Llegamos al tercer y último acto de esta historia. En él, inevitablemente, llegará el fin del verano de nuestra golondrina.
Acto III
Nos encontramos en una casa de campo del sur de Francia, alquilada por Magda y Ruggero para pasar unos días. Los enamorados están desayunando. Cuando Ruggero le cuenta que ha escrito una carta a sus padres en la que les solicita consentimiento para casarse con ella, Magda siente que tiene que tomar una terrible decisión: confesar a Ruggero su pasado como amante de Rambaldo, o dejar que él la crea pura y continuar así su relación.
Aparecen Lisette y Prunier. Prunier ha tratado de hacer debutar a Lisette como cantante en un teatro de la Costa Azul; el resultado no ha podido ser más desastroso, así que los dos han venido para pedir a Magda que readmita a Lisette como criada, y Magda acepta al instante. Lisette y Prunier comentan que en París se habla de la fuga de Magda y Ruggero. Prunier ha traído un mensaje de Rambaldo en el que le pide a Magda que vuelva con él; pero ella no quiere.
Entra entonces Ruggero, rebosante de felicidad porque acaba de recibir una carta de su madre en la que le da su consentimiento para la boda, siempre que la mujer elegida sea buena, pura y honrada. Ante estas palabras, Magda siente que no puede ser la mujer de Ruggero y, aunque él insiste en que no le abandone, decide marcharse con Lisette a París. Su amor ha sido y será siempre sincero, pero los hipócritas convencionalismos sociales de la época han acabado con él. Y así, cual golondrina, Magda se va; su fugaz verano ha terminado.
La primera versión de esta ópera, que es la que tiene el final que acabo de contar, data de 1917. Existe, sin embargo, una revisión posterior, de 1920, en la que el final es diferente y, tal vez, mucho más "pucciniano". En esta ocasión es un anónimo el que descubre a Ruggero la vida anterior de su amada Magda y es Ruggero quien, sintiéndose traicionado, la repudia y acaba abandonándola; ella, tras implorar perdón inútilmente, termina por suicidarse arrojándose al mar, muerta de pena.Veamos este final alterantivo con Ainhoa Arteta y Marcus Haddock:
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, "La tertulia del Foyer" y www.youtube.com)






