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| El ángel caído (fuente: fotolibre.org) |
La búsqueda del conocimiento de la naturaleza y de las leyes que subyacen a ella, la continua e incansable aspiración hacia algo que trascienda a sí mismo es consustancial a la naturaleza humana; y ese afán inquisitivo ha encontrado en multitud de ocasiones su expresión a través de la literatura, la música, la pintura... El mito de Fausto habla del eterno enfrentamiento que se desencadena mientras el hombre trata de recorrer el camino hacia el saber supremo: la lucha entre el bien y el mal, puesto que el uno no puede entenderse sin el otro, y ambos están dentro de cada uno de nosotros.
Se asume, por lo general, que el mito de Fausto está inspirado en la figura del mago y alquimista alemán Johann Georg Faust, originario de Knittlingen, que vivió a finales del siglo XV. Estudió en la Universidad de Heidelberg, donde empezó a destacar por sus conocimientos, y recorrió varios países de Europa acompañado por dos perros demonios; se decía que había vendido su alma al diablo a cambio de sabiduría.
Johann Wolfgang Goethe recoge este mito en su "Faust", obra que tardó casi sesenta años en escribir (1773-1831). El "Faust" de Gounod es una ópera en cinco actos con libreto de Jules Barbier y Michel Carré, que adapta la pieza teatral "Faust et Marguerite", de los mismos autores; ésta, a su vez, se inspira levemente en la primera parte del "Faust" de Goethe. Se estrenó en el Théâtre Lyrique de Paris, el 19 de marzo de 1859. Gounod trató este tema dentro del clima general de admiración que existía en Francia hacia la intelectualidad germánica, y después del intento fallido de Wagner de componer una sinfonía inspirada en la obra de Goethe.
Dr. Faust (anciano erudito): tenor.
Méphistophélès (el diablo): bajo.
Marguerite (amante de Faust): soprano.
Valentín (soldado, hermano de Marguerite): barítono.
Siébel (adolescente enamorado de Marguerite): mezzosoprano.
Marta (vecina de Marguerite): mezzosoprano.
Estudiantes, burgueses, soldados, ángeles, etc.
La acción se desarrolla en Alemania, en el siglo XVI.
Acto I
Nos encontramos en el gabinete del Doctor Faust, un anciano erudito que ha dedicado su vida a la búsqueda de la sabiduría, de los secretos de la creación. Incapaz de conciliar el sueño, siente que su afanosa búsqueda no le ha llevado a ninguna parte: "En vain j'interroge..."
Méphistophélès (el diablo): bajo.
Marguerite (amante de Faust): soprano.
Valentín (soldado, hermano de Marguerite): barítono.
Siébel (adolescente enamorado de Marguerite): mezzosoprano.
Marta (vecina de Marguerite): mezzosoprano.
Estudiantes, burgueses, soldados, ángeles, etc.
La acción se desarrolla en Alemania, en el siglo XVI.
Acto I
Nos encontramos en el gabinete del Doctor Faust, un anciano erudito que ha dedicado su vida a la búsqueda de la sabiduría, de los secretos de la creación. Incapaz de conciliar el sueño, siente que su afanosa búsqueda no le ha llevado a ninguna parte: "En vain j'interroge..."
Un irreconocible Alfredo Kraus
canta: "En vain j'interroge..."
En un arrebato de desesperada melancolía, trata de ingerir un veneno... por dos veces intenta llevar el bebedizo a sus labios, y por dos veces le detiene la voz de los campesinos que alaban a Dios y a la naturaleza. Mientras maldice a la ciencia y a la fe, Faust invoca la asistencia del infierno y, al poco aparece
Méphistophélès: "Me voici..."
Mefistófles (Nicolai Ghiaurov) entra en escena:
"Me voici..."
"¿Qué deseas?", pregunta a Faust, "¿poder?, ¿fama?, ¿riquezas?". Faust responde "¡no!"; el tesoro que el anhela contiene todos los demás: "¡la juventud!". Mefistófeles, satisfecho, le asegura que puede satisfacer su capricho; a cambio, sólo le exige un pequeño precio... ¡su alma! En la tierra, Méphistophélès será su servidor; cuando Faust muera, su alma le pertenecerá.
Faust vacila. Para doblegar su voluntad, Méphistophélès le muestra la figura angelical de una joven (que luego sabremos que es Marguerite) como una imagen lejana y tentadora, al tiempo que le tiende un pergamino para que firme y así el pacto entre los dos quede sellado. Ante aquella encantadora visión Faust, por fin, se decide: "¡Dame!"
Para que la metamorfosis tenga lugar, Méphistophélès invita a Faust a ingerir lo que antes era un veneno y que ahora, bajo su influjo, se ha transformado en un elixir de vida. Faust se transforma así en un apuesto y joven caballero y él y Méphistophélès se mezclan con el resto del mundo.
Continuará...
(Fuentes: literaturauniversaliesames.blogspot.com.es, www.proyectopv.org, fausto20.wordpress.com, www.operas.com.ar, wikipedia y www.youtube.com)







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