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Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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domingo, 17 de junio de 2012

DADME UN FAZZOLETTO Y CONDUCIRÉ A UN CELOSO A LA LOCURA (II)


Isla de Chipre

Conozcamos, en primer lugar, a los personajes:

Otello.- Militar moro al servicio de la República Veneciana, en lucha contra los turcos, enamorado hasta el delirio de su esposa, Desdémona. Tenor.
Desdémona.- Esposa de Otello. Soprano.
Yago.- Militar al servicio de Otello, envidioso de que éste le haya postergado en favor de Cassio (al que Otello ha nombrado su lugarteniente). Barítono.
Cassio.- Lugarteniente de Otello. Tenor.
Emilia.- Sumisa esposa de Yago. Mezzosoprano.
Roderigo.- Caballero veneciano enamorado de Desdémona. Papel poco importante para tenor.
Lodovico.- Embajador de Venecia. Papel de poco relieve para bajo.
Montano.- Antiguo gobernador de Chipre. Papel brevísimo para bajo.
Heraldo.- Papel ínfimo para bajo.
Coro.- Muy importante.
Ballet.- Interviene durante la fiesta del primer acto.


(Los vídeos que utilizaré para ilustrar esta serie de entradas, corresponden a una producción de esta ópera del Metropolitan Opera House de Nueva York, del año 1995. En los principales papeles: Plácido Domingo (Otello), Renée Fleming (Desdémona) y James Morris (Yago). El director: James Levine).

La acción se desarrolla en Chipre, a finales del siglo XV. Cuando esta historia comienza, Otello y Desdémona, aun a pesar de la oposición de los padres de ella a su relación, han logrado finalmente casarse. Otello ha sido destinado a la mencionada isla como gobernador; allí, ha organizado una flota que ha derrotado a los turcos, añadiendo así un nuevo timbre de gloria a su ya brillante carrera. Durante su ausencia, Otello ha dejado en la isla como lugarteniente a Cassio, un antiguo compañero de juegos de Desdémona en Venecia. Al iniciarse la ópera, Otello trata de arribar a Chipre, en medio de una furibunda tempestad que pone en serio peligro su nave.

Acto I
Nos encontramos en los exteriores del castillo de Otello. Cerca, podemos distinguir una posada. Al fondo, el mar. Está anocheciendo, en medio de una violenta tempestad que ha llenado el aire de relámpagos y truenos.

Los habitantes de la isla están con los ojos y el alma puestos en la nave en la que viaja el gobernador, Otello.  La tormenta ha puesto en gravísimo peligro a la embarcación, y temen que no logre llegar a puerto. Mientras la mayoría ruega a Dios para que salve el barco, Yago expresa a Roderigo su ferviente deseo de que el seno frenético del mar se convierta en la tumba de Otello.

Por fin, gritos de júbilo anuncian que la nave del gobernador está a salvo. Otello hace su aparición, triunfante y, desde lo alto de la muralla, se dirige al gentío que le aguardaba ansioso. Dificilísima presentación de este personaje que, ya de entrada, tiene que demostrar toda su potencia vocal: : "¡Alegraos! ¡El orgullo musulmán está sepultado en el mar!..." La multitud vitorea a su triunfante gobernador, que ha logrado derrotar tan completamente al enemigo turco.

Se descarga la nave, transportando armas y equipajes al castillo. Algunos hombres salen de detrás de la fortaleza, llevando ramas que amontonan a los pies de la muralla; a la luz de las antorchas forman una hoguera con un montón de leña, alrededor de la cual la gente se apiña, charlatana y curiosa. Aún se escucha algún trueno, pero lejano, señal de que la tormenta se aleja. La tempestad se va calmando; no así la furia que hierve en el corazón de Yago, que continúa su insidiosa conversación con Roderigo. 

Hay que decir que Roderigo está enamorado de Desdémona y Otello, como "sincero" amigo suyo, se ha ofrecido a ayudarle a conseguir a la mujer de sus sueños, a pesar de que ya esté casada nada menos que con el gobernador: "...un frágil voto de mujer no es asunto demasiado complejo para mi genio ni para el infierno, yo juro que esa mujer será tuya..." Yago le cuenta entonces que, aunque finja todo lo contrario, en realidad odia a "ese moro"; la razón: Cassio que, según Yago, ha usurpado el cargo de lugarteniente de Otello, grado que Yago tenía sobradamente merecido después de cien disputadas batallas... sin embargo, por voluntad de "su morisca señoría", continuaba siendo un simple alférez. Su odio por el gobernador es tal que, de ser él, no querría tener a un Yago cerca. Los dos continúan hablando, a medida que se alejan.


Los chipriotas, reunidos en torno a la hoguera, cantan y bailan, exultantes, en un alegre número coral de preciosa música: "Fuego de alegría, tu brillante júbilo pone en fuga a la noche..." Poco a poco, el fuego se va apagando. La tempestad cesa por completo. Yago, Roderigo, Cassio y varios compañeros más se colocan alrededor de una mesa en la que se ha dispuesto vino. Yago trata de incitar a Roderigo y a Cassio para que beban: "¡Roderigo, bebamos! ¡Dame tu vaso, capitán! (dirigiéndose a Cassio)". Cassio trata de rechazar el vaso que le ofrece Yago, pero éste insiste; a pesar de que el capitán se siente mareado a causa de la bebida que ya ha ingerido, acaba por ceder cuando Yago propone brindar por la boda de Otello y Desdémona y, levantando su vaso, dice con embeleso, refiriéndose a Desdémona: "¡Su presencia engalana esta isla!".

Yago llama la atención de Roderigo acerca de las alabanzas que Cassio dirige a Desdémona, insinuando que el capitán está también enamorado de la muchacha y que, como astuto seductor, tratará de obstruir el camino de Roderigo hacia el amor de la joven. Para acabar con tan peligroso rival, Yago aconseja a Roderigo que le haga beber pues asegura que, si se emborracha, Cassio estará perdido.

Y aquí es cuando llega uno de los fragmentos musicales que más me gustan de esta obra, el brindis. Yago pide a los taberneros que traigan más vino y, vaso en mano, entona un alegre aria para incitar a todos a beber: "¡Quien haya mordido el cebo del ditirambo desvergonzado y extraño, beba conmigo...!". Cassio, que se sumerge por momentos más y más en una profunda borrachera, canta y se tambalea, se envalentona cada vez más y bebe, bebe sin parar... Yago azuza a Roderigo para que fuerce a Cassio a pelear: "...tiene la ira fácil..." asegura; y continúa: "¡Piensa que así puedes, del feliz Otello, turbar la primera noche de amor!".

Aparece Montano, que viene del Castillo, y se dirige a Cassio: "Capitán: os espera la guardia en el bastión." Estupefacto, Montano comprueba que Cassio está borracho como una cuba, y Yago aprovecha para asegurarle que así es cómo, cada noche, el capitán se prepara para dormir. Montano le replica que Otello debería saberlo. Mientras, Roderigo se ríe ostentosamente de Cassio, con ánimo de provocarle... y lo consigue, pues el capitán se abalanza, furioso, contra él. Montano trata de separarles pero Cassio, que es ya un caballo desbocado, saca su espada y amenaza con partir los sesos del antiguo gobernador de Chipre. Montano no tiene más remedio que tratar de defenderse y así, los dos espada en mano, comienzan una furiosa lucha.

Yago hace que Roderigo salgo corriendo al grito de: "¡Sedición! ¡Sedición!...", a fin de sembrar el tumulto, el horror, y hacer que las campanas toquen a rebato. A la vez, para salvaguardar su papel de "alma caritativa", se dirige a los contendientes para que cesen la lucha. Las mujeres, asustadas, huyen. Montano recibe una estocada de Cassio. El revuelo es ensordecedor. Yago pide que se de la alarma, que alguien pare tan terrible combate. La multitud grita: "¡A las armas! ¡A las armas! ¡Socorro!".

Mientras tanto, las campanas tocan a rebato. Entra Otello, seguido de gente portando antorchas. Cesan las campanas. "¡Bajad las espadas!" grita el gobernador e, inmediatamente, cesa la pelea. Con un tono atronador, que hace que cualquier otra voz que no sea la suya enmudezca, Otello exclama: "¿Qué sucede? ¿Estoy entre sarracenos?..."; pide a Yago que le explique los motivos de semejante lucha: "...Honesto Yago, por el amor que me tienes, habla."

Yago, con estudiada y convincente actitud, se muestra dubitativo, temeroso de confesar a Otello el porqué de la disputa que acaba de tener lugar: "No sé... aquí no hace mucho, todos eran amigos, alegres... pero de pronto..." Cassio es incapaz de hablar y, cuando Otello se vuelve hacia Montano y descubre que está herido, siente que la sangre le hierve. Justo en ese momento aparece Desdémona y Otello, al ver que el sueño de su dulce esposa se ha visto alterado, destituye de inmediato a Cassio de su cargo de capitán. Yago no cabe en sí de gozo. Con gesto imperativo Otello ordena que cada cual se marche a su casa.


Otello y Desdémona se quedan solos. Después de la tempestuosa escena que acaba de tener lugar, la noche se ha quedado en completa calma; luce un cielo estrellado que invita a dejar volar la imaginación y el recuerdo. Es el momento de uno de los más bellos dúos de amor verdianos, estremecedor y emocionante como pocos: "Ya en la noche densa se extingue todo clamor..." Los esposos recuerdan cómo, al principio de conocerse, Otello relataba a Desdémona cómo había transcurrido su dura vida en el exilio, los grandes sufrimientos que había padecido, y cómo ella le escuchaba, arrebatada y con el corazón extasiado. Él se sentía bendecido por los suspiros y las lágrimas de ella que, piadosas, descendían sobre él para bendecirle. "Y tú me amabas por mis desventuras, y yo te amaba por tu piedad" dice él y, con inmensa dulzura, ella responde: "Y yo te amaba por tus desventuras, y tú me amabas por tu piedad" Con un profundo suspiro, temeroso de que la inmensa felicidad que siente en aquel instante se desvanezca, Otello abraza tiernamente a Desdémona y ambos se funden en un apasionado beso...


Continuára...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, www.youtube.com y flickr.com)

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