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| Desierto |
Acto IV
El último acto de esta dramática historia de amor se desarrolla en una tierra desolada, en los confines de Nueva Orleans. Des Grieux y Manon han huido de las deplorables condiciones en las que se desarrollaba su nueva vida en América; dado que no tienen recursos, vagan de un sitio a otro, hambrientos, cansados, vestidos con harapos. Manon, extenuada, se apoya en Des Grieux fatigosamente.
El aire oscurece en torno a ambos... con las luces del día, va muriendo también la esperanza en el corazón de Manon, que siente que ya no puede más. Des Grieux, desesperado, siente cómo la vida se va escapando del cuerpo de Manon, igual que el agua se escurre de entre los dedos... Manon sufre un desvanecimiento y Des Grieux teme que...: "...¡Respóndeme amor mío!... ¡Callas! Manon, ¿no me contestas?" Las ardientes lágrimas de Des Grieux caen sobre el rostro de su amada, que recupera a duras penas la consciencia: "¿Eres tú quien llora?..." La sed la devora: "¡Amor, ayúdame, ayúdame!". Des Grieux corre hacia el fondo para escrutar, en vano, el horizonte: "¡No hay nada! ¡Nada!..." Ruega a los cielos, a Dios: "¡Socórreme!..." Manon le ruega que vaya en busca de ayuda: "¡Sólo tú puedes salvarme!..." Des Grieux se aleja en busca de una ayuda que ambos necesitan desesperadamente.
El aire oscurece en torno a ambos... con las luces del día, va muriendo también la esperanza en el corazón de Manon, que siente que ya no puede más. Des Grieux, desesperado, siente cómo la vida se va escapando del cuerpo de Manon, igual que el agua se escurre de entre los dedos... Manon sufre un desvanecimiento y Des Grieux teme que...: "...¡Respóndeme amor mío!... ¡Callas! Manon, ¿no me contestas?" Las ardientes lágrimas de Des Grieux caen sobre el rostro de su amada, que recupera a duras penas la consciencia: "¿Eres tú quien llora?..." La sed la devora: "¡Amor, ayúdame, ayúdame!". Des Grieux corre hacia el fondo para escrutar, en vano, el horizonte: "¡No hay nada! ¡Nada!..." Ruega a los cielos, a Dios: "¡Socórreme!..." Manon le ruega que vaya en busca de ayuda: "¡Sólo tú puedes salvarme!..." Des Grieux se aleja en busca de una ayuda que ambos necesitan desesperadamente.
La
desolación de aquella tierra no es sino un reflejo visible de la desolación interior de Manon que, a solas, entona su "canto del cisne": "...Sola, perdida, abandonada... yo, la desierta mujer..." Su pasado resurge y desfila ante su vista. Sabe que todo acabó y, sin embargo, sus ansias de vivir gritan: "...¡No, no quiero morir!..."
Des Grieux vuelve, hundido. Por más que ha buscado, no ha logrado encontrar absolutamente nada en aquella árida tierra... Manon siente que va las tinieblas se ciernen sobre ella... Ama tanto a Des Grieux y, sin embargo, se muere... "...¡Oh amor! ¡Mi último encanto...! ¡Oh mi último deseo! ¡Te amo, te amo tanto!" Poco a poco, Manon siente que la vida se le apaga. Des Grieux llora, desconsolado, desesperado... "No es momento de lágrimas, sino de besos; ¡el tiempo vuela... bésame!" Los dos saben que aquellos son los últimos instantes juntos... "Oscura es la noche... tengo frío... ¿Era afectuosa tu Manon? ¿Te acuerdas? ¡Dime... mi luminosa juventud... el sol... ya no... veré!" Tras pronunciar estas últimas palabras, Manon se desvanece en los brazos de Des Grieux, muerta.
Cuando he terminado de escribir el párrafo anterior, he tenido que parar, unos instantes, arrebatada por la emoción... Recuerdo la ilusión con la que viajé a Barcelona para ver esta ópera y de qué forma la saboreé de principio a fin... Quisiera ser capaz de explicaros por qué me gusta tanto, qué es lo que veo de especial en ella, de entre todas las de Puccini. Vayamos más allá de los hechos de la historia, y miremos a los ojos al sentimiento que hay de fondo: el de un amor incondicional, generoso, desinteresado... ¿a quién no le gustaría sentir, vivir una emoción semejante? Si os ha gustado la historia que os acabo de contar, aplaudid conmigo, pues tanto vosotros como yo somos parte del público que acaba de asistir a su representación. Hasta mañana, queridos amigos.
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, mariadolorestorres.blogspot.com y www.youtube.com)















