Acto V
Ahora sí que ya sabemos que el "tempestuoso" preludio que os comentaba en la entrada de introducción a este "Werther" nos va a conducir a una tragedia, que nos tememos cómo va a terminar; aún no ha terminado cuando, mientras se levanta el telón, escuchamos un disparo.
Estamos en el estudio de Werther que yace, malherido, en el suelo. En la novela de Goethe, Werther muere solo, pero Massenet concede al desdichado poeta la oportunidad de despedirse de su amada Charlotte. Este último acto está dedicado, únicamente, a esa despedida.
Llega Charlotte al estudio de Werther, ansiosa. Al principio no ve a nadie... pero mira detrás de una mesa y descubre el cuerpo de Werther. Desesperada, se lanza sobre él: "¡No! ¡es imposible! ¡no puedes estar muerto! ¡Werther!". Werther, al que aún le queda un hálito de vida, responde con voz débil: "¿Quién habla?... ¡Ah! ¡eres tú!".
Se desarrolla un desgarrador diálogo entre los dos. Charlotte se siente culpable de la terrible decisión de Werther. Enloquecida, quiere pedir ayuda, pero Werther le pide que no se vaya, que se quede con él, porque ya es demasiado tarde. No quiere que nadie vuelva a separarlos, en esos últimos momentos.
Charlotte le confiesa abiertamente el profundo amor que siente por él; desde la primera vez que le vio, sintió que una cadena invisible les ataba a los dos... pero eligió cumplir con la promesa que le había hecho a su madre moribunda, y ahora... "Mas si la muerte se acerca, antes de que ella te lleve..." Charlotte, transportada, besa a Werther apasionadamente "...¡tu beso! ¡al menos te lo habré devuelto!"
A lo lejos, se oyen voces de niños que, como al comienzo de la ópera, cantan un villancico. Duro contraste con la escena que se está desarrollando en el interior del estudio del poeta. Al oír aquellas voces blancas, Werther siente que está escuchando un canto de redención... Werther siente que ya sólo le quedan unos instante de vida, y le pide a Charlotte que, si se le negase la cristiana sepultura, hay un lugar en medio del cementerio, entre dos tilos, donde le gustaría descansar para siempre: "Si por casualidad una mujer viniese a visitar la tumba, el pobre muerto se sentirá bendeci..." En brazos de su amada, Werther exhala su último suspiro.
¿Recordáis que comenté, en la entrada del día 26, que el personaje de Werther estaba también basado en un tal Jerusalem? Él fue quien, desgraciadamente, tuvo este trágico final.
Se dice que, tras la publicación del Werther de Goethe, aumentaron considerablemente los sucidios en Alemania. Aun no considerándose culpable de ello, Goethe agregó un poema al final de una edición posterior en el cual el fantasma de Werther sugería al lector que no siguiera su ejemplo.
Os dejo el enlace al libreto de "Werther".
Os dejo el enlace al libreto de "Werther".






Un buen descubrimiento que añado a mi reader :) Saludos...
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