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| Recepción de un enviado francés en Venecia Canaletto |
El "Otello" de Verdi es una de esas óperas que, desde un principio me enamoraron. He de decir que, hasta el momento, dicho idilio se ha desarrollado únicamente por medio de diversas versiones en dvd; aun así, y a la espera de disfrutar de esta obra maestra de Verdi en vivo, cada vez que vuelvo a ver la trágica historia del que pudiéramos llamar el "celoso por antonomasia", encuentro nuevos matices, y disfruto de ella más y más.
Ya hablé en el blog de este "Otello" verdiano, en una entrada a la cual os remito: Otello: de Shakespeare a Verdi. Pero hoy quiero comenzar una serie de artículos en los que trataré de desgranaros esta historia, e intentaré hacérosla tan apetecible como a mí me parece. Empecemos hoy con una
Introducción
Tras estrenar, en 1871, su ópera "Aida", Verdi decidió que había llegado el momento de poner fin a su exitosa carrera como compositor de ópera. A su editor, Giulio Riccordi, le pareció que era una forma de malgastar su inmenso talento (y, por supuesto, de perder suculentos beneficios) y así, habló con Arrigo Boito, amigo de Verdi, para que tratase de hacerle desistir de su intención. Boito, de forma sabiamente astuta, utilizó un eficaz método de persuasión, pues apeló a la admiración (de todos conocida) que Verdi sentía por las obras de Shakespeare. Tan sólo había podido llevar una a la escena operística: "Macbeth", en 1847, así que era de esperar que le tentase adaptar de nuevo una obra de su admirado escritor.
La obra sugerida fue "Otello", que Boito ofreció a Verdi en forma de un excelente resumen teatral en italiano y, por el hecho de ser Boito también compositor, muy bien expuesto para que la música engalanara la dura historia del moro veneciano. Eso sí, para evitar un relato excesivamente largo, Boito había suprimido el primer acto de la obra shakespiriana; quedaba así un tanto en la sombra un dato muy valioso para entender por qué Otello es capaz de dudar de Desdémona: en el primer acto, Otello encuentra tal oposición a la boda por parte de la familia de Desdémona (principalmente por motivos raciales) que, a pesar de que Desdémona insiste en casarse con Otello, a éste le queda siempre la duda de si ella le ama del modo absoluto que pretende.
Después de casi dieciséis años de silencio verdiano, el 5 de febrero de 1887 se estrenó "Otello", drama lírico en cuatro actos, en La Scala de Milán. El éxito fue tan rotundo que el telón tuvo que levantarse veinte veces para saludar, al final de la representación.
Los tres papeles principales de esta ópera (Otello, Desdémona y Yago) se cuentan entre los más exigentes de Verdi, tanto vocal como dramáticamente. Escuchemos la comprometida, dificilísima entrada en escena de Otello, escasos minutos después de comenzar la obra, cuando aún no ha tenido tiempo de calentar la voz:
En cuanto a Desdémona, poco después de comenzado el Segundo Acto, tiene una intervención deliciosa en la que muestra toda su angelical dulzura:
Y ¡qué decir de Yago! uno de los "malos" por excelencia del mundo lírico. Aquí le tenemos, también en el Segundo Acto, entonando su diabólico "Credo...":
Del que se vería una clara influencia, años después, en "Tosca è un buon falco..." que canta el barón Scarpia, en el segundo acto de "Tosca", de Puccini:
"Otello" tiene pasajes maravillosos, llenos de inspiración, capaces de sobrecogernos... Pero prefiero no adelantaros ninguno más y dejar aquí esta introducción, que espero y deseo que os haya dejado con apetito para degustar, el próximo día, el Primer Acto de esta historia... Hasta entonces, amigos.
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, artelista.com, wikipedia y www.youtube.com)







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