Ésta es la historia de una pasión irremediable, el relato del desventurado amor del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut. La narración original se debe al abate Prévost, quien escribió la "Historia del Caballero Des Grieux y de Manon Lescaut" como parte de los siete volúmenes de sus "Memorias y aventuras de un hombre de calidad retirado del mundo", entre 1728 y 1731.
Cuando Puccini comenzó la composición de su "Manon Lescaut", ya existía una "Manon" de Jules Massenet, que se basaba igualmente en la citada novela del abate Prévost. La apuesta era arriesgada, puesto que la "Manon" de Massenet triunfaba en los escenarios europeos desde 1884. Aunque sus amigos le advirtieron desde el primer momento de la dificultad del empeño, Puccini, con gran convicción, decía: "Massenet sentía a Manon como francés que era, con los polvos de tocador y los minuetos; yo la siento como italiano, víctima de una pasión desesperada." A pesar de todo, Puccini obtuvo con ésta su tercera ópera su primer gran éxito, y su "Manon Lescaut" se ha mantenido en el repertorio con mucha más fuerza que la "Manon" de Massenet.
Portada de "Manon Lescaut". Fuente: flickr.com.
"Manon Lescaut" es una ópera en cuatro actos cuyo libreto fue escrito por varias personas: Ruggero Leoncavallo, Domenico Oliva, Marco Praga, Giuseppe Giacosa, Luigi Illica, el propio Puccini e incluso el editor Giulio Ricordi. Se estrenó en el Teatro Regio de Turín, el 1 de febrero de 1893. En España, se representó por primera vez en el Teatro Real de Madrid el 4 de noviembre de 1893.
Personajes
Manon Lescaut, muchacha ambiciosa y despreocupada (soprano).
Caballero Renato Des Grieux, joven sin recursos, enamorado de Manon (tenor).
Lescaut, hermano de Manon (barítono).
Geronte di Ravoir, recaudador de impuestos galante, pero viejo (bajo).
Edmondo, estudiante, amigo de Des Grieux (tenor).
Un músico, cantante pirncipal de un pequeño madrigal ofrecido por Geronte a Manon (mezzosoprano).
Hostelero (bajo).
Maestro de danza, al servicio de Geronte (tenor).
Farolero (tenor).
Un sargento (bajo).
Capitán de barco (bajo).
Coro.
Varias figurantes, en la serie de prostitutas del Acto III.
Argumento
Acto I. Una plaza en Amiens.
Estamos en la segunda mitad del siglo XVIII. A la entrada de una posada, soldadesca y estudiantes, entre los que se encuentran Edmondo y Renato Des Grieux, pasan la tarde en inocente flirteo con las mujeres. Llega la diligencia y de ella descienden el rico tesorero real Geronte, el sargento Lescaut y su hermana Manon. Los hombres entran en la casa y Manon espera fuera. Des Grieux se enamora a primera vista de la muchacha, que le cuenta que, por mandato de su padre,está destinada a ingresar en un convento. Por otro lado, Lescaut ha entrado en tratos con el rico y viejo recaudador de impuestos Geronte di Ravoir y le ha "vendido" prácticamente a su hermana. Des Grieux, enterado por Edmondo de que Geronte planea llevarse con él a Manon, convence a la muchacha de que huyan los dos juntos a París, en el propio coche de caballos que el recaudador de impuestos tenía preparado. Al conocerse la fuga de Manon y Des Grieux, Lescaut tranquiliza a Geronte: conoce el gusto por el lujo de su hermana y sabe que no durará mucho con Des Grieux, un pobre estudiante que no tiene dinero.
Acto II. Palacio de Geronte. París.
Encontramos a Manon instalada como amante en casa de Geronte. Tiene cuanto quiere pero, en medio de tanto lujo, se aburre y añora al pobre Des Grieux, al que abandonó por la vida lujosa que ahora detesta. Llega Lescaut, que ha logrado hacerse amigo de Des Grieux a la vez que disfruta de la protección de Geronte; le cuenta a Manon que Des Grieux, desolado por su abandono e ignorando dónde se encuentra ella, se ha hecho jugador, con el único objetivo de conseguir la riqueza suficiente para darle la vida de lujo que la muchacha desea. Es entonces cuando Manon canta la que he escogido como melodía de esta semana: "In quelle trine morbide"; canta: María Zamboni.
Entre tanto, llega Geronte con un grupo de amigos ante los que el anciano alardea del lujo en el que vive, y de detalles como las joyas de la muchacha y sus -relativas- habilidades en el campo de la danza. Luego vuelve a salir con sus amigos, no sin antes recordarle a Manon que en cuanto acabe de arreglarse la esperan para el almuerzo.
Apenas se ha ido Geronte llega Des Grieux. El encuentro es emocionante. Al principio, Des Grieux reprocha a Manon su abandono, trata de resistirse a la pasión que siente (con igual fuerza que antes) por la muchacha pero ella hace uso de sus encantos y, finalmente, ambos se abrazan y se besan apasionadamente. Vuelve Geronte inesperadamente, y les sorprende juntos; reprocha a Manon tal infidelidad después de haber recibido tantas atenciones por su parte. Ella le replica que su apariencia de anciano difícilmente podría inspirar amor, comparada a su joven belleza y a la de Des Grieux. Geronte finge ceder y, con estudiada y aparente amabilidad, se retira. Des Grieux se da cuenta inmediatamente del peligro que ambos corren y quiere huir con Manon, pero ella no quiere renunciar a sus joyas y pretender reunirlas todas antes de huir. Llega Lescaut fuera de sí: un tropel de policías viene a por Manon. En el momento en que Des Grieux y Manon se disponen, por fin, a huir, llegan los agentes y detienen a Manon, que ha sido acusada por Geronte de prostitución. Lescaut impide que Des Grieux se signifique intentando defender a Manon, diciéndole que sólo podrá salvarla más tarde si permanece libre.
Acto III. Una plaza en el puerto de El Havre.
Un poderoso Intermezzo orquestal nos introduce en el núcleo del drama. Estamos frente a la cárcel en la que está presa Manon. Un centinela vigila la zona. Aún es de noche. Lescaut trata de calmar la impaciencia de Des Grieux; le cuenta que está tratando de comprar a algunos guardias para que puedan huir todos. Manon aparece en la ventana y Des Grieux puede tomarle las manos y darle ánimos explicándole el plan de fuga. Pero, de pronto se oye un disparo: el complot ha fracasado. Lescaut llega corriendo, aparta a Des Grieux del edificio y los dos se confunden entre el gentío, que ya se empieza a reunir ante la inminente salida de las mujeres que han sido sentenciadas a deportación (entre las que se encuentra Manon).
El comandante del barco que habrá de llevar a las condenadas a los Estados Unidos, trata de apresurar la llamada a las mujeres. Un sargento va leyendo los nombres de una lista. Los ciudadanos de El Havre ven con encontradas emociones el desfile de las infelices: algunas afectan descaro y otras ocultan el rostro por vergüenza. Cuando Manon es nombrada, esquiva la fila y se reúne con Des Grieux; el sargento trata de devolverla a su lugar, pero Des Grieux, enloquecido, coloca a Manon detrás de sí y, empuñando un arma, trata de impedir que hagan subir a la muchacha al barco. La multitud se pone de su lado y la situación adquiere un cariz peligroso, pero el comandante impone orden. Des Grieux se da cuenta de la inutilidad de su intento y, abandonando el arma, suplica al comandante que, al menos, le deje embarcar con Manon. Conmovido, el comandante acepta que Des Grieux embarque; Des Grieux y Manon se abrazan gozosos.
Acto IV. Un desierto, cerca de Nueva Orleans.
Des Grieux y Manon, mal vestidos, sin recursos, se encuentran perdidos en una llanura desolada y sin agua. Manon no puede más y, extenuada y muerta de sed, cae el asuelo. Des Grieux va en busca de agua; ella, mientras tanto, exhala un lamento por tener que morir sola, perdida y abandonada. Cuando Des Grieux regresa sin haber encontrado agua ella, pronunciando las últimas palabras de amor, muere en sus brazos.
A mí es la ópera de Puccini que más me gusta. De hecho, un fin de año me fui a Barcelona sólo para verla y ¡mereció la pena! María Guleghina era Manon, y estuvo fantástica; la suya no es una voz especialmente potente (no tiene un "chorro" de voz), pero tampoco le hace falta, porque canta y actúa muy bien. En cuanto al tenor, no recuerdo quién era, pero no estuvo especialmente bien aquel día (de lo contrario, creo que recordaría su nombre). Se trataba de un montaje de Liliana Cavani, el mismo que aparece en una grabación de esta ópera de 1998 en La Scala, con José Cura y la mencionada María Guleghina. Respecto a esta grabación, que me encanta y que tengo desde que salió a la venta, sólo haría una observación: sobre todo en el Primer Acto, a José Cura se le nota un montón cuando mira al Director para que éste le de el "pie", y la verdad es que queda "raro" que esté cortejando a la Guleghina mientras mira al señor Muti. A pesar de todo, creo que es una fantástica versión de esta ópera, sin duda muy recomendable.
"...In quelle trine morbide... nell'alcova dorata v'é un silenzio gelido, mortal, v'è un silenzio, un freddo che m'agghiaccia! Ed io che m'ero avvezza a una carezza voluttuosa, di labbra ardenti e d'infuocate braccia... or ho tutt'altra cosa! O mia dimora umile, tu mi ritorni innanzi gaia, isolata, bianca come un sogno gentile di pace e d'amor!..." | "...¡Tras esas mórbidas cortinas... de la dorada alcoba hay un silencio helado, mortal, un silencio, un frío que me hiela! ¡Y yo que me había acostumbrado a una caricia voluptuosa de ardientes labios y apasionados brazos... tengo ahora todo lo contrario! ¡Oh, mi humilde morada, vuelves a aparecérteme alegre, aislada, blanca como un sueño gentil de paz y de amor!..." |
Entre tanto, llega Geronte con un grupo de amigos ante los que el anciano alardea del lujo en el que vive, y de detalles como las joyas de la muchacha y sus -relativas- habilidades en el campo de la danza. Luego vuelve a salir con sus amigos, no sin antes recordarle a Manon que en cuanto acabe de arreglarse la esperan para el almuerzo.
Apenas se ha ido Geronte llega Des Grieux. El encuentro es emocionante. Al principio, Des Grieux reprocha a Manon su abandono, trata de resistirse a la pasión que siente (con igual fuerza que antes) por la muchacha pero ella hace uso de sus encantos y, finalmente, ambos se abrazan y se besan apasionadamente. Vuelve Geronte inesperadamente, y les sorprende juntos; reprocha a Manon tal infidelidad después de haber recibido tantas atenciones por su parte. Ella le replica que su apariencia de anciano difícilmente podría inspirar amor, comparada a su joven belleza y a la de Des Grieux. Geronte finge ceder y, con estudiada y aparente amabilidad, se retira. Des Grieux se da cuenta inmediatamente del peligro que ambos corren y quiere huir con Manon, pero ella no quiere renunciar a sus joyas y pretender reunirlas todas antes de huir. Llega Lescaut fuera de sí: un tropel de policías viene a por Manon. En el momento en que Des Grieux y Manon se disponen, por fin, a huir, llegan los agentes y detienen a Manon, que ha sido acusada por Geronte de prostitución. Lescaut impide que Des Grieux se signifique intentando defender a Manon, diciéndole que sólo podrá salvarla más tarde si permanece libre.
Acto III. Una plaza en el puerto de El Havre.
Un poderoso Intermezzo orquestal nos introduce en el núcleo del drama. Estamos frente a la cárcel en la que está presa Manon. Un centinela vigila la zona. Aún es de noche. Lescaut trata de calmar la impaciencia de Des Grieux; le cuenta que está tratando de comprar a algunos guardias para que puedan huir todos. Manon aparece en la ventana y Des Grieux puede tomarle las manos y darle ánimos explicándole el plan de fuga. Pero, de pronto se oye un disparo: el complot ha fracasado. Lescaut llega corriendo, aparta a Des Grieux del edificio y los dos se confunden entre el gentío, que ya se empieza a reunir ante la inminente salida de las mujeres que han sido sentenciadas a deportación (entre las que se encuentra Manon).
El comandante del barco que habrá de llevar a las condenadas a los Estados Unidos, trata de apresurar la llamada a las mujeres. Un sargento va leyendo los nombres de una lista. Los ciudadanos de El Havre ven con encontradas emociones el desfile de las infelices: algunas afectan descaro y otras ocultan el rostro por vergüenza. Cuando Manon es nombrada, esquiva la fila y se reúne con Des Grieux; el sargento trata de devolverla a su lugar, pero Des Grieux, enloquecido, coloca a Manon detrás de sí y, empuñando un arma, trata de impedir que hagan subir a la muchacha al barco. La multitud se pone de su lado y la situación adquiere un cariz peligroso, pero el comandante impone orden. Des Grieux se da cuenta de la inutilidad de su intento y, abandonando el arma, suplica al comandante que, al menos, le deje embarcar con Manon. Conmovido, el comandante acepta que Des Grieux embarque; Des Grieux y Manon se abrazan gozosos.
Acto IV. Un desierto, cerca de Nueva Orleans.
Des Grieux y Manon, mal vestidos, sin recursos, se encuentran perdidos en una llanura desolada y sin agua. Manon no puede más y, extenuada y muerta de sed, cae el asuelo. Des Grieux va en busca de agua; ella, mientras tanto, exhala un lamento por tener que morir sola, perdida y abandonada. Cuando Des Grieux regresa sin haber encontrado agua ella, pronunciando las últimas palabras de amor, muere en sus brazos.
A mí es la ópera de Puccini que más me gusta. De hecho, un fin de año me fui a Barcelona sólo para verla y ¡mereció la pena! María Guleghina era Manon, y estuvo fantástica; la suya no es una voz especialmente potente (no tiene un "chorro" de voz), pero tampoco le hace falta, porque canta y actúa muy bien. En cuanto al tenor, no recuerdo quién era, pero no estuvo especialmente bien aquel día (de lo contrario, creo que recordaría su nombre). Se trataba de un montaje de Liliana Cavani, el mismo que aparece en una grabación de esta ópera de 1998 en La Scala, con José Cura y la mencionada María Guleghina. Respecto a esta grabación, que me encanta y que tengo desde que salió a la venta, sólo haría una observación: sobre todo en el Primer Acto, a José Cura se le nota un montón cuando mira al Director para que éste le de el "pie", y la verdad es que queda "raro" que esté cortejando a la Guleghina mientras mira al señor Muti. A pesar de todo, creo que es una fantástica versión de esta ópera, sin duda muy recomendable.
(Fuentes: "Guía universal de la Ópera", de Roger Alier; "Ópera", de András Batta; wikipedia; http://www.kareol.es/, www.epdlp.com y www.liberliber.it).







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