Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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lunes, 30 de abril de 2012

ESPECIAL ANIVERSARIO: "WERTHER", EL PROTOTIPO DEL HÉROE ROMÁNTICO (V)


Acto V
Ahora sí que ya sabemos que el "tempestuoso" preludio que os comentaba en la entrada de introducción a este "Werther" nos va a conducir a una tragedia, que nos tememos cómo va a terminar; aún no ha terminado cuando, mientras se levanta el telón, escuchamos un disparo.


Estamos en el estudio de Werther que yace, malherido, en el suelo. En la novela de Goethe, Werther muere solo, pero Massenet concede al desdichado poeta la oportunidad de despedirse de su amada Charlotte. Este último acto está dedicado, únicamente, a esa despedida.

Llega Charlotte al estudio de Werther, ansiosa. Al principio no ve a nadie... pero mira detrás de una mesa y descubre el cuerpo de Werther. Desesperada, se lanza sobre él: "¡No! ¡es imposible! ¡no puedes estar muerto! ¡Werther!". Werther, al que aún le queda un hálito de vida, responde con voz débil: "¿Quién habla?... ¡Ah! ¡eres tú!".

Se desarrolla un desgarrador diálogo entre los dos. Charlotte se siente culpable de la terrible decisión de Werther. Enloquecida, quiere pedir ayuda, pero Werther le pide que no se vaya, que se quede con él, porque ya es demasiado tarde. No quiere que nadie vuelva a separarlos, en esos últimos momentos.

Charlotte le confiesa abiertamente el profundo amor que siente por él; desde la primera vez que le vio, sintió que una cadena invisible les ataba a los dos... pero eligió cumplir con la promesa que le había hecho a su madre moribunda, y ahora... "Mas si la muerte se acerca, antes de que ella te lleve..." Charlotte, transportada, besa a Werther apasionadamente "...¡tu beso! ¡al menos te lo habré devuelto!

A lo lejos, se oyen voces de niños que, como al comienzo de la ópera, cantan un villancico. Duro contraste con la escena que se está desarrollando en el interior del estudio del poeta. Al oír aquellas voces blancas, Werther siente que está escuchando un canto de redención... Werther siente que ya sólo le quedan unos instante de vida, y le pide a Charlotte que, si se le negase la cristiana sepultura, hay un lugar en medio del cementerio, entre dos tilos, donde le gustaría descansar para siempre: "Si por casualidad una mujer viniese a visitar la tumba, el pobre muerto se sentirá bendeci..." En brazos de su amada, Werther exhala su último suspiro.


¿Recordáis que comenté, en la entrada del día 26, que el personaje de Werther estaba también basado en un tal Jerusalem? Él fue quien, desgraciadamente, tuvo este trágico final.

Se dice que, tras la publicación del Werther de Goethe, aumentaron considerablemente los sucidios en Alemania. Aun no considerándose culpable de ello, Goethe agregó un poema al final de una edición posterior en el cual el fantasma de Werther sugería al lector que no siguiera su ejemplo.

Os dejo el enlace al libreto de "Werther".

(Fuentes: www.kareol.es, archive.operainfo.org y www.youtube.com)

domingo, 29 de abril de 2012

ESPECIAL ANIVERSARIO: "WERTHER", EL PROTOTIPO DEL HÉROE ROMÁNTICO (IV)


Act III
De nuevo un preámbulo orquestal prepara nuestro ánimo para este Acto III en el que, presentimos, la historia va a tomar un giro definitivo: 


Son las cinco de la tarde del día de Nochebuena del mismo año. Estamos en el salón de la casa de Albert y Charlotte. Charlotte, a solas, se habla a sí misma acerca de una verdad que ha acabado por sobrepasarla, por inundar su corazón, y es el gran amor que, élla también, siente por Werther: "¿Quién me iba a decir el lugar que ocuparía en mi corazón?" se pregunta. Una y otra vez, lee las cartas del poeta, y siente un dolor inmenso por la absoluta soledad de la que están llenas. En esta ocasión, Charlotte es la maravillosa Teresa Berganza:


Charlotte se estremece al leer la última carta de Werther, en la que le dice que, si no regresa el día fijado (recordemos que Charlotte le había emplazado para volver en Navidad) no le culpase sino que... ¡le llorase! Charlotte tiembla de pies a cabeza.

Llega Sophie, alegre como un pajarillo. Dado que Albert está ausente, Sophie quiere que Charlotte acuda a celebrar la nochebuena con el Burgomaestre y el resto de los hermanos. De pronto, se da cuenta de que los ojos de su hermana están húmedos. "Pero ¿sufres?" le dice. Charlotte, para que Sophie no sospeche lo que le ocurre, Charlotte trata de explicarle que a veces es bueno llorar, para desahogar el alma: "¡Deja correr mis lágrimas!":


Sophie, preocupada por su hermana se va, no sin antes insistir para que esa noche les acompañe para celebrar juntos la Nochebuena. Charlotte, de nuevo sola, ruega a Dios que le de fuerzas para cumplir con su deber, que le ayude a superar la dura prueba que es para ella haberse enamorad perdidamente de Werther.

De repente, se abre la puerta de la habitación y aparece... ¡Werther! Charlotte, profundamente conmovida, trata de contenerse, de ocultar su turbación. Werther, ahogado por su tristeza, mira a su alrededor y ve que todo permanece como él lo recordaba... excepto los corazones. Acaricia por un momento unas pistolas que hay en una caja, sobre el escritorio... Charlotte le llama la atención acerca de unos versos del poeta Ossian que Werther había comenzado a traducir... Y aquí llega un momento para mí inigualablemente mágico en lo que a ópera se refiere, el momento en el que me enamoré perdidamente de este divino arte: "¿Traducir?... ¡Ah! ¡a menudo dejé volar mis sueños sobre las alas de estos versos...!":




Charlotte, al escuchar cómo recita Werther aquellos versos, ya no puede contener su turbación. Al ver su reacción, Werther siente que ante él se muestra un rayo de esperanza: "En esa voz temblorosa, en esos ojos llenos de lágrimas... ¿no es la confesión que yo buscaba?...¡Tú me amas! ¡me amas!". Charlotte trata de negarlo, pero Werther insiste, quiere que confiese una verdad que Charlotte aún se resiste a reconocer: ella también le ama. Una y otra vez, Werther pide a Charlotte que deje hablar a su corazón, porque el amor es palabra divina y ante él no puede haber remordimientos. Charlotte ruega a Dios que la defienda de Werther... y de sí misma. Febril, llevado por el torrente de sus sentimientos, Werther abraza a Charlotte y la besa. Charlotte, al verse en sus brazos, se revuelve contra él y, decidida, en un tono de amargo reproche, le dice: "¡Adiós! ¡adiós! ¡por última vez!" e, inmediatamente, se mete en su habitación cerrando la puerta tras de sí.

Werther, aterrado, la llama: "¡Vuelve!... ¡me serás sagrada!" Pero Charlotte calla. Entonces Werther siente que Charlotte ha dictado su sentencia; si ella no quiere verle más, ya no le queda sino morir. Desolado, se marcha.

Al poco de marcharse Werther, aparece Albert. Muy sorprendido al encontrar la puerta de la calle abierta y, al no ver a nadie, llama a su esposa: "¡Charlotte! ¡Charlotte!". Charlotte sale de su habitación y aturdida por la escena que acaba de tener lugar y por el repentino regreso de su esposo, apenas acierta a responderle. Albert, casi violento, le pregunta: "¿Quién ha estado aquí?". Justo en ese momento, llega un mensaje de Werther para Albert, en el que le dice que va a emprender un largo viaje, por lo que le pide prestadas sus pistolas. Albert, que no deja de observar a Charlotte, cuya actitud le hace desconfiar más y más por momentos. Por eso, para probarla, le pide (con una actitud y un tono que es una orden) que coja las pistolas y se las entregue al emisario que ha traído el mensaje de Werther. Charlotte, sintiéndose desfallecer, le obedece.

Con un gesto de cólera, Albert coge la nota de Werther la arruga y la arroja lejos de sí; inmediatamente, entra en su habitación. Charlotte, que sabe lo que va a suceder, coge su capa, que está sobre un sillón y sale precipitadamente de la casa: "¡Dios mío! ¡No quieras que llegue tarde!".

(Fuentes: kareol.es y www.youtube.com)

sábado, 28 de abril de 2012

ESPECIAL ANIVERSARIO: "WERTHER", EL PROTOTIPO DEL HÉROE ROMÁNTICO (III)



Acto II
Seguimos en Wetzlar, en otoño del mismo año. Es domingo. Charlotte y Albert, que se han casado hace tres meses, van camino de la iglesia; Albert elogia las maravillosas cualidades de aquella a la que ha tenido la suerte de hacer su esposa, y se pregunta si él la hace feliz. Charlotte responde que sí de un modo un tanto ambiguo.

El matrimonio entra en la iglesia. Werther, que les ha estado observando escondido, se siente cada vez más desesperado porque es otro, y no él, el esposo de Charlotte: "Un autre est son époux...!"


A la salida del templo, Albert se dirige a Werther en actitud condescendiente. Le cuenta que, aunque se siente lleno de felicidad, siente un cierto remordimiento; dice que comprende el inmenso valor del premio que se le ha concedido y que se hace cargo, por tanto, del dolor que debe sentir Werther. (Perdonadme, pero esta escena siempre me ha parecido de bastante "recochineo" por parte del personaje de Albert; digo yo que, ya Charlotte se ha casado con él, ya que no le ha dejado por Werther, ¿para qué venir a "hurgar" en la herida? insisto: recochineo): "Mais celle qui devint ma femme..."

Werther, haciendo de tripas corazón, estrecha la mano de Albert y le expresa su más sincera lealtad. Le miente (¡qué va a hacer el pobre!) al asegurarle que ya ha olvidado lo que sentía por Charlotte. Desolado, manifiesta que la sola amistad será su única felicidad en la tierra.

Llega Sophie llevando un ramo de flores, muy alegre, ilusionada por un baile que va a celebrarse próximamente. Ya sospechamos que se ha enamorado de Werther. Aquí es cuando tiene esa "expansión lírica" que comentaba en la primera entrada de esta serie; la alegría que siente hace que todo a su alrededor le parezca más bonito, más luminoso. Os dejo otra versión de este aria (aunque no pertenece, obviamente, a la grabación del "Werther" de Kraus que estoy utilizando). Canta Rocío Ignacio:


Entusiasmada, Sophie se acerca a Werther para pedirle que baile con ella el primer minué; su alegría hace que no advierta la tristeza que se refleja en el rostro del joven poeta. Albert insinúa que quizá la felicidad que anhela Werther esté a su alcance, con Sophie.

Albert y Sophíe entran en la iglesia. Werther se queda, por unos instantes, solo de nuevo. Aparece Charlotte y tiene lugar un difícil diálogo entre los dos. Charlotte se muestra dulce y amable con Werther, como una buena amiga; pero él, desesperado, le dice que la ama con locura, que la pasión que siente por ella es algo que le desborda... Charlotte, resuelta y muy seria, le replica que, ya que eso es lo que siente, debe alejarse de allí. Werther, con un dolor que conmovería a las piedras, responde que aunque se vaya, jamás podrá olvidarla; entonces Charlotte, suavizando un poco el tono, le pide que se vaya, pero no para siempre: "Vos volveréis... pronto... ¡en Navidad!". Aquí, un fragmento de una representación de "Werther" que Kraus protagonizó, en 1991, en Buenos Aires; Charlotte es Martha Senn:



Charlotte se marcha y Werther contiene, a duras penas, las imperiosas ganas que tiene de llamarla de nuevo. Otra vez a solas, cada vez más hundido en la desesperación, contempla la posibilidad de alcanzar la paz con el descanso eterno. "¿Por qué temer ante la muerte?" dice. Sólo un paso y ya estamos en la otra orilla: eso es morir. "¿Ofendemos al cielo si dejamos de sufrir?": "Lorsque l'enfant revient d'un voyage."

Aparece de nuevo Sophie que, muy alegre, recuerda a Werther que le esperan para el baile. Pero el pobre muchacho ya no puede más y, sin atender a las palabras de Sophie, se excusa bruscamente: "¡Perdonadme! ¡Me voy!". Sophie, muy conmovida, le pregunta tímidamente si regresará mañana; pero él contesta que no, que se marcha para siempre. Vuelven Albert y Charlotte y Sophie, rompiendo a llorar, les cuenta lo que acaba de ocurrir. Albert se da cuenta de que Werther sigue amando a Charlotte.

(Nota: Me ha resultado muy complicado encontrar fragmentos musicales que se adecuasen a lo que yo quería para ilustrar este segundo acto; al final, me he decidido por estos tres que, quizá, resulten escasos y un tanto dispares por su diverso origen, por lo cual pido disculpas. En los fragmentos de audio cantan Ferruccio Tagliavini como Werther y Marcelo Cortis como Albert).

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.liberliber.it, www.kareol.es y www.youtube.com)

viernes, 27 de abril de 2012

ESPECIAL ANIVERSARIO: "WERTHER", EL PROTOTIPO DEL HÉROE ROMÁNTICO (II)


Ópera Estatal de Viena

Ahora que conocemos un poco los orígenes de este "Werther" de Massenet, vamos con los personajes y el argumento.

Personajes
Werther.- Joven poeta sensible e impresionable. Tenor lírico.
Le Bailli.- El Burgomaestre de la ciudad, viudo, padre de Charlotte, Sophie y de seis chicos y chicas más.
Charlotte.- Hija mayor del Burgomaestre. Joven bella y serena, encantadora por naturaleza que, después de morir su madre, se hizo cargo del cuidado de sus hermanos y hermanas menores. Mezzosoprano o soprano.
Sophie.- Un poco más joven que Charlotte, ayuda a ésta en el cuidado del resto de los hermanos. Soprano lírica.
Albert.- Prometido de Charlotte por deseo de la madre de ésta. Barítono.
Johann.- Amigo del burgomaestre. Barítono o bajo.
Schmidt.- Amigo del burgomaestre. Tenor.
Brühlmann.- Lector de poesía, novio de Kätchen. Papel sin apenas relieve.
Kätchen.- Joven enamorada de Brühlman. Papel ínfimo para soprano.
Seis niños (Fritz, Max, Hans, Karl, Gretel y Clara).- Voces blancas; cantan mucho a coro.


Argumento

Acto I
Un preámbulo orquestal nos introduce en la acción. Nos encontramos en la localidad alemana de Wetzlar, en los años ochenta del siglo XVIII. Es el mes de julio. En el jardín de su casa, el Burgomaestre trata de enseñar un villancico a sus seis hijos pequeños. Los niños ponen escaso interés hasta que le padre les advierte que su hermana mayor, Charlotte, a la que los niños adoran, debe de estarles escuchando desde dentro de la casa. Entonces los niños, se ponen a cantar muy formales bajo la dirección del padre.

Llegan Johann y Schmidt, amigos del Burgomaestre, y se sorprenden al encontrarle ensayando un villancico con tanta antelación. Aparece Sophie, que sigue en edad a Charlotte, a la que ayuda a cuidar de la casa y de los niños. Los cuatro hablan del baile que va a celebrarse en Wetzlar esa misma tarde. Surge en la conversación el nombre de Werther, un joven poeta muy distinguido, pero que tiene siempre un aire melancólico; está al servicio del Príncipe que, dicen, le tiene en tan alta estima que le ha prometido hacerle embajador. Antes de marcharse, Johann y Schmidt preguntan al Burgomaestre por Albert quien, según deducimos por la conversación, es el prometido de Charlotte. Johann y Schmidt se despiden por fin; más tarde volverán para ir todos juntos al baile. El Burgomaestre, los niños y Sophie entran en la casa y la escena se queda, por un instante, sola.

Aparece Werther, acompañado de un guía que, tras confirmarle que ésa es, en efecto, la casa del Burgomaestre, se marcha.


Werther, a solas en el jardín, canta un hermosísimo aria en el que elogia la belleza de todo cuanto le rodea en aquel lugar, una belleza que le embriaga. Desde dentro de la casa, llegan las voces de los niños, que continúan ensayando el villancico. Werther envidia la edad feliz de la infancia, una edad llena de luz y de alegría.

Los niños salen de nuevo al jardín, acompañados del Burgomaestre; con ellos, vemos también aparecer por primera vez a Charlotte, que se ha puesto muy guapa para el baile. Como aún no es la hora de ir a la fiesta, Charlotte aprovecha para dar la merienda a los niños. Werther, embelesado, contempla la escena discretamente colocado en un rincón del jardín. Mientras los niños toman la merienda el Burgomaestre, que ha visto a Werther, se acerca para saludarle; le presenta a Charlotte y le cuenta cómo, después de morir la madre de los niños, ella se ha hecho cargo de la casa y de los pequeños. 


La dulzura y la encantadora sencillez de Charlotte enamoran perdidamente a Werther. Qué inigualable felicidad para él, poder pasar el resto de su vida al lado de aquel ser angelical, sentirse arropado por su tierna mirada y acunado por su dulce voz.


Al poco, todos parten para el baile, y Werther tiene la dicha de acompañar a Charlotte. Tan sólo Sophie se queda en la casa, para cuidar de los pequeños.

Mientras el Burgomaestre y sus invitados están fuera, aparece Albert, el prometido de Charlotte, que ha regresado sin anunciar su llegada. Se extraña al encontrar únicamente a Sophie; la muchacha le cuenta que, casualmente, acaban de irse todos para asistir a un baile. Albert se muestra ansioso por conocer noticias acerca de Charlotte; Sophie le dice que le ama, que le ha estado esperando, y que están preparando con mucha ilusión la boda de ambos, que se celebrará pronto. Albert rebosa de felicidad.

Acaba el baile y Werther acompaña a Charlotte de vuelta a casa. A solas los dos en el jardín, el poeta le declara su amor con tanta elocuencia, tanta pasión, que Charlotte se siente abrumada. Los dos conversan y ella le cuenta cómo, después de morir su madre, se hizo cargo de sus hermanos que, para ella, son como hijos propios. Nos damos cuenta de que, quizá ella también se esté enamorando de él.

De pronto, desde dentro de la casa, se oye la vozarrona del magistrado que, al tiempo que llama a Charlotte, le dice que Albert ha regresado. "¿Albert?" pregunta Werther a Charlotte. Y entonces ella no tiene más remedio que decirle que Albert es su prometido, que su madre, en el lecho de muerte, le hizo prometer que se casaría con él. Werther, absolutamente destrozado, con el corazón hecho pedazos, le dice que se mantenga fiel al juramento que hizo a su madre. Werther se siente morir.


(Nota: Se pueden encontrar en youtube dos vídeos que recogen, respectivamente, los Actos I+II y III+IV de un Werther protagonizado por Kraus; sin embargo he preferido utilizar fragmentos cortos, porque creo que así es más fácil comprender la historia. Lo malo es que no he logrado encontrar todos los fragmentos del Acto I de esta representación que he utilizado, por lo que pido disculpas. Falta la parte en la que Albert regresa y habla con Sophie. Al final he añadido una versión del dúo que cierra el Acto I que, aunque no pertenece a la misma representación que los fragmentos precedentes, creo cierra magistralmente esta entrada, pues reúne a dos voces prodigiosas: Alfredo Kraus y Victoria de los Ángeles).

(Fuentes: "Guía universal de la ópera" de Roger Alier, www.kareol.es, fotopedia.com y www.youtube.com)

jueves, 26 de abril de 2012

ESPECIAL ANIVERSARIO: "WERTHER", EL PROTOTIPO DEL HÉROE ROMÁNTICO (I)


Estatua de Goethe en Leipzig

Todo empezó hace un año, cuando una compañera de trabajo y amiga, al comprobar cuánto me apasiona la ópera, me sugirió la idea de hacer un blog sobre el tema.
- "Pero, ¿qué puedo yo contar?" le dije. "Si tampoco sé mucho; me gusta y conozco alguna que otra ópera pero ¡ni mucho menos sé tanto como para hacer un blog!"
- "Si no se trata de que sepas mucho", me replicó, "la idea es que hables de algo que te encanta, de algo con lo que disfrutas y que sé que te gusta compartir" y continuó "no se trata de elaborar un tratado sobre ópera, que para eso ya están los profesionales de la lírica y las enciclopedias, sino de hacer una aportación personal a su divulgación, de compartir la belleza que tú encuentras en ella".
Me alegro infinito de haberle hecho caso porque, desde la primera entrada que publiqué, el 26 de abril del año 2011, este blog me ha proporcionado momentos maravillosos. He profundizado en óperas que ya conocía y he descubierto muchas más de las que sabía muy poco; preludios, arias, dúos, etc.,  que había escuchado muchas veces de forma aislada, me han parecido aún más bellos cuando he podido encuadrarlos dentro de la historia a la que pertenecen. Sumergirme, dejarme absorber por este para mí maravilloso mundo, me ha ayudado a sobrellevar momentos personales muy duros, porque me ha proporcionado algo fundamental: ilusión.

Es cierto que ha habido un largo paréntesis durante el cual este blog ha permanecido mudo. Durante bastante tiempo, mi ilusión se dejó vencer por la tristeza, por el desánimo, y no logré encontrar las fuerzas para continuar. "¿Por qué ya no escribes en el blog?" me decían los amigos. "Sí, tengo que retomarlo" respondía yo sin mucha convicción. Hasta que un día, volví a consultar la cuenta de correo a la que me llegan las notificaciones del blog, y vi que tenía tres o cuatro mensajes preciosos de personas que lo habían visitado y a las que les había gustado y... me emocioné. Tenía que volver a escribir.

Quiero daros las gracias a cuantos, en algún momento, os habéis detenido en las páginas de este blog; si he logrado, al menos, haceros pasar un rato entretenido, habré cumplido mi propósito. Gracias a los que me disteis el impulso inicial y me habéis animado a continuar. Gracias a los que me habéis aportado muy buenas ideas que han ayudado mucho a mejorar el blog. Gracias a los que me seguís, a los que me leéis. Y gracias a mis queridos y más recientes amigos twitteros; a través de twitter he conocido gente maravillosa, gente de la que aprendo cada día y cuya amistad es para mí un orgullo.

Para celebrar este cumpleaños, tenía pensado desde hace tiempo que la entrada de hoy tratase sobre "Werther", de Jules Massenet; sin embargo, hace un par de días dudé... pero no, voy a mantener mi idea original, pues "Werther" tiene un significado tan especial para mí (lo entenderéis mejor si leéis la primera entrada que publiqué: "Descubrimiento") que merece, con todos los honores, ser la ópera protagonista en el día de hoy.

Werther es, como señala el título de esta entrada, el prototipo del héroe romántico, el protagonista de un drama que rebosa emoción y sentimiento, que va creciendo en intensidad hasta desembocar en un final... probablemente todos o la mayoría de los que leáis estas líneas conozcáis la obra y sepáis, por tanto cómo termina pero, por si alguno no la conoce, no voy a desvelar el final antes de tiempo. Escuchemos el "tempestuoso" fragmento que nos conduce al último acto de esta historia; aunque no sepamos aún cómo se desarrolla, la música es tan elocuente que hace que se nos encoja el corazón:


Origen literario
"Werther" de Jules Massenet está basada en "Los sufrimientos del Joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers)", novela escrita en 1774 por Johann Wolfgang von Goethe, que impulsó a su autor, con tal sólo 24 años de edad, a la fama internacional y que se encuadra en el movimiento literario llamado "Romanticismo".

El texto es, en gran parte, autobiográfico. En 1771, con apenas 22 años, Goethe llega a Wetzlar y allí conoce, durante un baile, a Charlotte Buff, "Lotte", una muchacha tranquila y alegre que se había hecho cargo del cuidado de sus nueve hermanos y hermanas menores después de la trágica muerte de su madre. Goethe se enamora perdidamente de la muchacha, pero ella no le corresponde. Al enterarse de que Lotte ya estaba comprometida en matrimonio con Johann Christian Kestner, Goethe sufre un duro golpe pero, a pesar de su decepción, se convierte en amigo de la pareja; abandona el pueblo en septiembre de ese año, aunque continúa carteándose con ambos. Charlotte y Kestner se casan en abril del año siguiente.

El personaje de Werther está también inspirado, en parte, en Karl Wilheim Jerusalem, un pintor taciturno conocido tanto de Goethe como de Kestner. Jerusalem solía vestir del modo en el que Goethe describe el atuendo de Werther: traje azul (pantalón y casaca) con camisa blanca y chaleco amarillo, pantalón de montar y botas altas. Las malas lenguas decían que amaba a una mujer casada que le había rechazado. Goethe se sentía fuertemente identificado con el amor no correspondido y la desesperación que debía sentir Jerusalem.

"Los sufrimientos del Joven Werther" está escrita en forma de una serie de cartas de Werther a su amigo Wilheim que describen, secuencialmente, los dieciocho meses de amor enfebrecido y no correspondido de Werther por Charlotte. Cuando Werther enloquece hasta el punto de no poder seguir escribiendo, Goethe toma el papel de narrador y describe los sentimientos más íntimos del personaje, mientras éste va cayendo en una espiral que le conduce a un abismo... 


El Werther de Massenet
Massenet amaba el libro de Goethe y afirmaba que "Werther" había sido una de las experiencias más fascinantes de su carrera. Declaró: "En Werther coloqué toda mi alma"; esa pasión se traduce en una ópera llena de sensibilidad y belleza, cualidades que se reflejan, por ejemplo, en un bellísimo aria del Acto I: "O nature pleine de grâce..." (no es necesario que diga quién canta):


Gradualmente, la historia avanza hacia la desesperación de un amor imposible, sentimiento que se retrata en el aria que me atrapó definitivamente en las redes del universo de la lírica: "Pourquoi me réveiller...?":


"Werther" es un proyecto largamente meditado por Massenet; los primeros esbozos de la ópera datan de 1880, y la esencia de su composición se desarrolla entre 1885 y 1887. Los libretistas Édouard Blat, Paul Millet y Georges Hartman, adaptaron la novela de Goethe haciendo mayor hincapié en el papel de Charlotte hasta hacer de él un personaje tan importante como el de Werther. Desarrollaron también el papel de Sophie, hermana de Charlotte, algo más de lo que lo está en la novela, de modo que tiene incluso una breve expansión lírica en el Acto II: "Du gai soleil..." (canta Anne-Catherine Gillet):


A mi entender, la diferencia fundamental entre el Werther de Goethe y el de Massenet es que, mientras en la novela no está claro si Charlotte ama a Werther, en la ópera, Charlotte sufre tanto como Werther. Y el final, aunque en ambas obras es el mismo, se desarrolla de forma muy diferente... ya veremos cómo.

Corría el año 1892 y "Werther" hubiera debido estrenarse en París; sin embargo, el director de la Opéra-Comique, Leon Carvalho, consideró que se trataba de una ópera tan triste que estaba condenada al fracaso de antemano. Así, caprichos del destino, "Werther" fue a parar al Teatro Imperial Hofoper de Viena, donde se estrenó (en alemán), el 16 de febrero de 1892. Al estreno en Viena, que fue un gran éxito, le siguió el estreno en francés, en Ginebra, el 27 de diciembre de 1892. La primera representación en Francia tuvo lugar en la Opéra-Comique de París, el 16 de enero de 1893.

Como curiosidad, cabe señalar que, aunque el papel principal había sido escrito para tenor, en 1902 Massenet compuso una versión especialmente adaptada para el célebre barítono Mattia Battistini, que la interpretó en San Petersburgo. Escuchemos de nuevo el aria "Pourquoi me réveiller?", en la versión para barítono; canta Thomas Hampson:


A partir de mañana, veremos los personajes y el argumento de esta para mí preciosa ópera.

(Fuentes: archive.operainfo.org, wikipedia, fotopedia y www.youtube.com)

lunes, 13 de junio de 2011

¿POR QUÉ ME DESPIERTAS, OH VIENTO DE LA PRIMAVERA? (ACERCA DE LA MELODÍA DE LA SEMANA: DEL 13 AL 19 DE JUNIO DE 2011)

En el primer artículo de este blog hablaba de cómo a través de Alfredo Kraus y su maravillosa interpretación de "Werther", de Massenet, descubrí la ópera; ahora me falta contar cuál es la historia de "Werther".
Jozef Sterkens como "Werther", 1930.
Fuente: flickr.com.
"Werther" es una ópera en cuatro actos con música de Jules Massenet y libreto de Edouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, basado en la novela "Los sufrimientos del joven Werther", de Goethe. Como comparación a las dificultades vocales que presenta el "Tristán e Isolda" de Wagner, se dice de Werther que es el "Tristán francés".

Se puede hablar de diversos estrenos de esta ópera:
  • La versión alemana fue estrenada en la Ópera de Viena el 16 de febrero de 1892.
  • La versión francesa lo fue en la Ópera-Comique de París, el 16 de enero de 1893.
  • En España se estrenó el 29 de abril de 1899, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
  • En 1902, Massenet compuso una versión especialmente adaptada para el célebre barítono Mattia Battistini.
Personajes
  • Werther, joven poeta enamorado de Charlotte (tenor lírico).
  • Charlotte, la hija mayor de Le Bailli (mezzosoprano).
  • Albert, marido de Charlotte (barítono).
  • Sophie, segunda hija de Le Bailli (soprano).
  • Le Bailli, alguacil, viudo, padre de Charlotte, Sophie y de otros seis hijos (bajo).
  • Schmidt, amigo de Le Bailli (bajo).
  • Johann, amigo de Le Bailli (barítono).
  • Coro infantil y dos personajes episódicos.
La acción transcurre en la ciudad de Wetzlar (Alemania) y sus alrededores.

Acto I
Le Bailli, burgomaestre de la ciudad, trata de que sus hijos pequeños aprendan un villancico; intenta hacerles ensayar, pero los chicos no le hacen mucho caso. Sólo cuando les advierte que su hermana Charlotte podría estar escuchándoles, logra Le Bailli que los niños se tomen en serio el ensayo del villancico. Llegan Johann y Schmidt, dos amigos de Le Bailli, que le proponen que vaya con ellos a la taberna del pueblo. Aparece también Sophie, segunda hija de Le Bailli; les cuenta que Charlotte está arreglándose para el baile que está a punto de celebrarse.

Al poco, llega el joven poeta Werther, de visita en casa del burgomaestre ("Alors, c'est bien ici..."; canta: Ferruccio Tagliavini). Discretamente apartado, observa cómo Charlotte se desvive por sus hermanos pequeños, como una madre; es lo que ha sido para ellos desde que la suya de verdad murió. Werther se siente atraído por la gracia y la dulzura de Charlotte; también ella se siente atraída por la romántica figura del joven poeta.

Charlotte le dice a Werther que prometió a su madre moribunda que se casaría con Albert, un joven de la ciudad que, en el momento en que empieza la ópera, se encuentra realizando un largo viaje; Werther, se sumerge en la desesperación.

Acto II
Es domingo y estamos en la plaza de la iglesia. La gente se distrae al aire libre. Llegan Charlotte y Albert, cogidos del brazo; hace tres meses que se han casado. Para Werther, que los observa, cada una de las palabras que se dicen el uno al otro es una puñalada ("Un autre est son époux"; canta: Ferruccio Tagliavini). Werther se queda solo y llega Sophie que, al verle tan abatido, trata (en vano) de animarle.

Cuando Charlotte y Werther logran intercambiar unas palabras a solas, ambos sienten una profunda conmoción interior. La joven le pide que salga de la ciudad; sin embargo, se arrepiente en seguida, y le dice que puede volver en Navidad.

Acto III
La acción se traslada a la casa de Charlotte y Albert. Charlotte está sola, sumergida en profundas cavilaciones ("Werther, Werther, qui m'aurait dit"; canta: Pia Tassinari); lee las cartas que le ha ido escribiendo Werther durante su ausencia ("Ces lettres! Ces lettres!"; canta: Pia Tassinari). Llega Sophie de visita y Charlotte, que ya no puede dominarse, manifiesta su dolor por el poeta ("Va! Laisse-les... Les larmes qu'on ne pleure pas"; cantan: Pia Tassinari y Vittoria Neviano).

Sophie se va y Charlotte, de nuevo sola, rompe a llorar. Entonces aparece Werther, pálido y conmovido. Ambos recuerdan los momentos que vivieron juntos en el pasado, el sonido de la espineta, los versos de Ossian, su poeta romántico preferido; y es en este momento cuando Werther, canta, recitando unos versos de Ossian, un aria que para mí es la más maravillosa de la historia de la ópera (y es la que he elegido como melodía de esta semana): "Toute mon âme est là!... Pourquoi me réveiller...?"; canta: Ferrucio Tagliavini:

"¿Por qué me despiertas,
oh, viento de la primavera?
Sobre mi frente siento
tus caricias
y sin embargo
¡muy pronto llegará el tiempo
de las tormentas y de las tristezas!...

¿Por qué me despiertas,
oh, aliento de la primavera?.

Mañana desde el valle
llegará el viajero
y recordará mis glorias pasadas.
Y sus ojos buscarán en vano
mi esplendor:
¡no encontrarán sino luto y miseria!.
¿Por qué me despiertas,
oh, viento de la primavera?".

Ya sólo al escribir estos versos se me pone la carne de gallina...

Charlotte se esfuerza por contenerse; Werther trata de abrazarla, pero ella huye y se encierra en su habitación. En vano Werther la llama. Se va: sabe que sólo le queda un camino. En ese momento Albert regresa a casa; ve salir al poeta y se encuenta a su mujer sumida en una gran desesperación. Antes de que pueda preguntar nada, le entregan un mensaje de Werther, en el que éste le dice que va a emprender un largo viaje y le pide prestada su pistola. Albert le entrega la pistola al mensajero. Charlotte y él no cruzan una sola palabra, pero ella ya ha comprendido cuál es el viaje que va a emprender Werther... Cuando ya no puede contenerse más, sale precipitadamente de la casa... Ojalá no sea tarde...

Acto IV
Un largo interludio orquestal ("Symphonie") describe el silencio de la Nochebuena y la inquietud que palpita en el corazón de Charlotte, que corre a casa de Werther; por desgracia, le encuentra agonizando, con una bala en el corazón. En ese momento, el amor contenido rompe todas las barreras: Charlotte se arroja sobre el cuerpo que ya se va enfriando, en inútil lucha contra la muerte. En el rostro del poeta aparece una tenue sonrisa de felicidad. Werther muere mientras, a lo lejos, se oyen los villancicos de Navidad que cantan los niños.

Enlace al libreto: "Werther".
(Fuentes: wikipedia, www.hagaselamusica.com, foro.univision.com, www.liberliber.it y www.kareol.es).

martes, 24 de mayo de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: EL MAESTRO ALFREDO KRAUS

Rindo hoy mi particular homenaje al que, para mí ha sido, es y será el mejor tenor de todos los tiempos: Alfredo Kraus. Ésa es sólo, por supuesto, mi modesta opinión. Ya he hablado, en la entrada con la que inauguré este blog, de cómo descubrí la ópera. Pues bien, esa misma emoción que describí entonces, la siento cada vez que escucho a Alfredo Kraus.

Por poner un ejemplo, cada vez que le escucho cantar "Una furtiva lagrima" de "L'elixir d'amore", automáticamente me empieza a entrar una congoja tan grande... que las lágrimas se me caen solas, sin poderlo remediar; me "toca la fibra sensible". Al principio, como ya comenté, no conocía ni el tema de que trata "L'elixir d'amore" ni la letra de "Una furtiva lagrima" y pensaba que era una tragedia, un drama terrible; pero aún ahora que ya sé de qué va, que ya sé que lo que está cantando Nemorino no es nada triste, sino todo lo contrario, porque es la alegría que siente al darse cuenta de que Adina parece ser que, después de todo, le quiere... aún ahora, cuando escucho a Kraus cantando esta melodía, la emoción me llena y se me desborda en lágrimas...

Para mí Kraus es la serenidad, la elegancia, el canto dulce y sin aspavientos (al contrario que tantos otros), la modulación precisa, la inteligencia para adaptar su repertorio a las cualidades vocales de su voz. Aunque, musicalmente hablando, no sé expresarme en términos "técnicos", y aunque las comparaciones sean odiosas, basta escuchar a Kraus en "Werther" cuando canta: "...Pourquoi me revéille...eeeeeeer!" y darnos cuenta de que "sube" (y de qué manera) en una sola respiración, sin cambiar de vocal. En cambio, más de uno (y más de dos), para "llegar", hacen: "...Pourquoi me revéille... (paran y, para lucirse, cogen aire, cambian de vocal y por fin sueltan el "chorro":) aaaaaaar!". En fin.

Y ahora, en un tono un poco más "enciclopédico", veamos una breve biografía de este gran artista.

Alfredo Kraus.
Alfredo Kraus Trujillo nació en Las Palmas de Gran Canaria, el 24 de noviembre de 1927, hijo de madre española y padre austríaco. Mas bién para complacer a su padre, que le insistía en que tuviese alguna titulación, se graduó en ingeniería industrial por la Escuela Técnica de Las Palmas en 1950, aunque ya había empezado a cultivar su verdadera vocación con lecciones de piano a los cuatro años de edad. A los ocho, formaba parte del coro infantil de colegio. Su formación, además de solfeo y piano, incluyó varios idiomas. Estudió canto con la señora Markoff en Barcelona, y más tarde con el maestro Andrés en Valencia. Finalmente fue a Milán, donde conoció accidentalmente a la que fuera gran cantante lírica Mercedes Llopart, con quien finalizó sus estudios.

Él mismo comentó más de una vez que había debutado quizás un poco tardíamente (respecto a otros cantantes), con veintinueve años, y que lo hizo después de un año tan sólo de preparación más específicamente orientada al canto; pero también él mismo decía que, si se sentía suficientemente preparado, ¿por qué no?. Su primer papel a nivel internacional fue el de duque de Mantua en "Rigoletto", de Verdi, en el Teatro Real de El Cairo, en 1956; después, encarnó a Mario Cavaradossi en “Tosca”, de Puccini, papel que no volvería a interpretar porque consideraba que sus cualidades vocales no se ajustaban a las que requería el personaje. Juzgad vosotros mismos:

 
Alfredo Kraus canta "E lucevan le stelle",
de Tosca, de Puccini.

El 27 de marzo de 1958 se presenta junto a María Callas en el Teatro Nacional de San Carlo, de Lisboa, en una legendaria producción de “La traviata” de Verdi, cuya retransmisión por radio fue grabada, y de la que se conservan (si bien por pura casualidad) algunos fragmentos en vídeo (que ya hemos visto en una entrada anterior). Escuchémosle en un pasaje de "La traviata": "Lunge da lei".

Ese mismo año, 1958, protagoniza la película "Gayarre", sobre la vida del famoso tenor navarro. A la película en sí se le pueden poner muchas pegas (como detalle "curioso", en la escena final, uno de los personajes, dependiendo del plano que se muestre, en un momento tiene el pelo canoso y en el instante siguiente ya no lo tiene... y luego le vuelven de nuevo las canas... y se le vuelven a quitar... no digo más para quien no haya visto la película), pero solamente la escena que recrea la última romanza que cantó Gayarre, aquel precioso: "Je crois entendre encore..." de "Les pêcheurs de perles", de Bizet, y ver cómo se le quiebra la voz... Sólo ver y escuchar esa escena merece la pena. Seguro que esa fue la única vez que le salió un "gallo", y eso porque lo exigía el guión.

Continuando con su biografía, también en 1958 se presenta en el Liceo de Barcelona con "Rigoletto", de Verdi, y "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, junto a Gianna D'Angelo, con quien volvió a cantar "Il barbiere di Siviglia", de Rossini, en el mismo teatro, en 1960. Al igual que ocurriera con el Mario Cavaradossi de "Tosca" de Puccini, también sacó de su repertorio, y por los mismos motivos, al conde Almaviva de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. Menos mal que llegó a grabarlo: "Ecco ridente in cielo".

Debutó en el Convent Garden de Londres con "Lucia di Lamermoor", de Donizetti (1959) y en La Scala de Milán como Elvino, en "La sonnambula", de Bellini, en febrero de 1960. En esta década fue reforzando su prestigio con grandes actuaciones: en 1962 grabó un Ferrando de "Così fan tutte", de Mozart, junto a E. Schwarzkopf y en 1964 se presentó con "Fausto", de Gounod, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

En el Liceo barcelonés cantó "Les pêcheurs de perles", de Bizet (1965). En 1966 debutó en el viejo Metropolitan de Nueva York como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Mozart. Ese mismo año cantó "I puritani", de Bellini, en San Francisco, junto a Joan Sutherland; en el Teatro Colón de Buenos Aires cantó "La favorita", de Donizetti, en 1967 y en 1968 debutó con cuatro papeles distintos en el lapso de un mes en la Ópera de Viena: el duque de Mantua ("Rigoletto", de Verdi), Alfredo ("La traviata", de Verdi), Don Ottavio ("Don Giovanni", de Mozart) y Fausto (en la ópera del mismo nombre de Gounod). Escuchemos un fragmento de "La traviata" en las voces de Alfredo Kraus y Renata Scotto: "Brindis".

Igualmente en 1968 causó un gran impacto como Ernesto en un "Don Pasquale", de Donizetti, dirigido por Sarah Caldwell (hoy en CD) y en 1979 grabó "I puritani", de Bellini, con Montserrat Caballé. En su repertorio figuraban óperas que le distinguieron por todo el mundo, como "Lucia di Lamermoor", "Linda di Chamounix" y "Lucrezia Borgia" (Convent Garden, 1980; Liceo, 1989; París, 1989, todas de Donizetti y todas con Joan Sutherland), en incluso "La fille du régiment", de Bizet, con más de cincuenta años, en 1984 (Gran Teatro del Liceo) y en 1985 (Teatro de la Zarzuela de Madrid). Éste es un fragmento de "Rigoletto", en una representación de 1989:

 Alfredo Kraus canta "La donna è mobile",
de "Rigoletto", en una representación
de 1989 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Siendo maravillosa esta grabación de "Rigoletto" en el Teatro de la Zarzuela, no lo es menos el "Rigoletto" de Parma con Leo Nucci. La presencia de Kraus en el escenario es "electrizante". Y en las dos grabaciones se puede observar lo mismo: al llegar a "La donna è mobile" el público aplaude, aplaude y aplaude... hasta que uno cree que, inevitablemente, Kraus tendrá que hacer un "bis"...

A pesar de todo y sin lugar a dudas, su personaje más conocido, aquel por el que se le recuerda más especialmente es el atribulado Werther, de la ópera del mismo nombre de Massenet. La grabación que hizo de esta ópera en 1979 para EMI, con Tatiana Troyanos es un disco de referencia, de audición obligada para todos los amantes de Kraus. Cerca de cumplir sesenta años, estudió "La jolie fille de Perth", de Bizet, que grabó en disco (1985) con June Anderson. Mas tardé, también con ella, grabó "La muette di Portici", de Auber(1987). Aquí le tenemos en un "Werther" de 1982:

Alfredo Kraus canta "Pourquoi me réveiller?"
de "Werther", de Massenet,
en una representación de 1982
en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Kraus fue asimismo un destacado intérprete de zarzuela, con grandes éxitos como “La tabernera del puerto”, de Sorozábal, “Doña Francisquita”, de Vives. Inolvidable aquella “Francisquita” que hizo junto a Ana María Olaria en 1956, en la reinauguración del Teatro de la Zarzuela. Veamos y escuchémosle en un fragmento de otra "Francisquita", esta vez junto a Marta Senn (Aurora) en 1996 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid:

Dúo de Aurora y Fernando,
de "Doña Francisquita".

Famoso por su seriedad como intérprete, por sus excelentes clases (fue maestro de jóvenes intérpretes como el tenor venezolano Aquiles Machado, el tenor italiano Giuseppe Filanotti y el tenor griego Mario Franguolis), y concentrado en su técnica y en el repertorio adecuado a su voz, alcanzó los setenta años de edad en buena forma vocal (¡a ver cuántos tenores pueden decir lo mismo!), y en la "Luccia di Lamermoor", de Donizetti, de la Deutsche Oper de Berlín, en 1998, recibió ¡quince minutos de aplausos! como Edgardo. Ese verano cantó en el Festival de Peralada, y poco después actuó en el Teatro Real de Madrid, pero la muerte de su esposa y un quebranto de salud acabó con su carrera. Su última grabación fue "Marina", de Emilio Arrieta, con María Bayo (1997); escuchemos un fragmento: "Ya estamos a bordo"; cantan: Alfredo Kraus y María Bayo.

Recibió el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 1985, y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1991. La crítica internacional y el público más entendido y exigente han considerado a Alfredo Kraus como uno de los mejores tenores líricos del mundo y el más grande belcantista de su generación. Como honor inédito en la historia de un artista vivo, el auditorio de su ciudad natal se llamó Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria. Tras la muerte de su esposa, de su querida Rosa, en 1997, ya no volvió a ser el mismo; y tan sólo dos años después que ella, falleció en Madrid, el 10 de septiembre de 1999.

Podéis encontrar mucha más información en un fantástico blog titulado: Alfredo Kraus "El Tenor", cuya dirección es: http://alfredokraus.espacioblog.com/.

(Fuentes: wikipedia, "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, flickr.com,  www.epdlp.com y www.youtube.com).

miércoles, 27 de abril de 2011

DISCOGRAFÍA Y GRABACIONES EN VÍDEO DE: WERTHER

Johann Wolfgang von Goethe.
Fuente: fotopedia.
 
Werther

Música: Jules Massenet.
Libreto: Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, a partir de la obra "Las penas del joven Werther" de Goethe.
Estreno: Ópera de Viena (en alemán), 16 de febrero de 1892.

Grabaciones en audio:
Mi favorita es la de EMI de 1979, con Alfredo Kraus; para mí, Kraus es el Werther por excelencia; en cuanto a Tatiana Troyanos, no sé, me resulta un tanto "pastosa" en esta grabación.

EMI, 1979.
London Philharmonic Orchestra. Dir.: Michel Plasson.
Intérpretes: Alfredo Kraus, Tatiana Troyanos, Matteo Manuguerra, Christine Barbaux, Jules Bastin.

PHILIPS, 1980
Orchestra of the Royal Opera House, Covent Garden. Director: Sir Colin Davis.
Intérpretes: Josep Carreras, Frederica von Stade, Thomas Allen, Isobel Buchanan, Robert Lloyd.

EMI, 1991.
Orchestre de Paris. Dir.: Georges Prêtre.
Intérpretes: Nicolai Gedda, Victoria de los Ángeles, Mady Mesplé, Roger Soyer, Jean-Christophe Benoit, Christos Grigoriou, André Mallabrera.

EMI, 1999
London Symphony Orchestra. Dir.: Antonio Pappano.
Intérpretes: Roberto Alagna, Angela Gheorghiu, Thomas Hampson, Patricia Pétibon, Jean-Marie Frémeau. Fragmento: "Je ne sais si je veille" canta: Roberto Alagna; fuente: www.epdlp.com.

Grabaciones en vídeo:
Hay una versión concierto para barítono (sí, sí, para barítono), grabada en vivo en Toulouse en el 2004, con Thomas Hampson, Susan Graham, Sandrine Piau y Stephanie Degout. Es de VIRGIN CLASSICS. La Orquesta es la Nacional de Toulouse, y el director Michel Plasson. Curioso un Werther para barítono. A mí por lo menos, me resulta muy extraño:

Hay otra grabación, esta vez para tenor, con Marcelo Álvarez y Elina Garanca (con un aire muy a lo "Marilyn Monroe"). Es de TDK, del 2005, con la Orquesta de la Ópera de Viena, dirigida por Philippe Jordan. Sólo he visto el "Pourquoi me réveiller?..." y... ¡mmmm! Hombre, tendría que ver toda la grabación pero ese decorado... y ella, mirándole ¡con una cara de felicidad! ¡como si el pobre le estuviera contando que ha estado dando un bucólico paseo por el campo en una alegre y soleada mañana de primavera! En fin, no sé yo... Y mira que me gusta Marcelo Álvarez...


Conozco aún otra, con Jonas Kaufmann y Sophie Koch. La Orquesta es la Nacional de París, dirigida por Michel Plasson. Es de Decca y ha salido en el 2011. No la he visto, pero tiene muy buena pinta (aunque para mí Kraus es y seguirá siendo siempre Kraus).

Escuchemos ahora a Ferruccio Tagliavini... mejor no digo nada más:

martes, 26 de abril de 2011

DESCUBRIMIENTO


Hasta el año 1996 para mí la ópera había sido algo que así, de lejos, tenía pinta de "tostón". Había melodías que sí, me gustaban, pero no me cabía en la cabeza que nadie pudiese "tragarse" dos horas o más de semejante espectáculo.

Imagen tomada de http://www.unprofound.com/

Pero sucedió que ese año, 1996, Alfredo Kraus celebró sus 40 años de carrera artística, y por televisión emitieron el Concierto Homenaje con tal motivo tuvo lugar en el Teatro de la Zarzuela. Cantaba él mismo, acompañado de Martha Senn y de Yolanda Auyanet. A Alfredo Kraus ya lo conocía, pero a ellas entonces no. 

La primera parte del concierto era una selección de la zarzuela "Doña Francisquita", de Amadeo Vives, y la segunda era, completo, el tercer acto de la ópera "Werther", de Massenet. Y en ese tercer acto viví un momento que no sé calificar más que como mágico...

A pesar de lo mucho que pierde una representación teatral por televisión respecto del directo (en mi opinión, aún más si se trata de una ópera), cuando Kraus empezó a cantar: "Pourquoi me réveiller, ô souffle du printemps?..." me quedé paralizada. De repente, cualquier otro sonido a mi alrededor desapareció, y sólo llegaba hasta mí aquella voz tan dulce, aquella voz que era como una caricia, que era puro sentimiento. Se me puso la carne de gallina. No podía despegar los ojos de la pantalla...

Aún sin conocer entonces el argumento completo de aquella ópera (hasta aquel día, ni sabía que tal ópera existiera), aquella voz, aquella forma para mí inigualada (y sí, qué caramba, también en mi opinión, inigualable) de cantar, me transmitió un hondo sentimiento de dolor, de desesperación por el amor frustrado, de inmensa y terrible soledad, de la visión del propio fin inevitable y cercano... Werther, con el corazón destrozado porque el Amor de su Vida se ha visto obligada a casarse con otro, se desespera releyendo unos versos que tantas veces habían leído los dos juntos, antes...

Cuando uno tiene la suerte de vivir un momento como el que aquel "Pourquoi me réveiller..." supuso para mí, casi no se acierta a describirlo con palabras. A mí, me descubrió un mundo que me había estado perdiendo hasta entonces, simplemente por desconocimiento. Un mundo que me ha regalado momentos inolvidables. Y, por supuesto, al día siguiente de aquella retransmisión por televisión, fui a comprarme una grabación completa de "Werther" (ni que decir tiene que con Alfredo Kraus de protagonista, claro).

Aquí os dejo dos enlaces a sendos vídeos publicados en Youtube que recogen aquel momento para mí inolvidable (fuente: www.youtube.com):




Para terminar, un enlace a la página de este mismo blog que grabaciones en audio y vídeo de esta ópera:
Discografía y grabaciones en vídeo de Werther.

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