Se llama tríptico, de modo general, a una obra de arte que se divide en tres secciones; la idea de Puccini de trasladar este esquema al mundo de la ópera con su "Trittico" supuso, a principios del siglo XX, un avance innovador en la historia del teatro cantado.
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| Un puerto cualquiera, de una ciudad cualquiera |
Para empezar por el principio, justo es que hable hoy de "Il tabarro". Me costó decidirme a abordar un visionado serio y completo de esta ópera pero reconozco, y en ello no me duelen prendas, que la historia acabó "enganchándome". Había intentado sentarme a verla en varias ocasiones, pero a mi es que tanto recitativo... se me hacía lenta, pesada... Sin embargo, por fin, me decidí a ver un montaje de "La Scala" de 2008, con Juan Pons como Michele y Paoletta Maroccu como Giorgetta. El director, Riccardo Chailly. Como digo, me atrapó, llegó incluso a sobrecogerme, por la historia que cuenta y por la calidad interpretativa del reparto; el montaje recrea muy bien la atmósfera opresiva que se desprende de la historia; en cuanto a la música del maestro de Lucca, no me "enganchó" como en otras ocasiones, pero supe apreciar su valor dramático y descriptivo.
"Il tabarro" parece un cuadro tenebrista que haya cobrado vida. Tiende claramente al recitativo, con algunas "efusiones líricas" e incluye un "guiño" a otra ópera del propio Puccini (más adelante cuento de qué ópera se trata y dónde está el guiño). Con libreto de Giuseppe Adami, se basa en una pieza teatral de Didier Gold llamada "La houppelande" (1910) y es un retrato de los bajos fondos parisienses, concretamente de la zona portuaria. Se estrenó, junto con "Suor Angelica" y "Gianni Schicchi", en el Metropolitan Opera House de Nueva York, el 14 de diciembre de 1918.
La acción se desarrolla sobre la barcaza de Michele, que se encuentra atracada en el Sena. Mientras los estibadores descargan la embarcación Giorgetta, la bella esposa de Michele, mucho más joven que él, le sugiere a su marido invitarles a un trago de vino; Michele está de acuerdo y trata de hacerle una carantoña, pero ella le rechaza. Michele baja al camarote.
Se reúnen los estibadores y comienzan a bailar por turnos con la patrona, al son de la música de un organillo que acaba de aparecer al fondo. El primero en bailar con Giorgetta es Tinca, pero es un tanto patoso y acaba pisándole un pie. A continuación, es Luigi el que saca a bailar a Giorgetta, y en seguida se hace evidente que hay algo entre ellos. De repente, aparece Michele y la alegre reunión se rompe.
Como el trabajo escasea, Giorgetta y Michèle hablan acerca de a cuál de los estibadores van a dejar de contratar; Giorgetta prefiere que no sea Luigi, a pesar de ser ésta la primera elección de Michele. A lo lejos aparece el vendedor de canciones, entonando una melodía que se escucha entrelazada con la conversación de Giorgetta y Michèle:
"Primavera, primavera!
Chi ha vissuto per
amore, per amore si morì.
È la storia di Mimì!..."
"¡Primavera, primavera!
Quien ha vivido por amor,
morirá por amor.
¡Es la historia de Mimì!..."
Éste es el guiño al que me referería al principio, una sutil y encantadora referencia a la protagonista de "La bohème" pucciniana.
Michele parece estar de mal humor, y así se lo hace notar Giorgetta. La conversación entre los dos va subiendo de tono hasta correr el riesgo de convertirse en una pelea. Michele se retira al camarote. Llega "La Frugola", estrambótico personaje que recoge objetos que va encontrando en la basura; en su saco lleva desde un peine hasta un penacho de plumas. Viene en busca de su marido, Talpa, otro de los estibadores. Aparece Tinca, botella en mano, dispuesto a emborracharse; "La Frugola" le regaña. Y es aquí cuando llega una de esas "efusiones líricas" que se salen un tanto del recitativo que domina esta ópera: "Hai ben ragione...":
"Primavera, primavera!
Chi ha vissuto per
amore, per amore si morì.
È la storia di Mimì!..."
"¡Primavera, primavera!
Quien ha vivido por amor,
morirá por amor.
¡Es la historia de Mimì!..."
Éste es el guiño al que me referería al principio, una sutil y encantadora referencia a la protagonista de "La bohème" pucciniana.
Michele parece estar de mal humor, y así se lo hace notar Giorgetta. La conversación entre los dos va subiendo de tono hasta correr el riesgo de convertirse en una pelea. Michele se retira al camarote. Llega "La Frugola", estrambótico personaje que recoge objetos que va encontrando en la basura; en su saco lleva desde un peine hasta un penacho de plumas. Viene en busca de su marido, Talpa, otro de los estibadores. Aparece Tinca, botella en mano, dispuesto a emborracharse; "La Frugola" le regaña. Y es aquí cuando llega una de esas "efusiones líricas" que se salen un tanto del recitativo que domina esta ópera: "Hai ben ragione...":
Plácido Domingo, como "Luigi" en "Il tabarro"
Tinca se despide deseando a todos buenas noches. "La Frugola" entona una canción que expresa su deseo de comprar una casa en el campo, donde vivirán ella y su esposo cuando se jubilen. Giorgetta replica que su sueño es muy distinto; ella y Luigi entonan un dúo en el que recuerdan los suburbios en los que ambos nacieron, en Belleville, añorado lugar al que ambos desean fervientemente volver.
Los estibadores se han marchado a excepción de Luigi, que quiere hablar con Michele. Durante un rato, Luigi y Giorgetta permanecen solos, y es cuando vemos confirmada nuestra sospecha de que, en efecto, son amantes. Aparece Michele y Luigi le pide que le permita desembarcar en Rouen; Michele le convence de que desista de su idea y, de nuevo se va. Solos de nuevo los dos, Giorgetta pregunta a Luigi por qué quería despedirse; él estalla y le replica que no puede soportar compartirla con otro. Se citan para esa noche; Giorgetta, como siempre, encenderá un fósforo como señal. La tensión del diálogo se desata en otra "expansión lírica" en la que Luigi se muestra decidido a matar a Michele y huir con Giorgetta: "Folle di gelosia..."
Vasile Moldovenau y Renatta Scotto en "Il tabarro"
Luigi se marcha. Michele sale del camarote con unos faroles encendidos; le pregunta a Giorgetta por qué aún no se ha ido a acostar. Los dos, por distintos motivos, se resisten a irse a dormir.
Giorgetta vuelve a sacar en la conversación a Luigi; le dice a su marido que ha hecho bien en no dejarle desembarcar en Rouen. Sin embargo a Tinca, sí que podría despedirle, porque siempre está borracho... Inmediatamente, Michele le replica que si Tinca bebe es porque tiene a una ramera por mujer, para no matarla... Y se lo dice en un tono que sobresalta a Giorgetta...
Michele ganado por la nostalgia y el amor que aún siente por su mujer, le pregunta a Giorgetta por qué ha dejado de amarle. Ella, fría, le replica que le sigue amando... Michele, airado, le dice que sabe que hace tiempo que ella no duerme... Entonces los dos recuerdan cómo el año anterior eran tres, pues estaba con ellos, en su cunita, su hijito, que murió... Giorgetta, profundamente perturbada, le pide a Michele que se calle. Pero él, en un afanoso y desesperado intento de despertar de nuevo el amor en ella, le recuerda cómo antes cabían los tres bajo su capote... Le pide, le ruega, que se que de con él, que le ame... Giorgetta se excusa diciendo que ya no es la misma, que el tiempo pasa. Michele, tan sólo con sus gestos, nos transmite que, al fin, se ha dado por vencido. Giorgetta se retira al camarote; cuando ha salido de escena, Michele le escupe: "Sgualdrina!" ("¡Ramera!").
Entre las sombras de la noche, al fondo, pasan dos amantes, como contrapunto a la dolorosa historia de Michele y de Giorgetta. Michele, solo en cubierta, espía a Giorgetta, atormentado por la sospecha. Se pregunta quién puede haberla transformado, qué maldita sombra ha descendido entre ellos para separarlos. ¿Será Luigi? Tiene que saberlo, despejar esa terrible duda y gritarle ¡eres tú! y, después... la paz está en la muerte.
Apesadumbrado, Michele prende una cerilla para encender su pipa; Luigi, que se encontraba escondido en el muelle, al ver el resplandor desde lejos cree que es la señal de Giorgetta, atraviesa corriendo la pasarela y sube de nuevo al barco. Michele, al reconocerle, se esconde; espera la ocasión propicia y se precipita sobre él, aferrándolo por la garganta. Luigi trata inútilmente de defenderse. Tiene lugar una terrible lucha entre los dos. Michele, con una violencia incontenible, trata de hacer confesar a Luigi y éste, durante un rato, se resiste y niega; trata incluso de sacar un cuchillo, pero Michele le fuerza a que lo deje caer. "¡Confiésame que la amas! ¡Si confiesas te dejo!" grita Michele a Luigi. Con un hilo de voz, aferrándose quizás a la vana esperanza de que Michele, en efecto, le suelte, Luigi por fin dice: "¡Sí... la amo!".
Pero Michele va apretando cada vez más y más el cuello de Luigi, que muere diciendo aún: "¡La amo...!" Desde el camarote, Giorgetta llama a Michele; éste, al escuchar la voz de su mujer, envuelve en su capote el cadáver de Luigi, que se ha quedado aferrado a él. Giorgetta abre la puerta del camarote y despacio, temerosa, sale. Al ver a Michele tranquilo, se calma; se va acercando a él mientras le pide perdón por la escena de antes. Michele, con una calma pasmosa, le dice que no es nada. Ella trata de insinuársele: "¿Ya no quieres que esté cerca de ti...?" Michele, en un tono que provoca terror, le pregunta: "¿Dónde?... ¿en mi capote?". Giorgetta le recuerda que hubo un tiempo en que él le decía que todos llevamos un capote que, a veces, oculta una alegría, otras veces, oculta un dolor... Entonces Michele, terrible, grita mientras abre su manto: "¡Y otras veces oculta un delito! ¡Ven a mi capote! ¡Ven!" El cadáver de Luigi cae rodando a los pies de Giorgetta, que grita desesperadamente; trata de retroceder, pero Michele la aferra y restriega su rostro contra el del amante muerto.
Os dejo un enlace al: libreto de "Il tabarro".
(Fuentes: www.balirica.org.ar, www.kareol.es, wikipedia, www.arteytografia.com y www.youtube.com)
Giorgetta vuelve a sacar en la conversación a Luigi; le dice a su marido que ha hecho bien en no dejarle desembarcar en Rouen. Sin embargo a Tinca, sí que podría despedirle, porque siempre está borracho... Inmediatamente, Michele le replica que si Tinca bebe es porque tiene a una ramera por mujer, para no matarla... Y se lo dice en un tono que sobresalta a Giorgetta...
Michele ganado por la nostalgia y el amor que aún siente por su mujer, le pregunta a Giorgetta por qué ha dejado de amarle. Ella, fría, le replica que le sigue amando... Michele, airado, le dice que sabe que hace tiempo que ella no duerme... Entonces los dos recuerdan cómo el año anterior eran tres, pues estaba con ellos, en su cunita, su hijito, que murió... Giorgetta, profundamente perturbada, le pide a Michele que se calle. Pero él, en un afanoso y desesperado intento de despertar de nuevo el amor en ella, le recuerda cómo antes cabían los tres bajo su capote... Le pide, le ruega, que se que de con él, que le ame... Giorgetta se excusa diciendo que ya no es la misma, que el tiempo pasa. Michele, tan sólo con sus gestos, nos transmite que, al fin, se ha dado por vencido. Giorgetta se retira al camarote; cuando ha salido de escena, Michele le escupe: "Sgualdrina!" ("¡Ramera!").
Entre las sombras de la noche, al fondo, pasan dos amantes, como contrapunto a la dolorosa historia de Michele y de Giorgetta. Michele, solo en cubierta, espía a Giorgetta, atormentado por la sospecha. Se pregunta quién puede haberla transformado, qué maldita sombra ha descendido entre ellos para separarlos. ¿Será Luigi? Tiene que saberlo, despejar esa terrible duda y gritarle ¡eres tú! y, después... la paz está en la muerte.
Apesadumbrado, Michele prende una cerilla para encender su pipa; Luigi, que se encontraba escondido en el muelle, al ver el resplandor desde lejos cree que es la señal de Giorgetta, atraviesa corriendo la pasarela y sube de nuevo al barco. Michele, al reconocerle, se esconde; espera la ocasión propicia y se precipita sobre él, aferrándolo por la garganta. Luigi trata inútilmente de defenderse. Tiene lugar una terrible lucha entre los dos. Michele, con una violencia incontenible, trata de hacer confesar a Luigi y éste, durante un rato, se resiste y niega; trata incluso de sacar un cuchillo, pero Michele le fuerza a que lo deje caer. "¡Confiésame que la amas! ¡Si confiesas te dejo!" grita Michele a Luigi. Con un hilo de voz, aferrándose quizás a la vana esperanza de que Michele, en efecto, le suelte, Luigi por fin dice: "¡Sí... la amo!".
Pero Michele va apretando cada vez más y más el cuello de Luigi, que muere diciendo aún: "¡La amo...!" Desde el camarote, Giorgetta llama a Michele; éste, al escuchar la voz de su mujer, envuelve en su capote el cadáver de Luigi, que se ha quedado aferrado a él. Giorgetta abre la puerta del camarote y despacio, temerosa, sale. Al ver a Michele tranquilo, se calma; se va acercando a él mientras le pide perdón por la escena de antes. Michele, con una calma pasmosa, le dice que no es nada. Ella trata de insinuársele: "¿Ya no quieres que esté cerca de ti...?" Michele, en un tono que provoca terror, le pregunta: "¿Dónde?... ¿en mi capote?". Giorgetta le recuerda que hubo un tiempo en que él le decía que todos llevamos un capote que, a veces, oculta una alegría, otras veces, oculta un dolor... Entonces Michele, terrible, grita mientras abre su manto: "¡Y otras veces oculta un delito! ¡Ven a mi capote! ¡Ven!" El cadáver de Luigi cae rodando a los pies de Giorgetta, que grita desesperadamente; trata de retroceder, pero Michele la aferra y restriega su rostro contra el del amante muerto.
Os dejo un enlace al: libreto de "Il tabarro".
(Fuentes: www.balirica.org.ar, www.kareol.es, wikipedia, www.arteytografia.com y www.youtube.com)







