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| Brindis de "La traviata" |
Una vez que conocemos un poquito más acerca del origen de "La traviata", vamos con los personajes y el argumento. Un hecho a destacar es que los nombres de los protagonistas no son los mismos que los de la novela de Dumas por una cuestión de derechos de autor; por entonces, aún eran muy endebles las bases legales que protegían los citados derechos.
Personajes
Violetta Valéry.- Célebre cortesana parisiense, posteriormente enamorada de Alfredo Germont. Soprano.
Alfredo Germont.- Joven burgués, enamorado de Violetta, e hijo de Giorgio Germont. Tenor lírico.
Giorgio Germont.- Padre de Alfredo, opuesto a su relación con Violetta. Barítono.
Flora Bervoix.- Amiga de Violetta. Papel vistoso aunque poco importante. Soprano o mezzosoprano.
Barón Douphol.- Amante o "protector" oficial de Violetta, que llega a batirse en duelo con Alfredo. Barítono.
Marquis d'Obigny.- "Protector" de Flora. Papel insignificante para bajo.
Gastone.- Vizconde de Letorières, impulsivo amigo de Violetta, animador de las fiestas. Papel breve para tenor.
Doctor Grenville.- Médico de Violetta. Papel modesto para bajo.
Annina.- Criada de Violetta. Soprano o mezzosoprano.
Joseph.- Sirviente de Violetta. Papel mínimo para tenor.
Un recadero.- Con una carta. Papel ínfimo para bajo.
Sirviente de Flora.- Papel ínfimo ("La cena è pronta") para bajo.
Coro.- Muy importante.
Ballet de gitanas y toreros.- En casa de Flora.
Los vídeos que utilizaré para ilustrar la historia pertenecen, casi todos, a la grabación de una representación de "La traviata" en el Convent Garden, Londres, en 1994, en la que Angela Gheorghiu es Violetta, Frank Lopardo interpreta a Alfredo Germont y Leo Nucci es Giorgio Germont; dirige la orquesta Sir Georg Solti. Dado que no he encontrado el fragmento correspondiente al brindis, he utilizado otro, en el que Alfredo es Giuseppe Filanotti; la imagen no es muy buena pero, como veréis, se trata del mismo montaje. Hay algún fragmento más que no pertenece a la primera grabación que he mencionado.
Argumento
Acto I
Un bellísimo preludio da paso a la historia. Una melodía suave, dulce, nos envuelve como una caricia y, al mismo tiempo, provoca en nuestro ánimo una inconcreta tristeza, presagio de los acontecimientos que habrán de venir...
Se levanta el telón y, al tiempo que la música cobra un repentino ímpetu, aparece ante nuestros asombrados ojos un salón repleto de gente. Violetta Valéry, bella y famosa (además de enfermiza) cortesana, celebra una fiesta en su casa de París. Están presentes su actual "protector", el barón Douphol, la amiga de Violetta, Flora Bervoix, con su amante el marqués d'Obigny, el doctor Grenville, el vizconde Gastone, etc. El marqués d'Obigny aprovecha la ocasión para presentar a Violetta a un joven que hace más de un año que suspira por ella: Alfredo Germont.
Se llama la atención de los invitados para pronunciar un brindis, que Alfredo no duda en dedicar a Violetta, demostrándole su apasionado amor; ella, sin ser consciente aun de lo que empieza a sentir, va rindiéndose al poder de seducción del impetuoso joven.
Se levanta el telón y, al tiempo que la música cobra un repentino ímpetu, aparece ante nuestros asombrados ojos un salón repleto de gente. Violetta Valéry, bella y famosa (además de enfermiza) cortesana, celebra una fiesta en su casa de París. Están presentes su actual "protector", el barón Douphol, la amiga de Violetta, Flora Bervoix, con su amante el marqués d'Obigny, el doctor Grenville, el vizconde Gastone, etc. El marqués d'Obigny aprovecha la ocasión para presentar a Violetta a un joven que hace más de un año que suspira por ella: Alfredo Germont.
"Sempre Alfredo a voi pensa..."
Se llama la atención de los invitados para pronunciar un brindis, que Alfredo no duda en dedicar a Violetta, demostrándole su apasionado amor; ella, sin ser consciente aun de lo que empieza a sentir, va rindiéndose al poder de seducción del impetuoso joven.
"Libiamo, libiamo nè lietti calici..."
Una vez finalizado el brindis, los invitados se trasladan al salón de baile; Violetta, aquejada por un repentino ataque de tos, permanece unos momentos en el comedor. Alfredo aprovecha para quedarse junto a ella y declararle, de nuevo, su amor; le dice que, si fuese, suya, cuidaría amorosamente de ella. Violeta trata de decirle que no puede ofrecerle sino amistad, que debe buscar a otra; pero él se muestra más y más apasionado.
"Ha forse alcuno cura di me...?"
Le cuenta cómo, desde que un día, hace un año, ella pasó junto a él, la ha amado aun sin conocerla:
"Un di, felice, eterea..."
Violetta, que teme rendirse al amor que le ofrece el joven no puede, sin embargo, negarle una próxima cita: le entrega una flor para que, al día siguiente, cuando esté marchita, regrese y se la devuelva. Una vez terminada la fiesta, y ya Violetta definitivamente a solas, reflexiona sobre su vida; se desata en ella una lucha interna entre el nuevo amor que se le ofrece de la mano del atractivo Alfredo (que ya se le ha metido en el corazón) y su vida de cortesana, libertina y sin ataduras emocionales, que le permite vivir feliz, gozar alocadamente (todo ello como una huida al mal que le acecha, una incipiente tuberculosis). Pero la voz de Alfredo se oye de fondo, y Violetta siente que no puede resistirse a la tentación de este nuevo amor.
"È strano! è strano!..."
Continuará...
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.youtube.com)
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.youtube.com)








