Acto II, Cuadro I
Estamos en el palacio real de Forres; Macbeth y su esposa son ya reyes de Escocia. Pero Macbeth no está tranquilo porque la profecía de las brujas, que tan fielmente se ha desarrollado hasta el momento, dice que los descendientes de Banquo serán reyes. Los esposos saben que tienen que impedirlo a toda costa, para lo cual no hay más que un camino: asesinar a Banquo y a su hijo Fleanzio. Es entonces cuando Lady Macbeth reflexiona al respecto en el aria (añadida en la segunda versión de la ópera, en 1865) "La luce langue". Contemplemos de nuevo al Mara Zampieri, esta vez en un montaje anterior, de 1983:
Acto II, Cuadro II
Un doble coro de asesinos aguarda a Banquo, que ha de cruzar el bosque acompañado de su hijo Fleanzio, para acudir al banquete que celebra Macbeth. Aquí Verdi escribió una oscura y quizá poco agradecida aria para bajo, en la que Banquo tiene siniestros presagios que le hacen temer por su propia vida y por la de su hijo. Carlo Colombara es Banquo, en una producción de 1997:
En efecto, Banquo muere, atacado por los asesinos que le acechaban, pero su hijo logra escapar y ponerse a salvo.
Acto II, Cuadro III
Se celebra un banquete en el castillo, una especie de "presentación en sociedad" de los nuevos reyes, al que Banquo ha sido también hipócritamente invitado; el rey y la reina fingen extrañeza por su ausencia, pues había prometido asistir. A petición de Macbeth, su esposa inicia un vigoroso brindis, en el que la acompañan su marido y el coro. De nuevo, Mara Zampieri y Renato Bruson:
Llega uno de los asesinos, que confirma a Macbeth que Banquo ha muerto, aunque su hijo ha logrado escapar. El trastorno de Macbeth ante tal noticia es terrible; poco después, cuando se dispone a ocupar el lugar en el que habría debido sentarse Banquo, interrumpe el canto festivo para gritar como un loco: "¿Quién de vosotros ha hecho esto?" mientras señala el lugar de Banquo, en el que Macbeth ve al fantasma del difunto. Lady Macbeth se acerca a su esposo con ira, y le conmina a revivir la alegría del banquete con ánimos y vencer el pánico. Lady Macbeth reemprende el brindis con gran esfuerzo y logra volver a crear el clima festivo de antes pero, de nuevo, Macbeth se ve asaltado por el pánico ante una nueva reaparición del fantasma. Cuando, finalmente, Macbeth se recupera de este segundo pánico, ya no se puede remediar la mala impresión que todo ello ha causado entre los invitados, algunos de los cuales piensan que es mejor emigrar antes de que los nuevos reyes cometan más tropelías de las que ya se comentan en voz baja. Macbeth ha decide, para salir de dudas acerca del futuro, ir a consultar a las brujas. Esta vez, Macbeth es Carlos Álvarez y Lady Macbeth es María Guleghina, en un montaje de 2005 (un tanto "exótico" para mi gusto), en el Teatro Real de Madrid:
Acto III
Nos encontramos en la cueva de las brujas. Mientras, de fondo, suenan los ecos de una tempestad, danzan las hechiceras en torno a una caldera. Entra Macbeth que quiere conocer su futuro, y no tiene miedo de preguntárselo a las fuerzas del Averno, a las que las hechiceras convocan. Aparece una cabeza en el caldero, que advierte a Macbeth que debe tener cuidado con MacDuff. Se muestra también un niño cubierto de sangre, que le anuncia que ningún nacido de mujer podrá atentar contra Macbeth. Una tercera aparición, otro niño, esta vez con una rama en la mano, asegura que Macbeth puede estar tranquilo hasta que el bosque de Birnam se acerque a su palacio. Veamos esta escena, en la que Macbeth es Zeljko Lucic, en un montaje de 2008:
Las respuestas de los espíritus tranquilizan a Macbeth, pero pregunta todavía si la descendencia de Banquo reinará en Escocia; "no quieras saber más" le responden las brujas. Sin embargo, aparece una sucesión de ocho reyes con sus respectivas coronas, que desfilan delante de Macbeth; el octavo es Banquo, que lleva un espejo en la mano, indicando así que se trata de su prole. Macbeth se desmaya; cuando despierta, se pregunta dónde está, pues ya no se encuentra en la cueva de las brujas, que han desaparecido. Llega Lady Macbeth y él le explica lo que ha visto y oído. Por un momento Macbeth decide perdonar la vida a MacDuff, pero un instante después expresa la opinión contraria; marido y mujer se ven obligados a continuar su carrera de crímenes para evitar su caída. Renato Bruson y Mara Zampieri encarnan a esta diabólica pareja:
Continuará...
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier y www.youtube.com)






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