El anecdotario operístico da para muchos capítulos, quizá tantos como las mil y una historias que le contó Scherezade al Rey Shahriar. Acerquémonos, una vez más, a esos pequeños relatos surgidos en torno al mundo de la ópera.
Solti murió tal vez del disgusto
Eran los primeros días de julio de 1997, dos meses antes de la muerte del ilustre director húngaro. En el Convent Garden se ofrecía la primera representación de la ópera de Verdi "Simon Boccanegra", dentro del ciclo completo de óperas verdianas que el maestro londinense ofrecía con motivo del inminente centenario del compositor italiano.
El teatro estaba espectante; pasaban dos minutos de la hora fijada para el inicio de la representación; el maestro Solti estaba en el podio y ya levantaba la batuta cuando, detrás de él, de entre la primera fila de butacas de la platea, saltó el mecanismo de un reloj digital y se oyó en toda la sala una voz femenina que dijo claramente en castellano sudamericano: "Son las ocho y tres minutos".
El maestro Solti quedó como petrificado durante unos cuantos segundos, bajó la batuta y después de unos instantes la volvió a levantar. Esta vez nada impidió que arrancara la ópera. Solti murió exactamente dos meses después, el 5 de septiembre, pero no falta quien dice que murió del disgusto por tan intempestiva interrupción. Escuchemos a Antonietta Stella en "Simon Boccanegra": "Come in quest'ora bruna".
Elena Sanz, la "favorita del Rey"
Cuando en 1877 debutó en el Teatro Real la contralto valenciana Elena Sanz, lo hizo cantando el papel de la protagonista de "La favorita", de Gaetano Donizetti, ópera que aparecía mucho por el Real porque había servido para la función inaugural de 1850. La Sanz interpretó junto a Gayarre el papel de la favorita del rey, pero lo que pronto se convirtió en la comidilla de la corte es que un par de años más tarde la realidad había superado a la ficción: Alfonso XII se había enamorado de la cantante. Intervino con decisión y firmeza la reina María Cristina, que dio órdenes para que la "favorita del rey" fuese alejada rápidamente de Madrid y fijara su residencia en París. La paz conyugal ante todo, debió pensar la reina, aunque no tardó en tener otros motivos de preocupación, con una monarca tan aventurero como su esposo. Escuchemos a José Carreras en "La favorita", de Donizetti: "Spirto gentil".
Pagando a María Callas en efectivo
Rudolf Bing, que fue empresario del Metropolitan de Nueva York de 1951 a 1972, nunca tuvo muy buenas relaciones con María Callas, cuando la diva greco-americana cantó en el teatro. Pero las peores relaciones fueron con el marido, el tremendo señor Meneghini, quien llevaba los asuntos de su esposa. En una ocasión, irritado Bing por la actitud ávida y codiciosa del marido de la diva, hizo que le pagaran la cantidad estipulada por su contrato en efectivo... y en billetes de un dólar. Meneghini tuvo que llevarse de la administración un enorme e incómodo paquete de dinero.
(Fuentes: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier, http://www.epdlp.com/ y http://www.liberliber.it/).
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| Monumento a Donizetti en Bérgamo. |
Rudolf Bing, que fue empresario del Metropolitan de Nueva York de 1951 a 1972, nunca tuvo muy buenas relaciones con María Callas, cuando la diva greco-americana cantó en el teatro. Pero las peores relaciones fueron con el marido, el tremendo señor Meneghini, quien llevaba los asuntos de su esposa. En una ocasión, irritado Bing por la actitud ávida y codiciosa del marido de la diva, hizo que le pagaran la cantidad estipulada por su contrato en efectivo... y en billetes de un dólar. Meneghini tuvo que llevarse de la administración un enorme e incómodo paquete de dinero.
(Fuentes: "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier, http://www.epdlp.com/ y http://www.liberliber.it/).








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