Acto II
Los ministros, Ping, Pang y Pong, tienen un prolongado trío en el que comentan la dura vida que llevan en Pekín a causa del funesto capricho de la princesa de ir matando candidatos a su mano como consecuencia de las pruebas a las que les somete ("Olà, Pang!"; cantan: Afro Poli, Gino del Signore y Adelio Zagonara). Con todo ese trajín, los tres se ven reducidos a ser los ministros del verdugo. En tono nostálgico, los tres piensan en sus propias casas, donde podrían vivir felices en lugar de pasar sus vidas en esa corte sanguinaria.
La escena se traslada ahora al palacio imperial de Pekín. Se ha reunido toda la corte, y el anciano emperador Altoum ocupa su trono en medio de la aclamación general. Junto a él los dignatarios y ministros, y ocupando su lugar, los ocho sabios con los rollos que contienen las respuestas a los enigmas. Ante la corte se halla congregado el pueblo, expectante, entre el cual se encuentran también Liù y Timur.
"Turandot", con Plácido Domingo y Eva Marton.
Dir.: James Levine. Met. 1987.
El emperador se dirige al nuevo candidato y le ruega que se retire, porque no quiere más sangre. Pero Calaf no se desanima por ello e insiste en pasar la prueba ("Un giuramento atroce mi costringe"; cantan: Armando Gianotti y Francesco Merli). El Mandarín recita de nuevo la ley, como en el primer acto. Un coro infantil precede la entrada de Turandot, que con aspecto fiero denuncia que una antepasada suya, la princesa Lou-Ling, fue violada por un extranjero; para vengarla es para lo que Turandot impone tales pruebas a los candidatos a ser su esposo ("In questa reggia"; canta: Gina Cigna).
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| María Guleghina como Turandot. Fuente: flickr.com. |
Turandot propone el primer enigma: algo que vuela de noche y entra en todos los corazones, pero que al día siguiente se disipa. La respuesta de Calaf después de pensar un momento es: la esperanza. Los sabios confirman que es la respuesta correcta. Nadie había acertado hasta entonces un enigma y Turantdot contesta, iracunda: "¡Sí, la esperanza, que siempre engaña!" ("Straniero, ascolta!"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli).
El segundo enigma habla de algo que brilla como una llama, pero no es una llama; si te pierdes o mueres, se enfría; si conquistas, se enciende, se inflama. Calaf piensa un poco y contesta: es la sangre. En medio del entusiasmo popular, los sabios confirman que es, en efecto, la sangre. Turandot, irritada, ordena a los guardias que fustiguen a la multiutud que, entusiasmada, grita ("Guizza al pari di fiamma"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli).
Fría y temerosa, Turandot expone el tercer enigma: es un hielo que te da fuego y, cuanto más fuego te da, más se hiela. Es blanca y oscura. Si te quiere libre, te hace aún más esclavo, pero si por esclavo te acepta, ¡te hace rey! Ahora Calaf se remueve en la duda y Turandot, creyendo vencido al príncipe, lo anima a que reconozca su derrota. Pero de pronto Calaf se yergue diciendo que ya tiene la respuesta: ¡es la propia Turandot!. Los sabios consultan sus rollos y certifican que Calaf ha acertado también el tercer enigma ("Gelo che ti dà foco!"; cantan: Gina Cigna y Francesco Merli). La multitud estalla en vítores, pero Turandot, asustada porque tendrá que ser la esposa del vencedor, recurre a su padre para que no la obligue a aceptar el matrimonio. El emperador dice que no tiene más remedio, puesto que todo se hizo como ella ha querido: el juramento es sagrado.
Turandot se dirige entonces a Calaf y le asegura que por más que haya ganado, ella nunca será suya; sólo lo podrá ser por la fuerza y con rechazo. Pero Calaf le ofrece una salida: él le propondrá un solo enigma, y si ella lo adivina, quedará libre de su compromiso y él morirá. La princesa, que no conoce el nombre de aquel que ha ganado su mano (sólo Timur y Liù saben quién es y cómo se llama), deberá adivinarlo; si le dice cuál es su nombre antes del alba, él morirá. El emperador se levanta deseando que Calaf venza con el nuevo día y se retira con toda la corte en medio de las aclamaciones del pueblo ("Ai tuoi piedi ci postriamo").
Continuará...
(Fuentes: "Guía Universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, http://www.youtube.com/ y www.liberliber.it).
Dedico esta entrada la injustamente olvidada Margherita Carosio, de la cual tomé prestado el nombre y que hoy hubiese cumplido 103 años.
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Dedico esta entrada la injustamente olvidada Margherita Carosio, de la cual tomé prestado el nombre y que hoy hubiese cumplido 103 años.







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