Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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martes, 1 de enero de 2013

BRINDEMOS


Ahora que acaba de empezar el año, os propongo un brindis, porque cada nuevo ciclo que empieza es una nueva oportunidad para acercarse un poco más al objetivo que, humildemente, creo que todos debiéramos tener como prioritario: ser felices. En el propio camino está la felicidad; brindemos, pues, no sólo por la nueva oportunidad que nos ofrece un nuevo año, sino por la que nos ofrece cada día, cada minuto, y apreciemos y degustemos cada momento.

A todos nos es familiar el momento en el que, en una celebración, los invitados se levantan y entrechocan sus copas para manifestar sus buenos deseos respecto de algo o de alguien. Es el "brindis" término que, según la Real Academia Española viene del alemán: "bring dir's" ("yo te lo ofrezco").

Una de las versiones acerca del origen del "brindis" se remonta al siglo XVI. Para celebrar una decisiva victoria de las tropas de Carlos V sobre las romanas, los mandos militares llenaron sus copas de vino y, al tiempo que las alzaban al frente, dijeron la ya citada frase "bring dir's". Aunque hay otra que va mucho más atrás en el tiempo y cuenta que, allá por el siglo IV a. de C., los anfitriones chocaban fuertemente las copas con sus invitados, lo que hacía que salpicase el contenido de unas a otras. Así, quedaba claro que aquel que ofrecía el banquete no ofrecía a sus huéspedes bebida envenenada (por aquel entonces, era usual eliminar a los enemigos por medio de bebidas envenenadas).

Sea como fuere, éstas no son sino unas breves pinceladas para presentar el tema de la entrada de hoy: el brindis en la ópera. Veremos algunos ejemplos de óperas que ya han aparecido en este blog y en los que, en una u otra circunstancia, con una u otra intención, se brinda. El primero es el que quizá se nos ha venido a todos ya a la cabeza: el famoso brindis de "La traviata", de Giuseppe Verdi. La historia acaba de comenzar; Violetta Valéry celebra una brillante fiesta en su casa, a la que asisten multitud de invitados. En medio del regocijo general, Gastón insta a Alfredo a que proponga un brindis. El muchacho, tímido al principio, duda; pero cuando Violetta, a la que ama aún en silencio, le asegura que desea escucharle, Alfredo desborda su corazón en un torrente de inspiradas palabras:

"Bebamos alegremente de este vaso
resplandeciente de belleza
y que la hora efímera
se embriague de deleite.
Bebamos con dulce estremecimiento
que el amor despierta
puesto que estos bellos ojos
(mirando a Violetta)
nos atraviesan el corazón..."
  

Continuemos con el maestro Verdi, si bien esta vez con un brindis de un cariz muy diferente. Iago, en siniestra complicidad con Roderigo, se propone emborrachar a su odiado rival, Cassio. Sabe que cuando éste bebe en demasía es capaz de hacer cualquier barbaridad; su intención es que Cassio se ponga en vergüenza ante Otello y que éste, como castigo, le releve de su puesto de capitán, que Iago cree que Cassio le ha usurpado. Así pues, Iago ordena a los taberneros que corra el vino y, en medio del regocijo general, incita a todos los presentes a que remojen el gaznate antes de que se esfumen los cantos y los vasos:
"¡Remoja el gaznate!
¡Toma un trago!
¡Antes de que se esfumen
los cantos y los vasos!..."


  
Para terminar, un brindis famosísimo: el de "Cavalleria rusticana". A la salida de misa, aprovechando que la gente está reunida en la plaza, Turiddu invita a todos a beber un vaso de vino en su taberna. Él y Lola sienten segura su relación de amantes; lo que no saben es que Santuzza, después de un violento encuentro con Turiddu, se ha encontrado por casualidad con el compadre Alfio y, despechada, le ha contado que su mujer, Lola, le adorna la cabeza de mala manera. La tormenta está a punto de estallar en toda su intensidad, pero ni Turiddu ni Lola lo saben aún; así, Turiddu, exultante porque tiene a Lola muy cerca, invita a todos los presentes a beber y entona una canción en la que alaba las virtudes del vino que, resplandeciente en el vaso, infunde alegría y conforta los pensamientos:

"Viva el vino espumeante, resplandeciente en el vaso,
como la sonrisa de los enamorados;
¡duplicemente infunde alegría!
Viva el vino que es sincero,
que conforta nuestros pensamientos,
y ahoga la oscura melancolía
embriagándonos dulcemente" 
  

Con mis mejores deseos, ¡brindo por todos vosotros, amigos!


lunes, 31 de diciembre de 2012

LOS ADIOSES

Cada vez que un año termina, siento que una oleada de nostalgia me envuelve. Se intensifican en mí los recuerdos de aquellos que perdí, que tuvieron que irse porque, de uno u otro modo, había llegado su hora, y me duelen los momentos que ya nunca podré compartir con ellos. Pero la vida es eso, adioses, aunque también bienvenidas; y es precisamente la oportunidad de encontrarse con al menos una de las maravillosas personas que pueblan este planeta, lo que hace que merezca la pena intentarlo un día más. Yo soy muy afortunada, porque cuento en mi vida con grandes personas que me enriquecen con su amistad y con su cariño, y son justamente ellos los que me ayudan a continuar. Mi inmenso agradecimiento y un interminable abrazo a todos y cada uno de ellos.

De adioses va la entrada de hoy, y en ella vamos a ver algunos fragmentos de óperas de las que ya hemos hablado en este blog y en los que, en diversas circunstancias y por diversos motivos, se dice "adiós". Empecemos con una de las óperas más conocidas del gran maestro Verdi, "La traviata" en uno de sus momentos para mí más conmovedores, cuando Violetta, que sabe que le quedan pocos momentos de vida, dice adiós a los bellos recuerdos de su pasado, a las rosas de sus alegrías, que ahora están marchitas. Aún el amor de Alfredo, su único consuelo, le falta. Pero alegrías y dolores acabarán pronto. Ni flores ni lágrimas tendrá su tumba:


Continuemos con Verdi, en un bellísimo dúo en el que dos amantes, unidos ya para siempre, pues han sido enterrados en vida, dicen adiós a la vida. Hablo de "Aida", y del final de su último acto. Radamés ha sido encerrado vivo en una tumba, donde se dispone a terminar sus días con el único consuelo de creer que su amada está libre y a salvo; pero su sorpresa es inmensa cuando escucha su voz y descubre que no está soñando porque, en verdad, Aida que, aprovechando un descuido de los guardias logró colarse en la que sabía que sería la tumba de Radamés, está ahora allí con él. Todo en la tierra ha terminado para ellos y sus almas, errantes, vuelan hacia la luz del día eterno:


Y para finalizar, una pequeña joya operística (y le aplico el calificativo de "pequeña" sólo por su duración). Hablo de "Cavalleria rusticana", de Pietro Mascagni, y del momento en el que Turiddu, que ha retado en duelo a Alfio, antes de encontrarse con él, y presintiendo que va a morir, pone toda su alma en una conmovedora despedida a su madre. No es capaz de decirle con palabras lo que realmente ocurre pero sus gestos, su forma de expresarse, el ansia con la que se abraza a la anciana mujer dicen mucho más que las palabras:

 
Mil gracias a todos aquellos y aquellas que habéis tenido la gentileza de deteneros, aunque sólo fuera un momento, en las páginas de este blog.

martes, 27 de marzo de 2012

BELCANTISMO VERSUS VERISMO

¿En qué ha de ponerse el énfasis? ¿en la belleza en la emisión del canto, o en el sentido teatral de la ópera de modo que ésta refleje, del modo más fiel posible, los conflictos de la sociedad del momento? Como todo en el arte, depende del gusto de cada cual.

El bel canto es el nombre que se da al canto italiano tradicional, basado en la belleza de la emisión vocal, en la homogeneidad del timbre de los cantantes, en el fraseo, la agilidad y la ornamentación de la voz y en el arte del legato (1). A tal fin, las arias de coloratura (2) permitían (y permiten, claro está) el lucimiento de los cantantes; a modo de ejemplo, escuchemos a la gran Claudia Muzio, interpretando "Casta diva..." de "Norma", de Bellini, en una grabación de 1935:

Claudia Muzio interpretando "Casta diva..." 
de Norma (Bellini) (fuente: www.youtube.com)

La técnica del bel canto nació con la ópera y fue cultivada por los primeros compositores y cantantes del Renacimiento; las características que debía tener el canto excluían cualquier intento de alcanzar efectos de violencia pasional o expresividad realista. Aunque evolucionó de modo considerable, el bel canto siguió vigente durante todo el siglo XVIII, con Paisiello, Cimarosa y la mayoría de los compositores italianos de este período; incluso los no italianos, como Mozart, siguieron adheridos a la estética belcantista.

A comienzos del siglo XIX, la ópera alemana se fue separando de esta técnica, bajo el impulso del romanticismo; en la ópera italiana, el bel canto fue arduamente defendido por Rossini. Escuchemos a la dulzura hecha canto que era Victoria de los Ángeles, interpretando "Una voce poco fa..." de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini:

"Una voce poco fa...", de "Il barbiere di Siviglia",
de Rossini, en la voz de Victoria de los Ángeles
(fuente: www.youtube.com)

Continuadores como Bellini, Mercadante, Pacini y Donizetti trataron de salvaguardar la tradición belcantista. Deleitémonos con un precioso dúo: "Chiedi all'aura lusinghiera..." de "L'elisir d'amore", de Donizetti, en las voces de Angela Gheorghiu y Roberto Alagna:

Angela Gheorghiu y Roberto Alagna cantan
"Chiedi all'aura lusinghiera..." de "L'elisir d'amore"
de Donizetti (fuente: www.youtube.com)

Sin embargo, el mundo valoraba cada vez más los presupuestos estéticos del romanticismo que, en tiempos de Verdi, empezaron a resultar cada vez más incompatibles con el bel canto con lo que, en la etapa postromántica, los autores del verismo se apartaron definitivamente de él. 

La corriente operística del verismo surge en 1890 entre los compositores de la llamada Giovane scuola italiana, que querían presentar óperas que reflejaran los conflictos sociales, las pasiones humanas en su más pura esencia. Su arranque lo marca la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni; veamos la escena en la que Turiddu, que presiente su próximo fin, se despide de su madre:

Plácido Domingo canta
"Mamma, quel vino è generoso..." de
Cavalleria rusticana, de Mascagni
(fuente: www.youtube.com)

Otro gran exponente del verismo operístico es Ruggero Leoncavallo, con su "I pagliacci", que suele representarse junto a "Cavalleria rusticana"; de hecho, en el prólogo de "I pagliacci" se alude a los principios teatrales del verismo, como son...

Titto Gobbi como "Il prologo" de "I pagliacci" 
de Leoncavallo (fuente: www.youtube.com)

...realismo a ultranza, utilización restringida de los letimotiv (3), impulso vocal y orquestal hacia el agudo, canto sin ornamentaciones, etc. Otra característica destacada es la sustitución de la obertura por los intensos intermezzi orquestales, situados en algún entreacto o en medio de la acción. Volviendo a "Cavalleria rusticana", su famosísimo intermedio llega como un necesario remanso de paz en la acción, tras la violenta escena que acaba de tener lugar entre Santuzza y Alfio. Escuchémoslo:

Intermezzo de "Cavalleria rusticana"
(fuente: www.youtube.com)

En lo que se refiere a la pertenencia o no de Puccini al verismo, hay opiniones diversas; de cualquier forma, no puede negarse que en sus óperas aparecen detalles de un realismo narrativo muy cuidadoso, como el sonido de las campanas de las iglesias romanas en Tosca (tan exigente fue Puccini en este punto que la editora Ricordi hizo crear un instrumento que reflejara con exactitud el tañido que el compositor había escrito en la partitura).

Los cambios en la literatura italiana llevaron al agotamiento de los contenidos veristas de las óperas. La técnica de los cantantes nacidos después de 1850 se apartó cada vez más del bel canto, cuya tradición llegó a perderse, hasta que después de 1945 se fue recuperando con la entusiasta colaboración de algunos cantantes lo que permitió, en las últimas décadas del siglo XX, la recuperación de una notable cantidad de óperas olvidadas de autores belcantistas.

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.youtube.com)


(1)legato: modo de ejecución de notas musicales, en el que se ejecuta un grupo de ellas de diferentes frecuencias sin articular una separación interrumpiendo el sonido.
(2)coloratura: capacidad de la voz lírica de ejecutar sucesiones de notas rápidas.
(3)leitmotiv: tema musical recurrente en una composición.

sábado, 24 de marzo de 2012

VOCES PARA LA HISTORIA: GEMMA BELLINCIONI

El 15 de mayo del año pasado publiqué una entrada acerca de una de mis óperas favoritas, la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni. Por si alguno de vosotros no conoce la obra, os remito a dicho post, que titulé "La cavalleria de Mascagni y otras dos" para una mayor información acerca de cómo se gestó dicha ópera, y a otro al que llamé "Entre Lola y Santuzza" en el que explico de qué va la historia.

Dado que esta pequeña gran joya que es "Cavalleria rusticana" está ambientada en Sicilia, en el siglo XIX, y cuenta una historia de amor y "vendetta", quizá se nos venga a la cabeza como Santuzza a una diva con tanta fuerza dramática como, por ejemplo, María Callas:

"Voi lo sapete, o mamma", con María Callas
(fuente: www.youtube.com)

O a la vehemente y apasionada Waltraud Meier:

"Voi lo sapete, o mamma", con Waltraud Meier
(fuente: www.youtube.com)

Pero ¿quién fue la primera Santuzza? Como ya habéis deducido, claro está, fue Gemma Bellincioni.

Su verdadero nombre fue Matilda Cesira, y nació en Monza, Italia, en 1864.  Era hija del bajo bufo Cesare Bellincioni, e hizo su primera aparición en público en Milán, en 1870, cantando un aria de Luigi Ricci en la comedia de Salvini "Richelieu a los seis años". Continuó frecuentando los escenarios durante su adolescencia, hasta que comenzó estudios serios de canto con su madre. En 1880, mientras se hallaba en Nápoles con su padre, tuvo que sustituir a la soprano solista en la ópera de Pedrotti "Tutti in maschera".

Durante las dos décadas siguientes cantó en numerosas ocasiones en diversos países de Europa y América del Sur, aunque parece que sólo actuó una vez en la Royal Opera House de Londres, en 1895. A pesar de la gran fama que logró alcanzar, nunca llegó a subir al escenario del más famoso teatro de ópera de los Estados Unidos, el New York Metropolitan Opera.

Orquesta (fuente: mutuaspalabras.blogspot.com)

Giuseppe Verdi, el compositor más importante de Italia, había conocido a la Bellincioni en 1886, cuando actuó como Violetta en "La traviata". Verdi quedó impresionado por su capacidad interpretativa; no debió de impresionarle tanto su técnica vocal, puesto que no la eligió para cantar la Desdémona de su "Otello", al año siguiente.De cualquier modo, el estilo un tanto histriónico de la Bellincioni, su acentuada dicción y su imponente presencia en el escenario resultarían ideales para un nuevo estilo dramático de la ópera italiana, que se conocería como "verismo", y que se hizo popular durante la década de 1890; cantó este tipo de música con gran pasión, aunque ni su caudal de voz ni la madurez de su tono eran especialmente grandes.

El 17 de mayo de 1890, Gemma Bellincioni y su marido, Roberto Stagno (un importante tenor siciliano), llevaron a escena por primera vez la ópera clave tanto en la carrera de Mascagni como en el verismo, "Cavalleria rusticana"; representaron, respectivamente, los papeles de Santuzza y Turiddu. Se habían conocido durante una gira por Argentina, en 1886. Al gran éxito de "Cavalleria rusticana" siguieron obras como "L'amico Fritz", también de Mascagni, en 1891; "A Santa Lucia", de Trasca, el mismo año; "Mala vita" y  "Fedora", de Giordano, en 1892 y 1898 respectivamente. Estrenó en Italia la "Salomé", de Richard Strauss, en esta ocasión, junto a un joven y prometedor tenor llamado Enrico Caruso, y fue la primera artista que no se hizo sustituir en la danza de los siete velos. Tuvo ocasión de cantar con figuras de gran relieve, como el citado Caruso, la Donadio y Julián Gayarre.

Anunció su retirada de los escenarios en 1911 para dedicarse a la enseñanza, pero reapareció en 1916 para interpretar de nuevo a Santuzza en una versión de cine mudo de "Cavalleria rusticana" que fue dirigida por Ugo Falena. Todavía en 1920 ofreció algunas actuaciones en los Países Bajos, aunque el paso del tiempo se había hecho notar en su voz. Escribió un manual para cantantes que se publicó en Berlín, en 1912, y una autobiografía, que salió a la luz en Milán, en 1920. Pasó sus últimos años en Nápoles, donde murió el 23 de abril de 1950. Su marido había muerto 53 años antes.

Aun hoy se pueden escuchar reediciones en CD de las grabaciones que realizó para la Gramophone & Typewriter Company y para la firma Pathé, hacia el año 1900. Para entonces, ya había pasado su época de esplendor, lo que no merma el valor artístico y musical de las mismas; se consideran de gran interés histórico, debido a lo tremendamente significativa que fue su carrera. Escuchemos a la que fue la primera Santuzza, en una grabación de 1903:

"Voi lo sapete, o mamma", con Gemma Bellincioni
(fuente: www.youtube.com)

(Fuentes: "Cien grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia y www.youtube.com)

martes, 31 de mayo de 2011

ALGUNOS TÉRMINOS OPERÍSTICOS (I)

Cada día trato de conocer más cosas acerca de este emocionante y sorprendente mundo que es la ópera, y cada día me doy cuenta de cuanto me queda aún por aprender. Y es una sensación estupenda pensar, no sólo en lo que voy asimilando, sino aún más si cabe en lo que me queda por descubrir. En este orden de cosas, creo que no esta mal investigar acerca del significado preciso de algunos términos operísticos, para utilizarlos y entenderlos de forma adecuada. Veamos, por ejemplo, las semejanzas y diferencias entre el "Preludio", la "Obertura" y el "Intermezzo":

Liceo de Barcelona. Fuente: flickr.com.
Preludio
Es la introducción orquestal a una ópera; más breve que la obertura, consta casi siempre de una sola sección y muchas veces desemboca sin interrupción en el tejido que acompaña a la trama. Por ejemplo, escuchemos el Preludio de: "Aída", de Verdi. Dura 3' 52" y podemos darnos cuenta de que un único tema musical, con diversas variaciones, se va repitiendo a lo largo de toda la pieza.

Obertura
Es también un pasaje instrumental que da comienzo a una ópera. En el siglo XIX era frecuente que incluyera temas que aparecerían después en los momentos centrales de la acción. En su forma más desarrollada es una sinfonía en pequeño formato. Hacia 1870 empezó a ser menos habitual (Verdi desestimó la que había escrito para Aída, en 1871). Con el verismo casi desapareció del todo, en beneficio del llamado "Intermezzo". Como ejemplo escuchemos, también de Verdi: "La forza del destino". La duración es sensiblemente mayor que el Preludio anterior: 7' 37". La estructura, en este caso, es claramente mucho más compleja.


Intermezzo
Es un pasaje orquestal tocado generalmente antes de uno de los actos del drama, o en el intermedio de los de acto único (como en "Cavalleria rusticana", de Mascagni). Los veristas tendieron a suprimir las oberturas y a colocar, en cambio, vistosos "intermezzi" orquestales en sus óperas, con una función esencialmente dramática. El ejemplo por excelencia es el "Intermezzo" de: "Cavalleria rusticana", de Mascagni. Dura 3' 32".

(Fuentes: www.weblaopera.com y "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier).

jueves, 12 de mayo de 2011

DISCOGRAFÍA Y GRABACIONES EN VÍDEO DE: CAVALLERIA RUSTICANA

Veamos algunas versiones (sólo algunas, a modo de ejemplo) de esta ópera, pequeña sólo en extensión, de la que ya conocemos un poquito más.

Programa de concierto en el que aparece
el "Intermezzo" de la "Cavalleria rusticana" de Mascagni.
Cavalleria rusticana
Música: Pietro Mascagni.
Libreto: Giovanni Trgioni-Tozzetti y Guido Menasci.
Estreno: Teatro Constanzi de Roma, 17 de mayo de 1890.

Grabaciones en audio:
Destacaría a Plácido Domingo en este papel, tanto en audio como en vídeo. En 1989 grabó una recomendabilísima "Cavalleria" en CD con Agnes Baltsa, Joan Pons, Suzanne Mentzer y Wiera Baniewicz, dirigidos por Giuseppe Sinopoli. Es de Deutsche Grammophon Otras grabaciones, por mencionar algunas, pueden ser: 
D.G. 1965
Coro e Orchestra del Teatro alla Scala. Dir.: Herbert von Karajan.
Intérpretes: Carlo Bergonzi, Fiorenza Cossotto, Giangiacomo Guelfi, Adriane Martino, Maria Gracia Allegri.

EMI, 1979 (Incluye Pagliacci)
Ambrosian Opera Chorus / Philharmonia Orchestra. Dir.: Riccardo Muti.
Intérpretes: Josep Carreras, Montserrat Caballé,  Matteo Manuguerra, Julia Hamari, Astrid Varnay.

EMI, 1954 (Incluye Pagliacci)
Coro e Orchestra del Teatro alla Scala di Milano. Dir.: Tullio Serafin.
Intérpretes: Giuseppe Di Stefano, Maria Callas, Rolando Panerai, Anna-Maria Canali, Ebe Ticozzi.

El "Intermezzo" de esta ópera suele interpretarse como pieza de concierto (tal y como podemos comprobar, por ejemplo, en la ilustración de más arriba).

Grabaciones en vídeo:
Me quedo, sin lugar a dudas, con la grabación de una "Cavalleria" en Ravenna, en 1996, dirigida por Ricardo Muti, con José Cura, Waltraud Meier, Anna Maria di Micco y Paolo Gavanelli. Cura y Meier están fantásticos; esos ojos desorbitados que pone Turiddu en los diálogos más desgarradores con Santuzza; y ella, qué emoción apenas contenida... Y qué decir de la casquivana Lola (di Micco) y del (en un principio) confiado Alfio (Gavanelli). Se trata del mismo montaje que se repuso el pasado abril en el Liceo de Barcelona. Veamos a José Cura y a Waltraud Meier; sobran más comentarios:


Otra "Cavalleria" en vídeo que uno no se puede perder es un film de Franco Zefirelli, con el versátil Plácido Domingo, Elena Obratzsova y el genial Renato Bruson. En algunos momentos, un pelín sobreactuados para mi modesto gusto, pero absolutamente recomendable. Es de 1982. Veamos un fragmento:


Por citar otras, José Cura tiene otra grabación, esta vez en Zurich en 2009, con Paoletta Marrocu, dirigidos por Stefano Ranzani. Aún siendo muy buena, me quedo con la de Ravenna de 1996, por ambientación e interpretación.

(Fuentes: operamania.com, flickr.com y www.youtube.com).

ENTRE LOLA Y SANTUZZA


Cartel anunciador.
Fuente: flickr.com.
Sabemos ya cómo se gestó la "Cavalleria rusticana" de Mascagni, pero ¿cuál es la historia que cuenta? ¿cuáles son sus personajes? Veamos.

Los personajes
Santuzza, joven aldeana (soprano).
Turiddu, aldeano que ha regresado del ejército (tenor).
Lola, novia de Turiddu antes de que éste se alistase en el ejército y actualmente esposa de Alfio (soprano).
Alfio, arriero (barítono).
Mamma Lucia, madre de Turiddu (contralto).
Campesinos, niños, arrieros, etc.

El argumento
Estamos en un pueblo de Sicilia, a finales del siglo XIX. De fondo, con el telón aún bajado, se oye la voz de Turiddu, que canta una preciosa siciliana: "O Lola qu'ai di latti la cammissa...!" canta: Mario del Mónaco; fuente: www.epdlp.com.. Es el día de Pascua, y todos se reúnen para ir a la iglesia, que está frente a la taberna de Mamma Lucia. Llega Santuzza, muy inquieta, miedosa, dubitativa; espera hasta encontrarse a solas con Mamma Lucia y le pregunta, ansiosa, dónde está Turiddu; Mamma Lucia, claramente incómoda por la presencia de Santuzza, le dice que su hijo ha ido a Francofonte, a traerle provisión de vino. Santuzza le replica que eso no es posible, porque la noche pasada ha sido visto en la aldea. "¿Qué dices? ¡Si no ha vuelto a casa!" dice Mamma Lucia, desconcertada.

Las dos mujeres están hablando en medio de la calle, al alcance de ojos y oídos indiscretos, así que Mamma Lucia invita a Santuzza a entrar en la taberna. Santuzza, en un desgarrado lamento, exclama que está excomulgada y que no puede entrar en casa de Mamma Lucia (por aquel entonces, alguien que hubiera sido excomulgado no era digno de ser recibido "socialmente"; luego entenderemos por qué Santuzza está excomulgada).

Llega el carretero Alfio, después de un largo viaje. Saluda efusivo a un grupo de amigos ante los que presume de que su mujer, Lola, que es "toda fidelidad", le está esperando en casa. Mamma Lucia y Santuzza contemplan en silencio la escena. Alfio le pide a Mamma Lucia de "aquel viejo vino" y ella le dice que no sabe si le queda, que Turiddu se ha marchado para traerle provisiones. Y entonces Alfio, sorprendido, exclama: "¡Si le he visto esta mañana, cerca de mi casa...!". Santuzza hace callar  inmeditamente a Mamma Lucia cuando ve que ésta hace ademán de replicarle a Alfio.

La gente entra en la iglesia para la misa y Santuzza y Mamma Lucia vuelven a quedarse solas. Santuzza le recuerda a Mamma Lucia que Turiddu, como Mamma Lucia ya sabe, había sido novio de Lola antes de marcharse para ser soldado. Al volver, se encontró con que Lola no había querido esperarle y se había casado con el rico carretero Alfio. Turiddu, entonces, buscó consuelo en un nuevo amor: ella, Santuzza. Se amaron, y ella (lo da a entender) se entregó a él. (Dependiendo de cómo se interprete el personaje, puede suponerse que, incluso, se ha quedado embarazada de Turiddu; siendo entonces evidente que ha tenido relaciones sexuales sin estar casada ha sido, por eso, excomulgada.) Pero ¡ay! Lola, al ver que Turiddu tenía un nuevo amor, rabiosa porque se le veía feliz con otra mujer, se metió por medio, y los dos se hicieron amantes. "Estoy condenada", dice Santuzza. Turiddu ha negado en todo momento que aún siga amando a Lola, pero Santuzza sabe cuál es la verdad y, cuando vuelva Turiddu, volverá a suplicarle...

Aparece Turiddu ("Tu qui, Santuzza?..." cantan Giuseppe Di Stefano y María Callas; fuente: www.epdlp.com.), que finge estar de vuelta de Francofonte (a donde, como ya sabemos, se supone que había ido a por vino). Santuzza, enérgica, le pide que no mienta, porque le han visto esa misma mañana cerca de la casa de Lola. Turiddu, con una cara dura tremenda, encima se indigna y le dice a Santuzza que si es que le ha estado espiando; ella contesta que no, que ha sido el marido de Lola el que lo ha dicho. En todo momento, Turiddu se hace el digno, el ofendido por las acusaciones de Santuzza: "¿Así me pagas el amor que te tengo?" le dice. Ella le suplica, pero él se mantiene firme como una roca.

A todo esto, de repente se oye la voz de Lola que va cantando una canción. La voz se oye cada vez más cerca. Turiddu y Santuzza, mientras aguardan inquietos a que Lola aparezca, se retan con la mirada. Por fin, Lola entra en escena y, con una estudiada y aparente "inocencia", le pregunta a Turiddu si ha visto a Alfio, su marido. Él le contesta que no, que acaba de llegar; le dice también que Santuzza le estaba contando.... "¡Le decía que hoy es Pascua y que el Señor lo ve todo!...", le ataja rápidamente Santuzza. Cada una de las dos mujeres sabe lo que siente y piensa la otra. La conversación entre las dos se va "caldeando" hasta que Turiddu dice: "Bueno, basta, vámonos, que aquí no tenemos nada que hacer" (con intención de irse con Lola). Pero Santuzza, con energía, le ataja diciéndole que no se vaya, que aún tiene cosas que decirle. Lola, con mucho recochineo, se despide y entra en la iglesia, cantando.

Ya solos Turiddu y Santuzza, él le echa en cara a ella lo mal que, según él, se acaba de comportar con Lola, a la que poco menos que ha echado de allí. Santuzza, que no sabe ya qué hacer para no perder a Turiddu le suplica, se humilla, se arrastra. Pero él no cede, y llega a enfadarse tanto que empuja a Santuzza y ésta cae, violentamente, al suelo. Santuzza siente que ya no puede más, y estalla: "¡Yo te maldigo, perjuro!". Pero él no se acobarda: "¡No me dan miedo tus amenazas!" le dice, y entra en la iglesia.

A solas, Santuzza se mesa los cabellos; está hundida, loca de desesperación. De pronto, aparece Alfio y, en un arrebato, Santuzza le cuenta que Turiddu y Lola se han ido juntos y que, mientras Alfio va a ganarse honradamente el pan por los caminos, su mujer le "adorna la cabeza de mala manera". Alfio no puede dar crédito a lo que oye: "¿¿¿¿No me estarás mintiendo????", le grita a Santuzza. Santuzza le contesta que ella no está acostumbrada a mentir, que, para su propia vergüenza, le ha dicho la verdad. Alfio estalla: "¡¡¡¡Venganza!!!! ¡¡¡¡Infames!!!! ¡¡¡¡Tendré mi venganza antes de que termine el día!!!!" grita, y se aleja después corriendo. A Santuzza se le viene encima, como una pesada losa, lo que acaba de hacer. Comprende que, en su arrebato, quizá haya condenado a Turiddu. Tras esta tremenda escena, para calmar un poco los ánimos del espectador, llega el Intermezzo: "Intermezzo"; fuente: www.epdlp.com.
Termina la misa y la gente sale de la iglesia (que, recordemos, está enfrente de la taberna). Lola dice que quiere irse a casa porque aún no ha visto a su marido, pero Turiddu le replica que no tenga prisa, que ya aparecerá. Y ella no se hace de rogar y se queda, claro. Turiddu propone a todos los presentes tomar una copa de vino; saca una mesa de la taberna, vasos, botellas, y va escanciando la bebida, mientras va cantando: "Intanto amici qua..." canta Louis Morrisson; fuente: www.mascagni.org. Todo es alegría y chocar de vasos. Turiddu y Lola se miran de reojo; se sienten confiados y seguros.

De pronto, irrumpe Alfio y, de golpe, se hace el silencio. Turiddu le ofrece un vaso de vino, pero Alfio lo rechaza: "...se me volvería veneno...". Turiddu comprende y, tras tirar el contenido del vaso al suelo, se abalanza sobre Alfio y le muerde en una oreja (sí, sí, es que en Siclia, por lo menos por aquel entonces, ésa era la señal mediante la que se retaba a duelo). Alfio le dice: "Vaya, parece que vamos a entendernos...". Quedan en verse detrás de un huerto cercano.

Mamma Lucia está recogiendo la mesa, los vasos, las botellas... Turiddu le dice que necesita despejarse, que ha bebido demasiado vino: "Mamma, quel vino è generoso" canta Jussi Bjöerling; fuente: www.mascagni.org. "Voy a salir afuera, al aire..." pero antes, le pide que le bendiga, como cuando se marchó para ser soldado. Y que, si no vuelve, cuide de Santuzza, que sea como una madre para ella... Mamma Lucia no entiende las palabras de su hijo: "¿Por qué hablas así, hijo mío?". "Por nada, es el vino", le dice él y, con mucha fuerza, le da besos, abrazos, más besos... presiente que van a ser los últimos. Por fin, se va corriendo, sin mirar atrás.

"¡Turiddu! ¿qué vas a hacer?" murmura para sí misma Mamma Lucia. Aparece Santuzza y las dos mujeres, muertas de miedo, se abrazan. La plaza se empieza a llenar de gente. De repente, se oye el grito lejano de una aldeana: "¡Han matado al comprade Turiddu!". Todos se miran unos a otros, con cara de no saber si han oído bien. La voz repite, esta vez más cerca: "¡¡Han matado al compadre Turiddu!!". Santuzza grita y Mamma Lucia cae al suelo, desmayada.

Enlace al libreto completo: "Cavalleria rusticana", de Mascagni; fuente: www.kareol.es.

miércoles, 11 de mayo de 2011

LA CAVALLERIA DE MASCAGNI Y OTRAS DOS


En los años ochenta del siglo diecinueve, dos editoras musicales, Ricordi y Sanzogno, rivalizaban por conquistar una posición relevante en el panorama operístico italiano. La gran baza de Ricordi era que poseía los derechos sobre las obras de Verdi, Donizetti y Bellini; Sanzogno apostó por descubrir nuevos talentos y, a tal fin, organizó un concurso para la composición de óperas en un acto, con tema a elección de los participantes. El premio consitía en una cantidad de dinero en metálico y la puesta en escena de la ópera ganadora. Entre quienes tomaron parte en la primera edición, en 1882, figuraba un entonces desconocido Giacomo Puccini; su ópera, Le Villi, pasó desapercibida (quedó en un oscuro sexto lugar) pero suscitó, en cambio, el interés de Ricordi. Así, a Sanzogno se les escapó de las manos el futuro numen de la ópera italiana.

Pietro Mascagni.
Fuente: paulhelm.com.

A mediados de 1888, un anónimo Mascagni de 25 años, que se buscaba la vida como podía en Cerignola, un remoto pueblo de la Italia del Sur, vio en una página de la revista "Il Teatro illustrato" el anuncio del concurso de Sanzogno. El plazo de entrega era ya cercano, así que el compositor se puso de inmediato a buscar un asunto para la ópera que habría de presentar. Fue un antiguo compañero de colegio en Livorno, Giovanni Targioni-Tozzetti, quien le propuso el argumento de "Cavalleria rusticana", una obra teatral de Giovanni Verga que se representaba entonces con éxito en los escenarios italianos; el argumento, ambientado en Sicilia, se centraba en una historia de celos que culminaba en un duelo mortal.

Procesión. Fuente: flickr.com.

Mascagni aceptó la propuesta de su amigo. Fue asociado también al proyecto el abogado Guido Menasci, que colaboró en el libreto junto con Targioni-Tozzetti. Para adelantar el trabajo, los libretistas escribían el texto a trozos, que le enviaban por carta desde Livorno al compositor, a veces incluso en tarjetas postales. Mascagni escribía la música a medida que el texto le llegaba. Sin embargo, en el último instante, cuando ya la obra estaba acabada, el compositor se desanimó, convencido de que nunca ganaría el concurso. Según cuenta la leyenda, fue su mujer la que envió a escondidas la partitura al jurado. Y la obra, entre otras setenta y dos participantes, ganó el concurso. Fue estrenada el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Constanzi, de Roma. 

Hasta aquí la historia que puede ser más o menos conocida. Pero lo que quizá no lo sea tanto es que la adaptación operística de Mascagni del relato de Giovanni Verga no fue la única. Hubo otras dos: la de Stanislao Gastaldon (1861-1939), titulada "Mala pasqua!", que fue estrenada unos pocos meses antes que la obra de Mascagni, y otra "Cavalleria rusticana", esta vez de Domenico Monleone. Monleone, que había nacido en 1875, presentó su "Cavalleria" al concurso de Sanzogno quince años después de que lo hiciera Mascagni pero, al contrario que éste, fracasó. Sólo la "Cavalleria" de Mascagni se ha mantenido en el repertorio, con un éxito tal desde el principio que ha eclipsado las obras posteriores del compositor.

Escuchemos el maravilloso Intermezzo de "Cavalleria rusticana" (de Mascagni):

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