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| Circo. Fuente: flickr.com. |
Antes de que comience la historia como tal, el personaje que luego será Tonio, sale a escena y se presenta como "El Prólogo": "Prologo" canta: Carlo Tagliabue; fuente: www.liberliber.it. Se dirige al público y nos dice que, a continuación, vamos a ver cómo se aman los seres humanos, vamos a contemplar los tristes frutos del odio, los estremecimientos del amor, gritos de rabia, risa cínica... "¡Empecemos!".
Un grupo de payasos ambulantes llega a un pueblecito italiano, el día de la festividad de la Virgen de agosto. La compañía, dirigida por Canio, está formada también por su esposa, Nedda, el jorobado Tonio y Beppe. La gente recibe con entusiasmo a los payasos, y éstos anuncian al pueblo que ea misma noche, a las once, habrá un gran espectáculo al que nadie debe faltar ("Son qua!"; fuente: www.liberliber.it.)
Cuando Nedda baja del carromato, Tonio trata de ayudarla, pero Canio le aparta de un golpe. Los aldeanos ríen. Un aldeano invita a Canio a tomar una copa en la taberna; Canio le pregunta a Tonio si se une al convite, pero éste dice que se adelante, que él tiene cosas que hacer. Otro de los aldeanos le sugiere entonces a Canio (aunque sin mala intención) que quizá Tonio lo que quiere es quedarse a solas con Nedda. Afloran entonces los terribles celos de Canio, que advierte muy seriamente a todos los presentes que no es sensato gastarle a él esas bromas, porque una cosa es el teatro y otra la vida real: "Un tal gioco..." canta: Carlo Bergonzi; fuente: www.liberliber.it. Si él, sobre el escenario, se encontrase a Colombina (su mujer, Nedda) con otro en su habitación, se limitaría a pronunciar un cómico sermón, y recibiría, además, una tanda de bastonazos de su mujer y del amante mientras el público ríe y aplaude. Pero si esto mismo sucediese en la vida real (dice, muy amenazador), las cosas acabarían de forma muy distinta...
A solas, Nedda se muestra preocupada por la actitud de Canio pues, a escondidas, ella y Silvio se aman ("Qual fiamma avea..." canta: Carla Gavazzi; fuente: www.liberliber.it.). Trata, sin embargo, de apartar en seguida sus temores y canta: "Stridon lassù..." canta: Carla Gavazzi; fuente: www.liberliber.it. No sabe que Tonio está escondido, escuchándola. De repente, Tonio aparece y, aprovechando que están los dos solos, trata torpemente de declararle su amor. Ella le desprecia, se mofa de él. Cuando Tonio trata de agarrarla, ella se zafa de su abrazo, coge un cuchillo y le amenaza. Él, rabioso, sale de escena advirtiéndole: "¡Me las pagarás, bribona!".
Al poco, llega Silvio. "¡Qué imprudencia! ¡A estas horas!" (aún es de día), le dice Nedda. Pero Silvio sabe que no hay riesgo, porque ha visto cómo Canio y Beppe se iban a la taberna. En una escena muy romántica, Silvio le pide a Nedda que huya con él; ella duda porque tiene un miedo atroz a Canio pero, por fin, se decide y le promete a Silvio que, esa misma noche, después de la representación, huirá con él.
Escondido, Tonio presencia la escena; ésta es la ocasión de vengarse de Nedda así que, sin perder un segundo, corre a buscar a Canio, que llega a tiempo para ver que su mujer está con otro, aunque no alcanza a verle la cara porque Silvio huye rápidamente. Canio corre tras él como una exhalación, pero no logra alcanzarle. Vuelve a donde está su mujer y, sacando un cuchillo, le grita: "¡Antes de manchar este puñal con tu fétida sangre, me dirás el nombre de tu amante!". Ella, desafiante, exclama que no se lo dirá jamás. Empieza a llegar gente. Canio va a abalanzarse sobre Nedda, pero Beppe se interpone; trata de calmar a Canio y aparta a Nedda: "¡Está llegando la gente; la función tiene que empezar!", dice. Canio, destrozado, se dispone a prepararse para el espectáculo... La función debe comenzar; la gente paga y quiere reír: "¡Ponte el traje y blanquéate la cara...!": "Vesti la giubba..." canta: Carlo Bergonzi; fuente: www.liberliber.it.
El precioso intermedio musical nos prepara para la obra que la compañía de payasos va a representar: "Intermezzo"; fuente: www.liberliber.it. Entre el público que va llegando se encuentra Silvio, que recuerda a Nedda que la esperará después de la función. ¡Comienza el espectáculo! Colombina (Nedda), se encuentra en una salita esperando a Arlequín (Beppe). Con picardía, le dice al público que su marido, Payaso (Canio), no volverá hasta bien entrada la noche. Aparece Tadeo (Tonio) que, al igual que anteriormente en la vida real, trata de declararle su amor a Colombina. Y, también como en la vida real, ella se burla de él.
Se escuchan unos acordes: es Arlequín (Beppe) que, al pie del balcón de su amada Colombina, canta acompañándose de una mandolina: "O Colombina..." canta: Salvatore di Tommaso; fuente: www.liberliber.it. Al terminar su canción trepa por el balcón, y lso dos amantes se encuentran. De pronto, irrumpe en escena Tadeo, cómicamente aterrorizado, para advertirles de que llega Payaso. Los tres se echan extravagantemente a temblar. Arlequín y Tadeo se esconden.
Payaso, tratando de hacer de tripas corazón, entre en la habitación donde ahora está Colombina. Su personaje se supone que está borracho. Hay una mesita preparada con cubiertos para dos: "Creía que estabas sola..." le dice Payaso a Colombina, mientras se tambalea. El diálogo entre los dos prosigue según el guión hasta que, gradualmente, la furia, la rabia, los celos, se revuelven dentro de Payaso que, ciego de una ira tremendamente elocuente que conmueve al público ("¡Parece de verdad!, ¡se me saltan las lágrimas!" dicen), le exige a Colombina que le diga el nombre de su amante. Ella, que empieza temer que Canio estalle, trata de reconducir la situación hacia la obra que están representando. Pero Canio, que ya se ha salido completamente del personaje, saca el cuchillo y le grita, ahora sí sin duda que a Nedda: "¿Aún no has comprendido que te estás jugando la vida?". Pero Nedda no se acobarda. Le dice: "¡Podré se indigna, pero no soy una cobarde! ¡jamás te diré su nombre!". Entonces Canio, abalanzándose sobre ella, cuchillo en mano, grita: "¡Cuando estés a punto de morir, lo dirás!". Nedda pide auxilio: "¡Socorro, Silvio!". Silvio, que se había estado conteniendo a duras penas al ver cómo se estaba poniendo la situación, sale de entre el público dispuesto a socorrer a Nedda, pero ya es tarde. Con el mismo cuchillo ocn el que ha matado a su esposa, Canio da muerte también a Silvio. Llorando sobre el cuerpo inerte de Nedda, Canio exclama: "¡La comedia ha terminado!".
Enlace al libreto completo: "I Pagliacci", de Leoncavallo; fuente: www.kareol.es.
Enlace al libreto completo: "I Pagliacci", de Leoncavallo; fuente: www.kareol.es.







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