Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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viernes, 6 de abril de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (X)

Perspectiva de la lámpara
del Teatro La Scala

Veamos hoy con un par de anécdotas en torno al unas veces cómico, otras dramático, en ocasiones desconcertante, no pocas veces ingenioso y siempre emocionante mundo de la lírica. Empecemos con un episodio que, particularmente, me ha hecho llorar de emoción. Se refiere al grandísimo tenor que fue Giacomo Lauri-Volpi.

En enero de 1972, el empresario Joan-Antoni Pàmias celebraba sus 25 años de dedicación al Gran Teatro Liceo de Barcelona. Con tal motivo organizó allí un espléndido recital, que contó con figuras que acudieron expresamente para el acontecimiento. Entre la extensísima lista de participantes (el recital acabó sobre las tres de la madrugada), figuraba el nombre del veterano Giacomo Lauri-Volpi, que por entonces tenía ya ochenta años de edad. A algunos quizá les pareciera cosa de broma, pero lo cierto es que, poco antes de la una de la madrugada, apareció en escena el mítico tenor, y cantó "Nessun dorma" (aria que Puccini había escrito pensando en su voz) de un modo tan rotundo, tan poderoso, con un agudo tan limpio y potente en el "...Vincero!" final que el teatro entero se puso en pie, y arrebatado, le cubrió con una lluvia de aplausos.  El propio tenor, embargado por la emoción, se tambaleó ligeramente al terminar el aria. ¡Quién hubiera podido estar allí para verlo!; al menos, nos queda la grabación que, afortunadamente, se hizo de aquella escena:

¡Grande Giacomo Lauri-Volpi!

Y ahora, una anécdota que cuenta cómo tal vez el "Fausto" de Gounod, y quizás también el propio compositor (dado que fue "Fausto" la ópera que le abrió las puertas del mundo lírico), hubieran permanecido en la sombra para los amantes de la ópera de no ser por el ingenio de un avispado empresario.

Como ya sabemos, el "Fausto" de Gounod se estrenó en el Théâtre Lyrique de Paris el 19 de marzo de 1859. Pocos días antes del estreno, no se habían vendido más que unas pocas sillas para un total de cuatro representaciones. A la vista de tan desolador panorama, el empresario decidió recurrir a una ingeniosa argucia: regaló las entradas restantes para las tres primeras representaciones a gente que vivía fuera de la ciudad, y luego publicó un anuncio en la prensa local en el que se decía que las entradas para las tres primeras representaciones estaban agotadas. Y como la curiosidad es algo innato al ser humano el público, preguntándose a qué se debía tamaño revuelo, agotó las entradas para la cuarta representación, al final de la cual los espectadores enloquecieron, convencidos de que habían asistido a un espectáculo que marcaría historia. Gounod fue llamado a saludar varias veces, y la obra se mantuvo en cartel muchas noches consecutivas, porque toda la ciudad quería ir a verla. Escuchemos, de nuevo al maravilloso Giacomo Lauri-Volpi, interpretando, de "Fausto", "Salut! demeure chaste e pure...!":

De nuevo el genial Lauri-Volpi ¡¡Bravo, Maestro!!

(Fuentes: "Sotto voce", de Roger Alier, "Ópera para dummies", de David Pogue y Scott Speck, fotopedia, y www.youtube.com)

miércoles, 8 de junio de 2011

LA PRINCESA DE HIELO QUE APRENDIÓ A AMAR (III)

Acto III
Es de noche en Pekín y la ciudad ha adquirido un aspecto fantasmal; por las calles, atropellándose unos a otros, corre la gente llevando farolillos, mientras los heraldos anuncian las crueles órdenes de Turandot: nadie puede dormir esa noche en la ciudad, porque todos tienen que ayudarla a resolver el enigma; para los que duerman, hay pena de muerte.

El príncipe Calaf oye los anuncios y comenta divertido las órdenes de la princesa, que se esconde en su fría habitación; al día siguiente, su beso romperá la frialdad de ella ("Nessun dorma!"; canta: Francesco Merli).

Giuseppe di Stefano
canta "Nessun dorma!".

Se acercan al príncipe los tres ministros, Ping, Pang y Pong, rogándole que les diga su nombre pues, de lo contrario, los matarán a todos; le ofrecen dinero, mujeres, lo que sea, y la seguridad de una huida. La multitud se asocia al ruego de que el príncipe huya; de lo contrario, están todos perdidos, porque la crueldad de la princesa no tiene límites; incluso llegan a amenazar al príncipe. De pronto, entran unos esbirros arrastrando a Timur y a Liù; han  sido reconocidos como amigos del príncipe: sin duda saben su nombre.

Los tres ministros llaman a la princesa. Calaf asegura que los detenidos no lo conocen, pero Turandot se muestra implacable. Liù deriva la atención de todos hacia ella, diciendo que sólo ella sabe el nombre; Timur es, pues, apartado a un lado. Pero Liù añade que es para ella una delicia suprema saberlo sólo ella y guardar el secreto. La multitud clama y exige que se la torture para que lo diga. Unos esbirros sujetan a Calaf, que trata de defender a Liù; Ping le exige el nombre, y ella se niega a decirlo; empiezan a torturarla y, cuando se encuentrar cerca del límite de sus fuerzas, Turandot la interroga personalmente: Liù le confiesa que guardando el secreto está regalándole el amor de Calaf. La princesa ordena que continúe la tortura, y Liù le dice a la princesa que el hielo que rodea su corazón se fundirá con el primer beso de amor ("Tu que di gel sei cinta"; canta: Magda Olivero). Dicho esto, se apodera del puñal de un soldado y se mata, mientras Calaf y Timur se lamentan amargamente. Timur se va acompañando el cadáver de Liù y Turandot y Calaf quedan frente a frente. Éste es el punto en que quedó interrumpida la ópera por la muerte de Puccini...

Katia Ricciarelli en la
escena de la muerte de Liù. 

El final es el dúo de Calaf y Turandot. El príncipe le recrimina su gélida maldad y la acusa de derramar sangre inocente. Turandot sigue horrorizada ante el contacto con un hombre quel a ama, y ordena a Calaf que se eche hacia atrás, pero él se le acerca y finalmente la besa, a pesar de su resistencia. Está llegando el alba; Turandot reconoce que Calaf le ha llegado al corazón y le ruega que se vaya con su misterio. Pero ahora Calaf le dice abiertamene su nombre, poniendo su vida en sus manos.

Turandot arrastra a Calaf y hace que se reúna la corte. Aparece el emperador, con todo su séquito, y ante él Turandot le explica que ha vencido ella, puesto que antes del alba ha sabido su nombre: su nombre es ¡Amor! Toda la corte en pie se felicita poro este final feliz que ha transformado a la princesa ("Padre Augusto... conosco il nome"; canta: Gina Cigna).

Final de "Turandot"
con Eva Marton y Plácido Domingo.
Met. 1987. Dir.: James Levine.

(Fuentes: "Guía Universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, www.youtube.com y www.liberliber.it).
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Hasta aquí la historia de Turandot, hasta donde la dejó escrita Puccini y del modo en que la terminó Franco Alfano. Pero hete aquí que llega la insigne señora Nuria Espert y, por el poder que le confiere su indudablemente amplio bagaje artístico, va y decide que a Turandot, después de todo, lo que le pasa es odia a los hombres (¿lo de la violación de su antepasada era una excusa, entonces, para "camuflar" su fobia hacia el sexo masculino?). El caso es que hace que, al final, se mate ¡y se queda tan ancha!, ¡con un par!. En mi modesta opinión, esa Turandot de Nuria Espert será lo que sea pero no es, desde luego, la de Puccini.

¿Hubiese escrito Puccini un final semejante? Sólo podemos hacer especulaciones, claro está pero, en mi opinión, si nos fijamos en el resto de óperas del gran maestro de Lucca, en todas ellas se define y dibuja, de mil y una formas, el sentimiento: el sentimiento que mueve montañas, el sentimiento que arrastra pasiones, el sentimiento que transforma a hombres y a mujeres... Y yo me pregunto: si la casquivana Manon, después de hacer penar lo suyo al pobre Des Grieux, se da cuenta de que le ama; si la pobrecita Mimì, aún habiendo querido dejar a Rodolfo, vuelve a sus brazos, porque no puede vivir sin él, porque quiere apurar con él los que sabe que van a ser sus últimos momentos... si en las mujeres de Puccini vence el AMOR ¿por qué Turandot iba a ser distinta?

martes, 7 de junio de 2011

LA PRINCESA DE HIELO QUE APRENDIÓ A AMAR (II)

Acto II
Los ministros, Ping, Pang y Pong, tienen un prolongado trío en el que comentan la dura vida que llevan en Pekín a causa del funesto capricho de la princesa de ir matando candidatos a su mano como consecuencia de las pruebas a las que les somete ("Olà, Pang!"; cantan: Afro Poli, Gino del Signore y Adelio Zagonara). Con todo ese trajín, los tres se ven reducidos a ser los ministros del verdugo. En tono nostálgico, los tres piensan en sus propias casas, donde podrían vivir felices en lugar de pasar sus vidas en esa corte sanguinaria.

La escena se traslada ahora al palacio imperial de Pekín. Se ha reunido toda la corte, y el anciano emperador Altoum ocupa su trono en medio de la aclamación general. Junto a él los dignatarios y ministros, y ocupando su lugar, los ocho sabios con los rollos que contienen las respuestas a los enigmas. Ante la corte se halla congregado el pueblo, expectante, entre el cual se encuentran también Liù y Timur.


"Turandot", con Plácido Domingo y Eva Marton.
Dir.: James Levine. Met. 1987.

El emperador se dirige al nuevo candidato y le ruega que se retire, porque no quiere más sangre. Pero Calaf no se desanima por ello e insiste en pasar la prueba ("Un giuramento atroce mi costringe"; cantan: Armando Gianotti y Francesco Merli). El Mandarín recita de nuevo la ley, como en el primer acto. Un coro infantil precede la entrada de Turandot, que con aspecto fiero denuncia que una antepasada suya, la princesa Lou-Ling, fue violada por un extranjero; para vengarla es para lo que Turandot impone tales pruebas a los candidatos a ser su esposo ("In questa reggia"; canta: Gina Cigna).

María Guleghina como Turandot.
Fuente: flickr.com.
Turandot propone el primer enigma: algo que vuela de noche y entra en todos los corazones, pero que al día siguiente se disipa. La respuesta de Calaf después de pensar un momento es: la esperanza. Los sabios confirman que es la respuesta correcta. Nadie había acertado hasta entonces un enigma y Turantdot contesta, iracunda: "¡Sí, la esperanza, que siempre engaña!" ("Straniero, ascolta!"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli).

El segundo enigma habla de algo que brilla como una llama, pero no es una llama; si te pierdes o mueres, se enfría; si conquistas, se enciende, se inflama. Calaf piensa un poco y contesta: es la sangre. En medio del entusiasmo popular, los sabios confirman que es, en efecto, la sangre. Turandot, irritada, ordena a los guardias que fustiguen a la multiutud que, entusiasmada, grita ("Guizza al pari di fiamma"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli).

Fría y temerosa, Turandot expone el tercer enigma: es un hielo que te da fuego y, cuanto más fuego te da, más se hiela. Es blanca y oscura. Si te quiere libre, te hace aún más esclavo, pero si por esclavo te acepta, ¡te hace rey! Ahora Calaf se remueve en la duda y Turandot, creyendo vencido al príncipe, lo anima a que reconozca su derrota. Pero de pronto Calaf se yergue diciendo que ya tiene la respuesta: ¡es la propia Turandot!. Los sabios consultan sus rollos y certifican que Calaf ha acertado también el tercer enigma ("Gelo che ti dà foco!"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli). La multitud estalla en vítores, pero Turandot, asustada porque tendrá que ser la esposa del vencedor, recurre a su padre para que no la obligue a aceptar el matrimonio. El emperador dice que no tiene más remedio, puesto que todo se hizo como ella ha querido: el juramento es sagrado.

Turandot se dirige entonces a Calaf y le asegura que por más que haya ganado, ella nunca será suya; sólo lo podrá ser por la fuerza y con rechazo. Pero Calaf le ofrece una salida: él le propondrá un solo enigma, y si ella lo adivina, quedará libre de su compromiso y él morirá. La princesa, que no conoce el nombre de aquel que ha ganado su mano (sólo Timur y Liù saben quién es y cómo se llama), deberá adivinarlo; si le dice cuál es su nombre antes del alba, él morirá. El emperador se levanta deseando que Calaf venza con el nuevo día y se retira con toda la corte en medio de las aclamaciones del pueblo ("Ai tuoi piedi ci postriamo").

Continuará...

(Fuentes: "Guía Universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, http://www.youtube.com/ y www.liberliber.it).
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Dedico esta entrada la injustamente olvidada Margherita Carosio, de la cual tomé prestado el nombre y que hoy hubiese cumplido 103 años.

lunes, 6 de junio de 2011

LA PRINCESA DE HIELO QUE APRENDIÓ A AMAR (I) (ACERCA DE LA MELODÍA DE LA SEMANA: DE 6 AL 12 DE JUNIO DE 2011)

"¡Que nadie duerma!
¡Que nadie duerma!
¡Tú también, princesa,
desde tu fría estancia,
mira las estrellas que tiemblan
de amor y de esperanza!..."

El 29 de noviembre de 1924, Puccini moría en Bruselas, donde estaba siendo tratado de un cáncer de garganta; surgieron complicaciones y la muerte le visitó antes de que pudiera completar la que se convirtió en su última ópera: "Turandot". Quién sabe qué maravillosas obras hubieran surgido tras ella del ingenio del gran maestro de Lucca.

La muerte de Puccini cuando tenía casi acabada la ópera llevó a los responsables de la editorial Ricordi a buscar un compositor que pudiera terminarla basándose en los esbozos que dejó el maestro, para lo que fue elegido Franco Alfano. El día del estreno en Milán de la partitura pucciniana el final no se cantó y el director, Arturo Toscanini, levantó la batuta en el punto en el que terminaba la parte que había escrito Puccini y, dirigiéndose al público les dijo: "Aquí concluye la ópera porque en este punto murió el maestro" y dio por terminada la representación sin la parte final de Alfano, que tuvo que esperar hasta el día siguiente.

Veamos cuál es la historia que cuenta "Turandot" y dónde encaja en ella el famosísimo "Nessun dorma..."

"Turandot" es una ópera en tres actos con libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni. Como ya le había sucedido con anterioridad (recordermos "Manon Lescaut" y "La bohème"), el hecho de que el compositor italiano Ferruccio Busoni hubiese ya tratado el tema de "Turandot" no fue sino un acicate más para que Puccini se decidiera a transformar en ópera la obra teatral del mismo título de Carlo Gozzi. "Turandot" se estrenó póstumamente en el Teatro alla Scala de Milán, bajo la dirección de Arturo Toscanini, el 25 de abril de 1926. En España, se representó por vez primera en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 30 de diciembre de 1928.

Personajes
Turandot, glacial princesa china de una época remota, hija del emperador Altoum (soprano).
Calaf, príncipe exiliado de Tartaria, hijo del rey Timur, enamorado de Turandot (tenor).
Liù, criada de Timur, enamorada de Calaf (soprano).
Timur, rey exiliadoe Tartaria, padre de Calaf (bajo).
Ping, máscara de la antigua "commedia dell'arte" que representa un ministro de la corte de Altoum y Turandot (barítono).
Pang, máscara, otro ministro (tenor).
Pong, máscara, tercer ministro (tenor).
Altoum, anciano emperador (tenor).
Mandarín; actúa de heraldo (barítono).
Ocho sabios, portadores de los rollos con los enigmas.
Cuatro doncellas de Turandot.
Príncipe de Persia; sólo canta el nombre de Turandot.
Pu-Tin-Pao, verdugo, papel mudo.

Antecedentes
Turandot, princesa imperial china, hija única y heredera del trono, ha arrancado a su padre un juramento que le permite imponer, a los candidatos a casarse con ella (que han de tener rango principesco), una serie de enigmas que, de no adivinarlos, supondrán su ejecución.

En el momento en que empieza la ópera, el decimotercer candidato de ese año, el joven príncipe de Persia, no ha adivinado los enigmas propuestos y está a punto de ser ejecutado. En ese momento se alza el telón y vemos a la multitud aguardando que salga la luna para que tenga lugar la ejecución.

Acto I
Es de noche y en Pekín reina una insólita animación. El Mandarín anuncia solmenemente cuál es la ley: "Popolo di Pechino"; canta: Giuseppe Bravura. La multitud aguarda impaciente la ejecución con una mezcla de crueldad y de compasión. Entre la gente se encuentra un anciano ciego acompañado de una mujer que lo guía. Entre la agitación de la multitud, el ciego cae al suelo; un joven desconocido le ayuda, y es entonces cuando se descubre que el anciano es Timur, rey depuesto de Tartaria, y el joven es su hijo Calaf. Ambos habían tenido que huir de Tartaria a raíz de la revolución, pero se habían perdido el rastro. Liù, enamorada de Calaf desde que, en una ocasión, cuando aún estaban en Tartaria, él le sonrió, hace cuanto puede por cuidar de Timur, llegando incluso a mendigar por él.

La multitud espera la aparición de Turandot que, desde el palacio, sin proferir palabra alguna, confirma con un gesto la orden de ejecución. El príncipe Calaf queda prendado de la belleza de la cruel princesa y decide presentarse como candidato para adivinar los enigmas y casarse con Turandot. Pese a las advertencias de su padre y los ruegos de Liù, Calaf se acerca al gong para convocar las pruebas. Tres máscaras grotescas, Ping, Pang y Pong, ministros reales, tratan de disuadir al príncipe de tan azarosa empresa y de convencerlo de que no vale la pena arriesgasrse. Las doncellas de la princesa reclaman silencio. Liù insiste en rogar a Calaf que no se presente ("Signore, ascolta!"; canta: Magda Olivero), pero Calaf, después de responderle afectuosamente, se acerca al gong y lo golpea tres veces. Las tres máscaras se reitran lamentando no haber podido disuadir al nuevo candidato: "Non piangere, Liù"; canta: Francesco Merli.

"Turandot", con Plácido Domingo y
Eva Marton. Dir.: James Levine. Met. 1987.

Continuará... por cierto, hay que decir que la melodía de esta semana: "Nessun dorma"; canta Francesco Merli no aparecerá hasta el tercer acto de la ópera...

(Fuentes: "Guía Universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, http://www.youtube.com/http://www.liberliber.it/http://www.el-atril.com/)

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