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| Brujas, ciudad en la que transcurre la acción de "La ciudad muerta", de Korngold |
El libreto
Enrich Wolfgang Korngold fue un niño prodigio; en 1916, con diecinueve años, estrenó en Viena sus dos primeras óperas, en un acto cada una: “Der Ring des Polykrates (El anillo de Polícrates)” y “Violanta”. ¿De dónde surgió la idea para su tercera ópera y su mayor éxito, “Die Tote Stadt (La ciudad muerta)”?
Enrich Wolfgang Korngold fue un niño prodigio; en 1916, con diecinueve años, estrenó en Viena sus dos primeras óperas, en un acto cada una: “Der Ring des Polykrates (El anillo de Polícrates)” y “Violanta”. ¿De dónde surgió la idea para su tercera ópera y su mayor éxito, “Die Tote Stadt (La ciudad muerta)”?
Julius Korngold, padre de Erich, temible y temido crítico musical
del Neue Freie Presse de Viena, se encontró casualmente con el dramaturgo
Siegfried Trebitsch, en la época en la que éste trabajaba en la traducción
alemana de una obra del escritor simbolista belga Georges Rodenbach llamada “Le Mirage”, que a su vez estaba basada
en su novela “Bruges-la-Morte”.
Trebitsch estaba convencido de que la historia podía convertirse en una buena
ópera.
Erich leyó el relato e, inmediatamente, percibió sus posibilidades
dramáticas; escribió un borrador para una obra en un acto y decidió que éste
sería el tema de su siguiente ópera, que tituló “Die tote Stadt (La ciudad muerta)”. Korngold encargó a Hans Müller,
autor del texto de “Violanta”, su
anterior ópera, el libreto; los resultados obtenidos no satisficieron mucho a
Erich, y Müller abandonó pronto la tarea.
Julius y Erich decidieron escribir ellos mismos el libreto. El
padre utilizó el seudónimo de Paul Schott ya que, debido a su labor como
crítico, tenía numerosos enemigos entre sus propios colegas, que no hubieran
dudado en aprovechar la oportunidad para destrozar la obra. Fueron verdaderamente cuidadosos en mantener oculta la verdadera
identidad del texto, tanto que hasta 1975, cuando la obra fue reestrenada en Nueva
York, no se supo que ellos mismos lo habían escrito.
La novela original sufrió una considerable transformación, aunque
aún no voy a contaros en qué consiste fundamentalmente, pues os estaría desvelando
un dato crucial de esta ópera que no debe conocerse antes de tiempo.
La música
La composición más famosa
de esta ópera es, sin duda, el lied de Marietta “Glück,
das mir verblieb (La alegría de antes)”, también conocida como la canción
del laúd. Paul, el protagonista, entrega un laúd a Marietta, y ésta comenta que para un viejo
laúd hace falta una vieja canción… Escuchémosla en la voz de Renée Fleming:
Conmovedora… Aún sin conocer la letra, sin saber lo que dice,
nuestras fibras más sensibles vibran estremecidas al escucharla… Se trata de lo primero que compuso Korngold de esta ópera, una exquisita y sencilla
melodía a ritmo de vals, lento y dulce, que regresará de forma mucho más
poderosa al final de la ópera…
Korngold terminó la partitura de “Die tote Stadt” el 15 de agosto de 1920, poco antes de las nueve de
la noche. Tal precisión no es casual, pues esa fecha era la que el propio
compositor se había fijado como límite para completar la obra. Según contaba su
padre en sus memorias, le gustaba fijarse esos plazos y luego ajustarse
rígidamente a ellos.
Por fin, “Die tote Stadt” se estrenó simultáneamente en Hamburgo y
Colonia, el 4 de diciembre de 1920. En marzo de 1921 se estrenó en Viena, con
el propio Korngold de director y, durante esa temporada, “Die tote Stadt”
consiguió notables éxitos en varios teatros de Alemania.
Como anécdota, os diré que María Jeritza, que eligió esta ópera
para su debut en el Metropolitan Opera House de Nueva York, se vio obligada a
cantar el Lied de Marietta acompañándose de una guitarra porque, al parecer,
fue imposible encontrar un solo laúd en Nueva York.
Para terminar esta introducción, escuchemos otro bellísimo
fragmento de esta inspirada y conmovedora ópera, el lied de Pierrot :
Con él os dejo, hasta mañana…
Continuará…
(Fuentes: “Guía universal de la ópera”, de Roger Alier, www.kareol.es, fotopedia.com y www.youtube.com)







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