Veamos una nueva entrega de las aventuras y desventuras que nacen, crecen y/o se desarrollan en torno al mundo de la ópera.
![]() |
| Opera House Belgium. Fuente: flickr.com. |
Sobre Mascagni
Debajo de la casa de Mascagni se instaló un músico que hacía funcionar su organillo con el intermezzo de "Cavalleria rusticana"; pero lo hacía a gran velocidad. Harto, Mascagni bajó y, tras contarle quién era, cogió la manecilla del aparato y la movió indicándole la velocidad a la que debía tocarse. Al día siguiente, el músico había colocado un cartel: "Discípulo del gran Mascagni" (fuente: www.foroclasico.com).
El gran Lucciano
Hasta el año 1997, muy pocos sabían que Lucciano Pavarotti ¡no sabía música!. Así, como suena. Era incapaz de leer una partitura. "Ya soy demasiado viejo para aprender...", dijo en una entrevista. Por lo visto, tenía un sistema de símbolos y líneas de colores ascendentes y descendentes que le marcaban la evolución de la melodía y que le servían como recordatorio a la hora de interpretar (fuente: heartbeatsandlovenotes.blogspot.com). Escuchémosle en "La bohème": "Che gelida manina"; fuente: www.epdlp.com.
Otra anécdota sobre Rossini
Volvemos a una fuente abundante de anécdotas: Gioachinno Rossini. Parece ser que a Rossini le gustaba más cocinar y comer que componer música. Ensayaba constantemente nuevos platos y recetas, en ocasiones muy extravagantes (otras no, como los ya citados canelones Rossini, que están bien ricos). En 1816, el empresario Barbaja le contrató para que, por 15.000 francos anuales, le entregara dos óperas al año. La primera que propuso Rossini fue Otello. El músico estuvo viviendo seis meses en casa del empresario sin escribir una sola nota; barbaja, harto de la situación, ordenó a sus criados que encerraran al Cisne de Pésaro con un solo plato de macarrones hervidos y una jarra de agua. Al día siguiente, Rossini entregó la Obertura, y en una semana había acabado la ópera. Como Barbaja no sabía música, Rossini había adaptado la Obertura, única pieza musical que había compuesto, a todos los diálogos de la ópera. Pudo así recuperar su libertad (fuente: www.adoc.es).
Un estreno heroico
Ya hemos hablado de Nabbuco y de lo que pasó a significar, para el pueblo italiano, el "Va pensiero". Pues bien, veamos otra anécdota que entra dentro de esa misma línea, de nuevo con una ópera de Verdi. Durante 1848, los patriotas italianos se alzaron contra los austríacos; el Papa Pío IX, ante la posibilidad de que el movimiento independentista pudiera llegar a Roma, abandonó momentáneamente la ciudad eterna. En esta situación, Giuseppe Verdi estrenó su ópera "La battaglia di Legnano", obra que exaltaba los sentimientos patrióticos italianos. En un momento de la obra, el protagonista, que está encerrado en la torre de un castillo, cuando oye las trompetas que llaman a la lucha contra Barbarroja, salta al foso para unirse a los combatientes. Entre el público había un soldado que, sin pensárselo dos veces, lanzó al escenario su morral, su abrigo, sus charreteras, e intentó saltar al escenario y así unirse al héroe; pero saltó con tan mala fortuna que cayó en el foso, pero en el de los músicos. Quedó así frustrado su intento de unirse a un héroe de pega (fuente: www.adoc.es). Escuchemos, de "La battaglia di Legnano" la: "Obertura"; fuente: www.liberliber.it.







No hay comentarios:
Publicar un comentario