Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

ENDIABLADAMENTE BELLAS (II)





En un oscuro gabinete un hombre, encorvado por el peso de los años, se acoda pensativo sobre una mesa repleta de pergaminos. La llama de una vela, que está a punto de apagarse, rasga apenas la densa oscuridad que lo envuelve todo. Son las horas más altas de la madrugada, en las que acuden al pensamiento los fantasmas que habitan en las regiones de los anhelos insatisfechos y de las esperanzas frustradas. Triste y solitario, el hombre siente que no existe ningún lazo que le una al mundo y, ya que la muerte le rehuye, se dispone a acudir a su encuentro por medio de un brebaje que, a tal fin, ha preparado...

"Fausto", de Charles Gounod (1859)
Si queréis conocer o refrescar el argumento completo y detallado del "Fausto" de Gounod, os invito a que visitéis una serie de entradas de este mismo blog; la primera de ellas podéis encontrarla aquí: "De la maldad y de lo humano: Fausto (1ª parte)".
"Faust" (Fausto) es una grand opera en cinco actos con música de Charles Gounod y libreto en francés de Jules Barbier y Michel Carré; adapta la pieza teatral "Faust et Marguerite" de los dichos Barbier y Carré, que a su vez se inspira levemente en la primera parte del "Fausto" de Goethe. Se estrenó en el Théâtre Lirique de París, el 19 de marzo de 1859.
En la versión operística de Gounod, la historia se desarrolla en Alemania, en el siglo XVI. Fausto, un anciano sabio que ha pasado toda su vida entregado al estudio, en completo retiro, decide, abrumado por el peso de su soledad y de su aislamiento, acabar con su vida. Desesperado, se dispone a ingerir un veneno, pero su mano tiembla; maldiciendo, invoca a Satanás que aparece, de inmediato, ante él. Y hete aquí que nos encontramos, no con el previsible ser con patas de cabra, larga cola, tridente en mano y un par de cuernecillos en la cabeza, sino con todo un gentilhombre, perfectamente acicalado: la espada al costado, la pluma en el sombrero, la escarcela (*) llena y una suntuosa capa sobre los hombros (**).
Mefistófeles asegura que podrá satisfacer cualquier anhelo de Fausto: oro, gloria... pero lo que Fausto desea es un único tesoro que contiene, sin embargo, a todos los demás: la juventud. El diablo se muestra dispuesto a concedérselo... a cambio de su alma. A fin de disipar en Fausto cualquier posible duda, Mefistófeles le muestra la imagen de la encantadora Margarita, que será suya si Fausto se decide a firmar un pacto con él. El pacto entre ambos, en efecto, se firma, y se convierte, esta vez sí, en el punto de partida de la historia.
De modo similar a la versión de Berlioz, el diablo conduce a Fausto en un viaje en el que le mostrará los placeres de la vida. La aparición de Mefistófeles ante el resto de mundo se produce esta vez en medio de una kermés (***): un heterogéneo grupo compuesto por soldados, burgueses, muchachos y muchachas bebe, ríe y canta; entre ellos se encuentra Valentín, soldado hermano de Margarita, que entona una emotiva y nostálgica canción antes de partir al combate. Entra en escena Mefistófeles y atrae sobre sí la atención general por medio de una irreverente canción que enardece las voluntades de los presentes: "Le veau d'or...". De nuevo (¿por qué no?) Ruggero Raimondi (revestido esta vez de un carácter bastante más satánico que el Mefistófeles de Berlioz y su "Canción de la pulga"):

"El becerro de oro permanece erguido;
¡se ensalza su poder
de un extremo del mundo al otro!
¡Para festejar al ídolo infame,
reyes y pueblos mezclados,
al ruido lóbrego de los escudos
bailan una loca danza
alrededor de su pedestal!
¡Y Satanás dirige el baile!"
...
"El becerro de oro vence a los dioses,
¡en su gloria irrisoria...
el monstruo abyecto insulta a los cielos!
¡Contempla, con extraño delirio,
al género humano a sus pies
precipitándose, acero en mano,
en la sangre y en el fango,
donde brilla el ardiente metal!
¡Y Satanás dirige el baile!, dirige el baile..."
Merced a las hábiles maquinaciones de Mefistófeles, Margarita cae en brazos de Fausto que, una vez logra seducirla, la abandona. Ahora es ella la que languidece, triste y solitaria, y lleva como puede la vergüenza que supone, ante el resto del pueblo, haber tenido un hijo siendo soltera. El fiel Siebel, un joven muchacho que está perdidamente enamorado de Margarita, es el único que la consuela. 
Pero Fausto regresa (acompañado, por supuesto de Mefistófeles). De nuevo se encuentra ante la ventana de Margarita, pero el temor y la vergüenza entorpecen su deseo de entrar en la casa. Para forzar que la puerta de la muchacha se abra Mefistófeles, cruelmente provocador, entona una socarrona y despiadada (y sin embargo bellísima) canción que pregona a los cuatro vientos los secretos encuentros de Fausto y Margarita:
 
 "Vos que os hacéis la dormida
¿no escucháis
oh, mi adorada Catalina,
no escucháis
mi voz y mis pasos...?"
¡Así te llama tu galán
y tu corazón le cree!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡No abras la puerta, hermosa mía,
si no es con el anillo en el dedo!
"Catalina, a quien adoro,
¿por qué rechazar
al amante que os implora
un beso tan dulce?..."
¡Así suplica tu galán
y tu corazón le cree!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡No des un beso, adorada mía,
si no es con el anillo en el dedo!
¡Ja, ja, ja, ja!
Valentín, que ha regresado de la guerra, incapaz de soportar el deshonor de su hermana, desafía a Fausto, que le hiere de muerte gracias a la intervención de Mefistófeles. Antes de morir, Valentín maldice a su hermana; perdida por completo la razón, Margarita da muerte a su propio hijo, por lo que es encarcelada y condenada a morir ella también.
Mefistófeles conduce a Fausto hasta un lugar oscuro y aterrador. Es la noche de Walpurgis. A una señal del diablo, aparece un lujoso palacio en el que se celebra un impresionante festín al que asisten las más bellas damas de la antigüedad. Con la embriaguez, Fausto trata de ahogar los remordimientos de su corazón, pero una repentina visión de Margarita en la cárcel, con una señal roja rodeando su cuello (las señal del hacha del verdugo, que muy pronto le separará la cabeza del tronco), le da repentinas fuerzas para acudir a su encuentro y tratar de salvarla.
Margarita, si bien no cabe en sí de gozo al volver ver a Fausto, le rechaza con firmeza, pues ve la siniestra figura de Mefistófeles junto a su amado. Firme, la muchacha invoca la clemencia de Dios; finalmente muere y, mientras un Coro Celestial entona un cántico de salvación, el alma de Margarita asciende a los Cielos.


(*) Especie de bolsa que pendía de la cintura. Estuvo en uso durante los siglos XIV y XV.
(**) Paradigma de apariencia noble que esconde un corazón siniestro. Seguro que a todos se nos ocurre más de un ejemplo de rabiosa actualidad.
(***) Fiesta popular, al aire libre, con bailes, rifas, concursos, etc.


(Fuentes: www.kareol.es, wikipedia, www.youtube.es y www.letramedia.cl)

jueves, 24 de mayo de 2012

NO SÓLO DE ÓPERA VIVE EL MELÓMANO (I)


Si, en conjunto, este blog está dedicado a vosotros, la sección que inauguro hoy, "No sólo de ópera vive el melómano" lo está mucho más especialmente. ¿De qué va a tratar? Me explicaré.


La idea surgió en mi mente a partir de twitter donde, cada día, paso ratos deliciosos con la maravillosa familia de melómanos que he encontrado allí. Pensé que, como merecido homenaje a todos ellos, a todos vosotros, sería interesante abrir una sección en el blog dedicada a las propuestas que unos y otros nos intercambiamos. Ésta sección pretende ser, pues, un cajón de sastre en donde tenga cabida cualquier tipo de surgerencia musical, no sólo operística. Vamos allá:

  • Richard Strauss, "Cuatro últimas canciones".- Las "Cuatro Últimas Canciones" para soprano y orquesta, fueron las últimas obras que compuso Richard Strauss; lo hizo en 1948, cuando contaba ya 84 años de edad. El compositor murió en septiembre del año siguiente, y el estreno de estas últimas composiciones suyas tuvo lugar, como un homenaje póstumo, en el Royal Albert Hall de Londres, el 22 de mayo de 1950, por la soprano Kirsten Flagstad, acompañada por la Orquesta Filarmónica, dirigida por Wilhelm Furtwängler. Escuchemos una de estas maravillas, "Im abendrot" ("A la caída de la tarde") que, originariamente, estaba concebida como una pieza aislada. Interpreta la dulce y elegante Renée Fleming:



  • César Franck, "Panis angelicus".- "Panis angelicus" es uno de los cinco himnos escritos por Santo Tomás de Aquino para el Corpus Christi, como parte de la liturgia completa de la Fiesta; los otros cuatro son "O Salutaris Hostia", "Tantum Ergo", "Adoro te devote" y "Pane lingua". En 1872, César Franck arregló el tema para tenor, órgano, arpa, cello y contrabajo. Escuchémoslo en la voz de Luciano Pavarotti:



  • Maurice Ravel, "Bolero".- Estrenado en la Ópera Garnier de Paris, el 28 de noviembre de ese 1928, fue compuesto para la bailarina y rica mecenas rusa, Ida Rubinstein. Su inmediato éxito y su rápida difusión universal lo convirtieron, no solamente en una de las obras más famosas del compositor, sino también en uno de los exponentes de la música del siglo XX. Escuchemos la lectura que hace Herbert von Karajan, en una grabación de 1985, con la Orquesta Filarmónica de Berlín:


  • Emil von Reznicek, "Donna Diana": "Obertura".- Hoy en día, el músico austriaco Emil Nikolaus von Reznicek es recordado, principalmente, por la "Obertura" a su ópera en tres actos "Donna Diana", compuesta en 1894. Es popular como pieza independiente en conciertos sinfónicos. Escuchémosla:


  • Charles Gounod, "Mireille": "O légère hirondelle".- "Mireille" es una ópera en cinco actos, de Charles Gounod, según un libreto en francés de Michel Carré, que a su vez se basa en el poema "Mireio", de Frédéric Mistral. Se estrenó en el Théâtre Lyrique de París, el 19 de marzo de 1864. Deleitémonos, para terminar la entrada de hoy, con este precioso aria: "O légère hirondelle" en la voz de Renée Doria:


(Fuentes: ¡todos vosotros!)

viernes, 6 de abril de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (X)

Perspectiva de la lámpara
del Teatro La Scala

Veamos hoy con un par de anécdotas en torno al unas veces cómico, otras dramático, en ocasiones desconcertante, no pocas veces ingenioso y siempre emocionante mundo de la lírica. Empecemos con un episodio que, particularmente, me ha hecho llorar de emoción. Se refiere al grandísimo tenor que fue Giacomo Lauri-Volpi.

En enero de 1972, el empresario Joan-Antoni Pàmias celebraba sus 25 años de dedicación al Gran Teatro Liceo de Barcelona. Con tal motivo organizó allí un espléndido recital, que contó con figuras que acudieron expresamente para el acontecimiento. Entre la extensísima lista de participantes (el recital acabó sobre las tres de la madrugada), figuraba el nombre del veterano Giacomo Lauri-Volpi, que por entonces tenía ya ochenta años de edad. A algunos quizá les pareciera cosa de broma, pero lo cierto es que, poco antes de la una de la madrugada, apareció en escena el mítico tenor, y cantó "Nessun dorma" (aria que Puccini había escrito pensando en su voz) de un modo tan rotundo, tan poderoso, con un agudo tan limpio y potente en el "...Vincero!" final que el teatro entero se puso en pie, y arrebatado, le cubrió con una lluvia de aplausos.  El propio tenor, embargado por la emoción, se tambaleó ligeramente al terminar el aria. ¡Quién hubiera podido estar allí para verlo!; al menos, nos queda la grabación que, afortunadamente, se hizo de aquella escena:

¡Grande Giacomo Lauri-Volpi!

Y ahora, una anécdota que cuenta cómo tal vez el "Fausto" de Gounod, y quizás también el propio compositor (dado que fue "Fausto" la ópera que le abrió las puertas del mundo lírico), hubieran permanecido en la sombra para los amantes de la ópera de no ser por el ingenio de un avispado empresario.

Como ya sabemos, el "Fausto" de Gounod se estrenó en el Théâtre Lyrique de Paris el 19 de marzo de 1859. Pocos días antes del estreno, no se habían vendido más que unas pocas sillas para un total de cuatro representaciones. A la vista de tan desolador panorama, el empresario decidió recurrir a una ingeniosa argucia: regaló las entradas restantes para las tres primeras representaciones a gente que vivía fuera de la ciudad, y luego publicó un anuncio en la prensa local en el que se decía que las entradas para las tres primeras representaciones estaban agotadas. Y como la curiosidad es algo innato al ser humano el público, preguntándose a qué se debía tamaño revuelo, agotó las entradas para la cuarta representación, al final de la cual los espectadores enloquecieron, convencidos de que habían asistido a un espectáculo que marcaría historia. Gounod fue llamado a saludar varias veces, y la obra se mantuvo en cartel muchas noches consecutivas, porque toda la ciudad quería ir a verla. Escuchemos, de nuevo al maravilloso Giacomo Lauri-Volpi, interpretando, de "Fausto", "Salut! demeure chaste e pure...!":

De nuevo el genial Lauri-Volpi ¡¡Bravo, Maestro!!

(Fuentes: "Sotto voce", de Roger Alier, "Ópera para dummies", de David Pogue y Scott Speck, fotopedia, y www.youtube.com)

viernes, 30 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (3ª parte)

Acto IV
Estamos frente a la casa de Marguerite; la muchacha se ha quedado embarazada de Faust, pero éste la ha abandonado. La compañía de Valentin regresa de la guerra al son de una marcha militar (no he encontrado la de la puesta en escena con Ghiaurov, Freni y Kraus):

Coro de soldados: "Dèposons les armes..."

Valentin entra en casa para reencontrarse con su hermana. Aparecen Méphistofélès y Faust; el demonio entona una serenata burlesca frente a la casa de Marguerite, difamándola: 

El gran Nicolai Ghiaurov, 
de nuevo: "Vous qui faites l'endormie..."

Sale furioso Valentin para vengar la afrenta; se enzarza en un duelo con Faust, pero Méphistofélès interviene y ayuda a Faust a matar a Valentin. Al ruido de la lucha acuden todos. Mientras agoniza, Valentin maldice a Marguerite, lo que provoca en ésta una loca desesperación; trata de ir a la iglesia para pedir perdón por sus pecados, pero Méphistofélès la persigue y le anuncia que el infierno la aguarda.

Acto V
Es la noche de Walpurgis, en las montañas de Harz. Méphistofélès promete a Faust que le proveerá de las más hermosas voluptuosas mujeres que pueda soñar. Un ballet, que se acaba mostrando diabólico, rodea a Faust (en la puesta en escena de con Kraus, Freni y Ghiaurov no aparece pero yo no he podido resistirme a incluirlo):

Ballet de "Faust"

Mientras se acerca el amanecer, Faust tiene una visión de Marguerite; siente remordimientos y quiere verla a toda costa. El diablo tiene que llevarle a la carcel donde han encerrado a Marguerite por haber dado muerte a su hijo. Méphistofélès urge a Faust para que huya de allí con ella, pero Marguerite no quiere seguirle y, al poco, muere. Aunque el diablo pretende apoderarse de su alma, una cohorte de ángeles la salva.  Veamos la escena final de "Faust" en las voces de Alfredo Kraus, Mirella Freni y Nicolai Ghiaurov:

Apoteósico final de "Faust"

Os dejo el enlace al: libreto de "Faust".

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, www.kareol.es y www.youtube.com)

jueves, 29 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (2ª parte)

Acto II
La acción transcurre en una animada taberna, durante la kermés de la Pascua de Resurrección. Un grupo de soldados está a punto de partir para la guerra; entre ellos está Valentin que lleva al cuello, como amuleto protector, una medalla que le ha dado su hermana, Marguerite: "O sante medaille..."

Piero Capuccilli como Valentín
"O sante medaille... Avant de quitter ces lieux..."

La madre de ambos ha muerto así que Valentin, preocupado porque su hermana va a quedarse sola, la confía al cuidado de Siebel, un muchacho adolescente que está enamorado de ella.  Méphistophélès  irrumpe en escena y entona un maravilloso e inquietante rondó: "Le veau d'or est toujours debout..."

Estremecedor Nicolai Ghiaurov como Mefistófeles
"..et Satan conduit le bal..."

Cuanto Méphistophélès manipula el vino de la taberna, todos se dan cuenta de que es el diablo, y huyen al tiempo que le muestran la cruz de sus espadas. En escena se quedan únicamente Méphistophélès y Faust, el cual interroga ansiosamente al diablo acerca de cuándo podrá ver a la hermosa muchacha que le mostró antes, ¿o acaso fue un sortilegio? Méphistophélès le pide que espere porque allí mismo, la bella y casta niña no tardará en aparecer ante sus ojos. Empieza a sonar la música y la escena se va llenando de estudiantes, muchachas, burgueses, aldeanos, que cantan y bailan al son de un hermoso vals (perdonad que no haya encontrado el fragmento correspondiente a la puesta en escena con Ghiaurov, Freni y Kraus pero, de cualquier forma, no podía dejar de incluir este precioso vals): 

"Ainsi que la brise légère..."

Aparece Marguerite entre la multitud. Faust se acerca a ella, y galante, le ofrece su brazo, pero ella le rechaza y se aleja. Mientras sigue sonando el vals Fausto y Méphistophélès salen en pos de Marguerite...


Acto III
Nos encontramos ahora en el jardín de la casa de Marguerite. Faust admira la modestia de lugar; a través de aquel entorno adivina la presencia de un alma inocente y divina : "Salut demeure chaste et pure...!":

De nuevo Alfredo Kraus como Faust

Siebel que, como sabemos, está enamorado de Marguerite, ha depositado un obsequio a su puerta: un ramo de flores. Méphistophélès , en ejercicio de su misión de tenebroso "hado madrino", va en busca de un cofre lleno de joyas y un espejo, que serán los regalos con los que Faust competirá con Siebel por el amor de Marguerite. Cuando la muchacha ve el cofrecillo queda deslumbrada, aparta las flores y, entusiasmada, se va probando las joyas al tiempo que se contempla en el espejo:

Mirella Freni, Marguerite, 
canta esta dificilísima aria: "Ah, je ris...!"

Mientras Méphistophélès entretiene a Marthe, la vecina de Marguerite, ésta se deja seducir por Faust, a quien el demonio empuja para que entre en la casa con ella.

(Fuentes: www.todoperaweb.com.ar, "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia y www.youtube.com)

miércoles, 28 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (1ª parte)

El ángel caído
(fuente: fotolibre.org)

La búsqueda del conocimiento de la naturaleza y de las leyes que subyacen a ella, la continua e incansable aspiración hacia algo que trascienda a sí mismo es consustancial a la naturaleza humana; y ese afán inquisitivo ha encontrado en multitud de ocasiones su expresión a través de la literatura, la música, la pintura...  El mito de Fausto habla del eterno enfrentamiento que se desencadena mientras el hombre trata de recorrer el camino hacia el saber supremo: la lucha entre el bien y el mal, puesto que el uno no puede entenderse sin el otro, y ambos están dentro de cada uno de nosotros.

Se asume, por lo general, que el mito de Fausto está inspirado en la figura del mago y alquimista alemán Johann Georg Faust, originario de Knittlingen, que vivió a finales del siglo XV. Estudió en la Universidad de Heidelberg, donde empezó a destacar por sus conocimientos, y recorrió varios países de Europa acompañado por dos perros demonios; se decía que había vendido su alma al diablo a cambio de sabiduría. 

Johann Wolfgang Goethe recoge este mito en su "Faust", obra que tardó casi sesenta años en escribir (1773-1831). El "Faust" de Gounod es una ópera en cinco actos con libreto de Jules Barbier y Michel Carré, que adapta la pieza teatral "Faust et Marguerite", de los mismos autores; ésta, a su vez, se inspira levemente en  la primera parte del "Faust" de Goethe. Se estrenó en el Théâtre Lyrique de Paris, el 19 de marzo de 1859. Gounod trató este tema dentro del clima general de admiración que existía en Francia hacia la intelectualidad germánica, y después del intento fallido de Wagner de componer una sinfonía inspirada en la obra de Goethe.

Dr. Faust (anciano erudito): tenor.
Méphistophélès (el diablo): bajo.
Marguerite (amante de Faust): soprano.
Valentín (soldado, hermano de Marguerite): barítono.
Siébel (adolescente enamorado de Marguerite): mezzosoprano.
Marta (vecina de Marguerite): mezzosoprano.
Estudiantes, burgueses, soldados, ángeles, etc.

La acción se desarrolla en Alemania, en el siglo XVI.

Acto I
Nos encontramos en el gabinete del Doctor Faust, un anciano erudito que ha dedicado su vida a la búsqueda de la sabiduría, de los secretos de la creación. Incapaz de conciliar el sueño, siente que su afanosa búsqueda no le ha llevado a ninguna parte: "En vain j'interroge..."

Un irreconocible Alfredo Kraus
canta: "En vain j'interroge..."

En un arrebato de desesperada melancolía, trata de ingerir un veneno... por dos veces intenta llevar el bebedizo a sus labios, y por dos veces le detiene la voz de los campesinos que alaban a Dios y a la naturaleza. Mientras maldice a la ciencia y a la fe, Faust invoca la asistencia del infierno y, al poco aparece  Méphistophélès: "Me voici..."

Mefistófles (Nicolai Ghiaurov) entra en escena: 
"Me voici..."

"¿Qué deseas?", pregunta a Faust, "¿poder?, ¿fama?, ¿riquezas?". Faust responde "¡no!"; el tesoro que el anhela contiene todos los demás: "¡la juventud!". Mefistófeles, satisfecho, le asegura que puede satisfacer su capricho; a cambio, sólo le exige un pequeño precio... ¡su alma! En la tierra, Méphistophélès será su servidor; cuando Faust muera, su alma le pertenecerá.

Faust vacila. Para doblegar su voluntad,  Méphistophélès le muestra la figura angelical de una joven (que luego sabremos que es Marguerite) como una imagen lejana y tentadora, al tiempo que le tiende un pergamino para que firme y así el pacto entre los dos quede sellado. Ante aquella encantadora visión Faust, por fin, se decide: "¡Dame!"

Para que la metamorfosis tenga lugar,  Méphistophélès invita a Faust a ingerir lo que antes era un veneno y que ahora, bajo su influjo, se ha transformado en un elixir de vida. Faust se transforma así en un apuesto y joven caballero y él y  Méphistophélès se mezclan con el resto del mundo.

Continuará...

(Fuentes: literaturauniversaliesames.blogspot.com.es, www.proyectopv.org, fausto20.wordpress.com, www.operas.com.ar, wikipedia y www.youtube.com)

domingo, 25 de marzo de 2012

LOS LIBRETISTAS: ARRIGO BOITO

Suele suceder que, en lo que se refiere a la paternidad de una ópera, el nombre que se nos suele quedar grabado con mayor fuerza es el de aquel que compone la música. Escuchamos, por ejemplo: "La donna è mobile..." e, inmediatamente, pensamos en Verdi. Pero, ¿qué hay de aquellos que elaboran el texto que acompaña a la música? Veamos hoy a Arrigo Boito.

Padua (fuente: pt.fotopedia.com)

Arrigo Boito, nacido en Padua, el 4 de febrero de 1842, fue un refinado poeta italiano que consiguió como libretista (a veces bajo el seudónimo de Tobia Gorrio, anagrama de su propio nombre) la fama que no logró alcanzar como compositor. De joven ingresó, a instancia de su madre, la condesa polaca Josephine Radolinska, en el Conservatorio de Milán, donde recibió lecciones de composición, piano y violín del maestro Alberto Mazzucato quien, años más tarde, fue director de la Orquesta de La Scala de Milán. Durante su paso por el conservatorio, y en colaboración con su colega de estudios y futuro director de orquesta Franco Faccio compuso "Mefistofele", ópera basada en el "Faust" de Goethe.


Estatua de Goethe en Leipzig (fuente: fotopedia.com)


El mito de Fausto ha sido musicalizado en varias ocasiones: por Louis Spohr, en su ópera, "Faust" (1816); por Richard Wagner, en su "Obertura de Fausto" (1844) ; por Héctor Berlioz, en "La Dammnation de Faust" (1846), por Charles Gounod, en su ópera "Faust" (1859); y posteriormente, ya en el siglo XX, por Ferruccio Busoni en su ópera "Doktor Faust" (1916). 

Richard Wagner, "Obertura de Fausto"
(fuente: www.youtube.com)

El "Mefistofele" de Arrigo Boito hace su presentación el 5 de marzo 1868, en La Scala de Milán. El estreno resulta hasta tal punto un fracaso que al cabo tan sólo de dos representaciones, la ópera tiene que ser retirada. Boito trabaja en una nueva versión, en la que reduce notablemente la duración de la obra y reescribe para tenor el papel de Fausto, que en la versión anterior correspondía a un barítono. El estreno de esta nueva versión, que tuvo lugar en Venecia, el 13 de mayo de 1876, sí que tuvo éxito; de cualquier modo, durante los años siguientes, Boito se dedica principalmente a la poesía y a la escritura de libretos para otros compositores.

En Milán, Boito se había asociado con la Scapigliatura, movimiento "bohemio" que valoraba una obra en función de su capacidad para eliminar barreras entre las distintas artes; en los libretos de Boito, este principio se hace evidente en su inclinación hacia la expresión verbal elaborada y en su gran habilidad para poner de relieve los aspectos oscuros de la naturaleza humana; muestra de ello es lo escalofriante que resulta su personificación de Iago en el "Otello" (1887) que escribió para su gran amigo Giuseppe Verdi. Escuchemos la devastadora: "Credo in un dio crudel...", en la que se concentra toda la escencia burlonamente malvada de Iago. Y no me resisto a dejaros un vídeo con esta misma aria, en la demoledora interpretación del gran Renato Bruson:

"Credo in un dio crudel...", Teatro Real de Madrid
(fuente: www.youtube.com)

Como libretista, Boito estuvo principalmente ligado a Verdi para quien escribió, además, los textos de "Simon Bocannegra" y "Falstaff". No obstante, creó también libretos para otros compositores, como "La gioconda", para Ponchielli o "La Falce", para Alfredo Catalani. 

Como músico, su producción es escasa. Dejó incompleta otra ópera, "Nerone", que fue terminada tras su muerte por Arturo Toscanini y Vicenzo Tommasini, y se estrenó en La Scala en 1924. Sin embargo, es "Mefistofele" la única de sus obras que actualmente se representa con alguna regularidad; el Preludio, ambientado en el Cielo, se suele interpretar como pieza de concierto.

Arrigo Boito murió en Milán, el 10 de junio de 1918. Se encuentra sepultado en el Cementerio Monumental de Milán.

(Fuentes: "Atlas ilustrado de la ópera", ed. Susaeta, wikipedia, www.clavesmusicales.com, www.liberliber.it y   www.youtube.com; en el fragmento de audio "Credo in un dio crudel..." canta Giuseppe Valdengo)

jueves, 22 de marzo de 2012

LOS COMPOSITORES: CHARLES GOUNOD

Charles François Gounod nació en París, el 17 de junio de 1818, en el seno de una familia de artistas. Su padre, un destacado pintor que murió joven, había sido profesor en la escuela politécnica y maestro de dibujo de los pajes del rey Luis XVIII. Su madre, excelente músico, al enviudar en 1823 tuvo que subsistir impartiendo clases de piano; con ella aprendió su hijo los rudimentos de la música.

Durante sus años de estudio en la escuela secundaria de Saint Louis, Charles quedó profundamente impresionado por dos obras maestras a cuyas representaciones había tenido ocasión de acudir: "Otello", de Rossini y "Don Giovanni", de Mozart; ambas obras constituyeron las revelaciones de su juventud. Su vocación musical se vería posteriormente reforzada por el encuentro con la música de Beethoven, y muy especialmente con la audición de su novena sinfonía en la Société des Concerts.

Charles Gounod
(fuente: paulhelm.com)

Una vez confirmado en su vocación musical, y tras haber dado sus primeros pasos en la composición como pupilo de Halévy y Lesueur, obtiene en 1828 el gran Premio de Roma con la cantata Fernand, galardón que otorgaba el gobierno francés, y que consistía en una beca escolar para promesas del arte, que tenían así la oportunidad de alojarse como pensionados en la Villa Médicis de la capital italiana. En Roma, a Gounod se le abre un mundo de relaciones artísticas y espirituales sin el cual es imposible entender su producción posterior; uno de los artistas que había sido galardonado también, años atrás, con el citado premio, el célebre pintor Dominique Ingres, le da la bienvenida. Ambos comparten una misma pasión por la música y por el dibujo.

Charles Gounod frecuenta la Capilla Sixtina, donde se sumerge en el arte del gran genio de la Contrarreforma, Giovanni Pierluigi da Palestrina; la polifonía religiosa le transporta a un mundo que siente como el más importante de su vida. Al mismo tiempo, el joven Gounod también se introduce en la esfera musical de compositores como Donizzetti, Bellini o Mercadante, cuyos títulos frecuenta en los teatros romanos. Esta doble raíz, eclesiástica y teatral, habría de marcar la personalidad artística del compositor.

En la Villa Médicis, Gounod conoce a la mezzosoprano francesa de origen español Pauline Viardot García (hermana de la diva María Malibrán y del maestro de canto Manuel García) que le presenta (entre otras) a Fanny Hensel (hermana de Felix Mendelssohn), excelente pianista y compositora, siempre a la sombra de su genial hermano. De su mano, el repertorio alemán se le muestra igual que un nuevo continente.

Parece ser que el joven Gounod era de naturaleza impresionable, y una de las personas que ejerció un mayor ascendiente sobre él durante su estancia en Roma fue el padre Lacordaire, encargado de restaurar la orden de los Dominicos. Bajo su influencia, Gounod llega incluso a considerar hacerse sacerdote; se entrega con intensidad a la música religiosa, se retira al convento de San Benedetto, en Subiaco, para escribir una Misa Solemne, que pondrá de largo en la iglesia de San Luis de los Franceses, el primero de mayo de 1841, con ocasión del aniversario del rey Louis-Philippe. El éxito de esta composición fue tal que le nombraron maestro honorario de coro con carácter vitalicio.

Más tarde, Gounod se traslada a Viena, y prospera en acontencimientos teatrales y sinfónicos. De Viena viaja a Berlín y, en 1843, vuelve a París, donde acepta el cargo de director musical de la "Iglesia de la Misión Extranjera"; intenta dar publicidad entre los parisinos, sin éxito, a la música de Bach y Palestrina. Durante más de cinco años, se retira de la vida social y mundana, concentrándose en el universo del arte religioso.

Ya entrado en la treintena, se da cuenta de que, a mediados del siglo XIX, existe un solo camino para llegar a hacerse un nombre en la música: el del teatro. Vuelve a contactar con Pauline Viardot y ésta le empuja hacia el universo de la ópera. Su primera producción en este género fue Sapho (1851), aunque no obtuvo mucho éxito.

En cuanto a su vida personal, en 1852 se casa con Anna, hija de Joseph Zimmerman, compositor y profesor de piano en el conservatorio de la capital francesa. Gounod es nombrado director de la Banda de Metales de París, y en 1853 asume también la dirección de las clases de canto en las escuelas municipales de la ciudad. Ambas ocupaciones no le impidieron escribir numerosas piezas corales y religiosas.

Tras la muerte de su suegro, se traslada a la propiedad de Saint Cloud, que será su residencia principal durante el resto de sus días. Compone su archiconocido "Ave María", que le reporta un éxito extraordinario. Una crisis nerviosa interrumpe los preparativos de su ópera "Fausto": saturado de encargos, tuvo que ser ingresado en una clínica. Tras el reposo, compone una pieza maravillosa, si bien hoy sistemáticamente desatendida, "Le Medicin malgré lui" (inspirada en la genial comedia del mismo nombre de Molière). "Fausto" está tambíen terminado, y se estrena en el Théâtre Lyrique de París (1859), aunque no acaba de cuajar entre el público, que la considera excesivamente sinfónica. De su obra posterior, sobresale "Mireille" (1863), inspirada en el poema provenzal Mirèio, de Frederic Mistral. Su "Roméo et Juliette" (1867), ópera en cinco actos basada en el drama del mismo nombre de William Shakespeare, es recibida con gran entusiasmo por el público; constituye el mayor éxito de su carrera.

Hogar de Gounod en Gran Bretaña
(fuente: geograph.org.uk)
La guerra franco-prusiana de 1870 desbarató la vida de Gounod, quien se trasladó a Londres, donde fundó un coro y escribió el oratorio Gallia. Sus problemas conyugales, que venían de tiempo atrás, aumentaron allí, a causa de la cantante inglesa Georgina Weldon, con la que mantuvo una relación desasosegante. Cansado y enfermo, abandona finalmente Londres y regresa a París. En poder de la vengativa dama se había quedado la partitura de su ópera "Polyeucte" que, sin embargo, Gounod logró transcribir de memoria, con exactitud prodigiosa. A pesar del fracaso de esta obra, Gounod siempre creyó que si alguna de sus óperas merecía sobrevivirle era "Polyeucte".

Acabó su vida dedicado a la música religiosa y a la literatura musical, consagrándose a la crítica con pasión, lo que le permitió ejercer públicamente como valedor de otros talentos fundamentales de la Francia de su tiempo,j como Camille Saint-Saëns. Tocado por la gracia de la amabilidad, por un talento indescifrable para seducir a quienes lo rodeaban generando corrientes de simpatía que fluían con facilidad, escribió su última melodía, que tituló: "Tout l'Univers obéit à l'Amour".

En 1891, Gounod sufre un infarto cerebral, que lo paraliza parcialmente; logra reponerse, pero en 1893, un nuevo ataque le acarrea una muerte apacible tres días más tarde, el 18 de octubre de 1893, en Saint-Cloud, cuando estaba comenzando la composición de un Réquiem a la memoria de uno de sus nietos. Su entierro adquiere rango de ceremonia nacional, y una multitud asiste al sepelio en la Madelèine donde, atendiendo a su voluntad, se cantó una misa gregoriana.

A título de curiosidad y para finalizar esta entrada, os dejo una melodía que seguro que conocéis (aunque quizás no en el entorno operístico):


Se trata de la "Marcha fúnebre para una marioneta", de Charles Gounod, aunque es más conocida como sintonía de la serie "Alfred Hitchcok presenta" (1955-1964) y también de "La hora de Alfred Hitchcok" (1964-1965).

(Fuentes: disfrutarlaopera.wordpress.com, "Enciclopedia Universal de la Ópera", de Roger Alier, www.liberliber.it, www.epdlp.com y www.youtube.com)

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