Es el teatro en activo más antiguo y prestigioso de Barcelona, especialmente como teatro de ópera, entre los que es considerado como uno de los más importantes del mundo.
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| Fachada del Liceo de Barcelona. Fuente: flickr.com. |
Durante el siglo XVIII, el privilegio exclusivo de representar en Barcelona lo tenía el Teatro de la Santa Creu, pero al final del Antiguo Régimen (1833), hubo libertad para crear otras salas. Así, los responsables de la milicia nacional, carentes de presupuesto montaron, en 1837, en los locales del antiguo convento de Montsió, una sala pensada en principio para ofrecer bailes y obras de teatro y reunir fondos. Después, por iniciativa de Rafael de Gispert, la sala se convirtió en la sede de una nueva entidad, el Liceo Filarmónico de Montesión, cuya finalidad era promover la enseñanza musical y organizar representaciones escénicas con los alumnos del Conservatorio del Liceo, que se creó para formar cantantes barceloneses. La primera función fue "Norma", de Bellini, el 3 de febrero de 1838. Escuchemos a la maravillosa María Callas en "Norma": "Casta diva".
En 1845, las antiguas monjas del convento de Montsió recuperaron el edificio y, así, la entidad tuvo que abandonar su primitiva ubicación, trasladándose al edificio del Convento de los Trinitarios, situado en el centro de la Rambla de Barcelona, que fue demolido con el fin de edificar un nuevo edificio que superase al antiguo de la Santa Creu y que fuese capaz de acoger todas las actividades del Liceo. Tras algunos problemas con los arquitectos y diversas trabas oficiales, el nuevo edificio se inauguró por fin el 4 de abril de 1847, con un programa mixto: "baile español", teatro, música sinfónica del valenciano Melcior Gomis y una cantanta operística de Marià Obiols, "Il regio imene", alusiva a la boda de Isabel II, cuyo nombre llevó el teatro hasta 1868.
La amplitud y modernidad del nuevo teatro contrastaban con la vejez del Teatro de la Santa Creu (ahora rebautizado como "Principal") y se suscitaron querellas entre los partidarios de uno y de otro (llamados "liceístas" y "cruzados").
Un incendio arrasó el Liceo en abril de 1861, pero fue reconstruido en un año y reabierto en 1862 con "I puritani", de Bellini. A raíz de la Revolución de Septiembre (1868) el local fue sede de una curiosa pero inefectiva proclamación republicana. La Restauración dio un aire burgués al teatro, que se convirtió en un lugar de exhibición social, pero mantuvo un sector popular de amantes de la ópera (en los pisos altos del teatro). En 1893 fue objeto de un atentado anarquista en el que fallecieron 20 personas; veamos un breve vídeo a este respecto:
La llegada de las óperas wagnerianas coincidió con el renacer del catalanismo, y se estrenaron algunas óperas en catalán, pero el repertorio italiano (y también el francés) continuó dominando. a pesar de todo, en 1910 se dio la primera Tetralogía wagneriana, y el 31 de diciembre de 1913, el Liceo hizo historia al convertirse en el primer teatro que estrenó "Parsifal" fuera de Bayreuth.
Desde 1917 fueron frecuentes los espectáculos de ballet. En los años 1920, acudieron al Liceo famosos directores de orquesta y compositores, como Strauss, Bartók o Stravinski, con ciclos de conciertos de gran relieve que incluyeron también actuaciones de Pau Casals y otros intérpretes de rango mundial.
El estallido de la guerra civil española (1936-1939), motivó la expropiación del local, que se convirtió en el Teatro del Pueblo Catalán. Pero la caída de Barcelona en 1939 en poder de Franco devolvió el teatro a sus antiguos propietarios. J. Mestres Calvet, empresario al frente del teatro, emprendió con habilidad temporadas líricas con el apoyo de la Ópera de Frankfurt para el repertorio alemán (1939-1944).
En 1947, los nuevos empresarios J. Fugarolas Arquer i J.A. Pàmias Castellà tomaron el mando del Liceo. Pàmias acabó como empresario único y, con él al frente, se estrenaron en el Liceo óperas contemporáneas y se dio especial atención al repertorio mozartiano y belcantista. Fue plataforma para los grandes cantantes españoles de esta generación, empezando por Victoria de los Ángeles y continuando con Montserrat Caballé, Eduard Jiménez, Jaime Aragall, José Carreras, Plácido Domingo y Joan Pons, entre otros muchos, además de presentar una extensa lista de grandes intérpretes de todo el mundo, desde Mario del Mónaco y Renata Tebaldi hasta Joan Sutherland, Richard Tucker, Grace Bumbry, etc.
La crisis por la muerte del empresario Pàmias (1980) coincidió con la adopción de medidas tendentes a convertir el Liceo en teatro público con apoyo de las instituciones locales y estatales. Este proceso se completó a raíz del incendio de 1994, tras el cual, y para poder afrontar su rehabilitación, se acordó una reordenación jurídica en virtud de la cual el Liceo pasa a ser un teatro de titularidad pública, propiedad, a partes iguales, de: la Generalidad de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura de España. Se reinauguó en 1999, con cambios en las perspectivas artísticas, una ampliación del repertorio y la llegada de nuevos cantantes, así como propuestas escenográficas que podrían ser objeto de largos debates; como muestra, basta un botón:
Mira que me gusta "Carmen", pero "esto", en fin... ni regalado voy a verlo.
(Fuentes: "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, www.epdlp.com y www.youtube.com).







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