El "Entreacto" (la melodía de esta semana) nos describe sin palabras a Micaela, una muchacha dulce, candorosa, que casi no ha visto mundo. Ésta es, en mi opinión, la pieza musical más dulce de toda la obra. Representa la inocencia de Micaela, la bondad... en un mundo del que ya ha recibido una bofetada en plena cara.
Acto III
En las montañas, la relación entre Carmen y don José se deteriora; él pretende dominarla y Carmen se está cansando de él por momentos. Mercedes y Frasquita echan las cartas para saber si les espera la buena fortuna; Carmen las echa también, pero la respuesta es siempre ¡la muerte!. De nuevo, funestos presagios, esta vez mucho más claros: "Mêlons! Coupons!"; cantan: Risë Stevens, Paula Lechner y Margaret Roggiero. Veamos en esta escena a Anna Caterina Antonacci (Carmen), Elena Xanthoudakis (Frasquita) y Viktoria Vizin (Mercedes):
Se ponen en marcha los contrabandistas para pasar la mercancía. Entre tanto, Micaela se ha hecho conducir hasta la guarida de los contrabandistas, muerta de miedo, para recuperar a don José. Canta: "Je dis que rien ne m'épouvante"; canta: Licia Albanese. Cuando escucha pasos, se esconde. Veamos cómo canta Micaela (Katia Ricciarelli) para darse a sí misma valor:
Se presenta Escamillo para ver a Carmen. Don José, que está de guardia, se enzarza en una pelea con él y casi le mata; lo único que consigue es exasperar a Carmen, que se ha enamorado ya del torero. Algunos hombres descubren a Micaela oculta; ésta ha venido a decirle a don José que su madre se está muriendo. Carmen aconseja a don José que se vaya; así lo hace don José, no sin antes advertirle que se volverán a ver.
Entre este acto y el siguiente, de nuevo un: "Entreacto": es la garra de Carmen, su brío, su fuerza salvaje. Es un huracán que arrasa allá donde va. Presentimos que ya está cerca un final muy sombrío.
Acto IV
Es un radiante domingo de Sevilla. Torea Escamillo, que hace su aparición en escena con todas las cuadrillas, en medio de la expectación de todos: "Les voici! Voici le quadrille!". Carmen está allí con Mercedes y Frasquita, que le aconsejan que no asista a la corrida, porque han visto a don José rondando por allí. Escamillo y Carmen confirman su amor: "Si tu m'aimes, Carmen"; canta: Robert Merrill. Entran todos en la plaza salvo Carmen, que es retenida por don José; el infeliz aún le suplica, pero el gesto de menosprecio de Carmen, y sobre todo el hecho de que le devuelva, tirándoselo, el anillo que él le diera una vez, encienden la ira de don José que, loco de rabia, mata a Carmen mientras en la plaza se oye al público aclamando la faena de Escamillo "Où vas-tu? Laisse-moi!"; cantan: Risë Stevens y Jan Peerce. Veamos a Agnes Baltsa y José Carreras en este dúo final:
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"Carmen" se estrenó en la Ópera-Comique de París, un coliseo de nivel mediano. Según parece, fueron recibidos con entusiasmo, en especial por sus melodías pegadizas y por el tema folclórico-romántico ambientado en Sevilla, ciudad que resultaba exótica y atrayente para el público francés. Sin embargo, a medida que avanzaba la representación, la actitud atrevida de Carmen y el trágico tono del argumento provocaron el rechazo del público. El ambiente de la obra fue tildado de anárquico y la protagonista acusada de mujer impúdica. Esto llevó a prohibir las funciones a los menores de edad, en defensa de las buenas costumbres.
"Carmen" no respondía al prototipo de relato romántico y edulcorado, visualmente vistoso y fácil de digerir (no era, ni mucho menos, una ópera cómica "al uso"). El balance final del estreno se puede calificar de fracaso, y con tal sensación murió Bizet. Tras su muerte, su amigo y compositor Ernest Guiraud reemplazó los pasajes hablados originales (característicos de la ópera-cómica) por recitativos. Esta revisión pudo contribuir al éxito de la obra, facilitando su difusión, especialmente en algunos teatros extranjeros en los que no se acostumbraba a alternar diálogo y música en una obra lírica, y a la vez permitió que pudiera representarse en la Ópera de París. Sin embargo, esta adaptación ha sido cuestionada, a menudo, por los musicólogos más puristas. Hoy en día se representan ambas versiones, aunque la original goza de una ligera preferencia.
Sea como sea, no cabe duda de que esta ópera goza de una gran popularidad que en ningún momento ha quedado desmentida. Está considerada como la ópera francesa más representada en todo el mundo. Su éxito puede deberse, en parte, a los diferentes cambios que jalonan el libreto: escenas trágicas que contrastan con otros pasajes más ligeros, a veces cómicos (con personajes como Frasquita, Mercedes, el Dançaire o el Remendado), equilibrados con escenas de algarabía con coros y figurantes, y otras más íntimas en las cuales los solistas pasan a primer plano, etc. Además, la música de Bizet, expresiva, elegante y colorista, su orquestación, sumamente refinada, sus melodías fáciles de memorizar (no es necesario ser un amante de la música clásica o del bel canto para acordarse del tema del preludio, de la Habanera o del tema del Torero) no son ajenas al éxito de esta ópera.
"Carmen" no respondía al prototipo de relato romántico y edulcorado, visualmente vistoso y fácil de digerir (no era, ni mucho menos, una ópera cómica "al uso"). El balance final del estreno se puede calificar de fracaso, y con tal sensación murió Bizet. Tras su muerte, su amigo y compositor Ernest Guiraud reemplazó los pasajes hablados originales (característicos de la ópera-cómica) por recitativos. Esta revisión pudo contribuir al éxito de la obra, facilitando su difusión, especialmente en algunos teatros extranjeros en los que no se acostumbraba a alternar diálogo y música en una obra lírica, y a la vez permitió que pudiera representarse en la Ópera de París. Sin embargo, esta adaptación ha sido cuestionada, a menudo, por los musicólogos más puristas. Hoy en día se representan ambas versiones, aunque la original goza de una ligera preferencia.
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| "Habanera". |
Sea como sea, no cabe duda de que esta ópera goza de una gran popularidad que en ningún momento ha quedado desmentida. Está considerada como la ópera francesa más representada en todo el mundo. Su éxito puede deberse, en parte, a los diferentes cambios que jalonan el libreto: escenas trágicas que contrastan con otros pasajes más ligeros, a veces cómicos (con personajes como Frasquita, Mercedes, el Dançaire o el Remendado), equilibrados con escenas de algarabía con coros y figurantes, y otras más íntimas en las cuales los solistas pasan a primer plano, etc. Además, la música de Bizet, expresiva, elegante y colorista, su orquestación, sumamente refinada, sus melodías fáciles de memorizar (no es necesario ser un amante de la música clásica o del bel canto para acordarse del tema del preludio, de la Habanera o del tema del Torero) no son ajenas al éxito de esta ópera.
Espero, a quienes no hayáis visto la ópera, haberos abierto el "apetito".
(Fuentes: "Ópera", de András Batta, "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier, wikipedia, flickr.com, www.liberliber.it y www.youtube.com).







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