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Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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sábado, 24 de marzo de 2012

VOCES PARA LA HISTORIA: GEMMA BELLINCIONI

El 15 de mayo del año pasado publiqué una entrada acerca de una de mis óperas favoritas, la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni. Por si alguno de vosotros no conoce la obra, os remito a dicho post, que titulé "La cavalleria de Mascagni y otras dos" para una mayor información acerca de cómo se gestó dicha ópera, y a otro al que llamé "Entre Lola y Santuzza" en el que explico de qué va la historia.

Dado que esta pequeña gran joya que es "Cavalleria rusticana" está ambientada en Sicilia, en el siglo XIX, y cuenta una historia de amor y "vendetta", quizá se nos venga a la cabeza como Santuzza a una diva con tanta fuerza dramática como, por ejemplo, María Callas:

"Voi lo sapete, o mamma", con María Callas
(fuente: www.youtube.com)

O a la vehemente y apasionada Waltraud Meier:

"Voi lo sapete, o mamma", con Waltraud Meier
(fuente: www.youtube.com)

Pero ¿quién fue la primera Santuzza? Como ya habéis deducido, claro está, fue Gemma Bellincioni.

Su verdadero nombre fue Matilda Cesira, y nació en Monza, Italia, en 1864.  Era hija del bajo bufo Cesare Bellincioni, e hizo su primera aparición en público en Milán, en 1870, cantando un aria de Luigi Ricci en la comedia de Salvini "Richelieu a los seis años". Continuó frecuentando los escenarios durante su adolescencia, hasta que comenzó estudios serios de canto con su madre. En 1880, mientras se hallaba en Nápoles con su padre, tuvo que sustituir a la soprano solista en la ópera de Pedrotti "Tutti in maschera".

Durante las dos décadas siguientes cantó en numerosas ocasiones en diversos países de Europa y América del Sur, aunque parece que sólo actuó una vez en la Royal Opera House de Londres, en 1895. A pesar de la gran fama que logró alcanzar, nunca llegó a subir al escenario del más famoso teatro de ópera de los Estados Unidos, el New York Metropolitan Opera.

Orquesta (fuente: mutuaspalabras.blogspot.com)

Giuseppe Verdi, el compositor más importante de Italia, había conocido a la Bellincioni en 1886, cuando actuó como Violetta en "La traviata". Verdi quedó impresionado por su capacidad interpretativa; no debió de impresionarle tanto su técnica vocal, puesto que no la eligió para cantar la Desdémona de su "Otello", al año siguiente.De cualquier modo, el estilo un tanto histriónico de la Bellincioni, su acentuada dicción y su imponente presencia en el escenario resultarían ideales para un nuevo estilo dramático de la ópera italiana, que se conocería como "verismo", y que se hizo popular durante la década de 1890; cantó este tipo de música con gran pasión, aunque ni su caudal de voz ni la madurez de su tono eran especialmente grandes.

El 17 de mayo de 1890, Gemma Bellincioni y su marido, Roberto Stagno (un importante tenor siciliano), llevaron a escena por primera vez la ópera clave tanto en la carrera de Mascagni como en el verismo, "Cavalleria rusticana"; representaron, respectivamente, los papeles de Santuzza y Turiddu. Se habían conocido durante una gira por Argentina, en 1886. Al gran éxito de "Cavalleria rusticana" siguieron obras como "L'amico Fritz", también de Mascagni, en 1891; "A Santa Lucia", de Trasca, el mismo año; "Mala vita" y  "Fedora", de Giordano, en 1892 y 1898 respectivamente. Estrenó en Italia la "Salomé", de Richard Strauss, en esta ocasión, junto a un joven y prometedor tenor llamado Enrico Caruso, y fue la primera artista que no se hizo sustituir en la danza de los siete velos. Tuvo ocasión de cantar con figuras de gran relieve, como el citado Caruso, la Donadio y Julián Gayarre.

Anunció su retirada de los escenarios en 1911 para dedicarse a la enseñanza, pero reapareció en 1916 para interpretar de nuevo a Santuzza en una versión de cine mudo de "Cavalleria rusticana" que fue dirigida por Ugo Falena. Todavía en 1920 ofreció algunas actuaciones en los Países Bajos, aunque el paso del tiempo se había hecho notar en su voz. Escribió un manual para cantantes que se publicó en Berlín, en 1912, y una autobiografía, que salió a la luz en Milán, en 1920. Pasó sus últimos años en Nápoles, donde murió el 23 de abril de 1950. Su marido había muerto 53 años antes.

Aun hoy se pueden escuchar reediciones en CD de las grabaciones que realizó para la Gramophone & Typewriter Company y para la firma Pathé, hacia el año 1900. Para entonces, ya había pasado su época de esplendor, lo que no merma el valor artístico y musical de las mismas; se consideran de gran interés histórico, debido a lo tremendamente significativa que fue su carrera. Escuchemos a la que fue la primera Santuzza, en una grabación de 1903:

"Voi lo sapete, o mamma", con Gemma Bellincioni
(fuente: www.youtube.com)

(Fuentes: "Cien grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia y www.youtube.com)

viernes, 23 de marzo de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (VIII)

En mi afán, nunca del todo satisfecho, de contribuir a la divulgación de este maravilloso arte que es para mí la ópera, os traigo hoy una serie de anécdotas, recogidas de aquí y de allá, que muestran una faceta distinta del mundo de la lírica. Empecemos por una referida al genial Giuseppe Verdi.

Giuseppe Verdi (fuente: fotopedia.com)

A pesar de la fama extraordinaria que acabó alcanzando el compositor de Busseto, llegó a pasar apuros económicos. En una de estas malas rachas, escribió a un amigo rogándole que le prestara mil liras. Pero resultó que el amigo, no sólo no pudo prestárselas, sino que le contestó lo siguiente:

"Tu petición me ha llegado en un momento de extrema necesidad. Tan es así que, para afrontar algunos compromisos ineludibles, he vendido, con la pena que podrás imaginar, tu propia nota en calidad de autógrafo. Me han dado por ella 500 liras. ¡Me has salvado! Tienes todo mi reconocimiento".

En una nueva nota, Verdi respondió a su amigo: "Todo eso está muy bien, pero te ruego quieras al menos facilitarme la dirección de la persona que te ha comprado mi autógrafo. Quizá pueda venderle algún otro".

Ironías de la vida...

Y ahora otro episodio que da muestra de que Enrico Caruso no sólo era un gran cantante, sino un excelente ser humano.

Enrico Caruso cantando "La donna è mobile"
(fuente: www.youtube.com)

Vivía Caruso en los EEUU, en una época en la que la mayor parte de Europa estaba en guerra. Un buen día, recibió la visita de cinco compatriotas. "Señor Caruso" le dijeron "marchamos a Italia, a combatir. Somos pobres y jamás hemos podido poner el pie en el teatro en el que usted actúa".

- "¿Y qué es lo que desean ustedes?" les contestó amablemente el célebre tenor.
- "Vamos, como hemos dicho a la guerra. Quizá muramos en ella, pero antes, quisiéramos escuchar al gran Caruso. Hemos reunido doscientos dólares; son muy pocos, pero es todo lo que poseemos y desearíamos que, por esa suma, usted cantase una canción, una sola canción para nosotros".

A Caruso se le humedecieron los ojos, como no podía ser de otra manera. Luchando contra el nudo que le oprimía la garganta, al fin pudo decirles: "¿Una canción? ¡todas las que ustedes quieran! Y esos doscientos dólares, llévenselos a sus madres". Y Caruso cantó toda una noche para aquellos cinco compatriotas que, tal vez, no regresarían vivos del combate.

Veamos ahora una muestra del temperamento del prodigioso Ludwig van Beethoven.

Beethoven (fuente: www.arteyfotografia.com)

Solía el compositor ir por la calle con ropas viejas, con los pelos desordenados, gritando a pleno pulmón las melodías que se le iban ocurriendo y anotándolas en un cuaderno. En una de estas ocasiones, al pasar por delante de una elegante residencia, ante cuya puerta de hallaban agrupadas unas cuantas personas elegantemente ataviadas, Beethoven pisó sin darse cuenta la cola del vestido de fiesta de una señora; volvióse ésta  indignada, y le gritó al músico:

- "¡Sois una bestia!".

Beethoven (que aún no había perdido del todo el oído), sin inmutarse, se quitó el sombrero, hizo una cortés reverencia y le respondió:

- "Sin embargo, la cola la llevais vos, señora...".

Para terminar (por hoy), unas cuantas anécdotas sobre ese prodigio de la naturaleza que fue Wolfgang Amadeus Mozart:

Mozart (fuente: paulhelm.com)

  • Se ha llegado a calcular la rapidez con la que Mozart escribía su música. Si un copista transcribiera toda su obra, tardaría unos veinticinco años, trabajando diez horas diarias. Por mucho que este cálculo sea fruto de la exageración, se deduce sin lugar a dudas que Mozart fue el músico más precoz y rápido de todos los tiempos.
  • Sobre la capacidad memorística de Mozart para la música se cuenta que un día, cuando le faltaba poco para morir, el empresario teatral Schikaneder le sorprendió escribiendo el "Requiem", en lugar de "La flauta mágica", que estaba encargada antes, y tenía la fecha de estreno ya comprometida.  Schikaneder  se desesperó e increpó a Mozart: "¿Dónde está mi música?" Mozart señaló su propia cabeza y dijo: "Aquí es donde la tengo, todo lo demás son sólo garabatos y más garabatos en la partitura".
  • Siendo Mozart un adolescente, se le acercó un muchacho de su edad y le preguntó cómo se componía una sinfonía. Mozart le contestó que aún debía dejar pasar muchos años de aprendizaje antes de intentarlo. El joven, irritado con la respuesta, le objetó: "Pero tú ya componías a los diez años". Mozart, imperturbable, contestó: "Sí, pero no tenía que preguntar cómo hacerlo". 
  • Con ocasión del estreno de "Las bodas de Fígaro", el Archiduque Fernando le dijo a Mozart: "No sé si le gustará a la gente, mi querido Mozart, es demasiado ruidoso, tiene demasiadas notas". Mozart no pudo evitar corregir a tan importante personaje: "No, mi señor, tiene sólo las necesarias".

(Fuentes: latierranoesredonda.blogspot.com, www.enriquegracia.net, saramori.lacoctelera.net, www.youtube.com y www.epdlp.com)

sábado, 25 de junio de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: ENRICO CARUSO

Enrico Caruso nació en Nápoles, el 25 de febrero de 1873. Es, quizá, el tenor más famoso del mundo en la historia de la ópera, y para muchos el mejor (para mí, ya sabéis quién es el mejor). Además de ser el cantante más popular durante los primeros veinte años del siglo veinte, es uno de los pioneros de la música grabada.
Enrico Caruso y Geraldine Farrar.
Fuente: flickr.com.
Debutó en el Teatro Nuovo de su ciudad natal el 16 de noviembre de 1894 con "Fancesco", ópera del olivdado compositor Morelli. La belleza de su voz le valió pronto diversos contratos, y en 1897 estrenó "L'arlesiana", de Cilèa, en 1898 "Fedora", de Giordano y en 1902 "Adriana Lecouvreur", de Cilèa.


En 1902 inció una serie de grabaciones fonográficas que lo dieron a conocer en todo el mundo. Ese mismo año, actuó en el Convent Garden de Londres como Duque de Mantua en "Rigoletto". En 1903 debutó en el Metropolitan de Nueva York, de donde pasó a ser tenor habitual (llegó a cantar 863 representaciones de casi 40 óperas distintas), lo que explica su ausencia en Europa. En su repertorio, figuraban Puccini, Donizetti, Meyerbeer, Halévy...
Su voz fue universalmente aclamada en América como una de las más bellas del mundo, y grabó cantidades ingentes de discos que le reportaron una gran fortuna. 


Su salud venía resintiéndose ya desde 1908-1909. La noche del 24 de diciembre de 1920, cantando "La Juive", de Halévy, sufrió un desvanecimiento y tuvo que retirarse. Se le diagnosticó bronconeumonía. La enfermedad pareció remitir y, para reponerse, viajó a Italia, pero murió en su ciudad natal, el 2 de agosto de 1821. Se le han dedicado varias biografías y un famoso film: "El Gran Caruso" (1951) con Mario Lanza y Ann Blyth, dirigida por Richard Thorpe.

Escuchémosle: "M'appari", de "Martha", de von Flotow; fuente: www.epdlp.com.


(Fuentes: "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier y www.epdlp.com).

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