Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

TRADUCTOR

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

lunes, 11 de junio de 2012

EL IMPOSIBLE OLVIDO (IV)


Una barca por el canal lleno de agua y de tristeza...

Volvemos al escenario del primer acto. Aún es muy temprano. Aparece Marietta que, sigilosamente, se dirige al retrato de Marie. A solas las dos, Marietta le habla a aquel espíritu, y le pide que libere a Paul, que le de una segunda oportunidad para ser feliz; le ruega que les deje a ambos disfrutar de la locura, con alegría y placer.

Fuera de escena, se escuchan voces de niños. Es una marcha como de ensueño, que se escucha en la distancia… “La canción de los niños conforta y nos devuelve la alegría de vivir” exclama Marietta.

Llega Paul, que viene de la calle. La presencia de la chica le perturba. Cuando ésta le dice que, aburrida por su ausencia, ha bajado a su cuarto misterioso para visitar a su esposa muerta Paul le grita “¡Fuera de aquí! ¡Fuera, fuera!” Paul lucha entre su deseo por Marietta y la adoración por su esposa muerta. “…Si alguien la viera…” le dice, temeroso, Paul.



Marietta, aburrida por la actitud de Paul, se deja caer en una silla y canta para sí misma: “Mi anhelo, mi sueño, los frutos del pasado…” Su espíritu bullicioso se revela… quiere cantar, bailar: “…¡Gastón, Gastón, iré hacia usted!...” exclama. Pero Paul la retiene, con fuerza.

Fuera de escena, se escucha un ruido sordo. Es la muchedumbre, que se ha reunido mientras espera la procesión. Paul, asomado a la ventana, se queda tan absorto que parece olvidarse de la presencia de Marietta. Se escucha de nuevo el canto de los niños. Paul, arrebatado por la visión de aquella procesión, trata de que Marietta se acerque a la ventana para verla con él. Extasiado, describe cómo puede contemplarse un mar fluido de vestiduras doradas y entre ellas, como gotas de sangre, los muchachos del coro con sus ropas rojas… “…Brilla bendito el frenesí de la fe…” dice, presa de una creciente emoción.

La parte de atrás del cuarto, se ilumina con la visión de un sueño fantasmal. La procesión de niños, los clérigos y los muchachos del coro parecen pasar por el fondo de la habitación. La visión crece ante la radiante luz.

Marietta trata de que Paul se acerque a ella, quiere que la bese, que la abrace… No quiere compartirle con los santos y los fantasmas... Entonces, como reflejo del íntimo remordimiento de Paul, las figuras que toman parte en la procesión le miran amenazadoramente, levantando sus brazos contra él. “¡Vienen hacia aquí!... ¡Vienen amenazantes!... ¡Déjeme sólo, déjeme…!”. 


Marietta trata de hacerle comprender que está viendo fantasmas, y que es el olor a cerrado de aquel cuarto, su culto a la muerte, lo que se los provoca. “¿El culto? ¿Así lo llama usted?... Es mi amor fiel, pues ella todavía vive en mi corazón…” alega Paul. Marietta acusa a Paul de estar degradándola, anteponiendo siempre a ella la figura de Marie; ella está muerta, y no tiene sentimientos, pero Marietta sí. Marietta, que ha tenido que luchar desde el primer hombre que le enseñó el amor y la destruyó, que valientemente arrastró todas sus penas hasta lograr salir del infierno del canal… “¡Ella era pura! ¡No se compare con ella!” exclama Paul. Marietta le acusa de hipócrita, pues hace tan sólo un rato, le hizo el amor, a ella, y no a Marie. La furia de Marietta va creciendo… “…usted me compartirá con su amigo y con Pierrot y con cualquier otro. ¡Me gusta gustar!”. Paul, llamándola ramera, trata de echarla. Pero Marietta no está dispuesta a rendirse ante Marie… Va hacia la urna que contiene el mechón de pelo de la muerta, lo coge y juega con él, lo emplea como un látigo, ante la desesperación de Paul que, lleno de odio, la agarra, la arrastra… Y con aquella misma trenza le rodea el cuello… y la estrangula.



Horrorizado, Paul va de un lado a otro de la habitación… Aun no puede creer lo que acaba de ocurrir, lo que acaba de hacer… De pronto, se gira de nuevo hacia el lugar donde había dejado el cuerpo de Marietta y… ¡no está! Mira hacia la urna de cristal y ve que está intacta ¿Qué pasó? ¿…soñé?”  Su sorpresa se hace aún más grande cuando ve aparecer a Brigitta que, con total naturalidad, le dice que aquella señora ha vuelto. Entra entonces Marietta, con la apariencia y la postura exactamente igual que al final del primer acto, sonriente y amable. “…Olvidé mi paraguas y mis rosas.” Y, sonriendo con intención, añade “Quizá deba tomarlo… como una premonición de que debo quedarme.” Paul no es capaz de pronunciar palabra. Mientras, Marietta se vuelve hacia la puerta; allí encuentra a Frank que, amablemente, le cede el paso. Ella lo saluda y sonríe.

 

Frank se dirige hacia Paul, y le mira a los ojos: “Parecía un milagro, pero leí en tus ojos que no lo es.” Paul, que por fin ha aterrizado en la dura realidad, cree que quizá haya sido Marie quien le ha enviado esos sueños, al no haberle permitido encontrar la paz en su letargo… Con afecto, Frank le dice que muy pronto se marchará, y le pregunta si abandonará con él aquella ciudad de muerte… “Yo quisiera… intentaría… recuperar la alegría de antes… La vida y muerte deben partir…


Queridos amigos, mis fieles y amables lectores… Ahora que he terminado de escribir acerca de “La ciudad muerta” siento aún con más intensidad la sensación de que ni con mucho he llegado a penetrar en una obra tan profunda, tan rica como es ésta. Y lo digo con humildad, sin falsas modestias. A pesar de todo, tenía que escribir sobre ella, lo necesitaba… ejerce una gran atracción sobre mi. De cualquier modo, mis queridos amigos, espero, por lo menos, haberos hecho pasar unos ratos entretenidos. Hasta mañana.

(Fuentes: “Guía universal de la ópera”, de Roger Alier, www.kareol.es, artelista.com y www.youtube.com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CATEGORÍAS

Adelina Patti (2) Adriana Lecouvreur (1) Aida (7) Aída (4) Alfonso y Estrella (3) Alfredo Kraus (15) André Cluytens (1) Anecdotario (11) Angela Gheorghiu (6) Arrigo Boito (2) Bedrich Smetana (4) Bolero (1) Boris Godunov (1) Carlos Kleiber (1) Carlota Patti (1) Carmen (13) Cavalleria rusticana (8) César Franck (1) Charles Garnier (1) Charles Gounod (8) Chérubin (1) Claudio Abbado (1) Compositores (5) Convent Garden (1) Così fan tutte (1) Directores (2) Don Giovanni (1) Doña Francisquita (1) Efemérides (3) El rapto en el serrallo (1) Emil von Reznicek (1) Enrico Caruso (3) Erich Wolfgang Korngold (4) Ernani (1) Falstaff (1) Faust (8) Fedora (5) Fidelio (2) Fiodor Chaliapin (1) Francesco Cilea (1) Francesco Maria Piave (5) Franco Zefirelli (1) Franz Schubert (3) Fromental Halévy (1) Gaetano Donizetti (5) Galina Gorchakova (1) Gemma Bellincioni (1) Georg Solti (1) Georges Bizet (13) Giacomo Lauri-Volpi (2) Giacomo Meyerbeer (1) Giacomo Puccini (43) Gianni Schicchi (2) Gioachino Rossini (6) Giuseppe di Stefano (1) Giuseppe Giacosa (1) Giuseppe Verdi (63) Giuseppina Strepponi (5) Héctor Berlioz (1) Herbert von Karajan (2) I due Foscari (7) I pagliacci (3) Idomeneo re di Creta (1) Il barbiere di Siviglia (5) Il matrimonio segreto (1) Il tabarro (2) Il trittico (4) Il trovatore (8) Il turco in Italia (1) Instrumentos (1) Jacques Offenbach (1) Jaime Aragall (2) Joan Pons (1) Joan Sutherland (2) Johann Wolfgang Goethe (2) Johannes Brahms (1) Jonas Kaufmann (1) Jorge de León (3) José Carreras (5) Jules Massenet (10) Julián Gayarre (2) L'amico Fritz (1) L'elixir d'amore (2) La bohème (9) La ciudad muerta (4) La clemenza di Tito (1) La donna del lago (1) La flauta mágica (1) La forza del destino (1) La novia vendida (4) La rondine (5) La traviata (13) Lakmé (1) Le nozze di Figaro (1) Léo Delibes (1) Leontyne Price (1) Les contes d'Hoffmann (1) Libretistas (2) Lorin Maazel (1) Los Sabandeños (1) Lucia di Lammermoor (4) Lucía Moreno Sanz (1) Luciano Pavarotti (1) Ludwig van Beethoven (3) Luigi Illica (1) Macbeth (3) Madama Butterfly (6) Manon Lescaut (7) Manuel de Falla (1) Marcelo Álvarez (1) Marco Vratogna (3) Margherita Carosio (3) María Callas (8) Mariano Rivas (5) Marilyn Horne (1) Marilyn Monroe (1) Mariola Cantarero (1) Maurice Ravel (1) Mefistófeles (1) Melodía de la semana (8) Mireille (1) Mirella Freni (9) Mitridate re del Ponto (1) Nabucco (3) Nicolai Ghiaurov (3) Norma (2) Oksana Dyka (3) Olive Fremstad (1) Ópera Estatal de Viena (1) Orquesta (1) Otello (12) Pablo García López (3) Panis angelicus (1) Pasatiempos (10) Pelagio (5) Pietro Mascagni (8) Pilar Lorengar (2) Plácido Domingo (10) Rayén Quitral (1) Renato Bruson (5) Renato Cioni (1) Renée Fleming (4) Richard Strauss (4) Richard Wagner (2) Rigoletto (7) Roberto Alagna (3) Roméo et Juliette (1) Ruggero Leoncavallo (3) Ruggero Raimondi (2) Salomé (4) Saverio Mercadante (5) Sherrill Milnes (1) Simon Boccanegra (3) Sophie Koch (1) Sopranos (1) Stephen Costello (1) Suor Angelica (2) Tannhäuser (1) Teatro alla Scala (1) Teatro Constanzi (1) Teatro de la Maestranza (1) Teatro de la Ópera Garnier (1) Teatro del Liceo (4) Teatro la Fenice (3) Teatro La Scala (3) Teatro Real (2) Teatro San Carlo (1) Teatros (7) Thomas Hampson (1) Tito Gobbi (3) Tito Schipa (1) Tosca (10) Turandot (4) Umberto Giordano (4) Un ballo in maschera (3) Vincenzo Bellini (2) Voces (16) Werther (9) Wolfgang Amadeus Mozart (2)