Acto III
Es de noche en Pekín y la ciudad ha adquirido un aspecto fantasmal; por las calles, atropellándose unos a otros, corre la gente llevando farolillos, mientras los heraldos anuncian las crueles órdenes de Turandot: nadie puede dormir esa noche en la ciudad, porque todos tienen que ayudarla a resolver el enigma; para los que duerman, hay pena de muerte.
El príncipe Calaf oye los anuncios y comenta divertido las órdenes de la princesa, que se esconde en su fría habitación; al día siguiente, su beso romperá la frialdad de ella ("Nessun dorma!"; canta: Francesco Merli).
Giuseppe di Stefano
canta "Nessun dorma!".
Se acercan al príncipe los tres ministros, Ping, Pang y Pong, rogándole que les diga su nombre pues, de lo contrario, los matarán a todos; le ofrecen dinero, mujeres, lo que sea, y la seguridad de una huida. La multitud se asocia al ruego de que el príncipe huya; de lo contrario, están todos perdidos, porque la crueldad de la princesa no tiene límites; incluso llegan a amenazar al príncipe. De pronto, entran unos esbirros arrastrando a Timur y a Liù; han sido reconocidos como amigos del príncipe: sin duda saben su nombre.
Los tres ministros llaman a la princesa. Calaf asegura que los detenidos no lo conocen, pero Turandot se muestra implacable. Liù deriva la atención de todos hacia ella, diciendo que sólo ella sabe el nombre; Timur es, pues, apartado a un lado. Pero Liù añade que es para ella una delicia suprema saberlo sólo ella y guardar el secreto. La multitud clama y exige que se la torture para que lo diga. Unos esbirros sujetan a Calaf, que trata de defender a Liù; Ping le exige el nombre, y ella se niega a decirlo; empiezan a torturarla y, cuando se encuentrar cerca del límite de sus fuerzas, Turandot la interroga personalmente: Liù le confiesa que guardando el secreto está regalándole el amor de Calaf. La princesa ordena que continúe la tortura, y Liù le dice a la princesa que el hielo que rodea su corazón se fundirá con el primer beso de amor ("Tu que di gel sei cinta"; canta: Magda Olivero). Dicho esto, se apodera del puñal de un soldado y se mata, mientras Calaf y Timur se lamentan amargamente. Timur se va acompañando el cadáver de Liù y Turandot y Calaf quedan frente a frente. Éste es el punto en que quedó interrumpida la ópera por la muerte de Puccini...
Katia Ricciarelli en la
escena de la muerte de Liù.
El final es el dúo de Calaf y Turandot. El príncipe le recrimina su gélida maldad y la acusa de derramar sangre inocente. Turandot sigue horrorizada ante el contacto con un hombre quel a ama, y ordena a Calaf que se eche hacia atrás, pero él se le acerca y finalmente la besa, a pesar de su resistencia. Está llegando el alba; Turandot reconoce que Calaf le ha llegado al corazón y le ruega que se vaya con su misterio. Pero ahora Calaf le dice abiertamene su nombre, poniendo su vida en sus manos.
Turandot arrastra a Calaf y hace que se reúna la corte. Aparece el emperador, con todo su séquito, y ante él Turandot le explica que ha vencido ella, puesto que antes del alba ha sabido su nombre: su nombre es ¡Amor! Toda la corte en pie se felicita poro este final feliz que ha transformado a la princesa ("Padre Augusto... conosco il nome"; canta: Gina Cigna).
Final de "Turandot"
con Eva Marton y Plácido Domingo.
Met. 1987. Dir.: James Levine.
(Fuentes: "Guía Universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, www.youtube.com y www.liberliber.it).
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Hasta aquí la historia de Turandot, hasta donde la dejó escrita Puccini y del modo en que la terminó Franco Alfano. Pero hete aquí que llega la insigne señora Nuria Espert y, por el poder que le confiere su indudablemente amplio bagaje artístico, va y decide que a Turandot, después de todo, lo que le pasa es odia a los hombres (¿lo de la violación de su antepasada era una excusa, entonces, para "camuflar" su fobia hacia el sexo masculino?). El caso es que hace que, al final, se mate ¡y se queda tan ancha!, ¡con un par!. En mi modesta opinión, esa Turandot de Nuria Espert será lo que sea pero no es, desde luego, la de Puccini.
¿Hubiese escrito Puccini un final semejante? Sólo podemos hacer especulaciones, claro está pero, en mi opinión, si nos fijamos en el resto de óperas del gran maestro de Lucca, en todas ellas se define y dibuja, de mil y una formas, el sentimiento: el sentimiento que mueve montañas, el sentimiento que arrastra pasiones, el sentimiento que transforma a hombres y a mujeres... Y yo me pregunto: si la casquivana Manon, después de hacer penar lo suyo al pobre Des Grieux, se da cuenta de que le ama; si la pobrecita Mimì, aún habiendo querido dejar a Rodolfo, vuelve a sus brazos, porque no puede vivir sin él, porque quiere apurar con él los que sabe que van a ser sus últimos momentos... si en las mujeres de Puccini vence el AMOR ¿por qué Turandot iba a ser distinta?
¿Hubiese escrito Puccini un final semejante? Sólo podemos hacer especulaciones, claro está pero, en mi opinión, si nos fijamos en el resto de óperas del gran maestro de Lucca, en todas ellas se define y dibuja, de mil y una formas, el sentimiento: el sentimiento que mueve montañas, el sentimiento que arrastra pasiones, el sentimiento que transforma a hombres y a mujeres... Y yo me pregunto: si la casquivana Manon, después de hacer penar lo suyo al pobre Des Grieux, se da cuenta de que le ama; si la pobrecita Mimì, aún habiendo querido dejar a Rodolfo, vuelve a sus brazos, porque no puede vivir sin él, porque quiere apurar con él los que sabe que van a ser sus últimos momentos... si en las mujeres de Puccini vence el AMOR ¿por qué Turandot iba a ser distinta?






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