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| Geishas en la veranda |
"Madama Butterfly" es pues, como ya sabemos por la entrada de ayer, una ópera en tres actos (en origen en dos) de Giacomo Puccini, sobre un libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la obra teatral homónima de David Belasco. Su primera versión se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904. La versión definitiva subió a los escenarios por vez primera el 28 de diciembre de 1906 en la Opéra-Comique de París.
Personajes:
Cio-Cio-San, Madama Butterfly.- Joven japonesa de quince años, enamorada del teniente de navío B. F. Pinkerton. Soprano lírico-spinto.
Príncipe Yamadori.- Pretendiente de Madama Butterfly. Papel episódico, aunque vistoso, para barítono.
Benjamin Franklin Pinkerton.- Teniente de navío norteamericano, que se casa primero con Butterfly y después con Kate. Tenor lírico.
Sharpless.- Cónsul americano en Nagasaki. Barítono.
Sharpless.- Cónsul americano en Nagasaki. Barítono.
Suzuki.- Fiel criada de Madama Butterfly. Papel mediano para mezzosoprano.
Goro.- Casamentero y alcahuete. Papel menor para tenor ligero.El tío Bonzo.- Tío de Madama Butterfly. Papel colorista pero breve para bajo.
El comisario imperial.- Papel muy breve para bajo.
El oficial del registro.- Papel mínimo para barítono.
El tío Yakusidé.- Tío de Madama Butterfly. Papel para barítono, reducido a nada tras la reforma de la ópera.
La madre de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
La tía de Madama Butterfly.- Papel ínfimo para mezzosoprano.
Una prima.- Papel ínfimo para soprano.
Dolore ("Dolor).- Hijo de Butterfly y Pinkerton. Papel mudo para niño.
Coro.- Con momentos importantes.
(Los vídeos que utilizaré para ilustrar esta serie de entradas sobre "Madama Butterfly" pertenecen a una versión filmada de Jean-Pierre Ponnelle, del año 1974, con Plácido Domingo y Mirella Freni como Pinkerton y Cio-Cio-San, respectivamente; el director: Herbert von Karajan).
Argumento
Acto I
Pinkerton, con total franqueza, expone a Sharpless cuál es su filosofía de vida: "Dovunque al mondo..." Sharpless le pregunta a Pinkerton si está enamorado de la muchacha; Pinkerton le responde que depende de lo que se entienda por amor: "Amore o grillo..."
Se oye el canto lejano de la amigas y parientes de Butterfly, que la rodean mientras suben con ella la cuesta; entran en el jardín y cantan, observando la belleza del lugar. Butterfly se inclina con todos ante Pinkerton. Sharpless le pregunta a Butterfly si es de Nagasaki, y ella contesta que sí, de una familia venida a menos, y que ha tenido que hacer de geisha para procurarse el sustento, sin sentir vergüenza alguna por ser pobre. No tiene hermanas, pero tiene a su madre. Cuando Sharpless le pregunta por su padre, Butterfly responde con sequedad que ha muerto, y una nube de tristeza parece que se extiende entre los presentes. A continuación, Sharpless le pregunta por su edad, y Butterfly le dice, con la inocencia propia de la niña que es, que ya va siendo "vieja", pues tiene quince años.
Llegan el comisario imperial y el oficial de registro para dar formalidad a la boda. Los parientes hacen comentarios sobre el novio y la novia. El tío Yakusidé, un borrachín, pregunta si habrá vino. Sharpless se da cuenta de que para Butterfly aquella boda es algo muy serio; trata de que Pinkerton advierta los sentimientos de Butterfly, aunque no lo consigue.
Butterfly pide permiso a Pinkerton para introducir en la casa sus modestas posesiones y un objeto largo que no quiere mostrarle (Goro le explica, aparte, que se trata de un puñal que el Mikado dio al padre de la muchacha para que se hiciera el harakiri). Butterfly le enseña también los muñecos que representan los espíritus de sus antepasados; Pinkerton los acoge con respeto. Luego Butterfly le cuenta que el día antes ha ido a la misión cristiana para adoptar la fe de Pinkerton, aunque su tío Bonzo no lo sabe. Finalmente, el comisario imperial lee la proclamación del matrimonio, y los contrayentes y los testigos firman.
Cuando sus amigas llaman a Cio-Cio-San Madama Butterfly ella, orgullosa por su nuevo estado, las corrige: ahora es Madama B. F. Pinkerton.
Las autoridades se van, y Pinkerton se queda con su esposa y los familiares, que brindan con él. De pronto, a lo lejos se oye gritar al tío Bonzo, que llega acompañado de dos bonzos más. Como una hidra, el tío acusa ante todos a Butterfly de haber renegado de su fe, pues se ha enterado de la visita que la muchacha ha hecho a la misión cristiana; los parientes, horrorizados, se apartan de Butterfly. Pinkerton pone drásticamente fin a la escena echando de su casa al furibundo Bonzo; los parientes, atemorizados, se van con él. Momentos después, Pinkerton se queda solo con su nueva esposa; trata de consolarla con dulces palabras: "Bimba, bimba non piangere...". Al escucharle y sentir el amor y la ternura que se desprende de sus palabras, a ella casi ya no le duele haber sido repudiada por su familia.
Llega la noche, y con ella la sombra, la quietud y la intimidad: "Viene la sera..." En un largo y maravilloso dúo, Pinkerton se deshace en expresiones de amor por la muchacha, que se siente inmensamente feliz.
"Amadme, por favor, aunque sea un poquito..." le pide Butterfly a Pinkerton, que quizá aún no puede creer en que tanta dicha sea posible: "Vogliatemi bene..." Es, no hay duda, una frágil mariposa; ¿quién sería capaz de hacer daño a un ser tan delicado?
Continuará...
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, flickr.com y www.youtube.com)
Acto I
Nos encontramos en una colina en las afueras de Nagasaki, en una casa con terraza y jardín desde la que se ven la bahía, el puerto y la ciudad de Nagasaki. El teniente de navío B. F. Pinkerton se dispone a comprarla; le acompaña el casamentero y alcahuete Goro, que le va mostrando las particularidades de la pequeña construcción y su jardín. Goro ha preparado la próxima boda del teniente y Cio-Cio-San (a la que llaman también Madama Butterfly, por su aspecto frágil, como el de una mariposa), una joven perteneciente a una honorable familia que ha caído en la ruina. El casamentero va presentando a Pinkerton a la servidumbre, entre la que se encuentra Suzuki, camarera personal de Cio-Cio-San. Suzuki habla por los codos, pero Pinkerton no la escucha. Goro anuncia que los preparativos para la boda están a punto: vendrán el oficial del registro, los parientes, el cónsul americano y la novia.
Por la cuesta que viene de Nagasaki, llega el cónsul de los Estados Unidos, Sharpless, que ha perdido el resuello mientras ascendía. Pinkerton le hace servir un whisky y le cuenta que acaba de alquilar aquella casa por novecientos noventa y nueve años, con facultad para rescindir el contrato cada mes. Está encantado por que en aquel país sean tan elásticos en cuanto a casas y a contratos (incluidos los matrimoniales, pues la ley japonesa permite al marido deshacer la boda simplemente con dar el vínculo por roto). Sharpless, con toda intención, le dice que esa circunstancia permite aprovecharse al hombre avispado.
Se oye el canto lejano de la amigas y parientes de Butterfly, que la rodean mientras suben con ella la cuesta; entran en el jardín y cantan, observando la belleza del lugar. Butterfly se inclina con todos ante Pinkerton. Sharpless le pregunta a Butterfly si es de Nagasaki, y ella contesta que sí, de una familia venida a menos, y que ha tenido que hacer de geisha para procurarse el sustento, sin sentir vergüenza alguna por ser pobre. No tiene hermanas, pero tiene a su madre. Cuando Sharpless le pregunta por su padre, Butterfly responde con sequedad que ha muerto, y una nube de tristeza parece que se extiende entre los presentes. A continuación, Sharpless le pregunta por su edad, y Butterfly le dice, con la inocencia propia de la niña que es, que ya va siendo "vieja", pues tiene quince años.
Llegan el comisario imperial y el oficial de registro para dar formalidad a la boda. Los parientes hacen comentarios sobre el novio y la novia. El tío Yakusidé, un borrachín, pregunta si habrá vino. Sharpless se da cuenta de que para Butterfly aquella boda es algo muy serio; trata de que Pinkerton advierta los sentimientos de Butterfly, aunque no lo consigue.
Butterfly pide permiso a Pinkerton para introducir en la casa sus modestas posesiones y un objeto largo que no quiere mostrarle (Goro le explica, aparte, que se trata de un puñal que el Mikado dio al padre de la muchacha para que se hiciera el harakiri). Butterfly le enseña también los muñecos que representan los espíritus de sus antepasados; Pinkerton los acoge con respeto. Luego Butterfly le cuenta que el día antes ha ido a la misión cristiana para adoptar la fe de Pinkerton, aunque su tío Bonzo no lo sabe. Finalmente, el comisario imperial lee la proclamación del matrimonio, y los contrayentes y los testigos firman.
Cuando sus amigas llaman a Cio-Cio-San Madama Butterfly ella, orgullosa por su nuevo estado, las corrige: ahora es Madama B. F. Pinkerton.
Las autoridades se van, y Pinkerton se queda con su esposa y los familiares, que brindan con él. De pronto, a lo lejos se oye gritar al tío Bonzo, que llega acompañado de dos bonzos más. Como una hidra, el tío acusa ante todos a Butterfly de haber renegado de su fe, pues se ha enterado de la visita que la muchacha ha hecho a la misión cristiana; los parientes, horrorizados, se apartan de Butterfly. Pinkerton pone drásticamente fin a la escena echando de su casa al furibundo Bonzo; los parientes, atemorizados, se van con él. Momentos después, Pinkerton se queda solo con su nueva esposa; trata de consolarla con dulces palabras: "Bimba, bimba non piangere...". Al escucharle y sentir el amor y la ternura que se desprende de sus palabras, a ella casi ya no le duele haber sido repudiada por su familia.
Llega la noche, y con ella la sombra, la quietud y la intimidad: "Viene la sera..." En un largo y maravilloso dúo, Pinkerton se deshace en expresiones de amor por la muchacha, que se siente inmensamente feliz.
"Amadme, por favor, aunque sea un poquito..." le pide Butterfly a Pinkerton, que quizá aún no puede creer en que tanta dicha sea posible: "Vogliatemi bene..." Es, no hay duda, una frágil mariposa; ¿quién sería capaz de hacer daño a un ser tan delicado?
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, flickr.com y www.youtube.com)







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