la esperanza de detenerla. Butterfly, mientras abraza, deshecha, al niño, canta el último y desgarrador aria de esta ópera: "Tu, tu, piccolo iddio..."; a continuación, le da dos banderitas, una americana y una japonesa, y le venda los ojos; luego, lo aparta de sí y se oculta tras un biombo y allí... se da muerte con el cuchillo con el mismo cuchillo con el que se suicidó su padre. Una frágil mariposa que demuestra, sin embargo, estar llena de coraje.

Se oye el grito desgarrado de Pinkerton, que la llama tres veces; cuando entra con Sharpless, Butterfly, con un gesto, le señala el niño y muere.


Me parece difícil que alguien pueda quedarse indiferente ante una historia desgarradora y demoledora como ésta. De la mano del profundo sentimiento que desprende la música de Puccini, viajamos con Butterfly desde su inocencia de niña hasta el brusco despertar que le causa el cruel comportamiento de Pinkerton.Y al final, emocionados y llenos de admiración por el enorme coraje que escondía su frágil figura, lloramos desconsolados su triste destino...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, www.flickr.com y www.youtube.com)

martes, 8 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (III)


La ceremonia del té

Acto II
Han pasado más de tres años, pero la casita de Madama Butterfly sigue, aparentemente, igual. En un ángulo, Suzuki invoca a los dioses, pero Butterfly se lo recrimina: dice que los dioses japoneses son pererzosos y obesos. Suzuki, muy preocupada, le muestra a Butterfly el poco dinero que les queda; dice que si Pinkerton no regresa, y pronto, no tardarán en pasar apuros. Suzuki no cree que Pinkerton vaya a volver, pero Buttefly está convencida de que regresará; ¿acaso no prometió volver en la estación en la que el petirrojo hace su nido? "¡Volverá, dilo conmigo...!" exclama Butterfly... Suzuki se echa a llorar.


En un aria de las más conmovedoras del maestro de Lucca, y que sólo al recordarla me pone los pelos de punta, Butterfly describe con todo detalle a Suzuki cómo tendrá lugar el regreso de su amado Pinkerton: "Un bel dì vedremo..."

Llega Sharpless acompañado de Goro. Butterfly recibe al cónsul con grandes honores. Le ofrece cigarrillos americanos. Sharpless trae una carta pero ella, ansiosa, antes de que él tenga ocasión de mostrársela, le pregunta cuándo hacen su nido los petirrojos en América. El cónsul, desconcertado, no sabe qué contestar.


Butterfly le aclara que Pinkerton le prometió que volvería en la estación en la que anida el petirrojo; por eso, como Pinkerton tarda tanto en regresar, Butterfly se pregunta si, en los Estados Unidos, los petirrojos anidan en una época del año diferente a la que lo hacen en Japón.

Goro anuncia la llegada del príncipe Yamadori, que dice estar perdidamente enamorado de Butterfly y quiere casarse con ella. Butterfly rechaza terminantemente su propuesta, puesto que afirma estar ya casada. Recordemos que, según la ley japonesa, el abandono del marido equivalía al divorcio, por lo que a Goro no le cabe en la cabeza que Butterfly rechace un partido como Yamadori, estando como está casi al borde de la ruina. Pero Butterfly, orgullosa, dice que la ley japonesa no va con ella, puesto que su país es los Estados Unidos.


Al fin Yamadori se va, y Sharpless intenta leer la carta, pero Butterfly le interrumpe tantas veces que Sharpless, muy brusco, le pregunta qué haría sin Pinkerton no volviese jamás. Butterfly, que siente una brutal sacudida de dolor, afirma que se ganaría la vida cantando por las calles, o que buscaría la muerte. El cónsul le sugiere que acepte la proposición de Yamadori, y Butterfly se ofende. Finalmente, comprende que Pinkerton ya no la quiere; entonces, entra en la casa y vuelve a salir con un niño de tres años: "¿Podrá Pinkerton olvidar esto?", pregunta. 


Butterfly, dirigiéndose al niño, recrimina al cónsul que se haya atrevido a pensar que ella, su madre, tendrá que recorrer las calles, bajo la lluvia y el viento, con él en brazos, cantando, para procurarse el sustento de los dos... Porque eso es lo que ocurriría si Pinkerton no volviera ¡pero ella está segura de que volverá! Sharpless se marcha, prometiéndole a Butterfly que le dirá a Pinkerton que tiene un hijo.


Suzuki y Butterfly descubren a Goro rondando todavía por la casa, y lo echan sin contemplaciones. De pronto, se oye un cañonazo que viene del puerto: es una nave que entra y, con la ayuda de un telescopio Butterfly lee el nombre de la embarcación: "Abraham Lincoln" ¡es la de Pinkerton! Tal y como ella le había anunciado a Suzuki... Butterfly estalla de alegría ¡ella tenía razón y no los agoreros que decían que Pinkerton la había olvidado.


Butterfly ordena a Suzuki que recoja todas las flores del jardín y las dos, cantando, las esparcen por toda la casa. "Todo, que todo esté lleno de flores, como lo está de estrellas la noche..."


Luego Suzuki, el niño y ella se visten de gala; después, se colocan tras la mampara translúcida, en la que practican tres agujeritos para mirar y así, sentados, aguardan la llegada de Pinkerton, mientras va cayendo la noche. El acto termina con un coro de pescadores a boca cerrada.


Y así dejamos a Butterfly esperando; se ha enfrentado al resto del mundo que trataba de desengañarla, de decirle que su adorado Pinkerton ya no iba a volver... "Su barco está ahí ¡estaban equivocados, todos equivocados! Vuelve a mi... porque me quiere..."

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, flickr.com y www.youtube.com)

lunes, 7 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (II)


Geishas en la veranda

"Madama Butterfly" es pues, como ya sabemos por la entrada de ayer, una ópera en tres actos (en origen en dos) de Giacomo Puccini, sobre un libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la obra teatral homónima de David Belasco. Su primera versión se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904. La versión definitiva subió a los escenarios por vez primera el 28 de diciembre de 1906 en la Opéra-Comique de París.

Personajes: 
Cio-Cio-San, Madama Butterfly.- Joven japonesa de quince años, enamorada del teniente de navío B. F. Pinkerton. Soprano lírico-spinto.
Benjamin Franklin Pinkerton.- Teniente de navío norteamericano, que se casa primero con Butterfly y después con Kate. Tenor lírico.
Sharpless.- Cónsul americano en Nagasaki. Barítono.
Suzuki.- Fiel criada de Madama Butterfly. Papel mediano para mezzosoprano.
Goro.- Casamentero y alcahuete. Papel menor para tenor ligero.
Príncipe Yamadori.- Pretendiente de Madama Butterfly. Papel episódico, aunque vistoso, para barítono.
El tío Bonzo.- Tío de Madama Butterfly. Papel colorista pero breve para bajo.
El comisario imperial.- Papel muy breve para bajo.
El oficial del registro.- Papel mínimo para barítono.
El tío Yakusidé.- Tío de Madama Butterfly. Papel para barítono, reducido a nada tras la reforma de la ópera.
La madre de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
La tía de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
Una prima.- Papel ínfimo para soprano.
Dolore ("Dolor).- Hijo de Butterfly y Pinkerton. Papel mudo para niño.
Coro.- Con momentos importantes.

(Los vídeos que utilizaré para ilustrar esta serie de entradas sobre "Madama Butterfly" pertenecen a una versión filmada de Jean-Pierre Ponnelle, del año 1974, con Plácido Domingo y Mirella Freni como Pinkerton y Cio-Cio-San, respectivamente; el director: Herbert von Karajan).

Argumento
Acto I
Nos encontramos en una colina en las afueras de Nagasaki, en una casa con terraza y jardín desde la que se ven la bahía, el puerto y la ciudad de Nagasaki. El teniente de navío B. F. Pinkerton se dispone a comprarla; le acompaña el casamentero y alcahuete Goro, que le va mostrando las particularidades de la pequeña construcción y su jardín. Goro ha preparado la próxima boda del teniente y Cio-Cio-San (a la que llaman también Madama Butterfly, por su aspecto frágil, como el de una mariposa), una joven perteneciente a una honorable familia que ha caído en la ruina. El casamentero va presentando a Pinkerton a la servidumbre, entre la que se encuentra Suzuki, camarera personal de Cio-Cio-San. Suzuki habla por los codos, pero Pinkerton no la escucha. Goro anuncia que los preparativos para la boda están a punto: vendrán el oficial del registro, los parientes, el cónsul americano y la novia.

Por la cuesta que viene de Nagasaki, llega el cónsul de los Estados Unidos, Sharpless, que ha perdido el resuello mientras ascendía. Pinkerton le hace servir un whisky y le cuenta que acaba de alquilar aquella casa por novecientos noventa y nueve años, con facultad para rescindir el contrato cada mes. Está encantado por que en aquel país sean tan elásticos en cuanto a casas y a contratos (incluidos los matrimoniales, pues la ley japonesa permite al marido deshacer la boda simplemente con dar el vínculo por roto). Sharpless, con toda intención, le dice que esa circunstancia permite aprovecharse al hombre avispado.


Pinkerton, con total franqueza, expone a Sharpless cuál es su filosofía de vida: "Dovunque al mondo..." Sharpless le pregunta a Pinkerton si está enamorado de la muchacha; Pinkerton le responde que depende de lo que se entienda por amor: "Amore o grillo..."

Se oye el canto lejano de la amigas y parientes de Butterfly, que la rodean mientras suben con ella la cuesta; entran en el jardín y cantan, observando la belleza del lugar. Butterfly se inclina con todos ante Pinkerton. Sharpless le pregunta a Butterfly si es de Nagasaki, y ella contesta que sí, de una familia venida a menos, y que ha tenido que hacer de geisha para procurarse el sustento, sin sentir vergüenza alguna por ser pobre.  No tiene hermanas, pero tiene a su madre. Cuando Sharpless le pregunta por su padre, Butterfly responde con sequedad que ha muerto, y una nube de tristeza parece que se extiende entre los presentes. A continuación, Sharpless le pregunta por su edad, y Butterfly le dice, con la inocencia propia de la niña que es, que ya va siendo "vieja", pues tiene quince años.


Llegan el comisario imperial y el oficial de registro para dar formalidad a la boda. Los parientes hacen comentarios sobre el novio y la novia. El tío Yakusidé, un borrachín, pregunta si habrá vino. Sharpless se da cuenta de que para Butterfly aquella boda es algo muy serio; trata de que Pinkerton advierta los sentimientos de Butterfly, aunque no lo consigue.

Butterfly pide permiso a Pinkerton para introducir en la casa sus modestas posesiones y un objeto largo que no quiere mostrarle (Goro le explica, aparte, que se trata de un puñal que el Mikado dio al padre de la muchacha para que se hiciera el harakiri). Butterfly le enseña también los muñecos que representan los espíritus de sus antepasados; Pinkerton los acoge con respeto. Luego Butterfly le cuenta que el día antes ha ido a la misión cristiana para adoptar la fe de Pinkerton, aunque su tío Bonzo no lo sabe. Finalmente, el comisario imperial lee la proclamación del matrimonio, y los contrayentes y los testigos firman.


Cuando sus amigas llaman a Cio-Cio-San Madama Butterfly ella, orgullosa por su nuevo estado, las corrige: ahora es Madama B. F. Pinkerton.

Las autoridades se van, y Pinkerton se queda con su esposa y los familiares, que brindan con él. De pronto, a lo lejos se oye gritar al tío Bonzo, que llega acompañado de dos bonzos más. Como una hidra, el tío acusa ante todos a Butterfly de haber renegado de su fe, pues se ha enterado de la visita que la muchacha ha hecho a la misión cristiana; los parientes, horrorizados, se apartan de Butterfly. Pinkerton pone drásticamente fin a la escena echando de su casa al furibundo Bonzo; los parientes, atemorizados, se van con él. Momentos después, Pinkerton se queda solo con su nueva esposa; trata de consolarla con dulces palabras: "Bimba, bimba non piangere...". Al escucharle y sentir el amor y la ternura que se desprende de sus palabras, a ella casi ya no le duele haber sido repudiada por su familia.


Llega la noche, y con ella la sombra, la quietud y la intimidad: "Viene la sera..." En un largo y maravilloso dúo, Pinkerton se deshace en expresiones de amor por la muchacha, que se siente inmensamente feliz.


"Amadme, por favor, aunque sea un poquito..." le pide Butterfly a Pinkerton, que quizá aún no puede creer en que tanta dicha sea posible: "Vogliatemi bene..." Es, no hay duda, una frágil mariposa; ¿quién sería capaz de hacer daño a un ser tan delicado?

Continuará...
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, flickr.com y www.youtube.com)

domingo, 6 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (I)


Sí, ha llegado el momento de darle el extenso tratamiento que merece una delicia como es "Madama Butterfly", para mi gusto una de las obras más inspiradas de Puccini y, desde luego la que, de este autor, más hondamente me ha tocado en el corazón. ¿Por qué he titulado la entrada: "Quizá los petirrojos no aniden en los Estados Unidos"? Aquellos que conozcáis la historia, ya lo sabéis y, para aquellos que no, más adelante descubriréis el motivo...

El mes que viene, "Madama Butterfly" va a representarse en el Teatro de la Maestranza de Sevilla; desde aquí recomiendo calurosamente, a todo aquel que pueda, que vaya; el montaje es el mismo que se vio en el Teatro Real de Madrid en julio de 2007, al que yo tuve la dicha de asistir y que, para mí, fue algo inolvidable. Me encanta la ópera, pero no es fácil que me sobrecoja tanto como para llorar durante una representación; sin embargo aquel día ¡cómo llore! ¡y con qué gusto lloré! La emoción me llenaba por completo y las lágrimas caían solas, incontenibles... Como digo, inolvidable.

Geishas


Origen y contexto de la "Madama Butterfly" pucciniana

«Butterfly sigue siendo ... la ópera más sentida y sincera, 
la más expresiva de todas las que he concebido»

Puccini
(Carta de 18 de febrero de 1904 a Camillo Bondi)

Durante su visita a Londres, en julio de 1900, con motivo de la producción de "Tosca" en el Convent Garden, Puccini asistió a una representación de "Madama Butterfly", obra de teatro en un acto de David Belasco, que se representaba en el Teatro Duke of York. Su poca destreza con el idioma inglés impidió a Puccini disfrutar de la obra todo lo que hubiera debido; aún así, según el biógrafo de Belasco, éste decía que Puccini quedó tan impresionado por la representación que, al finalizar ésta, fue tras el escenario a saludarle calurosamente, y a rogarle que le permitiera utilizar su obra para hacer un libreto. Sin embargo, lo cierto es que Puccini, a la búsqueda de un tema tras el éxito de su "Tosca", simplemente consideró "Madama Butterfly" entre otras posibilidades.

Belasco escribió su "Madama Butterfly" a partir de un cuento de John Luther Long, publicado en 1898 en la revista norteamericana "Century Magazine". Narraba la historia de una geisha y su hijo, abandonados por el amante y padre, respectivamente, un oficial de la marina norteamericana. Se supone que el cuento está basado en una historia real, la de Tsuru Yamamura, que tuvo un hijo con un inglés que pertenecía a la marina mercante de su país. Cuando la abandonó, ella intentó suicidarse; posteriormente, se trasladó a Nagasaki, donde vivió con su hijo, que llegó a ser alumno del sobrino de John Luther Long. Otras versiones acerca del origen de esta historia dicen que Long, que era abogado en Philadelphia, obtuvo la información para su relato de dos fuentes: su hermana, casada con un misionero que vivía en Nagasaki, y la novela "Madame Chrysanthème", que contenía descripciones detalladas del pueblo japonés, sus casas y su carácter y cuyo autor, Pierre Loti, era un oficial de la marina francesa.

Pierre Loti, en su residencia de Rochefort-sur-Mer
Tras algunas vicisitudes, el contrato con Belasco se firmó por fin en abril de 1901. Los libretistas de "Madama Butterfly" fueron Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, los mismos que habían elaborado los libretos de "La bohème" y "Tosca". La versión original de "Madama Butterfly", en dos actos, se estrenó el 17 de febrero de 1904 en La Scala de Milán, y obtuvo muy mala recepción por parte tanto del público como de la crítica. El erudito Julian Budden, experto en ópera italiana, atribuye tal fracaso a Edoardo Sonzogno, editor rival de Ricordi (que, recordemos, era el editor musical de Puccini); quizá Sonzogno tuvo algo que ver con la "claque" organizada que se dedicó a gruñír, patear, reírse y silbar casi desde el principio de la ópera. La casa Sonzogno era la editora de Mascagni, Leoncavallo, Giordano y Cilèa que, por entonces, ya habían realizado lo mejor de sus obras, aunque ninguno había llegado a conseguir tres éxitos seguidos e igualar, así, al protegido de Ricordi. Obviamente, un cuarto no podía ser bien recibido por Sonzogno. Escuchemos el bellísimo dúo del Acto I de "Madama Butterfly", "Bimba dagli occhi pieni di malía..." en las voces de Richard Tucker y Eleanor Steber:


La ópera se retiró tras aquella funesta primera función, y Puccini la reescribió. Redujo el primer acto, eliminando material correspondiente a los personajes secundarios, y omitió también muchas referencias a las características de los norteamericanos y los japoneses que podían resultar ofensivas para algunas gentes (Pinkerton, por ejemplo, atribuía a los japoneses una "nauseabunda voracidad"). En cuanto al segundo acto, lo dividió en dos; además, en la versión original es Kate, la esposa de Pinkerton, la que ruega a la geisha que abandone al niño; en la versión corregida, Kate se mantiene en silencio y es Sharpless (el cónsul estadounidense en Nagasaki) el que se encarga de tal misión, y ya no humilla a Cio-Cio-San ofreciéndole una suma de dinero para compensarla por la pérdida.

El estreno de la segunda producción tuvo lugar en Brescia, el 28 de mayo de 1902, en el Teatro Grande. En esta ocasión, la representación fue un éxito. Puccini aún realizó tres revisiones más de esta ópera; la quinta y última versión (la que se suele representar hoy día) se estrenó en la Opéra-Comique de Paris, el 28 de diciembre de 1906.

Como curiosidad, cabe citar a Tamaki Miura, la cantante de ópera más conocida de Japón, que obtuvo fama internacional por sus representaciones como Cio-Cio-San. Su estatua, junto con la de Puccini, puede encontrarse en el Jardín Glover, en Nagasaki, la ciudad en la que se ambienta la ópera. Dejemos que sea su voz la que cierre, con un broche de oro, la entrada de hoy; creo que el deficiente sonido se ve sobradamente compensado por el hecho de que se trata de una grabación histórica, de valor incalculable:


A partir de mañana, por supuesto, el argumento...

(Fuentes: "Puccini", de Peter Southwell-Sander, wikipedia, flickr.com, fotopedia.com y www.youtube.com)

sábado, 10 de marzo de 2012

ELEMENTOS DE UNA ÓPERA

El 15 de mayo del año pasado, publiqué una entrada que se titulaba: "¿Qué es eso de la ópera?", en la que traté de explicar la evolución histórica de este género. Pero ¿de qué elementos consta una obra de este tipo? ¿con qué nos podemos encontrar cuando vamos a ver una ópera?

Orquesta Usach (fuente: flickr.com)
Por definirla de una manera muy sencilla, podemos decir que la ópera es una representación teatral en la que los personajes cantan y/o recitan sobre un fondo musical y que tiene, además, pasajes instrumentales; así pues, en la ópera distinguimos:
  • Partes orquestales y
  • Partes en las que interviene la voz humana.

Dentro de las partes orquestales, nos podemos encontrar con:

La obertura.- Es el pasaje musical con el que se suele iniciar (aunque no siempre) la ópera. Cabe destacar que:
  • Está constituida por varios movimientos (sinfonía); es susceptible, por tanto, de usarse de forma independiente, como pieza de concierto. Un ejemplo puede ser la obertura de "La forza del destino", de Giuseppe Verdi, en la que podemos escuchar poderosos toques de trompeta que simbolizan el destino. Se interpreta a menudo como pieza de apertura en conciertos.
  • Anticipa temas musicales que se utilizarán después en el resto de la obra. Tenemos, así, la obertura de "Carmen", de Georges Bizet; a poco de comenzar la música, tras reconocer el exultante ritmo del "toreador", Carmen se nos hace fatalmente presente con los violonchelos, la madera y la trompa, un sonido "oscuro" que conforma el llamado tema "del destino", el cual aparecerá inevitable y dramáticamente al final.
El preludio.- Es también una introducción orquestal a una ópera, pero más breve que la obertura y consta de una sola sección. Muchas veces desemboca sin interrupción en el comienzo del desarrollo de la propia trama. Como ejemplo, podemos citar el preludio de "Madama Butterfly", de Puccini.

El intermezzo.- Pieza orquestal que se ejecuta, bien entre dos actos o entre dos escenas diferentes de un mismo acto, y sirve para dar tiempo a cambiar de escenografía. Escuchemos, como ejemplo, el bellísimo "Intermezzo" de Manon Lescaut, de Puccini, entre el tercer y cuarto acto de la obra.

(Os remito asimismo, para leer acerca de las partes orquestales de la ópera, a otra entrada de este mismo blog: "Algunos términos operísticos (I)")

Fuente: artelista.com
En cuanto a las partes en las que interviene la voz humana, nos podemos encontrar con:

El recitativo.- Aparece desde el comienzo de la historia de la ópera. Tiene carácter parlato, es decir, imita las inflexiones de la voz en el diálogo. No tiene una estructura que permita recordarlo. Se trata de pasajes en los que se explica, se describe, la acción del drama. Si el recitativo precede a arias importantes se acompaña con orquesta (recitativo accompagnato), mientras que el recitativo secco se usa en los pasajes más rutinarios. Veamos, como ejemplo de recitativo, un brevísimo diálogo entre Ramfis, sumo sacerdote de Egipto y Radamés, capitán de la guardia, al comienzo de la ópera "Aida", de Verdi, que introduce la famosísima aria que canta, inmediatamente después, Radamés (recitan: Darío Caselli y Mario del Mónaco).

El aria.- Existe también desde que apareció la ópera, y tiene un carácter de remanso melódico; se trata de un pasaje en el cual un personaje expone sus sentimientos o emociones frente a los momentos de mayor contenido narrativo, que configuran el recitativo. Como ejemplo y continuación del recitativo anterior, escuchemos a Radamés y su "Se quel guerrier io fossi... (canta: Mario del Mónaco)". 

El dúo.- Aunque quizá nos venga a la mente un dúo de carácter amoroso, no siempre son así; también pueden representar una disputa o una simple conversación entre dos personajes. A veces canta un personaje mientras el otro escucha, y otras cantan los dos a un tiempo, resultando bonitos juegos armónicos entre las dos voces. De la misma manera, hay tríos, cuartetos, quintetos... Escuchemos un apasionante dúo barítono-tenor entre Iago y Otello, de la ópera "Otello", de Giuseppe Verdi: "Ora e per sempre, addio... (cantan: Giuseppe Valdengo y Ramón Vinay)."

El coro.- Dentro de la estructura dramática de la obra, el coro es un conjunto de personas que tienen algo en común y que cantan, por ello, de forma conjunta. Famosísimo es el coro "Va pensiero..." del "Nabucco" de Verdi. Para una explicación más extensa de esta ópera, os remito a otra entrada de este mismo blog: "Las alas doradas del pensamiento".

Pentagrama (fuente: gifmania.com)
En lo que se refiere a los tipos de cantantes que podemos escuchar en una ópera, os invito también a releer una entrada anterior de este blog: "Cantantes líricos". Dejaremos para después un desarrollo más exhaustivo de los diversos tipos de voces.

No nos olvidemos de la orquesta. Generalmente, consta de los siguientes grupos instrumentales:

Violín (fuente: gifmania.com)
Cuerda.- Treinta violines, doce violas, diez violonchelos, ocho contrabajos y un arpa.
Viento-madera.- Un flautín, dos flautas, dos oboes, un corno inglés, dos clarinetes, un clarinete bajo, dos fagotes y un contrafagot.
Viento-metal.- Tres trompetas, tres trombones, cuatro trompas y una tuba.
Percusión.- Cuatro timbales y otros instrumentos de percursión, dependiendo de la composición (xilófono, campana, castañuelas, etc.)

Y, por último, vamos a hablar de la escenografía. Las óperas se suelen dividir en actos; cada acto tiene un tema o argumento propio y se desarrolla en un escenario concreto. En primer lugar es el libretista el que escribirá el "guión" de la obra, en el que describirá dónde y cómo se va a desarrollar la acción. Después, será el compositor el que escriba la música basándose en el libreto. Los escenarios que se construyan serán los que comenzarán a dar vida a la obra, la cual nacerá definitivamente con la representación.

(Fuentes: artelista.com, gifmania.com, flickr.com, es.wikipedia.org, comotelocuento.es, www.riveramusica.com, www.weblaopera.com, caminodemusica.com, www.juntadeandalucia.es, www.liberliber.it)

lunes, 2 de mayo de 2011

ACERCA DE LA MELODÍA DE LA SEMANA (del 2 al 8 de mayo de 2011)


Gheisas. Fuente: fotopedia.com.


Madama Butterfly

Madama  Butterfly es una ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica basado en la obra de teatro del mismo nombre de David Belasco quien, a su vez, se inspiró en el libro de Pierre Loti, Madame Chrysantéme.

Personajes

- Butterfly (Cio-Cio-San): Joven Gheisa japonesa (soprano).
- Suzuki: Criada de Butterfly (mezzosoprano).
- B.F. Pinkerton: Teniente de la Marina de los E.E.U.U. (tenor).
- Kate: esposa de Pinkerton (mezzosoprano).
- Sharpless: Cónsul de los E.E.U.U. en Nagasaki (barítono).
- Goro: Casamentero (tenor).
- Yamadori: Pretendiente de Butterfly (barítono).
- Bonzo: Tío de Butterfly (bajo).
- Comisionado: Delegado imperial (barítono).
- Yakusidé: Tío de Butterfly (bajo).
- Madre: Madre de Butterfly (mezzosoprano).

Se estrenó en La Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904, sufriendo un estrepitoso fracaso, lo que forzó que se realizasen ciertas modificaciones, como la división del segundo acto en dos para dar lugar a un tercer acto, aparte de otros cambios e inclusiones. Se reestrenó, tres meses después, en Brescia, con el éxito que le acompaña en la actualidad.

Argumento

Acto I
La acción transcurre en Nagasaki, a finales del siglo XIX o principios del XX. F.B. Pinkerton, oficial de la marina estadounidense, por intermedio del casamentero Goro, consigue a la quinceañera Cio-Cio-San (Madama Butterfly) en matrimonio. Para Cio-Cio-San es un casamiento de por vida, pero para Pinkerton es sólo una aventura fuera de su país.

Durante la ceremonia, Bonzo, monje budista tío de Butterfly, aparece y maldice a su sobrina por traicionar las costumbres niponas. La familia al completo, entonces, la repudia.
Butterfly y Pinkerton tienen su apasionada primera noche de amor.


Acto II
Han pasado tres años. Pinkerton ha regresado a los Estados Unidos, pero ha prometido que volverá. Butterfly y su criada Suzuki lo esperan en vano. Butterfly confía ciegamente en el regreso de Pinkerton; canta entonces el aria que he escogido como melodía de la semana: "Un bel dì vedremo"; canta: Renata Tebaldi.

Haz clic en la imagen para agrandarla.
Fuente: www.kareol.es.

El cónsul americano llega con la noticia de que Pinkerton no va a volver. Butterfly, destrozada, le muestra el hijo que ha nacido en su ausencia. El cónsul promete informar a Pinkerton del asunto y aconseja a Butterfly que vuelva a casarse con Yamadori, un príncipe que la pretende.

Suena el cañón del puerto. Es el barco de Pinkerton, que atraca, y en Butterfly renace la esperanza. Las dos mujeres y el niño se preparan para esperar su llegada.

Acto III

Pinkerton ha regresado sólo de visita al Japón con su, dice él, legítima esposa americana Kate. Al enterarse de la existencia del hijo, deciden recogerlo para criarlo en los Estados Unidos. La desolada Butterfly se lo entrega, y después se suicida.


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Ví esta ópera representada en vivo, por primera y única vez hasta hoy, en el Teatro Real, en 2008. Como ya he comentado, Puccini me ha gustado desde que me aficioné a la ópera, pero esta obra en concreto... ¡uf! no acababa yo de encontrarle la gracia, la verdad.
No recuerdo quiénes interpretaban a la mayoría de los personajes pero la que no podré olvidar es la interpretación de Cristina Gallardo-Domâs, que hacía de Madama Butterfly. A cualquiera que esté leyendo estas líneas y que tenga la oportunidad de ir a verla al teatro ¡que no lo dude! Desde que entra en escena, llena, qué digo, inunda el escenario con su talento: no sólo tiene una preciosa voz, sino que interpreta maravillosamente. "Te la crees" de principio a fin. Me ha sucedido pocas veces que una representación teatral, con o sin música, me hiciese llorar pero, aquel día, lloré a lágrima viva, lloré sin poder ni querer contenerme... A partir de aquel día, comprendí la magia de Madama Butterfly.
Dejo, para aquel a quien pueda interesar, el enlace al libreto bilingüe que se puede encontrar en http://www.kareol.es/:

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