Hoy, 26 de mayo, este blog cumple un mes. Con este motivo quiero, en primer lugar, dar las gracias a todos aquellos que me han dado y me dan ánimos en este empeño que me resulta tan gratificante: a mis amigos y amigas, algunos de los cuales son, además, compañeros de trabajo, de los que surgió el impulso inicial y de los que recibo muy buenas ideas y muchos ánimos; y por supuesto a mis compañeros blogeros, a esos estupendos blogs amigos, todos y cada uno de los cuales contribuyen (a mi entender con gran acierto) a hacer que más gente conozca y ame la música clásica y la ópera, y que podéis encontrar en "Páginas que sigo y recomiendo". Gracias, de corazón, a todos.
Y para redondear este día de celebración, deseo rendir un pequeño homenaje a una soprano que, en su día, fue tan conocida o más que otras de su época, pero a la que el tiempo ha ido quizás dejando un tanto de lado (muy injustamente). Me refiero, por supuesto, a Margherita Carosio.
Margherita Carosio nació en Génova el 7 de junio de 1908 y murió, también en Génova, el 10 de enero de 2005. Una de las más notables sopranos líricas ligeras de su generación, su cálida y expresiva voz se ha conservado en muchas grabaciones de Parlophone y Ultraphon hechas antes de la Segunda Guerra Mundial, así como en las memorables series para HMV realizadas en Londres a partir de 1946. Escuchémosla en un fragmento de "Una voce poco fa" de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini:
Hasta que me puse a indagar para escribir este artículo, no había oído cantar a Margherita Carosio, y ha sido para mí una gratísima sorpresa. Ya comenté en otra ocasión que, en mi modesta opinión, quien canta como nadie "Una voce poco fa" es Victoria de los Ángeles; sigo pensándolo, pero Margherita Carosio no se le queda muy atrás (siempre desde mi gusto personal, claro): obsérvense qué agudos ¡parece un pájaro! y qué manera de frasear, sin esfuerzo, sin buscar el mero "lucimiento" sino, simplemente, sintiéndose cómoda, subiendo y bajando de tono con una facilidad pasmosa. Como he dicho más arriba, creo que la historia operística la ha dejado de lado muy injustamente.
Continuando con sus datos biográficos, hay que decir que era hija de un profesor de canto y compositor, Natale Carosio, que no sólo supervisaba sus estudios, sino que lanzó su carrera en conciertos públicos cuando la muchacha tenía catorce años de edad. Margherita dijo una vez de su padre: "Todo lo que sé se lo debo a él. Yo le decía a él: 'Yo soy buena lana, pero tú eres un extraordinario tejedor'".
En 1924, con sólo dieciséis años, hizo su debut operístico como Lucía en "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, en el Teatro Cavour, en Novi Ligure. Poco después, fue recomendada por la soprano irlandesa Margherita Sheridan para cantar el papel de Fiódor en "Boris Godunov", de Mussorgsky, en el Convent Garden, junto a Fiodor Chaliapin. Ella, al igual que el resto de la compañía, cantó en italiano, salvo Chaliapin, que cantó en ruso; el coro cantó en francés. Más tarde, Margherita diría que trabajar con el gran bajo ruso le hizo darse cuenta de lo que significaba no sólo interpretar un personaje, sino convertirse en él.
En 1928, a los diecinueve años de edad, la Carosio interpretó el papel de Musetta en "La bohème", de Puccini, y de nuevo con Fiódor Chaliapin, en el Convent Garden. Sin embargo, no regresaría a Londres hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, como estrella de la compañía invitada San Carlo de Nápoles; en esta ocasión, cantó una particularmente enfermiza Violetta en "La traviata" de Verdi. Había sido muy admirada por aquellos que la habían visto interpretar este papel en Nápoles. Elegante, bonita, pequeña, y con una suerte de encanto mezclado con patetismo, la candorosa cara de la Carosio se popularizó en medio mundo. Más tarde, apareció con una compañía italiana como la caprichosa Adina, en "L'elixir d'amore", de Donizetti, que también cantaría en La Scala y que grabó para EMI. Escuchémosla en "La traviata":
Cuánto dolor contenido, qué melancólica tristeza... es un lamento íntimo, solitario, que canta sólo para sí misma, en la terrible, en la absoluta soledad de su alcoba. En los tonos agudos parece que va a romper a llorar... Parece que hubiera ido a buscar ese dolor profundo que todos llevamos en el fondo del alma, y lo hubiese transformado en palabras y música... Me resulta una Violetta absolutamente creíble, con un tono enfermizo, frágil, y con una delicadeza exquisita.
Continuemos con su historia. Muy pronto, la Carosio fue recorriendo toda Italia, en papeles para los que se requería su voz luminosa y llena de color, en particular la Amina de "La sonnambula", de Bellini, Norina, del "Don Pasquale" de Donizetti y Konstanze de "Die Entführung aus dem Serail" de Mozart. En La Scala debutó como Óscar, en "Un ballo in maschera", de Verdi, y más tarde hizo una encantadora Filina en "Mignon", de Thomas. Cantó muchos papeles en La Scala, todos con gran éxito. Tal vez su más destacable papel protagonista en esta época fue Rosina, de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. También se atrevió con un repertorio más arriesgado, como la Zerlina del "Fra Diavolo" de Auber, la Reina de Shemakhan de "El gallo de oro", de Rimsky-Korsakov o el papel principal de "The Nightingale", de Stravinsky. En La Scala interpretó a Aminta en las primeras representaciones en Italia del "Die schweigsame Frau", de Richard Strauss, a Volkhova en "Sadko", de Rimsky-Korsakov y a Egloge en el estreno mundial de "Nerón", de Mascagni, el 16 de enero de 1935 (estreno en el que acaparó todos los reseñas, tal fue su éxito). Continuó apareciendo en La Scala hasta 1955. Aquí tenemos un fragmento del estreno de "Nerón", de Mascagni:
Continuemos con su historia. Muy pronto, la Carosio fue recorriendo toda Italia, en papeles para los que se requería su voz luminosa y llena de color, en particular la Amina de "La sonnambula", de Bellini, Norina, del "Don Pasquale" de Donizetti y Konstanze de "Die Entführung aus dem Serail" de Mozart. En La Scala debutó como Óscar, en "Un ballo in maschera", de Verdi, y más tarde hizo una encantadora Filina en "Mignon", de Thomas. Cantó muchos papeles en La Scala, todos con gran éxito. Tal vez su más destacable papel protagonista en esta época fue Rosina, de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. También se atrevió con un repertorio más arriesgado, como la Zerlina del "Fra Diavolo" de Auber, la Reina de Shemakhan de "El gallo de oro", de Rimsky-Korsakov o el papel principal de "The Nightingale", de Stravinsky. En La Scala interpretó a Aminta en las primeras representaciones en Italia del "Die schweigsame Frau", de Richard Strauss, a Volkhova en "Sadko", de Rimsky-Korsakov y a Egloge en el estreno mundial de "Nerón", de Mascagni, el 16 de enero de 1935 (estreno en el que acaparó todos los reseñas, tal fue su éxito). Continuó apareciendo en La Scala hasta 1955. Aquí tenemos un fragmento del estreno de "Nerón", de Mascagni:
Desgraciadamente, a Margherita Carosio se la recuerda hoy más como aquella cantante cuya indisposición, en enero de 1949, llevó a María Callas a tener que aprenderse en cinco días el papel principal, Elvira, de "I puritani", de Bellini, mientras estaba interpretando a Brünnhilde en "Die Walküre", de Wagner, en el Teatro La Fenice de Venecia. Esta hazaña causó sensación e hizo historia operística. También hizo que el público se diera cuenta que el bel canto podía ser interpretado por voces más "oscuras" que podían igualmente realizar las "florituras" de este tipo de canto y, en última instancia, dio lugar a un "resurgimiento del bel canto", que duró varias décadas. Este "resurgimiento" tuvo como consecuencia que voces como la de Margherita Carosio cayeran en el olvido, aunque la expresividad suave, la tierna elegancia y el encanto de su voz pueden (y deben) apreciarse en cualquier época. Aunque ensombrecida por la Callas, la Carosio merece también, en mi opinión, un lugar de honor en la historia de la ópera.
Más tarde, destacó en papeles más líricos, como los de Mimí y Violetta; la pureza de su tono y la capacidad para transmitir una convincente vulnerabilidad, eran muy apropiadas para este tipo de personajes. En 1954 regresó a La Scala para el estreno de "Amelia al ballo", de Gian Carlo Menotti, que también grabó.
Tuvo una breve carrera en el cine italiano, e incluso recibió una oferta de MGM para ir a Hollywood, oferta que rechazó debido a sus muchos compromisos. Se retiró del escenario operístico en 1959 y, durante los cuarenta años siguientes ejerció de periodista y crítico de música en su ciudad natal, donde murió, el 10 de enero de 2005. Vaya desde aquí, mi profunda admiración.
Dedico este artículo a una querida amiga mía que hoy cumple años. Muchas felicidades.
Dedico este artículo a una querida amiga mía que hoy cumple años. Muchas felicidades.
(Fuentes: wikipedia, flickr.com y www.youtube.com).







Me encantó este post, ahora comprendo porque el avatar =D
ResponderEliminarUn abrazo amiga.
@Gera_PS
Gracias Gera, mi querido amigo. Eres un cielo. Muchísimas gracias, de todo corazón. ¡Un beso enorme!
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