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Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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miércoles, 25 de abril de 2012

LOS TEATROS: LA ÓPERA ESTATAL DE VIENA


La Ópera estatal de Viena (Wiener Staatsoper) es uno de los edificios más emblemáticos de la capital austríaca. Situado en plena circunvalación de la ciudad, constituye un recuerdo vivo de los tiempos imperiales.


Wiener Staatsoper (Ópera estatal de Viena)




El edificio, de estilo neorenacentista, fue construido entre 1861 y 1869, a partir de unos solares cedidos por la administración municipal en la zona de la Ringstrasse, donde vendrían a confluir edificios significativos, como el Parlamento, el Ayuntamiento o la Universidad. Los artífices del proyecto fueron los arquitectosAugust Sicard von Sicardsburg y Eduard van der Nüll; ambos fallecieron antes de que su obra se inaugurase, el 25 de mayo de 1869 (von Sicardsburg murió de un ataque al corazón y van der Nüll se suicidó). Conocido entonces como Teatro de la Ópera de la Corte Real e Imperial (k.k. Hofoperntheater) fue muy criticado desde el comienzo, entre otras cosas por ser más pequeño que la Ópera de París. 

La primera ópera que subió al escenario de este teatro fue "Don Giovanni", de Wolfgang Amadeus Mozart; escuchemos la "Obertura", con Herbert von Karajan al frente de la Vienna Philarmonich Orchesta:



El 12 de marzo de 1945, durante la II Guerra Mundial, el teatro fue bombardeado por un avión norteamericano, que confundió su tejado con el de una estación de tren. Resultaron destruidos el escenario, la sala principal, casi todo el decorado y los apoyos para más de 120 óperas, con cerca de 150.000 trajes; sólo se salvó la fachada principal, la gran escalera y el foyer.

Durante los trabajos de reconstrucción, que duraron diez años, se trató de mantener un diseño similar al original, con los colores tradicionales: rojo, oro y marfil. Toda la sala se recubrió de madera, para recuperar la brillante acústica original. Se redujo el número de asientos del patio de butacas y se reestructuró el cuarto piso, para eliminar las columnas, que reducían la visiblidad. La fachada, el vestíbulo y el foyer, con frescos de Moritz von Schwind, se restauraron respetando su estilo original.

Una vez reconstruido, el teatro se reabrió el 5 de noviembre de 1955, con la representación de "Fidelio", de Ludwig van Beethoven; al frente de la orquesta estuvo el maestro Karl Böhm; veamos el final de aquella histórica representación de esta ópera:


A partir de 1956 y durante ocho años, Karajan se hizo cargo de la dirección artística de la Staatsoper, proporcionándole uno de sus períodos más brillantes, a la vez que controvertidos, pues se erigió en señor absoluto en los dominios de la Ópera Nacional; aun cuando, durante su mandato, existieron varios codirectores, siempre aspiró a ostentar tal dominio. Entre otras reformas Karajan implantó una estrecha colaboración con La Scala de Milán y utilización de la lengua original en las representaciones (ejemplo que seguirían pronto otros teatros de ópera). Durante la "era Karajan" (sin contar las múltiples representaciones dedicadas a Wagner) vieron la luz (con elencos de primera fila) espectáculos como "La mujer sin sombra", de Richard Strauss, "El caballero de la rosa", del mismo autor o, ya tardíamente, "Boris Godunov", de Mussorgski. Casi todas o muchas de las óperas fueron "aligeradas" por algún corte; aún así, es innegable que producciones, elencos y la propia dirección orquestal eran muchas veces portentosos. Escuchemos, de nuevo a la Vienna Philarmonich Orchesta, con el maestro Karajan al frente, en la Obertura de "Tannhäuser":


Otro director de gran talla de la Staatsoper fue Lorin Maazel; su rectoría fue mucho más breve que la de Karajan (sólo tres años, de 1982 a 1984) aunque resultó igualmente polémica. Un par de años más tarde le sucedió Claudio Abbado, que fue igualmente breve (1986 a 1991) y no tuvo mejor suerte; escuchemos su lectura del Preludio de "Un ballo in maschera", al frente de la Vienna Philarmonich Orchesta, en una grabación de 1986:




Actualmente, al frente de la Staatsoper se encuentran Dominique Meyer y Franz Welser-Möst. 

Para finalizar el post de hoy, os dejo el enlace a la página web oficial de la Ópera Estatal de Viena.

(Fuentes: www.orfeoed.com, www.absolutaustria.com, wikipedia, freewebmaps.com, fotopedia y www.youtube.com)

sábado, 14 de abril de 2012

LOS TEATROS: LA ÓPERA GARNIER


Fachada principal del Palais Garnier
La Ópera Garnier, también conocida como Palais Garnier o como "La Ópera Antigua" (ya que existe un nuevo teatro de ópera, en la histórica "Plaza de la Bastilla") es uno de los edificios más bellos y representativos de París, además de uno de los teatros de ópera y ballet más visitados del mundo.

Los orígenes de su historia se remontan al año 1672, cuando el rey Luis XIV autorizó al compositor Jean-Baptiste Lully a que estableciese la "Academia Real de Música", la gran institución francesa de arte dramático que comprendería ópera, ballet y música. En 1713, Luis XIV hizo de la Compañía de la Ópera una institución estatal, incluyendo en ella una compañía de bailarines profesionales que tomaron el nombrede Ballet de la Ópera. Desde esa época, hasta la inauguración del Palais Garnier en 1875, la "Academia Real de Música" tuvo  sucesivamente un total de trece teatros como sede principal, muchos de los cuales fueron destruidos por incendios.

El 14 de enero de 1858, el Emperador Napoleón III y su esposa, la Emperatriz Eugenia, se dirigían a una representación de ópera en la sala de la calle Peletier de París, cuando sufrieron un atentado a las puertas del teatro. Aunque salieron ilesos, este incidente motivó la construcción de un nuevo teatro de ópera, más amplio y seguro. El 29 de diciembre de 1860, se organizó un concurso al que se presentaron la mayoría de los arquitectos relevantes del momento; contra todo pronóstico, resultó ganador un entonces desconocido Jean-Louis Charles Garnier (1825-1898). Por encargo del Emperador, el Barón Haussmann se encargó de supervisar las obras.

Las obras, que se iniciaron en 1862, sufrieron diversos contratiempos. En primer lugar, tuvieron que ser interrumpidas durante ocho meses al encontrarse cuevas con aguas subterráneas durante las excavaciones, las cuales fue necesario absorber por medio de bombas. Más tarde, el desastre de la Guerra Franco-Prusiana, la caída del Segundo Imperio Francés y de la Comuna de París en 1870 causaron, de nuevo, la ralentización de los trabajos, que continuaron de manera tan esporádica que llegó a rumorearse que serían abandonados.

Un suceso que incentivó de nuevo los trabajos fue el incendio que, el 29 de octubre de 1873, destruyó por completo el Teatro de la Academia Real de Música. Por fin, Garnier y su esquipo concluyeron la construcción y el 15 de enero de 1875, el Palacio Garnier fue oficialmente inaugurado, con una espléndida ceremonia que incluía la presentación del tercer acto de la ópera "La Juive", de Halévy:


así como extractos de la ópera "Les Hugenots", de Meyerbeer:


Un poco más pequeño que el Teatro de la Academia Real de Música, su predecesor, el Palais Garnier tiene más de 11.000 metros cuadrados, una aforo de, aproximadamente, 2.200 espectadores y un extenso escenario con capacidad para 450 artistas. Se trata de un edificio decorado con gran opulencia, con frisos multicolores elaborados en mármol, columnas y estatuas lujosas, muchas de las cuales representan a deidades de la mitología griega.

Estatua de Apolo,
que corona el majestuoso edificio

Entre las columnas de la fachada frontal del teatro hay bustos de bronce de muchos compositores famosos, como Mozart y Beethoven. El interior está adornado en terciopelo, hojas doradas, ninfas y querubines. La araña de luces del auditorio central pesa más de seis toneladas.

Además de bella, la sala es un modelo de funcionalidad. Tras los elementos decorativos, se esconden las mayores innovaciones técnicas del momento, que han permitido la representación de óperas y espectáculos de ballet y danza de complicada puesta en escena. No menos importantes son los foyers, pensados para que el público descanse y pasee en los entreactos. El gran foyer, muy amplio, con casi 20 metros de altura y 60 metros de longitud, es conocido por sus espejos y por las bóvedas de Paul Baudry, que evocan la tragedia, la comedia y la música. El foyer de la danza se creó para dar al público la oportunidad de conocer personalmente a los bailarines.

Un teatro de las características de éste se presta a todo tipo de ensueños y fantasías; así, Gaston Leroux (1868-1927) ambientó particularmente en él su famosa novela "El fantasma de la Ópera", que se publicó en 1910. El escondite de este personaje no es, sin embargo, el gran enigma de la Ópera de París. El verdadero secreto de este bellísimo edificio es su Biblioteca-Museo; situada en el ala occidental, en el Pabellón del Emperador, en ella reposan tres siglos de materiales literarios, musicales e iconográficos de ópera, danza, ballet... dan testimonio de los grandes compositores, intérpretes, bailarines, escenógrafos, dibujantes, etc. de la historia de las artes escénicas, a través de grabados, decorados, dibujos de vestuarios, carteles, críticas, documentos legales, etc. También se conserva parte de la correspondencia de los artistas con diversos gerentes de la Ópera. Del mismo modo, la Biblioteca tiene a su cargo el Museo, que alberga objetos de cantantes, cuadros, joyas de escenario y una selección de más de dos mil quinientas maquetas de decorados.

Maravilloso edificio, en suma, que resulta visita obligada en la Ciudad de la Luz.


(Fuentes: www.orfeoed.com, www.visitarparis.com, wikipedia, fotopedia.com y www.youtube.com)

miércoles, 14 de marzo de 2012

LOS TEATROS: EL TEATRO DE SAN CARLO DE NÁPOLES

El Teatro San Carlo de Nápoles es el más antiguo teatro de ópera en activo del mundo. Tanto por sus dimensiones como por su estructura, ha servido de modelo para el resto de teatros de Europa.

Teatro San Carlo de Nápoles (fuente: flickr.com)

Fue el nuevo rey Carlos de Borbón (que más tarde se convertiría en Carlos III de España, 1759-1788) el que, ante la inmensa importancia de la ópera en la ciudad de Nápoles (y aunque no era especialmente amante de la música), promovió la construcción de un nuevo teatro, espacioso y de gran lujo. Hasta entonces, salas como el Teatro de San Bartolomeo, el dei Fiorentini, el della Pace, el Nuovo e incluso el Palacio Real las que, acondicionadas con mayor o menor fortuna para la ocasión y destinadas en principio a otros fines, habían albergado este tipo de espectáculos.

El nuevo Teatro San Carlo, obra del arquitecto Giovanni Antonio Mediano, se inauguró, tras sólo 9 meses de obras, el 4 de noviembre de 1737; contaba con un escenario de 28,60 metros de largo por 22,50 de ancho, 184 palcos dispuestos en 6 filas y un palco real capaz de albergar a 10 personas. Tener un palco cerca del de la familia real era un signo de distinción entre la nobleza napolitana.

Vestíbulo del Teatro San Carlo (fuente: flickr.com)

La primera ópera en llevarse a escena en el nuevo local fue "Achille in Sciro", de Domenico Sarro.Asimismo, se estrenaron numerosas óperas de los grandes compositores de la escuela napolitana, como Giovanni Paisiello (1740-1816) y Domenico Cimarosa (1749-1801). En la primera mitad del siglo XIX, el empresario Domenico Barbaia contrató a Gioachinno Rossini, que se quedó en Nápoles entre 1815 y 1822 y escribió, entre otras, "Elisabetta, regina d'Inghilterra", "Otello" y "Armida"; al mismo tiempo, también desde 1815, el teatro se había convertido en estelar con las actuaciones de la soprano española Isabel Colbrand, amante y luego esposa de Rossini.

Un incendio destruyó el local en febrero de 1816; el rey Fernando I encargó su reconstrucción (que se llevó a cabo ese mismo año) al arquitecto Antonio Nicolinni, que llevó a cabo diversas variaciones, entre las que se cuenta la ampliación del escenario, que mide actualmente 33,10 metros de largo y 34,40 de ancho.

Fachada del teatro (fuente: flickr.com)

Una vez se hubo marchado Rossini, Barbaia contrató a Gaetano Donizetti, que vivió en la ciudad entre 1822 y 1838, período en el que compuso 16 obras (entre las que se encuentra la famosísima "Lucia di Lamermoor"). En 1841, Giuseppe Verdi estrenó en este teatro "Oberto, Conte di San Bonifacio". Durante el resto del siglo XIX, el San Carlo fue el principal rival de la Scala de Milán.

El bombardeo sufrido en 1943 lo dañó, pero no interrumpió su actividad. Sus funciones durante los años de la ocupación norteamericana y británica de Nápoles (1944-1945) influyeron en el prestigio de la ópera italiana en Inglaterra y Estados Unidos. Restaurado después de la guerra, el San Carlo de Nápoles sigue siendo hoy día uno de los teatros estelares de la ópera en Europa.

(Fuentes: "¿Qué es eso de la Ópera?", de Roger Alier, www.weblaopera.com y wikipedia).

miércoles, 15 de junio de 2011

LOS TEATROS: LA FENICE DE VENECIA

En 1774, el Teatro San Benedetto, el teatro de ópera más importante de Venecia (con más de cuarenta años de historia) fue destruido por un incendio. Poco después de su reconstrucción, surgió una disputa legal entre la compañía que lo administraba y los propietarios, la familia Veiner. Ganó la familia, por lo que la compañía decidió construir por su cuenta un nuevo teatro en el Campo San Fantin.

Las obras se iniciaron en junio de 1790, y terminaron en mayo de 1792. El nuevo teatro fue nombrado "La Fenice" para honrar el resurgimiento de la compañía, primero de sus cenizas y luego de su mudanza. La Fenice se inauguró el 16 de mayo de 1792 con la ópera "I giuochi d'Agrigento", de Giovanni Paisiello.


Ha sido un local célebre por la cantidad de óperas importantes que se han estrenado en él, como "Tancredi" (1913), "Sigismondo" (1914) y "Semiramide" (1823) de Rossini, "I Capuleti ed i Montecchi" (1830) y "Beatrice di Tenda" (1833) de Bellini, y otras. Escuchemos la Obertura de: "Semiramide".
En diciembre de 1836, el fuego atacó nuevamente al teatro, que tuvo que ser reconstruido rápidamente, reabriendo sus puertas el 26 de diciembre de 1837. En el nuevo teatro se estrenaron varias óperas de Verdi, como "Ernani" (1844), "Rigoletto" (1851), "La traviata" (1853) y "Simon Boccanegra" (1856)

En 1884 se inició la colaboración de Verdi con este teatro, con una producción de "Ernani" durante la temporada de carnaval. Luego se sucedieron los estrenos de "Aída", "Rigoletto", "La traviata" y "Simon Boccanegra".

Durante la Primera Guerra Mundial, La Fenice fue cerrada y cuando reinició sus actividades lo hizo con muchas producciones y atrayendo a grandes cantantes y directores del mundo. En 1930 la Bienal de Venecia iniciaba el Primer Festival Internacional de Música Contemporánea, en el que se presentaron compositores de la talla de Igor Stravinsky y Benjamin Britten. En ediciones posteriores de este festival se han presentado también Luciano Berio, Luigi Nono y Sylvano Bussotti.

En 1938 pasó a ser un "Ente autónomo", con temporadas anuales de otoño, invierno y primavera y otras representaciones ocasionales. Se han estrenado en él óperas de autores contemporáneos, como Stravinsky ("The Rake's Progress", 1951), Britten ("The Turn of the Screw", 1954) y también otras de Nono, Malipiero, Dallapiccola, Nino Rota y otros compositores italianos.

El 29 de enero de 1996 otro incendio destruyó completamente el teatro; se descubrió que fue provocado y un juzgado de Venecia encontró culpables a dos electricistas que tenían problemas contractuales con la compañía. Se celebró un hermanamiento entre La Fenice y el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, incendiado dos años antes. En Venecia, graves problemas políticos retrasaron varios años la reapertura de La Fenice, que no tuvo lugar hasta 2004, con un concierto en el que se interpretaron obras de Beethoven, Wagner y Stravinsky. La reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto Aldo Rossi quien respetó el estilo original del siglo XIX. El teatro dispone de unas 1.500 localidades con 96 palcos distribuidos en cuatro pisos.

(Fuentes: "Dicccionario de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, http://www.epdlp.com/ y flickr.com).


martes, 14 de junio de 2011

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (IV)

Historias e historietas, venturas y desventuras en torno al mundo de la ópera las hay de todo tipo. La mayoría de las que hemos visto hasta ahora son cómicas pero también las hay, por supuesto, curiosas, sorprendentes, tristes e incluso dramáticas y hasta "macabras". Veamos, en esta cuarta entrega, unas cuantas más.

Pianista.
Fuente: paulhelm.com.

María Gay, una contralto de armas tomar
Sucedió que el empresario Mestres Calvet contrató a la célebre contralto María Gay (que se llamaba en realidad María Pichot, 1879-1943). Esta cantante había empezado a adquirir renombre en Barcelona como "musa" de los modernistas, dando recitales hasta que en 1903 obtuvo un grandioso éxito en Bruselas como Carmen, en la ópera de Bizet; desde entonces, su carrera operística fue muy brillante. Su apellido procedía de su primera marido, Joan Gay (1867-1926), pero lo conservó al separarse de él. Contrajo segundas nupcias con el tenor italiano Giovanni Zenatello y, cuando fue contratada para cantar "Carmen" en el Liceo, logró que también fuese admitido su marido para interpretar el papel de don José. La pareja se presentó en el año 1919; ella fue aclamada como Carmen, pero su marido fue silbado. Según explica el empresario en sus memorias, el día de la segunda función la contralto se presentó en el teatro armada con una enorme oreja de buey que pretendía lanzar contra el público si volvían a silbar a su esposo. Hizo falta todo el poder de persuasión del empresario para quel a Gay depusiera su actitud combativa. Por otra parte, ese día Zenatello fue aplaudido y no hubo motivos para sucesivas trifulcas.

El Teatro Real y el corazón del tenor Anselmi
Esta anécdota hay que entenderla como propia de una época en que las nociones anatómicas y las consideraciones higiénicas carecían de la improtancia que hoy tienen. Y si a eso le añadimos que las ideas románticas se encargaban de cu con un velo de simbolismo y misterio lo que hoy nos aparece como crudo e inadecuado, podemos entender aún mejor el suceso.

El tenor Giuseppe Anselmi, en otros tiempos rival de Gayarre, fue muy festejado en el Teatro Real de Madrid. Su popularidad era tran grande que el empresario de ese momento, Luis París, le pidió al tenor un legado para el Museo y Archel Teatro. Anselmi contestó el 12 de junio de 1925 legando al Teatro Real, que en esos días estaba a punto de cerrar sus puestas por amenazar ruina, ¡nada menos que su propio corazón!. Murió pocos años después, prematuramente, y en el verano de 1929 llegó a Madrid, con el tenor José Riera, una urna con la víscera y la documentación que acreditaba su autenticidad. Con la debida solemnidad fue ingresado el corazón del tenor en el Museo del Teatro Real.

Estalló la guerra civil española (1936-1939) y el Real sirvió ocasionalmente de alojamiento para tropas. El corazón de Anselimi se perdió en medio de la confusión provocada por el estadllido de un improvisado polvorín. Al finalizar la guerra, Don Fernando José de Larra armado de un simple farol, empezó a rebuscar entre los escombros hasta que halló la urna, dentro de la cual, en un frasco con alcohol, se hallaba... el corazón de Anselmi, que fue reintegrado al Museo del Teatro Real, instalado provisionalmente en otro lugar.

El bajo ruso y el torero
Montserrat Moner, esposa de Joan Alavedra, el poeta que puso el texto a "El Pessebre" (1943-1960) de Pau Casals, relató un día la anécdota ocurrida con motivo de la estancia del famoso bajo ruso Fiodor Chaliapin en Barcelona para cantar en el Liceo. Durante su estancia, el "conseller" de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Ventura Gassol, estaba un día con él tomando un aperitivo en la Plaza de Cataluña cuando acertó a pasar un conocido torero andaluz. Ventura Gassol lo llamó y le presentó a Chaliapin mencionando sus éxitos como bajo en el Liceo; después de un ratito de cortesía, el torero se despidió diciéndole al bajo: "Bueno, hombre ¡y que llegue usted a tenor!". Escuchemos a Chaliapin en: "Boris Godunov", de Mussorgsky.

(Fuentes: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier, y www.epdlp.com).

viernes, 10 de junio de 2011

LOS TEATROS: LA SCALA DE MILÁN

La Scala de Milán es uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Su temporada suele iniciarse el 7 de diciembre, día de San Ambrosio, santo patrono de Milán. Todas las funciones deben terminar antes de la medianoche; las óperas más largas deben comenzar más temprano. Figuras tan importantes como Arturo Toscanini, Gianandrea Gavazzeni, Claudio Abbado, Georges Prêtre, Ricardo Muti o Daniel Barenboim han sido directores de este teatro.

La Scala de Milán. Fuente: flickr.com.

Un incendio destruyó el antiguo Teatro Ducale, el 25 de febrero de 1776, después de una gala de carnaval. Los noventa dueños de los palcos del teatro le pidieron al archiduque Fernando de Austria la construcción de un nuevo teatro y otro provisional durante las obras.

El nuevo teatro se construyó en el lugar que ocupaba antes la iglesia Santa María alla Scala, que dio su nombre al teatro. La iglesia fue desconsagrada y demolida, y en dos años Pietro Marliani, Pietro Nosetti y Giuseppe Fe completaron la construcción del nuevo edificio, que fue inaugurado el 3 de agosto de 1778, con el nombre de Nuovo Regio Ducal Teatro alla Scala, con la ópera "L'Europa riconosciuta", de Salieri.

La estructura original fue renovada en 1907, cuando se cambió al diseño actual. En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos dañaron seriamente al teatro, que fue reconstruido y reinaugurado el 11 de mayo de 1946, con un concierto dirigido por Arturo Toscanini.

En La Scala se estrenaron muchas óperas famosas, como "Norma", de Bellini ("Casta diva", canta: María Callas) y varias de Verdi quien, a pesar de que mantuvo una relación muy especial con este teatro, durante muchos años no representó allí ninunga de sus obras, porque decía que la orquesta modificaba su música.

Actualmente el edificio posee un museo al que se accede desde el foyer, con una extraordinaria colección de pinturas, bocetos, estatuas y otros documentos relacionados con la ópera.

El teatro fue cerrado entre enero de 2002 y noviembre de 2004 para su restauración. En esta ocasión, el proyecto fue diseñado por el arquitecto Mario Botta. Durante este período, la compañía se trasladó al Teatro degli Arcimboldi. La filosofía que ha guiado la restauración ha sido devolver a La Scala su esplendor primigenio. Se han eliminado alfombras y pinturas que ocultaban el mármol originario y, cuando ha sido posible, se han recuperado las decoraciones del siglo XVIII de algunos palcos de importancia histórica, como la "barcaccia del virrey", de un maravilloso color azul celeste. Para la reapertura del teatro se escogió la misma ópera con la que se inauguró en 1778: "L'Europa riconosciuta", de Salieri. Veamos el final de esta ópera (fuente: www.youtube.com):

"L'Europa riconosciuta", de Salieri.

Enlace a la página del teatro: http://www.teatroallascala.org/.

(Fuente: wikipedia y http://www.epdlp.com/).

miércoles, 18 de mayo de 2011

LOS TEATROS: BREVE HISTORIA DEL TEATRO REAL

Teatro Real de Madrid.
Fuente: flickr.com.

Orígenes
El Teatro Real es el teatro de ópera de Madrid, y está situado en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real. Sus orígenes se remontan al reinado de Fernando VII, rey que promovió la construcción en Madrid de un teatro de ópera incluido en el proyecto de remodelación de la Plaza de Oriente; para ello, en 1817 se ordenó la demolición del Teatro de los Caños del Peral, que ocupaba el mismo espacio en el que hoy se alza el Teatro Real.

El encargado del proyecto fue el arquitecto Antonio López Aguado, que diseñó un edificio de forma hexagonal irregular, cuya fachada principal miraría a la Plaza de Oriente y la posterior, de menor empaque, recaería sobre la actual Plaza de Isabel II. La escasez de fondos de la Casa Real hizo que las obras sufriesen numerosos y sucesivos parones y nuevas puestas en marcha.

En 1831 muere Antonio López Aguado, y la construcción del teatro pasa a manos del aparejador Diego Bolón, al que sucedió Custodio Moreno. Tras la subida al trono de Isabel II, numerosos acontecimientos políticos y burocráticos continuaron entorpeciendo la ejecución del proyecto hasta que, el 19 de noviembre de 1850 el Teatro, por fin, se inauguró, coincidiendo con la onomástica de la soberana. La obra elegida fue "La favorita", de Gaetano Donizetti, y actuaron artistas de renombre por aquel entonces, como Marietta Alboni o el director de orquesta Michele Rachele.

En la decoración interior habían trabajado los artistas y decoradores más importantes de la época, como Rafael Tejero, Eugenio Lucas, que pintó los techos, o Humanité-René Philastre, que diseñó el telón de boca. Aparte del coso teatral, con capacidad para 2.800 espectadores, había dos salones de baile, tres de descanso, una confitería, un café, un tocador y un guardarropa. Todas estas comodidades se habían copiado de grandes teatros europeos como el San Carlo de Nápoles o La Scala de Milán.

Primeras temporadas
Tras las pérdidas que ocasionó la primera temporada, y debido al enorme coste que tenía una representación (en torno a 1.200.000 reales) y a las deudas derivadas de su construcción, el Gobierno decidió trasladar la gestión del teatro a manos privadas, mediante concesión. En años sucesivos, se fueron alternando diferentes empresarios privados, que solían abandonar la gestión tras sufrir enormes pérdidas.

En las primeras temporadas dominaron las óperas de Donizetti y Bellini, con presencia también de Rossini y Verdi, que pronto se convirtió en el compositor favorito del público madrileño. La visita de Verdi al teatro, con motivo del estreno en España de su ópera "La forza del destino" en 1863, fue todo un acontecimiento; de esta ópera, escuchemos la: "Overtura"; fuente: www.epdlp.com.

Los años de esplendor del Real se iniciaron en el último cuarto del siglo XIX, con las voces más prestigiosas del panorama europeo del momento, como Adelina Patti, Julián Gayarre o Enrico Tamberlik. Hubo representaciones memorables, como la del 23 de diciembre de 1880, en la que la Patti y Gayarre cantaron "Lucia di Lamermoor", de Donizetti. El propio Gayarre protagonizó uno de los episodios más tristes del teatro al manifestar, durante una representación de "Los pescadores de perlas" de Bizet, en diciembre de 1889, los primeros síntomas de la pulmonía que le llevaría a la muerte un mes más tarde.

En el primer cuarto del siglo XX destacó la presencia en el Real tanto de importantes figuras españolas, como María Barrientos, Ofelia Nieto, Miguel Fleta o Hipólito Lázaro, como de grandes cantantes extranjeros, como Rosina Storchio, Tito Schipa, Titta Ruffo, Giacomo Lauri-Volpi, etc. Dominaban el repertorio las óperas de Puccini (Tosca, La bohème) y Wagner (Lohengrin, Las Valquirias). Escuchemos a:
  • María Barrientos (soprano) cantando "Caro nome", de "Rigoletto", de Verdi, en una grabación de ¡1906! (fuente: www.youtube.com):

Progresivo declive
Poco a poco, el Teatro fue cayendo en declive, debido a las crisis económico-políticas y a otros factores, como el incendio que sufrió en 1867. El 6 de noviembre de 1925, el Teatro Real se cerró por Real Decreto, ya que corría el peligro de derrumbarse por las obras del metro que se hacían en sus inmediaciones. Las dificultades económicas impidieron la realización de diversos proyectos de remodelación; el abandono y la explosión, durante la Guerra Civil, de un polvorín que se había instalado en el interior del teatro, lo llevaron a un estado casi ruinoso.

Las dificultades económicas impidieron la realización de diversos proyectos de remodelación; el teatro, que permaneció cerrado, llegó a un estado casi ruinoso. Después de la guerra civil se planteó seriamente la demolición del edificio. Sin embargo, se planteó su remodelación como Sala de Conciertos y así se reabrió en 1966. Desde ese año hasta 1988 (con la apertura del Auditorio Nacional) fue la única sala de conciertos de Madrid.

El Nuevo Teatro Real
De 1991 a 1997, los arquitectos José Manuel González Valcárcel y Francisco Rodríguez de Partearroyo llevaron a cabo las obras para la reconversión del Teatro en una sala operística. Se tuvo que reformar el escenario, de 1.430 metros cuadrados, encuadrados en un arco de 18x24 metros, con una compleja y sofisticada constitución técnica. Además, se redecoraron todos los espacios del edificio. Para la Sala Principal se mantuvo la estructura, de estilo italiano, y se recuperó la decoración original de 1850. El aforo máximo es de 1.746 localidades. El Teatro abrió de nuevo sus puertas el 11 de octubre de 1997, con el ballet "El sombrero de tres picos" y la ópera "La vida breve". Escuchemos, de "El sombrero de tres picos": "Farruca"; fuente: www.epdlp.com.

En el mismo edificio, el Teatro dispone de salas de ensayo acondicionadas para la orquesta, el coro y el cuerpo de baile, así como una sala de ensayos de escena con las mismas dimensiones del escenario principal. Los artistas cuentan, además, con varias salas de ensayo individuales. También hay talleres de sastrería, peluquería, caracterización, utilería y montaje de escenografías. El público dispone de restaurante, cafetería, sala de proyecciones y tienda. En 2007 se inauguró la Sala Gayarre, con 190 localidades, que se utiliza para diversas actividades complementarias, como conciertos y representaciones de ópera de cámara, recitales, actividades pedagógicas, conferencias, coloquios, cursos y proyecciones.

Salón rojo del Teatro Real. Fuente: flickr.com.

Hoy en día, el Teatro Real acoge a las principales voces del momento como Aquiles Machado, José Bros (tenores) José Van Damm, Leo Nucci, Carlos Álvarez (barítonos), Inva Mula, Cecilia Bartoli (mezzosopranos), etc., a los principales directores, como Daniel Barenboim, Claudio Abbado, Ricardo Mutti, etc., así como a los principales directores de escena, como Giancarlo del Monaco o Pier Luigi Pizzi.

Desde su reapertura como teatro de ópera, la orquesta titular del Teatro Real es la Sinfónica de Madrid. Actualmente, el Teatro acoge unas 180 funciones de ópera y ballet por temporada, además de un amplio programa de conciertos, recitales y otras actividades. Se puede visitar diariamente, en un recorrido guiado por voluntarios de la Asociación de Amigos de la Ópera de Madrid.

Para terminar, un enlace a la página web del Teatro Real de Madrid: http://www.teatro-real.com/.

(Fuente: wikipedia).

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