Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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sábado, 26 de mayo de 2012

POR SUS "OBERTURAS" LAS CONOCERÉIS (I)


En no pocas ocasiones ocurre que, de una ópera determinada, es comúnmente conocida sólo su obertura; pongamos, a modo de ejemplo, la de una delicia que jamás me cansaré de recomendar: "El barbero de Sevilla" de Rossini:


Pero ¿qué ocurre si nos quedamos sólo en la "obertura"? Es lo mismo que si, ante una deliciosa comilona, nos conformamos con el aperitivo. Merece la pena, y mucho, conocer el resto del menú. Para ello, en el caso de "El barbero de Sevilla" permitid que os remita a dos entradas de este mismo blog:


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Continuemos con otra "obertura" muy conocida; al escuchar los primeros compases, creo que habrá pocas personas que no la reconozcan:


La indomable "Carmen", de Bizet, en efecto. Os invito a que leáis tres artículos de este blog:


Y otro que, aunque es un artículo de opinión, también está relacionado con la "Carmen" de Bizet:

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La siguiente "obertura" quizá no os sea tan conocida, pero ni quiero ni puedo resistirme a ponerla, porque con ella debuto mi adorado Alfredo Kraus. Me refiero a "Rigoletto":


Y para invitaros a profundizar en la historia, os propongo este post: http://descubrirlaopera.blogspot.com.es/2011/05/rigoletto-o-el-rey-que-oficialmente-no.html

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Y por hoy, doy por concluida la sesión, que tampoco es cuestión de "emborracharse" (musicalmente hablando). Hasta mañana, queridos amigos.

viernes, 18 de mayo de 2012

CORTITO Y TODO PARA ATRÁS (EL BARBERO DE SEVILLA)


Queridos amigos, hoy es para mí un día especial;  hoy tengo el honor de presentaros una entrada que un buen amigo, al que conocí a través de twitter, Sandro Malfitano (@Malfitan0) ha tenido la amabilidad de dejar que publique en mi pequeño rincón. Hace poco, él tuvo la gentileza de dejarme colaborar en el suyo, así que yo no podía perder la oportunidad de pedirle que participara también en el mío. Deseo que esto sea sólo el comienzo de muchas más colaboraciones entre dos blogs de ópera que son primos-hermanos.

Antes de continuar, para los que no lo conozcáis, os recomiendo que visitéis el blog de @Malfitan0: http://enlaesquinaescuchando.wordpress.com/ Sandro tiene un gran talento para hablar sobre ópera de forma amena y divertida; sabe hacer de cada historia algo muy apetecible y fácil de entender. Pero, para que vosotros mismos lo comprobéis, os dejo ya con el gran @Malfitan0

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Momento azul en Sevilla (fuente: flickr.com)

Cortito y todo para atrás (Il barbiere di Siviglia)
Esta vez nos vamos con “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini. La primera de Rossini que tratamos en esta colección. ¿Por qué esta y por qué ahora? Sin ningún motivo en particular; como verán si visitan mi blog, no hay un orden especial para presentar las óperas. En este caso simplemente sucedió que, mientras veía televisión con mi hijo pasaban unos antiguos dibujos animados de “El conejo de la suerte”, donde él se encarga -como siempre- de hacerle la vida imposible a Elmer, en esta ocasión en un teatro mientras representaban “El barbero…” pensé: “¿Y por qué no? si además es la mejor ópera bufa.” Como siempre digo: hay muchas cosas interesantes que decir sobre esta ópera, pero hay mucha gente haciéndolo; yo me limito a presentártela. Vamos allá con el argumento.

La acción sucede en Sevilla -claro- en el siglo XVII. En una plaza frente a la casa del doctor Bartolo un estudiante pobre llamado Lindoro le da una serenata a Rosina, pupila del doctor quien, a su vez, está interesado en casarse con ella. Excelente: he escrito cuatro compases y ya tenemos un triángulo amoroso. Ahora bien, Lindoro no es otro que el conde Almaviva disfrazado, pues quiere que Rosina se enamore de él y no del dulce sonido de las monedas ni del frufrú de las sedas. Aparece en la plaza el autoproclamado más famoso barbero de Sevilla, Fígaro, quien alguna vez fue sirviente del conde y a petición suya (a la que añade una oferta en dinero) le sugiere que se disfrace de soldado borracho para que el doctor lo aloje en su casa y así poder acercarse a Rosina.

En la casa del doctor Bartolo vemos que él conversa con Basilio, un profesor de música, quien le cuenta que el conde Almaviva ha llegado a Sevilla y está enamorado de Rosina, y le sugiere al doctor, para quitar del medio al conde, que ventilen rumores sobre él (dicen que los rumores hay que ventilarlos porque siempre huelen mal). Fígaro entra a la casa y le dice a Rosina que escriba una carta para Lindoro (ya saben: el conde disfrazado) para que él se la haga llegar. Esto lo ve Bartolo quien sospecha que algo huele mal (además de los rumores) pero no puede confirmar nada.

Vemos luego a la sirvienta del doctor, Berta, que se cruza con un soldado borracho (ya saben: el conde disfrazado) y asustada corre a buscar al doctor. El soldado… es decir el conde logra hablar con Rosina y le dice que es Lindoro (¿ya se perdieron?) y le entrega una carta. Bartolo también ve esto y quiere saber qué es ese papel y Rosina le engaña y le entrega la lista de la lavandería. El viejo truco de la carta de amor que se convierte en lista de lavandería. Será por eso que dicen que el amor lava las penas. No sé. Sigamos. Bartolo y el conde comienzan a discutir y se suman Berta, Fígaro y Basilio, armando un alboroto tal que viene el oficial de la guardia y arresta al soldado borracho, pero basta que éste le mencione que es el conde para quedar en libertad, para asombro de todos.

Vemos nuevamente a Almaviva en casa del doctor, pero disfrazado esta vez como maestro de música substituto (pues hacen creer que Basilio está enfermo) para poder acercarse a Rosina. Bartolo sospecha (otra vez) pero finalmente acepta creyendo que es Lindoro y que es un sirviente del conde que pretende conseguir mujeres para su amo pero, para no dejarle solo con Rosina, hace que Fígaro le afeite ahí mismo. Total, las clases de canto y los trabajos de barbería son en muchos casos lo mismo… hay algunos alumnos que merecen una navaja afilada muy cerca de la garganta…

En eso llega Basilio, el supuesto enfermo, y luego de un pequeño soborno se hace el enfermo (¿ven que sí estaba enfermo después de todo?) pero Bartolo termina por darse cuenta del truco y echa a todos, convence a Rosina de que Lindoro es un sirviente del conde y sale en busca de un notario para redactar el contrato matrimonial que le unirá a Rosina.

El conde disfrazado de Lindoro y Fígaro se cuelan con la ayuda de una escalera por el balcón de la casa del doctor para encontrarse con Rosina, que le dice al conde lo que cree saber sobre Lindoro. Éste finalmente le explica todo y le confiesa quién es en verdad y los dos se declaran su amor.

Fígaro les apremia para que se retiren cuando se oye que se acercan dos personas; intentan huir, pero la escalera ya no está. Los que llegaban eran el notario y Basilio pero el conde convence a este último tras un soborno (o la alternativa de dos balazos en el cráneo) de ser, junto con Fígaro, testigo del matrimonio del conde con Rosina. (Pero… ¿no era que Rosina se iba a casar con Bartolo y por eso llegaba el notario? Sí. ¿Qué parte del concepto “ópera bufa” no entendiste? Sigamos.) Bartolo entra pero es demasiado tarde porque el contrato matrimonial ya está firmado; sin embargo, se consuela cuando le permiten conservar la dote de Rosina. Espero que se refieran al dinero, porque si lo que quería era la ropa de Rosina… mhmmm…

Me pregunto cuántas comedias de televisión se habrán basado más o menos fielmente en este argumento. No pocas seguro. Solo falta que aparezca un conejo y un tío con una escopeta. ¡Hey!... un momento…

Vamos con algunos enlaces:
Comenzamos con el archiconocido “Largo al factótum” de Fígaro, aquí con Rodney Gilfry, muy divertido.


Ahora  Juan Diego Florez como el conde Almaviva cantando “Ecco ridente in cielo”


La mezzo Elina Garanca hace de Rosina cantando “Una voce poco fa”


Y como me gustan las peleas de mezzos ahora es Cecilia Bartoli cantando la misma pieza (aquí con segmentos de una entrevista). Escojan ustedes, yo me quedo con las dos.


La misma Cecilia Bartoli junto con el barítono Bryn Terfel haciendo de Rosina y Fígaro en “Dunque io son”. Un placer escucharlos y verlos.


Aquí ¿Robert Lloyd? (corríjanme si me equivoco) hace de Basilio cantando “La calunnia è un venticello”


Joyce DiDonato canta “Contro un cor” en la lección de canto de Rosina, y sí, el falso maestro divertido es Florez.


Y para terminar como comencé, y recordando que yo escribo esto tratando de difundir la ópera, aquí el enlace de “El conejo de la suerte” con el que Warner Brothers seguramente expuso por primera vez a muchos, pero muchos niños al sonido de la música clásica.

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Y hasta aquí la entrada de hoy. Para mí es un placer, ya sea en Perú o en España, estar con Sandro parada en la esquina escuchando ópera.

domingo, 26 de junio de 2011

CUIDADO, QUE HAY TURCOS EN LA COSTA

Como ya he comentado más de una vez (y no me cansaré de decirlo), escuchar a Rossini es algo así como ponerse un bálsamo en las heridas del espíritu; es la alegría en forma de música que te hace cosquillas en el alma.
Festival de ópera de Rossini en Pésaro.
Fuente: flickr.
Como tales óperas completas de Rossini, hasta hace poco no conocía más que "Il barbiere di Siviglia", así que pensé que ya era hora de ampliar mi universo rossiniano y me compré una versión de "Il turco in Italia" del año 2009, grabada en el Teatro Carlo Felice di Genova. De los intérpretes sólo conocía al que hace de turco, Simone Alaimo, al que había visto (y me había encantado) en una grabación de "L'elisir d'amore" de Donizetti, con Roberto Alagna y Angela Gheorghiu. Pero vamos por partes: lo primero es explicar de qué va esta ópera.
"Il turco in Italia" es una ópera bufa en dos actos, con música de Gioacchino Rossini y libreto de Felice Romani, basado en una idea teatral utilizada años antes por Caterino Mazzolà. Se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán, el 14 de agosto de 1814. En España, la primera representación de esta ópera tuvo lugar en el Teatro de la Cruz, Madrid, el 14 de octubre de 1818.
Personajes
Selim Damelec, príncipe turco enamorado de Zaida, a la que ha repudiado (bajo).
Fiorilla, joven casquivana esposa de don Geronio, pero medio enamorada de Selim Damelec por coquetería (soprano).
Don Geronio, marido de Fiorilla, desesperado por la conducta de ésta (bajo).
Prosdócimo, poeta, conductor de la acción (barítono).
Don Narciso, amante "titular" de Fiorilla (tenor).
Zaida, antiguo amor de Selim Damelec, que tuvo que huir de Turquía. Ahora es rival de Fiorilla por el amor del turco (mezzosoprano o soprano).
Albazar, muchachito turco que salvó a Zaida y vive con ella (tenor).
Coro.

Acto I
En un lugar de veraneo se encuentra una tribu de gitanos que ofrecen decir la buenaventura. Entre ellos, viven ocultos Zaida y Albazar, refugiados de Turquía; huyen de la ira de Selim Damelec, a quien mujeres envidiosas del harén hicieron creer que su amada Zaida lo traicionaba.

Se acerca a los gitanos un poeta, Prosdócimo, en busca de un argumento para una ópera; está cansado de tocar siempre los mismos temas y, quiere que los mismos acontecimientos de los que va siendo testigo le escriban la obra.

Llega entonces don Geronio, que trata de que le digan la buenaventura, para ver si podrá algún día dominar a su casquivana esposa. Los gitanos se ríen de él, al darse cuenta de que es un cornudo. Don Geronio se enfurece. Veamos esta divertidísima escena, en una versión de semi-concierto. Don Geronio es Richar Conrad:



Zaida y Albazar le explican a Prosdócimo lo que les ocurrió en Turquía. Prosdócimo, siempre dispuesto a ayudar, le dice a Caiza que está anunciada la llegada de un monarca turco quien, tal vez, podría interceder por ella ante Selim.

Entra en escena Fiorilla, que va de paseo con sus amigas, y comenta que no hay locura mayor que amar siempre a la misma persona. Escuchemos cómo lo canta Mariella Devia:


Precisamente entonces llega un barco, del que desciende un turco apuesto y rico: es Selim que, al desembarcar, emite un florido elogio de Italia (propaganda nacionalista más o menos disimulada).

Selim se enamora de inmediato de Fiorilla, provocando los celos tanto de su esposo (don Geronio) como de su "amante titular" (Narciso). Pero he aquí que, en un encuentro preparado por Prosdócimo, el poeta, Selim y Zaida se reencuentran, y sienten renacer de nuevo su amor. Ahora es Fiorilla la que rabia de celos; enfurecida, se lanza contra la turca y las dos mujeres ruedan por el suelo, tirándose de los cabellos, en una pelea azuzada por el poeta, encantado con el final que ha conseguido para el primer acto de su ópera.

Acto II

Selim ha reflexionado, y ha decidido que es a Fiorilla a la que quiere, así que intenta comprársela a don Geronio, pero éste se niega. Veamos esta escena en las voces de Lorenzo Regazzo (Selim) y Filippo Morace (don Geronio):


Prosdócimo, que quiere "revitalizar" la intriga de su ópera, decide organizar un baile de máscaras al que todos los invitados deben acudir vestidos de turcos. En el baile, Fiorilla confunde a Narciso con Selim. Zaida y Selim, al igual que Fiorilla y Narciso, se funden en un abrazo. Geronio es el único que está solo. Al poeta no le gusta este final, así que se decide a intervenir una vez más en los acontecimientos, de modo que, finalmente, Selim y Zaida zarpan juntos, Fiorilla y Geronio se reconcilian y Narciso se queda solo.

Dejo, como es habitual, el enlace al libreto: Il turco in Italia.

(Fuentes: "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, "Ópera", de András Batta, www.kareol.es y www.youtube.com).

viernes, 24 de junio de 2011

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (VII)

La primera anécdota de hoy describe a la perfección de qué forma algunas "divas" operísticas pueden llegar a endiosarse. Se trata, en este caso de Kathleen Battle.

Fuente: flickr.com.

En una ocasión en que el Metropolitan contrató a esta soprano, y conociendo su carácter conflictivo, las autoridades del teatro procuraron suavizar sus relaciones con ella, y así, la enviaron a Miami en automóvil de alquiler para que participara en una determinada función organizada por el teatro neoyorquino. El suntuoso vehículo avanzaba por la carretera, cuando la soprano descolgó el teléfono y se puso en contacto con su agente para rogarle que llamara al Metropolitan, a fin de pedirles que llamaran al chófer que la conducía ¡para que disminuyera la intensidad del aire acondicionado del automóvil!. La necedad humana puede llegar a límites insospechados...

Por otra parte, y en otro orden de cosas, también están las cantantes "con un par de ovarios" como, por ejemplo Marilyn Horne.

Portada de "Carmen". Fuente: flickr.com.

En una representación de "La donna del lago", de Rossini, a principios de la década de 1980, esta mezzosoprano, que en esta ópera cantaba el rol masculino de Malcom (para mezzo), tuvo una actuación en la que no faltaron algunos momentos poco felices, aunque en conjunto la función fue un éxito.

Sin embargo, al salir a saludar, había una persona en el cuarto piso del teatro que estaba manifestando ruidosamente su desaprobación. Cansada de sus protestas, Marilyn Horne, desde el escenario, se encaró con ella y, poniendo los brazos en jarras, le espetó: "¡Baja aquí a cantar, si te atreves!". El reto surtió efecto y cesaron las protestas de la indignada espectadora.

(Fuente: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier).

domingo, 5 de junio de 2011

LOS COMPOSITORES: GIOACCHINO ROSSINI

Hablar de Rossini es hablar, sobre todo, de alegría contagiosa. Ya mencioné en una entrada anterior que "El barbero de Sevilla" podía considerarse, con todo merecimiento, un antidepresivo musical. Dije también que, con ser una ópera que se apartaba de la "seriedad" que uno puede presuponer a una composición de este tipo, no es la única; de hecho Rossini, conocido sobre todo por sus óperas, lo es especialmente por las bufas (ópera bufa es, recordemos, una ópera de tema cómico) entre las que se encuentran, además de "Il barbiere di Siviglia", otras como "L'italiana in Algeri" o "Il turco in Italia". Pero empecemos por el principio.

Gioacchino Rossini.
Fuente: flickr.com.

Giovacchino Antonio Rossini nació en Pésaro, Italia, el 29 de febrero de 1792. Era hijo de un trompetista de la banda local de Pésaro, Giuseppe Rossini, popularmente conocido como "Vivazza", y de una cantante de ópera sin conocimientos musicales que, por este motivo, había quedado relegada a papeles de "seconda donna". El padre perdió el trabajo por haber abrazado imprudentemente algunos principios de la Revolución Francesa; la familia tuvo que dejar Pésaro y se vieron en la necesidad de sostenerse únicamente con los ingresos de la madre. Los padres de Rossini, que querían para su hijo una formación musical muy superior a la que ellos habían tenido (que había sido escasa), por lo que le pusieron a estudiar en el Instituto Musical de Lugo de Romagna y, más tarde, en el Conservatorio de Bolonia, donde fue alumno del severo Padre Mattei. Como estudiante demostró una gran precodidad, como puede apreciarse en sus "Sonatte a quattro" (1804), en su "Pianto d'Armonia sulla morte d'Orfeo" (1807) y en su primera ópera, "Demetrio e Polibio" (compuesta en 1806, pero estrenada en 1812).

La carrera operística (propiamente dicha) de Rossini, comenzó realmente en 1810, cuando gracias a la familia Mombelli, la misma que le había encargado la primera ópera, encontró la posibilidad de escribir una farsa en un acto -tipo que entonces estaba de plena moda- titulada "La cambiale di matrimonio", que se estrenó en el Teatro San Samuele de Venecia para colmar la laguna dejada por un compositor que no había suministrado la ópera que debía estrenarse en aquella temporada de otoño. "La cambiale di matrimonio" llamó la atención, sobre todo por su complejidad orquestal -teniendo en cuenta el nivel instrumental de las óepras de la época-, y logró un gran éxito, que se repitió con "L'equivoco stravagante" (1811), con "L'inganno felice" (1812) y con "La scala di seta" (1812). Escribió también, sin embargo, óperas serias como "Ciro in Babilonia" (1812), y estrenó, como ya se ha dicho, su "Demetrio e Polibio" (1812). Logró que La Scala de Milán le abriera sus puertas, y para dicho teatro escribió su primera ópera bufa grande (dos extensos actos), titulada "La pietra del paragone" (1812), que fue bien recibida.

Con "L'italiana in Algeri" (1813) ("Obertura"), Rossini se lanzó de lleno a la ópera farsesca, inverosímil y divertida, con un solo hilo conductor en el argumento que, aunque increíble, nos presenta a los personajes actuando con toda seriedad. Tanto esta ópera como "Tancredi", también de 1813 ("Obertura"), tuvieron un éxito inenarrable, lo que consagró a Rossini como el compositor más importante y solicitado de Italia, a la vez que hizo que se le abrieran las puertas de Europa.

Bastaron tres años más para llevarlo a ser el compositor más famoso de su tiempo, el ídolo de los teatros de Europa, la pasión más exacerbada de los imitadores de su estilo, el punto de referencia de la "ópera-comique" francesa. Éste progreso lo logró con otras óperas bufas de excelente factura como "Il turco in Italia" (1814), o aún más con "Il barbiere di Siviglia" (1816) ("Obertura"). Además, el empresario Baraja, de las Óperas de Nápoles, Milán y Viena, le confió el estreno solemne del Teatro San Carlo de Nápoles; con tal motivo, Rossini compuso la ópera "Elisabetta, regina d'Inglaterra" (1815) seguida de "Otello" (1816), óperas que provocaron el delirio entre el público napolitano. Rossini se había convertido en el compositor más famoso del mundo, y tenía sólo veinticuatro años. A partir de ahí su producción circuló por toda Europa, pero continuó teniendo como centro Nápoles; como "prima donna" tenía a Isabella Collbrand, mezzosoprano de origen español, que se convirtió en su amante y, a partir de 1823, en su esposa.

Así se sucedieron éxitos en el campo de la ópera seria, como "Armida" (1817), "Il Mosè" (ópera bíblica estrenada en 1818 y reestrenada con modificaciones), "La donna del lago" (1819), "Maometto II" (1820), "Zelmira" (1822) y "Semiramide" (1823) ("Obertura"). Casi abandonó el género bufo después de su gran creación, "La Cenerentola" (1817) ("Non più mesta"; canta: Cecilia Bartoli), y de la ópera semi-seria "La gazza ladra" (1817) ("Obertura"). Su "Ermione" (1819), quedó olvidada nada más estrenarse. En su producción, era un dogma la ornamentación y el virtuosismo vocal (es decir, el belcantismo).

Rossini estuvo en Viena, París, Londres, ciudad esta última donde reunió una verdadera fortuna amasada a base de apariciones personales, de conciertos privados y de dejarse querer por la alta sociedad inglesa. Al volver a París fue objeto de una tentadora oferta económica, por la que se convertía de hecho, aunque no de nombre, en director de la Ópera de París, con el nombramiento de "inspector de canto" del Reino de Francia (sobre este nombramiento hay una anécdota que contaré en la entrada de mañana), que incluía emolumentos de gran cuantía y el contrato por diez óperas nuevas para ser estrenadas en la Ópera de París.

A pesar de que sólo tenía treinta y tres años, Rossini empezó a resentirse de una perceptible disminución en su capacidad creativa. Para presentar las óperas contratadas en unos plazos más o menos razonables, después de una primera cantata destinada a conmemorar la coronación del rey Carlos X de Francia ("Il viaggio a Reims", 1825), optó por remodelar óperas de la época de Nápoles, como "Le siège de Corinthe" (1826), Moïse et Pharaon" (1827), una versión francesa de "Maometto II" (1828) y la ópera bufa "Le comte Ory" (1828), versión en francés de "Il viaggio a Reims" con algunos añadidos. Finalmente se decidió a realizar una ópera realmente nueva, "Guillaume Tell", cuya inmensa extensión le costó un gran esfuerzo (1829) ("Obertura").

A partir de esta ópera, en Rossini sobrevino un silencio, no sólo debido a una cuestión de capacidad creativa, sino también al rechazo moral que sentía hacia la nueva estética del romanticismo que se avecinaba ya de un modo imparable. La Revolución de 1830 despojó a Rossini de sus cargos oficiales en la administración borbónica y el compositor inició un largo y penoso pleito contra el Estado francés. Por otra parte, su salud empezó a declinar bajo el impulso de una sífilis mal tratada que le dio años de malestar. La crisis de su matrimonio con la Collbrand dio paso a una nueva compañía femenina, Olympe Pélissier, que tuvo que aguardar la muerte de la primera esposa (1845) para legalizar su situación.

Entre los años 1830 a 1840, aparte de algunos períodos de actividad como impulsor de iniciativas musicales (como la del Liceo Musicale di Bologna), la vida de rossini fue un infierno or su mala salud, por los dolorosos e ineficaces tratamientos y por la neurastenia provocada por la propia enfermedad. Olympe Pélissier se lo llevó finalmente a París, donde algunos médicos franceses lograron curarle. Hacia 1855 Rossini había recuperado su habitual porte, su mordacidad y su sentido del humor. Reunía gentes del ambiente musical en su csa de Passy, donde los sábados por la noche daba conciertos a los que se brindaban cuantos artistas había en París, y que sobre todo resultaban importantísimos para los debutantes por el prestigio que conferían. Para tales ocasiones Rossini solía componer pequeñas piezas, sus "pecados de vejez", compuestas muchas veces sobre retazos de antiguos motivos presentes en sus óperas.

Murió en Passy en el otoño de 1868, dejando una estela de grandes creaciones que, en su mayoría, acabaron olvidades bajo el impulso romántico-verista de los últimos años del siglo XIX. Sólo cuando acabó la estética verista y wagneriana que impulsó el modernismo fue posible volver a valorar las creaciones rossinianas gracias a un proceso muy lento de recuperación de las óperas olvidades, que eran casi todas. Hasta los años 60 no fue posible para el espectador medio ver otra cosa que un "barbiere di Siviglia" mutilado por las praxis antibelcantistas, y alguna ocasional fragmentación de "Guillaume Tell".

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.epdlp.com).

sábado, 7 de mayo de 2011

UN ANTIDEPRESIVO MUSICAL: IL BARBIERE DI SIVIGLIA


Sevilla. El parque de María Luisa.
Fuente: mutuaspalabras.blogspot.com.

Tal y como ya comenté, "L'elisir d'amore", de Donizetti, no es la única ópera que se aparta del estereotipo de una historia trágica, dramática y terrible. Otro divertidísimo ejemplo es "Il barbiere di Siviglia" (El barbero de Sevilla), de Gioacchino Rossini (el de aquella receta de canelones de la que hablé, sí). Y creo que es una obra muy adecuada para celebrar que hoy, 7 de mayo, es el Día Europeo de la Ópera.

"El barbero de Sevilla" es una ópera bufa (ópera de tema cómico) en dos actos, con música de Gioacchino Rossini y libreto de Cesare Sterbini. Lleva el subtítulo de "La inútil precaución" (¿por qué? lo veremos más adelante...). La historia se basa en la comedia del mismo nombre de Pierre-Agustin de Beaumarchais, a quien pertenece también "Las bodas de Fígaro", sobre la que Mozart basó su famosa ópera y que es la secuela o continuación de la historia del barbero y de sus andanzas.

Hay "barberos" anteriores al de Rossini, como los de Giovanni Paisiello y Nicolas Isouard; sin embargo, únicamente el de Rossini se ha matenido en el repertorio operístico como uno de los títulos habituales. Sólo en el Metropolitan Opera House de Nueva York, desde su estreno en 1883, se han llevado a cabo 820 representaciones.

Fue estrenada en el Teatro Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Rossini escribió esta ópera en tiempo récord, pues el correspondiente contrato se firmó menos de dos meses antes de su estreno. Muchos años después, Rossini alegaba que la terminó en sólo trece días; sin embargo, es probable que el tema de Fígaro rondara por su cabeza desde mucho tiempo antes de componer la ópera.

Personajes
  • Fígaro (barbero): barítono.
  • Don Bartolo (médico, tutor de Rosina): bajo bufo.
  • Rosina (joven huérfana): mezzosoprano.
  • Conde Almaviva (joven noble): tenor.
  • Fiorello (criado de Almaviva): bajo.
  • Don Basilio (profesor de música): bajo.
  • Berta (sirvienta de don Bartolo): mezzosoprano.

Argumento

Sevilla, a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Rosina es una bella muchacha rica y huérfana a quien su tutor, don Bartolo, no deja salir más que para ir a misa. Don Bartolo aspira a casarse con la muchacha y así tomar plena posesión de su fortuna, pero ella está enamorada del joven y apuesto conde Almaviva. Fígaro, barbero amigo del conde, para que éste pueda conquistar a Rosina, le aconseja que se disfrace de soldado con boleto de alojamiento y se presente en casa de don Bartolo; pero la mala fortuna hace que éste sea de los pocos en Sevilla que, por privilegios, no está obligado a alojar soldados.

Fígaro no se da por vencido y anima a su amigo para que vuelva a disfrazarse, esta vez de clérigo profesor de canto, y se presente como sustituto del habitual maestro de Rosina, don Basilio, que (le hacen creer a don Bartolo) se ha puesto enfermo. Sin embargo, el azar vuelve a jugar una mala pasada y, mientras Fígaro está afeitando a don Bartolo, se presenta el auténtico maestro, don Basilio. Pero todo se arregla con una moneda en la mano de don Basilio; así, el conde y Rosina acuerdan casarse en secreto. Mientras tanto don Bartolo, que sigue empeñado en casarse con Rosina a toda costa, llama al escribano para celebrar dicha boda cuanto antes; pero Fígaro se entera y avisa al conde Almaviva, que se apresura y se casa con Rosina.

(Fuente: wikipedia).
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¿Por qué digo que "El barbero de Sevilla" es un antidepresivo? Escuchad: Overtura. La música de Rossini tiene algo especial, un no sé qué que te alegra el alma. Muchas mañanas he ido de camino al trabajo escuchando composiciones suyas y siempre, por muy deprimida que haya llegado a estar (y lo he estado mucho), han conseguido encontrar la alegría dentro de mi. Pero sigamos con la historia. Vamos a contarla mediante algunos de sus fragmentos musicales:

Veamos dos versiones (la primera en audio y la segunda en vídeo) del momento en el que el conde Almaviva canta una serenata al pie del balcón de Rosina. Creo que (si habéis leido entradas anteriores de este blog) no hace falta decir cuál de las dos me gusta más:

Y ahora, cómo no, deleitémonos con la presentación de Fígaro, el barbero, el "factotum" (el que lo hace todo):
  

El conde, que quiere asegurarse de que Rosina le ama sólo por él mismo, y no por su título o sus riquezas, no quiere revelarle aún si identidad y se hace pasar por un tal Lindoro:
 

La dulce Rosina tiene su gran momento musical en un aria (que debe de ser muy complicada de cantar) en la que afianza su firme determinación de burlar a su tutor, don Bartolo, para poder casarse con Lindoro. Que me perdone "La Divina", pero creo que esto lo canta como nadie Victoria de los Ángeles: 

Don Bartolo, que sospecha ya que Rosina trama algo, le larga una severa reprimenda (a la que ella hace oídos sordos, por supuesto) en la que, indignado, le dice que se deje de zalamerías, que a él no se le puede engañar: 
  • A un dottor della mia sorte (canta:John del Carlo; fuente: www.youtube.com):


Más tarde Rosina, con su nuevo profesor de música (en el que ya ha reconocido Lindoro) canta el rondó de una supuesta nueva ópera, "La inútil precaución"...: 
  
Pero ¡ay! aparece el verdadero maestro que, ¡menos mal!, se deja sobornar, y así Lindoro y Rosina se prometen en matrimonio. A media noche, Lindoro volverá para liberar definitivamente a Rosina de las garras de su tutor. Pero el malvado don Bartolo descubre que el nuevo profesor de música no es tal y, ya con una clara idea de los planes de Rosina, por un lado trata de organizar a toda prisa su propia boda con ella y, por otro, le hace creer a la muchacha que el barbero y el nuevo profesor de música pretenden traicionarla y entregarla a un tal conde Almaviva.

Finalmente, Rosina descubre la verdadera identidad de Lindoro; todo termina felizmente, con la boda de Rosina y el conde Almaviva: 
 


Para terminar, dejo el enlace al libreto completo de la ópera:

Y, como propina, otro delicioso antidepresivo rossiniano:
Tarantella Napolitana "La Danza" (canta: Alfredo Kraus; fuente: www.youtube.com):



(Otras fuentes: wikipedia).

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