Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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martes, 31 de mayo de 2011

ALGUNOS TÉRMINOS OPERÍSTICOS (I)

Cada día trato de conocer más cosas acerca de este emocionante y sorprendente mundo que es la ópera, y cada día me doy cuenta de cuanto me queda aún por aprender. Y es una sensación estupenda pensar, no sólo en lo que voy asimilando, sino aún más si cabe en lo que me queda por descubrir. En este orden de cosas, creo que no esta mal investigar acerca del significado preciso de algunos términos operísticos, para utilizarlos y entenderlos de forma adecuada. Veamos, por ejemplo, las semejanzas y diferencias entre el "Preludio", la "Obertura" y el "Intermezzo":

Liceo de Barcelona. Fuente: flickr.com.
Preludio
Es la introducción orquestal a una ópera; más breve que la obertura, consta casi siempre de una sola sección y muchas veces desemboca sin interrupción en el tejido que acompaña a la trama. Por ejemplo, escuchemos el Preludio de: "Aída", de Verdi. Dura 3' 52" y podemos darnos cuenta de que un único tema musical, con diversas variaciones, se va repitiendo a lo largo de toda la pieza.

Obertura
Es también un pasaje instrumental que da comienzo a una ópera. En el siglo XIX era frecuente que incluyera temas que aparecerían después en los momentos centrales de la acción. En su forma más desarrollada es una sinfonía en pequeño formato. Hacia 1870 empezó a ser menos habitual (Verdi desestimó la que había escrito para Aída, en 1871). Con el verismo casi desapareció del todo, en beneficio del llamado "Intermezzo". Como ejemplo escuchemos, también de Verdi: "La forza del destino". La duración es sensiblemente mayor que el Preludio anterior: 7' 37". La estructura, en este caso, es claramente mucho más compleja.


Intermezzo
Es un pasaje orquestal tocado generalmente antes de uno de los actos del drama, o en el intermedio de los de acto único (como en "Cavalleria rusticana", de Mascagni). Los veristas tendieron a suprimir las oberturas y a colocar, en cambio, vistosos "intermezzi" orquestales en sus óperas, con una función esencialmente dramática. El ejemplo por excelencia es el "Intermezzo" de: "Cavalleria rusticana", de Mascagni. Dura 3' 32".

(Fuentes: www.weblaopera.com y "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier).

lunes, 30 de mayo de 2011

CARMEN "LA INDOMABLE" (III) (ACERCA DE LA MELODÍA DE LA SEMANA: DEL 30 DE MAYO AL 5 DE JUNIO DE 2011)

El "Entreacto" (la melodía de esta semana) nos describe sin palabras a Micaela, una muchacha dulce, candorosa, que casi no ha visto mundo. Ésta es, en mi opinión, la pieza musical más dulce de toda la obra. Representa la inocencia de Micaela, la bondad... en un mundo del que ya ha recibido una bofetada en plena cara.

Acto III
En las montañas, la relación entre Carmen y don José se deteriora; él pretende dominarla y Carmen se está cansando de él por momentos. Mercedes y Frasquita echan las cartas para saber si les espera la buena fortuna; Carmen las echa también, pero la respuesta es siempre ¡la muerte!. De nuevo, funestos presagios, esta vez mucho más claros: "Mêlons! Coupons!"; cantan: Risë Stevens, Paula Lechner y Margaret Roggiero. Veamos en esta escena a Anna Caterina Antonacci (Carmen), Elena Xanthoudakis (Frasquita) y Viktoria Vizin (Mercedes):


Se ponen en marcha los contrabandistas para pasar la mercancía. Entre tanto, Micaela se ha hecho conducir hasta la guarida de los contrabandistas, muerta de miedo, para recuperar a don José. Canta: "Je dis que rien ne m'épouvante"; canta: Licia Albanese. Cuando escucha pasos, se esconde. Veamos cómo canta Micaela (Katia Ricciarelli) para darse a sí misma valor:


Se presenta Escamillo para ver a Carmen. Don José, que está de guardia, se enzarza en una pelea con él y casi le mata; lo único que consigue es exasperar a Carmen, que se ha enamorado ya del torero. Algunos hombres descubren a Micaela oculta; ésta ha venido a decirle a don José que su madre se está muriendo. Carmen aconseja a don José que se vaya; así lo hace don José, no sin antes advertirle que se volverán a ver.

Entre este acto y el siguiente, de nuevo un: "Entreacto": es la garra de Carmen, su brío, su fuerza salvaje. Es un huracán que arrasa allá donde va. Presentimos que ya está cerca un final muy sombrío.

Acto IV
Es un radiante domingo de Sevilla. Torea Escamillo, que hace su aparición en escena con todas las cuadrillas, en medio de la expectación de todos: "Les voici! Voici le quadrille!". Carmen está allí con Mercedes y Frasquita, que le aconsejan que no asista a la corrida, porque han visto a don José rondando por allí. Escamillo y Carmen confirman su amor: "Si tu m'aimes, Carmen"; canta: Robert Merrill. Entran todos en la plaza salvo Carmen, que es retenida por don José; el infeliz aún le suplica, pero el gesto de menosprecio de Carmen, y sobre todo el hecho de que le devuelva, tirándoselo, el anillo que él le diera una vez, encienden la ira de don José que, loco de rabia, mata a Carmen mientras en la plaza se oye al público aclamando la faena de Escamillo "Où vas-tu? Laisse-moi!"; cantan: Risë Stevens y Jan Peerce. Veamos a Agnes Baltsa y José Carreras en este dúo final:


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"Carmen" se estrenó en la Ópera-Comique de París, un coliseo de nivel mediano. Según parece, fueron recibidos con entusiasmo, en especial por sus melodías pegadizas y por el tema folclórico-romántico ambientado en Sevilla, ciudad que resultaba exótica y atrayente para el público francés. Sin embargo, a medida que avanzaba la representación, la actitud atrevida de Carmen y el trágico tono del argumento provocaron el rechazo del público. El ambiente de la obra fue tildado de anárquico y la protagonista acusada de mujer impúdica. Esto llevó a prohibir las funciones a los menores de edad, en defensa de las buenas costumbres.

"Carmen" no respondía al prototipo de relato romántico y edulcorado, visualmente vistoso y fácil de digerir (no era, ni mucho menos, una ópera cómica "al uso"). El balance final del estreno se puede calificar de fracaso, y con tal sensación murió Bizet. Tras su muerte, su amigo y compositor Ernest Guiraud reemplazó los pasajes hablados originales (característicos de la ópera-cómica) por recitativos. Esta revisión pudo contribuir al éxito de la obra, facilitando su difusión, especialmente en algunos teatros extranjeros en los que no se acostumbraba a alternar diálogo y música en una obra lírica, y a la vez permitió que pudiera representarse en la Ópera de París. Sin embargo, esta adaptación ha sido cuestionada, a menudo, por los musicólogos más puristas. Hoy en día se representan ambas versiones, aunque la original goza de una ligera preferencia.

"Habanera".

Sea como sea, no cabe duda de que esta ópera goza de una gran popularidad que en ningún momento ha quedado desmentida. Está considerada como la ópera francesa más representada en todo el mundo. Su éxito puede deberse, en parte, a los diferentes cambios que jalonan el libreto: escenas trágicas que contrastan con otros pasajes más ligeros, a veces cómicos (con personajes como Frasquita, Mercedes, el Dançaire o el Remendado), equilibrados con escenas de algarabía con coros y figurantes, y otras más íntimas en las cuales los solistas pasan a primer plano, etc. Además, la música de Bizet, expresiva, elegante y colorista, su orquestación, sumamente refinada, sus melodías fáciles de memorizar (no es necesario ser un amante de la música clásica o del bel canto para acordarse del tema del preludio, de la Habanera o del tema del Torero) no son ajenas al éxito de esta ópera.

Espero, a quienes no hayáis visto la ópera, haberos abierto el "apetito".

(Fuentes: "Ópera", de András Batta, "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, flickr.com, www.liberliber.it y www.youtube.com).

domingo, 29 de mayo de 2011

CARMEN "LA INDOMABLE" (II)

Para calmar un poco la emoción que ha quedado en el ambiente con el tremebundo final del Acto I, llega el: "Entreacto"; en él se nos anticipa la "cancioncilla" con la que don José hará su "reentrada" en el Acto II.

Acto II
Ha pasado un mes. Estamos en la taberna de Lilas Pastia, donde se canta, se baila y se bebe: "Les tringles des sistres tintaient": canta Risë Stevens. Veamos a Julia Migenes en esta escena:


Entre los clientes se encuentra Zúñiga, que está fascinado por Carmen. Ella sabe que ése es el día en el que don José va a ser liberado. Llega el torero Escamillo, jaleado por la muchedumbre; se queda prendado de Carmen e invita a todos a presenciar la corrida que va a torear el domingo en Sevilla; canta otro de los archiconocidos y coloristas pasajes de esta ópera: "Votre toast, je peux vous le rendre"; canta. Robert Merrill. Impresionante este Escamillo que es Ruggero Raimondi:


La taberna cierra, y sólo permanecen en ella Carmen, Frasquita y Mercedes; llega un grupo de contrabandistas, encabezado por el Dançaire y el Remendado, que ruegan a las mujeres que les ayuden a distraer a los guardias para pasar contrabando por las montañas; cantan un complejo quinteto en el que las voces se entretejen de forma magistral: "Nous avons en tête un affaire"; cantan: George Cehanovsky, Alessio de Paolis, Paula Lechner, Margaret Roggiero y Risë Stevens. Carmen dice que no les acompañará, porque espera la visita de don José. Éste, en efecto, llega y Carmen se pone a cantar y a bailar para él ("Lalalala..."; cantan: Risë Stevens y Jan Peerce).Sin embargo, apenas llevan unos momentos juntos, suena el toque de retreta (admirable la forma en que se va entrelazando la canción de Carmen y el toque de trompeta) y don José se dispone a acudir inmediatamente al cuartel. Carmen entonces se pone hecha una furia con él, le acusa de no amarla en realidad porque, de lo contrario, no sería capaz de dejarla tan pronto. Veamos a Roberto Alagna y a Beatriz Uria-Monzón, en un fragmento desde la "reentrada" de don José, hasta que Carmen se pilla un mosqueo de tres pares porque don José quiere acudir veloz al toque de retreta:



Profundamente dolido por los reproches de Carmen, don José le canta cómo pensó en ella cada día mientras estuvo en prisión, cómo la recordó gracias a la flor que ella le había lanzado aquel día: "La fleur que tu m'avais jetée"; canta: Jan Peerce. Por aquello de que en la variación está el gusto, veamos ahora a Jonas Kaufmann:


Pero Carmen continúa con sus reproches. Si de verdad la quisiera, se uniría a los contrabandistas, la seguiría a las montañas... En principio, don José se niega. Pero en ese momento Zúñiga, que también está enamorado de Carmen, y trata de echar de allí a don José. Don José  saca su espada y los dos se enzarzan en una pelea. Llegan los contrabandistas y capturan a Zúñiga; don José, que se ha insubordinado, que con su acción ha hecho que pareciese que es cómplice de los contrabandistas, no tiene más remedio que romper con su pasado e irse con Carmen y con ellos a las montañas.

Continuará...

(Fuentes: wikipedia, "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, www.liberliber.it y www.youtube.com).

sábado, 28 de mayo de 2011

CARMEN "LA INDOMABLE" (I)

"Carmen" es una de mis óperas favoritas. Le tengo un cariño especial porque es la segunda ópera que conocí por entero, y la he escuchado tantas veces que, aún sabiendo poco francés, soy capaz de seguirla casi toda sin libreto (de hecho, me dio por estudiar francés a raíz de "picarme" con la ópera, primero con "Werther" y después con "Carmen"; y no es que sepa mucho pero, bueno, lo "chapurreo").

Célestine Galli-Marié,
la primera "Carmen".
"Carmen" es una ópera en cuatro actos compuesta en 1875 por Georges Bizet, con libreto de Ludovi Halévy y Henri Meilhac (basado en la novela "Carmen", de Prosper Merimée). Su estreno, el 3 de marzo de 1875 en la Ópera-Comique de París, fue (lo que son las cosas) un fracaso rotundo que, se dice, afectó tanto a Bizet que pudo acelerar su muerte. Hoy, sin embargo, es la ópera francesa más famosa, se interpreta en el mundo entero y es una de las más llevadas a escena. Muchos de sus fragmentos son conocidísimos. En España, se estrenó en el Teatro Lírico de Barcelona el 2 de agosto de 1881.

Personajes
Carmen, gitana, cigarrera de la Fábrica de Tabacos de Sevilla (mezzo-soprano).
Don José, cabo navarro del Regimiento de Dragones de Alcalá, enamorado de Carmen (tenor).
Micaela, joven navarra, prometida de Don José (soprano).
Escamillo, torero de Granada (barítono).
Frasquita, gitana (mezzo-soprano).
Mercedes, gitana (mezzo-soprano).
Zúñiga, teniente del Regimiento de Dragones de Alcalá (bajo).
Morales, sargento del Regimiento de Dragones de Alcalá (barítono).
Lilas Pastia, posadero (personaje hablado).
Guía (personaje hablado).
El Dançaire, contrabandista (tenor -con buenos graves- o barítono -con agudos-).
El Remendado, contrabandista (tenor).
Andrés, oficial del Regimiento de Dragones de Alcalá (barítono).
Soldados, muchachos, cigarreras, admiradores de Escamillo, gitanos, vendedores callejeros, policías, toreros, vecinos, niños, pillos, etc.

La acción se desarrolla en Sevilla, a principios del siglo XIX. Para "abrir boca", escuchemos la: "Obertura". En ella (aún sin saberlo nosotros de momento, por supuesto) se nos anticipan momentos muy específicamente escogidos de lo que va a ocurrir, en orden inverso. Empieza con una "marcha" increíble, con un tema que luego reconoceremos en el "paseíllo" previo a la corrida de toros del Acto IV que, inmediatamente, se enlaza con la "Chanson du torèador", del Acto II; a continuación, el momento en que, una vez que ha terminado de cantar la "Habanera" (Acto I) Carmen, mientras reta con la mirada a don José, se le va acercando poco a poco y... ¡zas!, le lanza una flor que llevaba prendida (los acordes nos dan una imprecisa sensación de peligro...). Bizet parece querer decirnos que, ya desde el principio, el peligro está presente... Aunque no seamos totalmente conscientes de ello, claro está.

Acto I
Una plaza de Sevilla. A la puerta del cuartel, mientras esperan el cambio de guardia, los soldados observan con curiosidad a la gente que pasa: "Sur la place chacun passe". Llega una muchacha (luego sabremos que se llama Micaela) en busca del brigadier don José; los soldados le indican que no está pero que, como llegará con el cambio de guardia, puede esperarle allí con ellos... La muchacha contesta que volverá cuando cambie la guardia y, deprisa, se aleja: "Regardez donc cette petite". Llega el relevo de los soldados y, con él, un grupo de niños que imita cada movimiento de la tropa: "Avec la garde montante". Una vez hecho el cambio y antes de partir, Morales le dice a don José que una joven acaba de preguntar por él y, tras describírsela, don José deduce que es Micaela, una joven huérfana que su madre acogió.

Salen las cigarreras en un descanso del trabajo y, en seguida, un ejambre de admiradores las rodea. De ellas, Carmen es la más admirada: en cuanto aparece, todos los hombres van tras ella. Es entonces cuando Carmen canta la archifamosísima "Habanera" (en la que Bizet empleó una melodía de Sebastián Iradier titulada "El Arreglito"): "L'amour est un oiseau rebelle"; canta: Risë Stevens. Veamos la gracia y el salero con que la canta Teresa Berganza


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(Permítaseme hacer un paréntesis. Como curiosidad, escuchemos la habanera "El Arreglito", de Sebastián Iradier:


¿Plagio? Parece ser que Bizet pensaba que se trataba de una canción popular).
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Pero continuemos con la historia de "Carmen". Don José trata de mantenerse indiferente al revuelo causado por la joven y su "insinuante" canción; pero ésta se le acerca y le lanza una flor, lo que será el inicio de un "embrujo" que le llevará por el camino de la desventura.

Finalizado el descanso, las cigarreras vuelven al trabajo. Don José se queda solo hasta que llega Micaela; su diálogo, lleno de cariño, culmina en un precioso dúo: "Reste là maintenant, pendant que je lirai"; cantan: Licia Albanese y Jan Peerce. Cuando Micaela se va y don José vuelve a quedarse solo, se escucha un gran alboroto procedente de la fábrica de tabaco; sale un grupo numeroso de cigarreras, riñendo, enfrentadas en dos bandos, haciendo alusión a una pelea que, por lo visto, acaba de ocurrir en la fábrica; unas le echan la culpa de la disputa a Manuelita y otras a Carmen. El teniente Zúñiga envía a don José a la fábrica para que se entere de lo que ha pasado.

Ya de vuelta don José (que ha cogido a Carmen y la trae consigo) explica a Zúñiga que ha habido una pelea, y que una de las mujeres ha aparecido con la cara marcada con una x ¿la agresora?: Carmen. Zuñiga le pide a la gitana que diga algo en su defensa pero ésta, burlona, se limita a canturrear: "Trala..lalala...lalala..."; canta: Risë Stevens. El teniente decide enviar a Carmen al calabozo, a donde deberá conducirla don José. Mientras llega la orden, don José y Carmen se quedan solos; la gitana trata de seducirle, le pide que, por el camino, la deje escapar: "Près les remparts de Séville"; canta: Risë Stevens... en un primer momento él se niega, pero después, vencido por sus encantos, cede. Veamos cómo Carmen (Agnes Baltsa) se insinúa a don José (José Carreras):


Es el comienzo del fin de don José: deja escapar a Carmen y acaba siendo encarcelado y degradado.

Continuará...

(Fuentes: wikipedia, "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, www.liberliber.it, www.youtube.com y flickr.com).

viernes, 27 de mayo de 2011

LOS COMPOSITORES: GEORGES BIZET

Compositor francés nacido en París, el 25 de octubre de 1838. Aunque fue bautizado como César Alexandre Lépold, desde un primer momento rechazó los nombres con resonancias imperiales que sus padres le habían impuesto y se hizo llamar Georges.


Procedente de una familia de músicos, resultó ser un niño prodigio capaz de ingresar en el Conservatorio de París cuando tenía nueve años, siendo allí discípulo de Zimmermann, Marmontel, Halévy y Goundod. Se distinguió muy pronto: a los diecisiete años escibió una "Sinfonía en Do" que, redescubierta en 1935, se escucha con frecuencia y se ha  coreografiado también como base para importantes compañías de ballet.

En 1857 debutó en el campo de la ópera con su pequeña pieza cómica en un acto "Le Docteur Miracle", con la que ganó el codiciado Premio de Roma. Según las condiciones de la beca que dicho premio le proporcionó, estudió en Roma tres años. Allí acabó de sentirse atraído por el género operístico, en el que debutó con una ópera bufa a la italiana, "Don Procopio".

De nuevo en París, obtuvo el primer éxito en su carrera musical con "Les pêcheurs de perles" (Ópera-Comique, 1863), obra que estaba dentro de la moda del exotismo operístico entonces en voga; traducida al italiano, recorrió toda Europa reiteradamente. Menos éxito tuvo su obra "La jolie fille de Perth" (Théâtre Lyrique, 1867). Varias óperas cómicas le condujeron a "Djamileh" (1871), que es normalmente tenida como la precursora de "Carmen". Sin embargo, no toda su producción se limita a la ópera; creó, por ejemplo, piezas de música teatral del nivel de "L'Arlésienne", para una obra de Alphonse Daudet; esta obra merece que escuchemos, por lo menos, tres de sus fragmentos:
Compuso además piezas corales y pianísticas (como "Jeux d'enfants"; escuchemos un fragmento: "Le bal".). Se casó con la hija de Jacques Fromenthal Halévy, y terminó la ópera inacabada de éste, "Noé". Siguió en la línea de las óperas exóticas con su "Carmen" (Ópera-Comique, 3 de marzo de 1875), basada en una novela de Prosper Merimée; en ella demostró una capacidad poco común para conectar con él espíritu de la música española. Influenciado por Giuseppe Verdi, compuso el papel de "Carmen" para una mezzo-soprano.

El estreno de "Carmen" fue un fracaso; Bizet llegó a desanimarse, pero recibió alabanzas de compositores tan preclaros como Camille Saint-Saëns, Piotr Illich Tchaikovsky y Claude Debussy, quienes reconocieron sus méritos. Sus opiniones fueron proféticas, pues el tiempo ha hecho de "Carmen" una de las obras más populares del repertorio operístico.

Sin embargo, Bizet no tuvo ocasión de disfrutar del éxito póstumo de "Carmen"; tres meses después de su estreno, mientras se encontraba bajo los efectos de una grave depresión, según algunas opiniones fruto del fracaso de su obra, murió en Bougival a la temprana edad de 36 años, coincidiendo con el sexto aniversario de su matrimonio. La causa oficial del fallecimiento fue "fallo cardíaco debido a reumatismo articular agudo". Fue enterrado en el cementerio de Père Lachaise de París.

Tumba de Georges Bizet.
Aunque esta faceta no sea muy conocida, Bizet fue un extraordinario pianista que mereció los elogios del propio Franz Liszt quien, después de haberle escuchado interpretar una compleja partitura, le dijo que le consideraba como uno de los pianistas más brillantes de Europa.

(Fuentes: wikipedia, "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, paulhelm.com, fotopedia.com y www.epdlp.com).

jueves, 26 de mayo de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: MARGHERITA CAROSIO (MI PEQUEÑO HOMENAJE)

Hoy, 26 de mayo, este blog cumple un mes. Con este motivo quiero, en primer lugar, dar las gracias a todos aquellos que me han dado y me dan ánimos en este empeño que me resulta tan gratificante: a mis amigos y amigas, algunos de los cuales son, además, compañeros de trabajo, de los que surgió el impulso inicial y de los que recibo muy buenas ideas y muchos ánimos; y por supuesto a mis compañeros blogeros, a esos estupendos blogs amigos, todos y cada uno de los cuales contribuyen (a mi entender con gran acierto) a hacer que más gente conozca y ame la música clásica y la ópera, y que podéis encontrar en "Páginas que sigo y recomiendo". Gracias, de corazón, a todos.

Y para redondear este día de celebración, deseo rendir un pequeño homenaje a una soprano que, en su día, fue tan conocida o más que otras de su época, pero a la que el tiempo ha ido quizás dejando un tanto de lado (muy injustamente). Me refiero, por supuesto, a Margherita Carosio. 


Margherita Carosio nació en Génova el 7 de junio de 1908 y murió, también en Génova, el 10 de enero de 2005. Una de las más notables sopranos líricas ligeras de su generación, su cálida y expresiva voz se ha conservado en muchas grabaciones de Parlophone y Ultraphon hechas antes de la Segunda Guerra Mundial, así como en las memorables series para HMV realizadas en Londres a partir de 1946. Escuchémosla en un fragmento de "Una voce poco fa" de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini:


Hasta que me puse a indagar para escribir este artículo, no había oído cantar a Margherita Carosio, y ha sido para mí una gratísima sorpresa. Ya comenté en otra ocasión que, en mi modesta opinión, quien canta como nadie "Una voce poco fa" es Victoria de los Ángeles; sigo pensándolo, pero Margherita Carosio no se le queda muy atrás (siempre desde mi gusto personal, claro): obsérvense qué agudos ¡parece un pájaro! y qué manera de frasear, sin esfuerzo, sin buscar el mero "lucimiento" sino, simplemente, sintiéndose cómoda, subiendo y bajando de tono con una facilidad pasmosa. Como he dicho más arriba, creo que la historia operística la ha dejado de lado muy injustamente.

Continuando con sus datos biográficos, hay que decir que era hija de un profesor de canto y compositor, Natale Carosio, que no sólo supervisaba sus estudios, sino que lanzó su carrera en conciertos públicos cuando la muchacha tenía catorce años de edad. Margherita dijo una vez de su padre: "Todo lo que sé se lo debo a él. Yo le decía a él: 'Yo soy buena lana, pero tú eres un extraordinario tejedor'".

En 1924, con sólo dieciséis años, hizo su debut operístico como Lucía en "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, en el Teatro Cavour, en Novi Ligure. Poco después, fue recomendada por la soprano irlandesa Margherita Sheridan para cantar el papel de Fiódor en "Boris Godunov", de Mussorgsky, en el Convent Garden, junto a Fiodor Chaliapin. Ella, al igual que el resto de la compañía, cantó en italiano, salvo Chaliapin, que cantó en ruso; el coro cantó en francés. Más tarde, Margherita diría que trabajar con el gran bajo ruso le hizo darse cuenta de lo que significaba no sólo interpretar un personaje, sino convertirse en él.

En 1928, a los diecinueve años de edad, la Carosio interpretó el papel de Musetta en "La bohème", de Puccini, y de nuevo con Fiódor Chaliapin, en el Convent Garden. Sin embargo, no regresaría a Londres hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, como estrella de la compañía invitada San Carlo de Nápoles; en esta ocasión, cantó una particularmente enfermiza Violetta en "La traviata" de Verdi. Había sido muy admirada por aquellos que la habían visto interpretar este papel en Nápoles. Elegante, bonita, pequeña, y con una suerte de encanto mezclado con patetismo, la candorosa cara de la Carosio se popularizó en medio mundo. Más tarde, apareció con una compañía italiana como la caprichosa Adina, en "L'elixir d'amore", de Donizetti, que también cantaría en La Scala y que grabó para EMI. Escuchémosla en "La traviata":


Cuánto dolor contenido, qué melancólica tristeza... es un lamento íntimo, solitario, que canta sólo para sí misma, en la terrible, en la absoluta soledad de su alcoba. En los tonos agudos parece que va a romper a llorar... Parece que hubiera ido a buscar ese dolor profundo que todos llevamos en el fondo del alma, y lo hubiese transformado en palabras y música... Me resulta una Violetta absolutamente creíble, con un tono enfermizo, frágil, y con una delicadeza exquisita.

Continuemos con su historia. Muy pronto, la Carosio fue recorriendo toda Italia, en papeles para los que se requería su voz luminosa y llena de color, en particular la Amina de "La sonnambula", de Bellini, Norina, del "Don Pasquale" de Donizetti y Konstanze de "Die Entführung aus dem Serail" de Mozart. En La Scala debutó como Óscar, en "Un ballo in  maschera", de Verdi, y más tarde hizo una encantadora Filina en "Mignon", de Thomas. Cantó muchos papeles en La Scala, todos con gran éxito. Tal vez su más destacable papel protagonista en esta época fue Rosina, de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. También se atrevió con un repertorio más arriesgado, como la Zerlina del "Fra Diavolo" de Auber, la Reina de Shemakhan de "El gallo de oro", de Rimsky-Korsakov o el papel principal de "The Nightingale", de Stravinsky. En La Scala interpretó a Aminta en las primeras representaciones en Italia del "Die schweigsame Frau", de Richard Strauss, a Volkhova en "Sadko", de Rimsky-Korsakov y a Egloge en el estreno mundial de "Nerón", de Mascagni, el 16 de enero de 1935 (estreno en el que acaparó todos los reseñas, tal fue su éxito). Continuó apareciendo en La Scala hasta 1955. Aquí tenemos un fragmento del estreno de "Nerón", de Mascagni:


Desgraciadamente, a Margherita Carosio se la recuerda hoy más como aquella cantante cuya indisposición, en enero de 1949, llevó a María Callas a tener que aprenderse en cinco días el papel principal, Elvira, de "I puritani", de Bellini, mientras estaba interpretando a Brünnhilde en "Die Walküre", de Wagner, en el Teatro La Fenice de Venecia. Esta hazaña causó sensación e hizo historia operística. También hizo que el público se diera cuenta que el bel canto podía ser interpretado por voces más "oscuras" que podían igualmente realizar las "florituras" de este tipo de canto y, en última instancia, dio lugar a un "resurgimiento del bel canto", que duró varias décadas. Este "resurgimiento" tuvo como consecuencia que voces como la de Margherita Carosio cayeran en el olvido, aunque la expresividad suave, la tierna elegancia y el encanto de su voz pueden (y deben) apreciarse en cualquier época. Aunque ensombrecida por la Callas, la Carosio merece también, en mi opinión, un lugar de honor en la historia de la ópera.

Más tarde, destacó en papeles más líricos, como los de Mimí y Violetta; la pureza de su tono y la capacidad para transmitir una convincente vulnerabilidad, eran muy apropiadas para este tipo de personajes. En 1954 regresó a La Scala para el estreno de "Amelia al ballo", de Gian Carlo Menotti, que también grabó.

Tuvo una breve carrera en el cine italiano, e incluso recibió una oferta de MGM para ir a Hollywood, oferta que rechazó debido a sus muchos compromisos. Se retiró del escenario operístico en 1959 y, durante los cuarenta años siguientes ejerció de periodista y crítico de música en su ciudad natal, donde murió, el 10 de enero de 2005. Vaya desde aquí, mi profunda admiración.

Dedico este artículo a una querida amiga mía que hoy cumple años. Muchas felicidades.

(Fuentes: wikipedia, flickr.com y www.youtube.com).

miércoles, 25 de mayo de 2011

LOS COMPOSITORES: GIACOMO PUCCINI

Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Maria Puccini nació en la localidad toscana de Lucca, el 22 de diciembre de 1858. Se le considera uno de los más grandes compositores de ópera de fines del siglo XIX y principios del XX y el sucesor de Verdi. ¿Mejor uno que otro? todo depende, como siempre, del gusto de cada cual.

Estatua de Giacomo Puccini en Lucca.
Fuente: flickr.com.
Primera etapa
Descendiente de una larga familia de músicos, Giacomo dio al apellido Puccini una enorme fama en todo el mundo, algo que quizá ninguno de sus antepasados habría podido siquiera imaginar. Perdió a su padre, que era organista de cierto relieve, a la edad de seis años, y la plaza que su progenitor ocupaba en la catedral de Lucca le fue reservada en un principio.

Los inicios del compositor en su ciudad natal no fueron precisamente prometedores. Su tío, Fortunato Magi, con quien Puccini estudiaba, le consideraba un alumno no particularmente dotado y, sobre todo, indisciplinado; en efecto, era poco estudioso, hábil en disimular sus faltas (en una ocasión vendió algunos tubos del órgano de la iglesia en la que aprendía el oficio de músico, y conectó los restantes para que no se echaran en falta, aunque el organista suplente descubrió el robo) y fumador incorregible, dio más de un quebradero de cabeza a su madre. La leyenda dice que la decisión de dedicarse al teatro musical le vino después de asistir en 1876 a una representación de "Aída", de Verdi, en Pisa, a donde había llegado a lomo de una mula; llegase a pie o a lomos de un animal, la cuestión es que "Aída" despertó en Puccini un ardiente deseo de ampliar sus conocimientos y no ceñirse estrictamente a lo necesario para ser un músico al servicio de la catedral local.

Su madre logró que Margarita de Saboya, reina de Italia, le concediese una beca y pudo, sin bien de forma precaria, vivir en Milán, en cuyo conservatorio ingresó en 1880 y donde estudió con Antonio Bazzini, Amilcare Ponchielli y Arrigo Boito. En ese mismo año compuso la que popularmente se conoce como "Misa de Gloria", obra en la que se anticipa ya la intensa emoción y la gran capacidad dramática que más tarde liberaría en escena.

Al terminar los estudios, realizó un trabajo de fin de carrera, consistente en la pequeña ópera en un acto "Le Villi", con libreto de Ferdinando Fontana. Con esta obra participó en el concurso para realizar una ópera en un acto que, recordemos, la editora musical Sanzogno había organizado en su afán de conquistar una posición sobresaliente en el panorama operístico respecto de su competidora, Ricordi. Aunque no ganó el concurso (posiblemente porque remitió una copia de la obra terriblemente mal caligrafiada), Arrigo Boito llamó la atención del editor Ricordi sobre los valores de la ópera y de Puccini; y así, "Le Villi" se pudo estrenar en el Teatro dal Verme de Milán, el 31 de mayo de 1884. Escuchemos un fragmento: "Torna ai felici di"; canta: Plácido Domingo; fuente: www.epdlp.com.

Ricordi tomó bajo su protección a Puccini, y le contrató para su editorial. Pero el compositor, que no tenía la menor agilidad en la creación de sus ideas, tardó cinco años en terminar "Edgar", su segunda ópera, que llegó a la escena en abril de 1889, en La Scala de Milán, sin éxito alguno. Sí triunfó, no obstante, en Lucca. El 19 de marzo de 1892 se representó en el Teatro Real de Madrid, con la asistencia del propio Puccini; la obra tuvo una buena acogida si bien (según las críticas de la época), debido a los intérpretes más que a la obra en sí. 

En cuanto a su vida privada, Puccini estaba enamorado de Elvira Bonturi, una mujer casada, mayor que él. Elvira abandonó a su marido y se fue a vivir a Milán con Puccini, quien ya no pudo acercarse a Lucca, donde su conducta fue muy censurada. Elvira aportó a la pareja a su hija, Fosca, y en 1886 nació Antonio, llamado Tonio, el único hijo del compositor. Por aquel entonces no existía el divorcio, así que no pudieron legalizar su situación hasta 1904, tras la muerte del marido de Elvira.

Puccini en Torre del Lago
Desde 1891 en adelante, Puccini pasa la mayor parte de su tiempo en Torre del Lago, una pequeña localidad a unos 20 kilómetros de Lucca. Al principio vivía en una casa alquilada, pero en 1900 compró un terreno y construyó una casa al borde del lago; vivió en ella hasta 1921, cuando la contaminación del agua por los trabajos de extracción de turba le obligaron a trasladarse a Viareggio, un poco más al norte.

Fuente: flickr.com.
El éxito: las colaboraciones con Luigi Illica y Giuseppe Giacosa
El libreto de la tercera ópera de Puccini, "Manon Lescaut", constituyó el inicio de su colaboración con Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, que escribirían también los libretos de sus tres óperas siguientes. "Manon Lescaut" está basada en la novela "La historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut", del Abate Prévost, novela que también había servido de inspiración para la ópera "Manon", de Jules Massenet. "Manon Lescaut" fue el primer gran éxito de Puccini, y quizá el mayor de su carrera; se estrenó el 1 de febrero de 1893 en el Teatro Regio de Turín (y no en Milán porque el editor Ricordi no se fiaba del talante agresivo de la crítica milanesa, que podía haber "destrozado" a su pupilo). Este es un fragmento: "In quelle trine morbide"; canta: María Zamboni; fuente: www.liberliber.it.

En cuanto a "La Bohème" (1896), aunque es quizá la ópera más famosa de Puccini, la diosa Fortuna (caprichosa ella) hizo que en su estreno en Turín (de nuevo en Turín, sí por temor a la crítica de Milán), que dirigió Arturo Toscanini, no fuese bien recibida por el público. He aquí un "pegadizo" fragmento: "Vals de Musetta"; canta: Anna Moffo; fuente: www.epdlp.com.

La siguiente ópera, "Tosca" (1900), representa la incursión de Puccini en el melodrama histórico. El libreto, como ya sabemos, está basado en la obra de teatro "La Tosca", de Victorien Sardou. En cuanto a la composición, Puccini se interesó mucho en los detalles que pudieran concederle autenticidad (era muy perfeccionista); por poner un ejemplo, viajó a Roma para estudiar personalmente el sonido de la campana de San Pedro desde el castillo de Sant'Angelo. Como curiosidad, cabe decir que a María Callas no le gustaban las óperas Puccini, a pesar de lo cual, y dejando aparte que a uno le guste o no María Callas, no se puede negar que lo interpretaba con una entrega absoluta, con una tremenda pasión. Verla actuar en directo no creo que dejase indiferente a nadie. Veámosla en un fragmento de "Tosca":



"Madama Butterfly" (1904) que se basa, como ya sabemos también, en un drama de David Belasco, es la primera ópera exótica de Puccini. Llevado de nuevo por su escrupuloso perfeccionismo, para la composición de esta ópera Puccini estudió, además de música original japonesa, libros sobre las costumbres, ritos y arquitectura del país. Pero otra vez los caprichos del destino hicieron que el estreno de esta ópera en La Scala de Milán fuese un solemne fiasco. Sin embargo, después de algunas modificaciones, esta ópera obtuvo un pleno éxito que dura hasta hoy. Escuchemos un conocidísimo fragmento: "Un bel di vedremo"; canta: Toti dal Monte; fuente: www.epdlp.com.

La colaboración con Illica y Giacosa fue la más productiva de la carrera artística de Puccini. Luigi Illica, dramaturgo y periodista, se encargaba de esbozar el fondo y definir la trama poco a poco. A Giuseppe Giacosa, autor de comedias de éxito y profesor de literatura, le tocaba poner en verso el texto, manteniendo tanto los aspectos literarios como los musicales, tarea que realizaba con gran paciencia y sensibilidad poética. La última palabra la tenía siempre Puccini, al que Giulio Ricordi apodaba el Dogo, por el predominio que ejercía en el grupo. Ricordi contribuía también a la creación de los libretos, sugiriendo soluciones, de vez en cuando escribiendo versos y, sobre todo, mediando entre los libretistas y el músico en las frecuentes controversias que surgían entre ellos.

La crisis
En 1903 Puccini, apasionado de los automóviles, resulta gravemente herido en un accidente de coche, y debe seguir una larga y penosa convalecencia. Casi no podía moverse, así que su mujer tomó una sirvienta, Doria, para ayudar en el cuidado del enfermo y, cuando Puccini recuperó la movilidad, Doria se quedó en casa como empleada del hogar. Sin embargo años después, a la celosísima Elvira se le metió en la cabeza que entre su marido y Doria había relaciones inconfensables y la echó de casa a pesar de sus protestas de inocencia; luego empezó a atacar en público la conducta (como se supo después, intachable) de su criada, hasta que angustiada por su mala fama (aquella era una población pequeña en los albores del siglo XX), en 1909 la muchacha se suicidó. Un examen forense demostró que había muerto virgen, y que las sospechas de Elvira no tenían ningún fundamento. El compositor hacía meses que había abandonado a su esposa, asqueado por su conducta. El deseo de venganza de la familia de Doria y la evidente fortuna de los Puccii los lanzó a un proceso que Puccini tuvo que asumir, pagando onerosas compensaciones a los familiares para evitar que Elvira fuera a la cárcel. El abismo entre marido y mujer acabó cerrándose, pero el matrimonio no superó ya nunca de todo el incidente.

Entre tanto, en 1906 había muerto Giuseppe Giacosa; a partir de entonces, todas las tentativas de colaboración de Puccini únicamente con Illica naufragaron. En 1912 muere también Giulio Ricordi, el editor al cual Puccini se sentía profundamente ligado y a quien consideraba un segundo padre.

En el aspecto artístico, la pasión por el exotismo (de la cual nació "Madama Butterfly") empujaba cada vez más al artista a afrontar el lenguaje y los estilos de otras tradiciones musicales; nacieron así, en 1910, "La fanciulla del West" (La muchacha del Oeste), un "western" antes de que se acuñara este término y, en 1917, "La rondine" (La golondrina), concebida inicialmente como opereta, interrumpida por el estallido de la II Guerra Mundial y convertida finalmente en un híbrido singular entre este género y la ópera lírica. Escuchemos a Renée Fleming en un fragmento de "La rondine": "Chi'll bel sogno di Doretta"; fuente: www.epdlp.com. A pesar de sus éxitos en esta etapa, la crisis por la que estaba pasando Puccini se manifestó en una gran cantidad de trabajos interrumpidos, incluso en una estado de trabajo avanzado.

El Tríptico
El eclecticismo de Puccini, junto con su incesante búsqueda de soluciones originales, encontraron pleno apogeo en el llamado "Il Trittico": tres óperas en un acto estrenadas a la vez, en Nueva York, en 1918. Las tres obras presentan características contrastadas: trágica y verista "Il tabarro", elegíaca y lírica "Suor Angelica" y cómica "Gianni Schicchi". De las tres, la última se convierte inmediatamente en popular, mientras que "Il tabarro", inicialmente considerada inferior, ganará con el tiempo el favor en pleno de la crítica. "Suor Angelica", sin embargo, era la preferida del autor. Concebidas para representarse en una sola velada, hoy día cada una de las óperas de "Il trittico" son casi siempre puestas en escena junto con otras óperas de otros compositores. Oigamos un fragmento de "Il tabarro": "Hai ben ragione"; fuente: www.epdlp.com.

Turandot, la ópera inconclusa
Puccini murió el 29 de noviembre de 1924 en Bruselas, a consecuencia de las complicaciones que sobrevinieron durante el tratamiento de un cáncer de garganta para el que había ido a tratarse allí, y del que solamente su hijo conocía la gravedad real. Hay que decir que Puccini era un fumador compulsivo.

Su última ópera, "Turandot", quedó inconclusa; las últimas dos escenas fueron acabadas por Franco Alfano, bajo la supervisión de Arturo Toscanini. La noche del estreno, en La Scala de Milán, el propio Toscanini, que dirigía la orquesta, interrumpió la interpretación donde el maestro había dejado la composición: cuando muere Liù y el coro canta "Liù, bontà perdona! Liù, docezza, dormi! Oblia! Liù! Poesia!" Toscanini se volvió al público desde el podio dejando la batuta y, con voz queda y emocionada mientras lentamente se bajaba el telón, pronunció las siguientes palabras: "Aquí finaliza la ópera, porque en este lugar murió el Maestro". La versión que completó Alfano se presentó en la segunda noche. En 2001 vio la luz un nuevo final, compuesto por Luciano Berio y basado en el libreto y los esbozos de Puccini. Veamos (y escuchemos) a Plácido Domingo en "Nesun dorma":


Basada en una fábula teatral de Carlo Gozzi y representada por primera vez en 1926, "Turandot" es la única ópera pucciniana de ambientación fantástica, cuya acción (como se puede leer en la partitura) se desarrolla "en el tiempo de las fábulas". El exotismo se convierte aquí en la propia forma del drama: la China conforma una suerte de reino de los sueños, con apariciones, fantasmas, voces y sonidos provenientes de la "otra" dimensión. Puccini se entusiasmó rápidamente con el tema y con el personaje de la princesa Turandot, altiva y sanguinaria, pero tuvo dudas en el momento de componer la música del insólito "final feliz", sobre el cual trabajó un año entero sin conseguir acabarlo.

Para terminar, escuchemos tres fragmentos de esta maravilla que es "Turandot":

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, "Ópera", de András Batta, wikipedia, www.opera2001.net, www.epdlp.com y http://www.youtube.com/).

martes, 24 de mayo de 2011

VOCES PARA LA HISTORIA: EL MAESTRO ALFREDO KRAUS

Rindo hoy mi particular homenaje al que, para mí ha sido, es y será el mejor tenor de todos los tiempos: Alfredo Kraus. Ésa es sólo, por supuesto, mi modesta opinión. Ya he hablado, en la entrada con la que inauguré este blog, de cómo descubrí la ópera. Pues bien, esa misma emoción que describí entonces, la siento cada vez que escucho a Alfredo Kraus.

Por poner un ejemplo, cada vez que le escucho cantar "Una furtiva lagrima" de "L'elixir d'amore", automáticamente me empieza a entrar una congoja tan grande... que las lágrimas se me caen solas, sin poderlo remediar; me "toca la fibra sensible". Al principio, como ya comenté, no conocía ni el tema de que trata "L'elixir d'amore" ni la letra de "Una furtiva lagrima" y pensaba que era una tragedia, un drama terrible; pero aún ahora que ya sé de qué va, que ya sé que lo que está cantando Nemorino no es nada triste, sino todo lo contrario, porque es la alegría que siente al darse cuenta de que Adina parece ser que, después de todo, le quiere... aún ahora, cuando escucho a Kraus cantando esta melodía, la emoción me llena y se me desborda en lágrimas...

Para mí Kraus es la serenidad, la elegancia, el canto dulce y sin aspavientos (al contrario que tantos otros), la modulación precisa, la inteligencia para adaptar su repertorio a las cualidades vocales de su voz. Aunque, musicalmente hablando, no sé expresarme en términos "técnicos", y aunque las comparaciones sean odiosas, basta escuchar a Kraus en "Werther" cuando canta: "...Pourquoi me revéille...eeeeeeer!" y darnos cuenta de que "sube" (y de qué manera) en una sola respiración, sin cambiar de vocal. En cambio, más de uno (y más de dos), para "llegar", hacen: "...Pourquoi me revéille... (paran y, para lucirse, cogen aire, cambian de vocal y por fin sueltan el "chorro":) aaaaaaar!". En fin.

Y ahora, en un tono un poco más "enciclopédico", veamos una breve biografía de este gran artista.

Alfredo Kraus.
Alfredo Kraus Trujillo nació en Las Palmas de Gran Canaria, el 24 de noviembre de 1927, hijo de madre española y padre austríaco. Mas bién para complacer a su padre, que le insistía en que tuviese alguna titulación, se graduó en ingeniería industrial por la Escuela Técnica de Las Palmas en 1950, aunque ya había empezado a cultivar su verdadera vocación con lecciones de piano a los cuatro años de edad. A los ocho, formaba parte del coro infantil de colegio. Su formación, además de solfeo y piano, incluyó varios idiomas. Estudió canto con la señora Markoff en Barcelona, y más tarde con el maestro Andrés en Valencia. Finalmente fue a Milán, donde conoció accidentalmente a la que fuera gran cantante lírica Mercedes Llopart, con quien finalizó sus estudios.

Él mismo comentó más de una vez que había debutado quizás un poco tardíamente (respecto a otros cantantes), con veintinueve años, y que lo hizo después de un año tan sólo de preparación más específicamente orientada al canto; pero también él mismo decía que, si se sentía suficientemente preparado, ¿por qué no?. Su primer papel a nivel internacional fue el de duque de Mantua en "Rigoletto", de Verdi, en el Teatro Real de El Cairo, en 1956; después, encarnó a Mario Cavaradossi en “Tosca”, de Puccini, papel que no volvería a interpretar porque consideraba que sus cualidades vocales no se ajustaban a las que requería el personaje. Juzgad vosotros mismos:

 
Alfredo Kraus canta "E lucevan le stelle",
de Tosca, de Puccini.

El 27 de marzo de 1958 se presenta junto a María Callas en el Teatro Nacional de San Carlo, de Lisboa, en una legendaria producción de “La traviata” de Verdi, cuya retransmisión por radio fue grabada, y de la que se conservan (si bien por pura casualidad) algunos fragmentos en vídeo (que ya hemos visto en una entrada anterior). Escuchémosle en un pasaje de "La traviata": "Lunge da lei".

Ese mismo año, 1958, protagoniza la película "Gayarre", sobre la vida del famoso tenor navarro. A la película en sí se le pueden poner muchas pegas (como detalle "curioso", en la escena final, uno de los personajes, dependiendo del plano que se muestre, en un momento tiene el pelo canoso y en el instante siguiente ya no lo tiene... y luego le vuelven de nuevo las canas... y se le vuelven a quitar... no digo más para quien no haya visto la película), pero solamente la escena que recrea la última romanza que cantó Gayarre, aquel precioso: "Je crois entendre encore..." de "Les pêcheurs de perles", de Bizet, y ver cómo se le quiebra la voz... Sólo ver y escuchar esa escena merece la pena. Seguro que esa fue la única vez que le salió un "gallo", y eso porque lo exigía el guión.

Continuando con su biografía, también en 1958 se presenta en el Liceo de Barcelona con "Rigoletto", de Verdi, y "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, junto a Gianna D'Angelo, con quien volvió a cantar "Il barbiere di Siviglia", de Rossini, en el mismo teatro, en 1960. Al igual que ocurriera con el Mario Cavaradossi de "Tosca" de Puccini, también sacó de su repertorio, y por los mismos motivos, al conde Almaviva de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. Menos mal que llegó a grabarlo: "Ecco ridente in cielo".

Debutó en el Convent Garden de Londres con "Lucia di Lamermoor", de Donizetti (1959) y en La Scala de Milán como Elvino, en "La sonnambula", de Bellini, en febrero de 1960. En esta década fue reforzando su prestigio con grandes actuaciones: en 1962 grabó un Ferrando de "Così fan tutte", de Mozart, junto a E. Schwarzkopf y en 1964 se presentó con "Fausto", de Gounod, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

En el Liceo barcelonés cantó "Les pêcheurs de perles", de Bizet (1965). En 1966 debutó en el viejo Metropolitan de Nueva York como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Mozart. Ese mismo año cantó "I puritani", de Bellini, en San Francisco, junto a Joan Sutherland; en el Teatro Colón de Buenos Aires cantó "La favorita", de Donizetti, en 1967 y en 1968 debutó con cuatro papeles distintos en el lapso de un mes en la Ópera de Viena: el duque de Mantua ("Rigoletto", de Verdi), Alfredo ("La traviata", de Verdi), Don Ottavio ("Don Giovanni", de Mozart) y Fausto (en la ópera del mismo nombre de Gounod). Escuchemos un fragmento de "La traviata" en las voces de Alfredo Kraus y Renata Scotto: "Brindis".

Igualmente en 1968 causó un gran impacto como Ernesto en un "Don Pasquale", de Donizetti, dirigido por Sarah Caldwell (hoy en CD) y en 1979 grabó "I puritani", de Bellini, con Montserrat Caballé. En su repertorio figuraban óperas que le distinguieron por todo el mundo, como "Lucia di Lamermoor", "Linda di Chamounix" y "Lucrezia Borgia" (Convent Garden, 1980; Liceo, 1989; París, 1989, todas de Donizetti y todas con Joan Sutherland), en incluso "La fille du régiment", de Bizet, con más de cincuenta años, en 1984 (Gran Teatro del Liceo) y en 1985 (Teatro de la Zarzuela de Madrid). Éste es un fragmento de "Rigoletto", en una representación de 1989:

 Alfredo Kraus canta "La donna è mobile",
de "Rigoletto", en una representación
de 1989 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Siendo maravillosa esta grabación de "Rigoletto" en el Teatro de la Zarzuela, no lo es menos el "Rigoletto" de Parma con Leo Nucci. La presencia de Kraus en el escenario es "electrizante". Y en las dos grabaciones se puede observar lo mismo: al llegar a "La donna è mobile" el público aplaude, aplaude y aplaude... hasta que uno cree que, inevitablemente, Kraus tendrá que hacer un "bis"...

A pesar de todo y sin lugar a dudas, su personaje más conocido, aquel por el que se le recuerda más especialmente es el atribulado Werther, de la ópera del mismo nombre de Massenet. La grabación que hizo de esta ópera en 1979 para EMI, con Tatiana Troyanos es un disco de referencia, de audición obligada para todos los amantes de Kraus. Cerca de cumplir sesenta años, estudió "La jolie fille de Perth", de Bizet, que grabó en disco (1985) con June Anderson. Mas tardé, también con ella, grabó "La muette di Portici", de Auber(1987). Aquí le tenemos en un "Werther" de 1982:

Alfredo Kraus canta "Pourquoi me réveiller?"
de "Werther", de Massenet,
en una representación de 1982
en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Kraus fue asimismo un destacado intérprete de zarzuela, con grandes éxitos como “La tabernera del puerto”, de Sorozábal, “Doña Francisquita”, de Vives. Inolvidable aquella “Francisquita” que hizo junto a Ana María Olaria en 1956, en la reinauguración del Teatro de la Zarzuela. Veamos y escuchémosle en un fragmento de otra "Francisquita", esta vez junto a Marta Senn (Aurora) en 1996 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid:

Dúo de Aurora y Fernando,
de "Doña Francisquita".

Famoso por su seriedad como intérprete, por sus excelentes clases (fue maestro de jóvenes intérpretes como el tenor venezolano Aquiles Machado, el tenor italiano Giuseppe Filanotti y el tenor griego Mario Franguolis), y concentrado en su técnica y en el repertorio adecuado a su voz, alcanzó los setenta años de edad en buena forma vocal (¡a ver cuántos tenores pueden decir lo mismo!), y en la "Luccia di Lamermoor", de Donizetti, de la Deutsche Oper de Berlín, en 1998, recibió ¡quince minutos de aplausos! como Edgardo. Ese verano cantó en el Festival de Peralada, y poco después actuó en el Teatro Real de Madrid, pero la muerte de su esposa y un quebranto de salud acabó con su carrera. Su última grabación fue "Marina", de Emilio Arrieta, con María Bayo (1997); escuchemos un fragmento: "Ya estamos a bordo"; cantan: Alfredo Kraus y María Bayo.

Recibió el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 1985, y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1991. La crítica internacional y el público más entendido y exigente han considerado a Alfredo Kraus como uno de los mejores tenores líricos del mundo y el más grande belcantista de su generación. Como honor inédito en la historia de un artista vivo, el auditorio de su ciudad natal se llamó Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria. Tras la muerte de su esposa, de su querida Rosa, en 1997, ya no volvió a ser el mismo; y tan sólo dos años después que ella, falleció en Madrid, el 10 de septiembre de 1999.

Podéis encontrar mucha más información en un fantástico blog titulado: Alfredo Kraus "El Tenor", cuya dirección es: http://alfredokraus.espacioblog.com/.

(Fuentes: wikipedia, "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, flickr.com,  www.epdlp.com y www.youtube.com).

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