Adelina Patti está considerada como la cantante de ópera más brillante de su tiempo, y la mejor pagada de la historia de la lírica. Su voz no poseía un volumen descomunal, pero era timbrada e incisiva. Dominaba la técnica de coloratura con pasmosa facilidad, lo que le permitió encarnar brillantemente la vasta gama de heroínas románticas de Rossini, Bellini y Donizetti.
Adela Juana María Patti nació en Madrid,el 19 de septiembre de 1843. Sus padres fueron el tenor Salvatore Patti y la soprano Caterina Chiesa Berrilli. Mientras su madre cantaba "Norma", debió interrumpir la función para dar a luz a Adelina. La familia se mudó a Nueva York en 1847 y se instalaron en el Bronx, donde aún se encuentra la casa en la que Adelina creció. Sus hermanas, Amalia y Carlota, fueron también cantantes y su hermano, Carlo, fue violinista.
A los seis años, Adelina comenzó a estudiar canto con su cuñado, Maurice Strakosch, y a los ocho tuvo un éxito fulminante al interpretar en público un fragmento de "La sonnambula", de Bellini. Tras un período en el que continuó presentándose como niña prodigio, hizo un paréntesis y se dedicó a realizar estudios serios de canto con Elisa Valentini, con el hermanastro de ésta, Ettore Berrilli, y con Emanuele Muzio. Aunque más tarde aseguraría haber sido autodidacta, la base de su técnica se encuentra en las enseñanzas de su cuñado, pianista y tenor que alcanzó el éxito como director de compañías operísticas. Escuchémosla en "La sonnambula", de Bellini:
Profesionalmente, Adelina debutó con "Lucia di Lammermoor", en noviembre de 1859, con tal sólo dieciséis años de edad y bajo el seudónimo de "Little Florinda". Durante la temporada siguiente cantó "Il barbiere di Siviglia", "Mossé", "La sonnambula", "I puritani", "Don Pasquale", "L'elisir d'amore", "Linda di Chamounix", "Don Giovanni", "La traviata", "Rigoletto", "Ernani" e "Il trovatore". Escuchémosla en "Norma", de Bellini:
"Ah!, non credea mirarti..."
Profesionalmente, Adelina debutó con "Lucia di Lammermoor", en noviembre de 1859, con tal sólo dieciséis años de edad y bajo el seudónimo de "Little Florinda". Durante la temporada siguiente cantó "Il barbiere di Siviglia", "Mossé", "La sonnambula", "I puritani", "Don Pasquale", "L'elisir d'amore", "Linda di Chamounix", "Don Giovanni", "La traviata", "Rigoletto", "Ernani" e "Il trovatore". Escuchémosla en "Norma", de Bellini:
Adelina Patti canta: "Casta diva..."
Se dio a conocer en varias ciudades de los Estados Unidos. La comunidad italiana residente en Nueva York la adoptó como ídolo desde un primer momento; en mayo de 1861 se presentó en el Covent Garden. Luego siguieron éxitos en Madrid, San Petersburgo, París, Viena y Berlín.
En cuanto a su vida personal, en 1868 se casó con el Marqués de Caux, escudero del Emperador Napoleón III. Este matrimonio fracasó y, en 1878, merced a sus cuantiosísimos ingresos, compró un castillo en Breconshire, a donde se fue a vivir con su amante, Ernesto Nicolini, otro cantante de ópera. Pudieron casarse en 1886, cuando ella obtuvo el divorcio. Se dice que fue la cantante mejor pagada de su tiempo. En el Convent Garden, percibía doscientas guineas por función, y cinco mil dólares en Norteamérica. Además, imponía sus cláusulas en los contratos, por los cuales se la eximía de ensayar y se le permitía elegir el tipo de letra con que su nombre aparecería en los programas.
Tras la muerte de su segundo marido, en 1898, la Patti se casó con el barón sueco Rolf Cederström, de veintiocho años quien, según los rumores, era su masajista. No tuvieron hijos pero, a la muerte de la diva, el barón se volvió a casar y la hija de ese matrimonio, Brita Yvonne Cederström, fue la única heredera de la Patti.
En 1914 tuvo lugar la última aparición en público de Adelina Patti, en un concierto a beneficio de la Cruz Roja. Falleció en la ciudad galesa de Breckok, el 27 de septiembre de 1919.
Para terminar, transcribo un artículo que el político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano José Martí escribió sobre una diva que marcó un antes y un después en la historia de la lírica:
"Se presenta Adelina PattiPor José Martí
Ya, al cabo, Rossi ha representado en el teatro de Booth a Hamlet y Adelina Patti ha cantado en la Sala de Steinway Ah,forse é lui de La Traviata, y Ombra leggerade la Dinorah: que es, dicho al terminar este cúmulo de cosas terrenas, como empezar un viaje en el lomo de un insecto, y acabarlo en el ala de un ángel.
La naturaleza con frutas perfectas, como paisajes de rematada corrección, crea seres humanos avasalladores. Llevan en sí, por hermosura extrema, o genio extremo, un poder que deslumbra, desvanece y ciega. Negarlos es vano (...) Así Adelina Patti. ¿Qué parece, sino un vellón de nieve? ¿Qué se busca en la escena, luego de haberla visto, sino un ser sobrehumano? Ni qué tienen los ojos sino lágrimas? Después de oírla, palpa uno aterrado, como palparía honduras de abismo y trozos de cadenas, el sillón en que se sienta, la ropa que viste, el vecino que le codea, el muro que le cerca... Ella fue a la escuela y cantó por primera vez "Lucia", y arrebató a las gentes con aquella tristísima manera de entonar las baladas del país, con la mirada plena, misteriosa y profunda: con su cabellera aérea, que la añadía encantos angélicos; y con aquella voz sonora, límpida, amplia, que nace como manantial inmaculado de monte hondo y crece a arroyo revoltosos, a manantial veloz, a río opulento, a océano. (...) ella viene a dar conciertos, y en la majestuosa ópera quieren oírla los neoyorquinos. Quieren a la gallarda Juana de Arco, cuya elegante armadura de oro y acero, ocupa el centro de un rico trofeo en el palacio de hadas que Adelina Patti tiene en su castillo de Inglaterra. Quieren verla, como a la triste Dinorah, perseguirla a su cabrita blanca, menos juguetona que su voz, cuando danza a los rayos suaves de la luna. Quieren oírla cantar de amores con el Conde de Alma viva; pasear, plegar, ondear, hacer gemir a extremo no escuchado la voz humana en la Sonámbula. Su Elixir d´amore es muy famoso. En Fausto aún alcanza las altas notas que en vano persigue ya la arrogante Nilsson. Oír se quiere de nuevo esa música quebrada, vibrante, chispeante de Rossini. Ni a Nicolini, el tenor de voz potente y artística escuela; ni a la señorita Castelani, a quien las cuerdas del violín obedecen galantes y sumisas; ni a un buen barítono, ni a un buen pianista que con la Patti vienen, quieren oír los neoyorkinos. Templo quieren digno de la sacerdotisa."
Y un soneto que le dedicó el escritor, poeta, historiador, biógrafo y periodista mexicano Francisco Sosa Escalante:
Bella maga gentil y seductora
Que hechizas con acento nunca oïdo:
¿La alondra fuiste del Eden perdido,
Nuncio feliz de la primer aurora?
Al dulce arpegio de tu voz, señora,
El corazón suspende su latido,
Y de sublime admiración rendido
Queda á tus plantas el que al arte adora.
¡Feliz quien logra de tu voz divina
Disfrutar una vez, cuando te inflama
La excelsa inspiración que en tí fascina!
Del canto reina el orbe te proclama,
Y tu nombre repiten, Adelina,
Los ecos sonorosos de la Fama.
(Fuentes: "100 grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia, a-day-in-the-life.powys.org.uk, www.granma.cubaweb.cu, wikisource y www.youtube.com)




















