Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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viernes, 18 de mayo de 2012

CORTITO Y TODO PARA ATRÁS (EL BARBERO DE SEVILLA)


Queridos amigos, hoy es para mí un día especial;  hoy tengo el honor de presentaros una entrada que un buen amigo, al que conocí a través de twitter, Sandro Malfitano (@Malfitan0) ha tenido la amabilidad de dejar que publique en mi pequeño rincón. Hace poco, él tuvo la gentileza de dejarme colaborar en el suyo, así que yo no podía perder la oportunidad de pedirle que participara también en el mío. Deseo que esto sea sólo el comienzo de muchas más colaboraciones entre dos blogs de ópera que son primos-hermanos.

Antes de continuar, para los que no lo conozcáis, os recomiendo que visitéis el blog de @Malfitan0: http://enlaesquinaescuchando.wordpress.com/ Sandro tiene un gran talento para hablar sobre ópera de forma amena y divertida; sabe hacer de cada historia algo muy apetecible y fácil de entender. Pero, para que vosotros mismos lo comprobéis, os dejo ya con el gran @Malfitan0

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Momento azul en Sevilla (fuente: flickr.com)

Cortito y todo para atrás (Il barbiere di Siviglia)
Esta vez nos vamos con “Il Barbiere di Siviglia” de Rossini. La primera de Rossini que tratamos en esta colección. ¿Por qué esta y por qué ahora? Sin ningún motivo en particular; como verán si visitan mi blog, no hay un orden especial para presentar las óperas. En este caso simplemente sucedió que, mientras veía televisión con mi hijo pasaban unos antiguos dibujos animados de “El conejo de la suerte”, donde él se encarga -como siempre- de hacerle la vida imposible a Elmer, en esta ocasión en un teatro mientras representaban “El barbero…” pensé: “¿Y por qué no? si además es la mejor ópera bufa.” Como siempre digo: hay muchas cosas interesantes que decir sobre esta ópera, pero hay mucha gente haciéndolo; yo me limito a presentártela. Vamos allá con el argumento.

La acción sucede en Sevilla -claro- en el siglo XVII. En una plaza frente a la casa del doctor Bartolo un estudiante pobre llamado Lindoro le da una serenata a Rosina, pupila del doctor quien, a su vez, está interesado en casarse con ella. Excelente: he escrito cuatro compases y ya tenemos un triángulo amoroso. Ahora bien, Lindoro no es otro que el conde Almaviva disfrazado, pues quiere que Rosina se enamore de él y no del dulce sonido de las monedas ni del frufrú de las sedas. Aparece en la plaza el autoproclamado más famoso barbero de Sevilla, Fígaro, quien alguna vez fue sirviente del conde y a petición suya (a la que añade una oferta en dinero) le sugiere que se disfrace de soldado borracho para que el doctor lo aloje en su casa y así poder acercarse a Rosina.

En la casa del doctor Bartolo vemos que él conversa con Basilio, un profesor de música, quien le cuenta que el conde Almaviva ha llegado a Sevilla y está enamorado de Rosina, y le sugiere al doctor, para quitar del medio al conde, que ventilen rumores sobre él (dicen que los rumores hay que ventilarlos porque siempre huelen mal). Fígaro entra a la casa y le dice a Rosina que escriba una carta para Lindoro (ya saben: el conde disfrazado) para que él se la haga llegar. Esto lo ve Bartolo quien sospecha que algo huele mal (además de los rumores) pero no puede confirmar nada.

Vemos luego a la sirvienta del doctor, Berta, que se cruza con un soldado borracho (ya saben: el conde disfrazado) y asustada corre a buscar al doctor. El soldado… es decir el conde logra hablar con Rosina y le dice que es Lindoro (¿ya se perdieron?) y le entrega una carta. Bartolo también ve esto y quiere saber qué es ese papel y Rosina le engaña y le entrega la lista de la lavandería. El viejo truco de la carta de amor que se convierte en lista de lavandería. Será por eso que dicen que el amor lava las penas. No sé. Sigamos. Bartolo y el conde comienzan a discutir y se suman Berta, Fígaro y Basilio, armando un alboroto tal que viene el oficial de la guardia y arresta al soldado borracho, pero basta que éste le mencione que es el conde para quedar en libertad, para asombro de todos.

Vemos nuevamente a Almaviva en casa del doctor, pero disfrazado esta vez como maestro de música substituto (pues hacen creer que Basilio está enfermo) para poder acercarse a Rosina. Bartolo sospecha (otra vez) pero finalmente acepta creyendo que es Lindoro y que es un sirviente del conde que pretende conseguir mujeres para su amo pero, para no dejarle solo con Rosina, hace que Fígaro le afeite ahí mismo. Total, las clases de canto y los trabajos de barbería son en muchos casos lo mismo… hay algunos alumnos que merecen una navaja afilada muy cerca de la garganta…

En eso llega Basilio, el supuesto enfermo, y luego de un pequeño soborno se hace el enfermo (¿ven que sí estaba enfermo después de todo?) pero Bartolo termina por darse cuenta del truco y echa a todos, convence a Rosina de que Lindoro es un sirviente del conde y sale en busca de un notario para redactar el contrato matrimonial que le unirá a Rosina.

El conde disfrazado de Lindoro y Fígaro se cuelan con la ayuda de una escalera por el balcón de la casa del doctor para encontrarse con Rosina, que le dice al conde lo que cree saber sobre Lindoro. Éste finalmente le explica todo y le confiesa quién es en verdad y los dos se declaran su amor.

Fígaro les apremia para que se retiren cuando se oye que se acercan dos personas; intentan huir, pero la escalera ya no está. Los que llegaban eran el notario y Basilio pero el conde convence a este último tras un soborno (o la alternativa de dos balazos en el cráneo) de ser, junto con Fígaro, testigo del matrimonio del conde con Rosina. (Pero… ¿no era que Rosina se iba a casar con Bartolo y por eso llegaba el notario? Sí. ¿Qué parte del concepto “ópera bufa” no entendiste? Sigamos.) Bartolo entra pero es demasiado tarde porque el contrato matrimonial ya está firmado; sin embargo, se consuela cuando le permiten conservar la dote de Rosina. Espero que se refieran al dinero, porque si lo que quería era la ropa de Rosina… mhmmm…

Me pregunto cuántas comedias de televisión se habrán basado más o menos fielmente en este argumento. No pocas seguro. Solo falta que aparezca un conejo y un tío con una escopeta. ¡Hey!... un momento…

Vamos con algunos enlaces:
Comenzamos con el archiconocido “Largo al factótum” de Fígaro, aquí con Rodney Gilfry, muy divertido.


Ahora  Juan Diego Florez como el conde Almaviva cantando “Ecco ridente in cielo”


La mezzo Elina Garanca hace de Rosina cantando “Una voce poco fa”


Y como me gustan las peleas de mezzos ahora es Cecilia Bartoli cantando la misma pieza (aquí con segmentos de una entrevista). Escojan ustedes, yo me quedo con las dos.


La misma Cecilia Bartoli junto con el barítono Bryn Terfel haciendo de Rosina y Fígaro en “Dunque io son”. Un placer escucharlos y verlos.


Aquí ¿Robert Lloyd? (corríjanme si me equivoco) hace de Basilio cantando “La calunnia è un venticello”


Joyce DiDonato canta “Contro un cor” en la lección de canto de Rosina, y sí, el falso maestro divertido es Florez.


Y para terminar como comencé, y recordando que yo escribo esto tratando de difundir la ópera, aquí el enlace de “El conejo de la suerte” con el que Warner Brothers seguramente expuso por primera vez a muchos, pero muchos niños al sonido de la música clásica.

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Y hasta aquí la entrada de hoy. Para mí es un placer, ya sea en Perú o en España, estar con Sandro parada en la esquina escuchando ópera.

jueves, 17 de mayo de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN ENLACE MATRIMONIAL (IV)


(También en este Acto faltan fragmentos de vídeo, ¡qué le vamos a hacer!)

Enlace a la parte del libreto correspondiente al: Acto III.

Acto III
Vasek está buscando a Marenka (que, como sabemos, él supone que es otra chica) porque le gustaría casarse con ella, pero no la encuentra por ninguna parte. De pronto, llega la troupe de un circo, que se instala en el pueblo; el director del mismo, anuncia que se celebrará un espectáculo a las tres de la tarde. Es entonces, cuando tiene lugar la "Danza de los comediantes"


Vasek, al ver a la exótica Esmeralda (que, supuestamente, es española), se queda embobado. El director del circo se acerca a él y le comenta que el hombre que tiene que ponerse la piel del oso ha bebido tanto que no puede ni tenerse en pie, ¿querría él sustituirle? Para convencerle, Esmeralda hace uso de todos sus encantos para convencer al infeliz muchacho; entre ella y el director logran embaucarle para que acepte: "¡Haremos de usted un bonito animal!".


De pronto, se presentan Hata (la madre de Vasek), Micha (su padre) y Kecal, que quieren obligar al muchacho a firmar los papeles de la boda. Pero, recordemos, él no quiere tomar por esposa a Marenka porque, dice, ella pretende envenenarle. Así se lo ha asegurado una muchacha a la que, según confiesa a sus padres, no conocía de nada... Creo que sobran más comentarios.

Llegan Marenka y sus padres, Krusina y Ludmila. Discuten porque Krusina y Ludmila le han dicho a Marenka que su "querido" Jenik la ha vendido, pero ella se niega a creerlo. Kecal interviene y, para ratificar las palabras de los padres de Marenka, le enseña la chica el contrato redactado y firmado por Jenik. Kecal aprovecha para tratar de que Marenka firme el contrato matrimonial con Vasek, pero nuestra heroína, furiosa, afirma que prefiere quedarse soltera para siempre.



Kecal ve que Vasek anda rondando por allí tímidamente, y le pide que se acerque. El muchacho ve a Marenka y reconoce en ella a la misteriosa chica que le previno del peligro que corría si aceptaba la boda que le tenían preparada. Se queda boquiabierto cuando le dicen que es Marenka: "Me a...agrada mu...mucho" dice. Kecal y los padres de Marenka insisten en que deben firmar su contrato matrimonial, pero Marenka pide quedarse un momento a solas para reflexionar. Una vez a solas, Marenka llora la pena que ahoga su corazón desecho. A pesar de todo, aún no puede creer que su querido Jenik la haya traicionado.

De pronto, apresuradamente, aparece Jenik. Trata de explicarse ante Marenka pero ella le rechaza, le pide que se aleje y no vuelva más. Por más que Jenik insiste en que Marenka le deje explicarse, ella le repite, una y otra vez, que no quiere volver a saber nada más de él.



Aparece Kecal; Jenik le dice que se ofrece voluntario para convencer a Marenka de que se case con el hijo de Micha. Marenka no puede estar más escandalizada: "¿Encima intentas persuadirme?" exclama. Kecal, plenamente satisfecho, llama a los parientes y a los amigos para que sean testigos del fin de tan dolorosa comedia. "¿Aún no comprendes?" le dice Jenik a Marenka.

 "¿Cuál es tu decisión para terminar de una vez este asunto?" le preguntan todos a la chica. Marenka se muestra dispuesta a hacer lo que ellos quieran. Entonces Jenik se muestra ante Micha y Hata quienes no salen de su asombro al verle. "Sí, padre mío, he permanecido mucho tiempo en el extranjero. Creo que ya es hora de regresar al hogar." A Kecal le parece estar soñando ¡el pobre y simple sirviente es el hijo mayor de Micha!. 

Hata alega que Jenik ha cometido un fraude, por lo que el contrato matrimonial de Marenka no es válido. "No es fraude, sino astucia" alega Jenik. Marenka, llena de felicidad, por fin ha comprendido. Todos se ríen porque, dicen, la famosa sagacidad de Kecal le ha abandonado.

Pero aquí no acaba la historia... de pronto, a lo lejos, se oyen gritos: "¡Sálvese quien pueda, el oso se ha escapado!". "¡El oso se acerca enfurecido!". "¡Aquí llega!"... sí, es Vasek, disfrazado de oso que aparece, de repente, y se levanta la máscara. "¡No tengáis miedo! ¡No soy un oso, soy Vasek!". Todos estallan en carcajadas. Su madre, avergonzada, lo zarandea y lo arrastra hacia la posada. 

Krusina y Ludmilla piden a Micha que reconozca que Vasek no es muy espabilado. "Ni siquiera tiene una edad razonable" dicen. Finalmente, le piden que tienda una mano paternal a Jenik que, después de todo, es su hijo. Micha da su bendición a Jenik y a Marenka y todo termina felizmente.


(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es y www.youtube.es)

miércoles, 16 de mayo de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN ENLACE MATRIMONIAL (III)


(Como advertí en la entrada anterior, veréis que faltan algunos fragmentos de vídeo, aunque no son muchos. Ruego me disculpéis).

Enlace a la parte del libreto correspondiente al: Acto II.

Acto II
Estamos en la posada. Jenik y unos jóvenes beben cerveza. Kecal está sentado, aparte. El coro entona una animadísima canción, en la que alaba las virtudes de la cerveza como liberadora de las penas y del aburrimiento. Entre medias, se escucha a Jenik, que asegura a los otros muchachos, por su honor, que su amor está por encima del vino y de la cerveza: para él es la mayor alegría del mundo. Se acerca Kecal e insinúa que un buen consejo y dinero son los mejores incentivos que puede haber en la vida.


A continuación, todos bailan un vivacísimo "Furiant".



Ahora, por fin, vamos a conocer a Vasek. El hasta ahora desconocido novio impuesto de Marenka aparece en escena y, lentamente (porque el pobrecillo es tartamudo) canta un aria en la que nos cuenta que su mamá le ha dicho que le gustaría mucho ver que, al fin, conseguía casarse y que, si el matrimonio no se consiguiera, todo el pueblo se reiría de él. Tierno personaje, pobre.


Aparece de nuevo nuestra heroína, y le pregunta a Vasek si él es el pretendiente de Marenka Krusinová. Lo que la muchacha pretende es, dado que Vasek no la conoce, hacerle creer que no le conviene casarse con Marenka, porque ella ama a otro y, en cuanto pueda, le engañará. Entonces, le dice que un muchacho tan guapo como él podría tener a la chica que quisiera. De hecho, le dice que conoce a una joven que se muere por él de amor desde hace mucho tiempo.

Vasek está rebosante de alegría, apenas puede creer lo que está oyendo. Pero ¿qué dirá su Marenka? ¿que dirá su madre? Nuestra protagonista le asegura que Marenka tratará de envenenarle para librarse de él... y la pobre chica que le ama en secreto morirá de pena si él no la corresponde: "¿Dejará morir de amor a la mujer que lo ama?" le dice. Vasek replica que, si esa misteriosa muchacha se pareciese a ella, la amaría sin dudarlo. Entonces nuestra sagaz protagonista, promete a Vasek amarle tiernamente si le jura que renunciará a Marenka para siempre: "¡Decídase rápido y haga el juramento!". Unos instantes de duda pero, al final, Vasek jura que no verá jamás a Marenka.


En la escena siguiente, somos testigos de una conversación entre Jenik y el casamentero. Kecal aconseja a Jenik que renuncie a Marenka; a cambio, le propone a otra muchacha, Bela, que es buena, bella y rica. Jenik exclama que le es imposible renunciar a Marenka, que si lo hiciera, el corazón le estallaría. Kecal insiste en que acepte a Bela. Es más, si renuncia a Marenka, Kecal asegura a Jenik que recibirá cierta suma de dinero; el muchacho le presiona para que suba la cifra y Kecal, para zanjar de una vez el asunto, amenaza a Jenik con echarle del país, y privarle así tanto de Marenka como del dinero. Jenik acepta recibir el dinero, con la condición de que Marenka no se case con ningún otro que no sea el hijo de Tobias Micha; de lo contrario, no habrá trato. Añade, además, que cuando Marenka y el hijo de Micha se den la mano, el viejo Micha dejará de reclamar al padre de Marenka la deuda que tiene contraída con él. Kecal acepta.


Una vez a solas, Jenik nos habla de la sorpresa que va a llevarse Kecal cuando se entere de a quién le ha comprado a Marenka. ¿Cómo ha podido el casamentero creer que sería capaz de vender a su querida novia?


Vuelve Kecal, con un papel donde se habrá de redactar el contrato que habrá de firmar Jenik para dar fe de lo que los dos acaban de acordar; Kecal hace un llamamiento a la gente, para que todos sean testigos del acto. Delante de todos Jenik, a medida que escribe, lee en voz alta: "Yo me comprometo, por la presente, a ceder a mi bien amada... ¡a ningún otro que no sea el honorable hijo del granjero Tobias Micha!" La gente no sale de su asombro ¿es posible que Jenik haya vendido a su Marenka? ¡qué vergüenza!, dicen...

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es y www.youtube.com)

martes, 15 de mayo de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN ENLACE MATRIMONIAL (II)


(Los vídeos ilustrativos pertenecen a una versión filmada de "La novia vendida" de 1981, dirigida por Frantisek Filip, con Peter Dvorský y Gabriela Benacková como Jenik y Marenka, y Zdenek Kosler al frente de la Orquesta Filarmónica Checa. Faltan algunos fragmentos, si bien muy breves, que no he podido encontrar. Siento la ausencia de subtítulos. Para facilitaros todo lo posible la comprensión de la historia, os dejaré, en ésta y en las dos entradas siguientes, los enlaces a la parte del libreto correspondiente a los Actos I, II y III respectivamente. Deseo de todo corazón que os guste).

Enlace a la parte del libreto correspondiente al: Acto I.

Veamos primero cuáles son los personajes que van a intervenir en esta historia:

Marenka.- Hija de Krusina y Ludmilla, campesinos. Está enamorada de Jenik. Soprano lírica o lírico-ligera.
Jenik.- Campesino, enamorado de Marenka. Tenor lírico.
Kecal.- Viejo casamentero que defiende la candidatura de su cliente, Vasek, como futuro marido para Marenka. Bajo bufo.
Kursina.- Viejo terrateniente y campesino, padre de Marenka. Barítono.
Ludmilla.- Esposa de Krusina. Soprano secundaria.
Tobias Micha.- Terrateniente, padre de Vasek. Papel modesto para bajo.
Hata.- Segunda esposa de Micha. Modesto rol de mezzosoprano.
Vasek.- Muchacho tonto, tartamudo, ignorante e ingenuo, hijo de Micha y Hata. Papel para tenor bufo.
Director del circo.- Papel reducido para tenor.
Esmeralda.- Bailarina gitana. Papel para soprano; debe tener algunas nociones de danza.
Indio del circo.- Papel minúsculo para tenor.
Dos niños.- Partes habladas.
Coro.- Actuación circense.

Escuchemos de nuevo la vibrante "Obertura" en la que, como comprobaremos, no aparecen leitmotivs referidos a personajes o situaciones concretas, pero que marca el espíritu de la obra y prepara nuestro estado de ánimo de la mejor forma para disfrutarla:


Acto I
Nos encontramos en la plaza de un pueblo de Bohemia, durante la celebración de la fiesta patronal. A un lado, vemos una posada. Los campesinos se regocijan por gozar de buena salud ya que ¿quién sabe lo que ocurrirá mañana? Para aquellos que van a casarse pronto, se acabarán con el matrimonio los festejos, y comenzarán las disputas y el aburrimiento. El que sabe disfrutar de la buena vida es afortunado.

En medio de toda esa alegría, Marenka está profundamente triste; muy preocupada, le confiesa a Jenik que tiene miedo porque, esa misma mañana, su madre le ha dicho que en la fiesta conocerá al hombre con el que tendrá que casarse. Jenik trata de calmarla y le pide que confíe en el, al tiempo que le recuerda que su voluntad debe permanecer firme y segura.

Los campesinos al ver a la pareja con un aire tan melancólico, les exhortan a que bailen y canten; les dicen que no deben  preocuparse, porque su fiel amor acabará siendo bendecido. Entran todos en la posada, para seguir con la fiesta.


De nuevo vemos a Jenik y a Marenka en la plaza del pueblo. Marenka está desolada, porque no le queda más remedio que recibir al granjero Micha con su hijo, que llegarán para pedir su mano. Se extraña cuando Jerik le pregunta: "¿Qué vas a responderles?". "¿Es que puedo pertenecer a otro que no seas tú?" le replica; pero su familia la ha prometido en matrimonio. A Marenka le asombra que Jenik no parezca afectado por lo que ella le cuenta y le pregunta si lo que ocurre es que suspira por otra... "¡Júrame que no tienes otro amor!" Jenik le asegura que jamás sería capaz de amar a otra y, tiernamente, la besa... 

"¡Si algún día te creyera capaz de algo semejante... acabaría odiándote!" dice Marenka con tristeza. A continuación, los dos hablan del pasado de Jenik, que está rodeado de misterio. El propio Jenik dice que es hijo de un hombre bastante acomodado; su madre murió cuando era niño, y la desgracia llegó a su vida cuando su padre volvió a casarse, pues su madrastra le echó de la casa. Desde entonces, ha vivido a la aventura, sirviendo en casa ajena. "Una verdadera madre es una fortuna y una madrastra una desgracia cuando odia al huérfano y no tiene una palabra tierna para él" exclaman los dos. 


Con un emotivo dúo se juran que, pase lo que pase, su amor no será destruido por ninguna presión. Luego Marenka ve que sus padres la están buscando; Jenik se va y la muchacha se esconde.


Llegan los padres de Marenka, Krusina y Ludmilla, con el casamentero Kecal, que da la boda ya por hecha. Krusina se muestra conforme con los tratos que se han hecho de cara al compromiso de Marenka: "Querida, ¿y tú qué opinas?" le pregunta Krusina a su esposa, pero Ludmilla aún tiene dudas: "Es preciso reflexionar primero...¿y si surgiera algún obstáculo? ¿cómo es el novio?" dice. Kecal les asegura que se trata de un muchacho fuerte, cuyo padre tiene una granja que vale un dineral; el deseo de ellos y su habilidad como casamentero vencerán cualquier obstáculo que pueda dificultar la boda. Krusina confirma las palabras de Kecal; añade que sabe que Tobias Micha tiene dos hijos, aunque no conoce a ninguno de los dos. 



Kecal le replica que es como si sólo tuviese uno porque del primero, un vagabundo, nadie sabe nada. A continuación, les hace una exposición de las virtudes de Vasek, el segundo hijo de Tobias Micha y futuro marido de Marenka. Asegura que se trata de un muchacho bueno, de temperamento sereno, al que no le gustan las bromas ni las palabras vanas.

Todo en él, dice Kecal, se halla en su justa medida: no es ni grande ni pequeño, ni delgado ni muy gordo. Y la granja de su padre tiene un enorme valor ¿qué más pueden desear? Krusina y Ludmilla ponen toda su confianza en el casamentero.

Marenka, que había estado escondida, escuchando, se acerca ahora al grupo. Sus padres le cuentan que le han buscado por marido a un chico excepcional; muy pronto le conocerá y, si no le gusta podrá rechazarle. Kecal trata de apremiar a Marenka para que diga "sí" y, de ese modo, se pueda firmar el contrato. Sin embargo, Marenka les dice que hay un "pero": ella a quien quiere es a Jenik; Krusina se indigna, pues ha dado palabra de matrimonio a Tobias Micha para su hijo Vasek. Kecal asegura a Krusina y a Ludmilla que el contrato que Marenka haya podido firmar con Jenik se romperá, y que su buen sentido logrará que se lleve a cabo la boda de Marenka y Vasek.

Kecal se disculpa por que Vasek aún no se haya presentado a Marenka; dice que apenas tiene costumbre de hablar con mujeres, y que es tímido como una chiquilla. Krusina teme entonces que no sea fácil que Vasek pida la mano de Marenka; Kecal le aconseja que, como por casualidad, se haga el encontradizo con el señor Micha, mientras él busca a Jenik para hablarle.


El Acto I termina con una preciosa polka. Los aldeanos llegan a la posada; los viejos se sientan y los jóvenes comienzan a bailar. El coro, canta: "¡Aquí, muchacha! ¡Gira muchacha! / ¡Ven, la polka nos arrastra!..."


Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es y www.youtube.com)

lunes, 14 de mayo de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN ENLACE MATRIMONIAL (I)


De entre las muchas cosas que me resultan atractivas del mundo de la lírica, está la gran cantidad y variedad de obras que este género ofrece al oído ávido, y el hecho de que, a medida que voy descubriendo nuevos títulos, me doy cuenta de cuántos y cuán bellos son los que me quedan aún por conocer. Así me ha ocurrido con "La novia vendida", del compositor checo Bedrich Smetana de la que, hasta ahora, sólo conocía la "Obertura" y la "Danza de los comediantes"; pero ahora que la conozco más, y dado que me parece una delicia, me gustaría compartirla con vosotros.

Estatua de Bedrich Smetana en el
Hungarian State Opera House

(Los fragmentos musicales que utilizo para ilustrar esta entrada son interpretados por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Praga)

En 1859 Smetana, que había pasado cuatro años en Göteborg, Suecia, regresó a su país natal, donde dio a conocer varias óperas que contribuyeron definitivamente a la creación de un género operístico netamente checo. Fue la segunda de ellas, "La novia vendida (Prodaná Nevestá, 1866)", la que le distinguió decisivamente.

"La novia vendida" es una ópera en tres actos con música de Bedrich Smetana y libreto del escritor y periodista checo Karel Sabina. Fue compuesta durante el período 1863-1866 y cuando se estrenó, el 30 de mayo de 1866, en el Teatro Provisional de Praga, constaba únicamente de dos actos. Dado que no tuvo mucho éxito, fue revisada y ampliada; después de pasar por tres arreglos sucesivos su versión definitiva, en tres actos, se estrenó el 25 de septiembre de 1870. A partir de entonces, ganó rápida popularidad y, con el tiempo, se convirtió en un éxito mundial. Su trepidante "Obertura" fue compuesta bastante tiempo antes que el resto de la obra, y suele ser pieza habitual de conciertos sinfónicos:


La historia habla del campesinado checo; se desarrolla en un pueblo de Bohemia durante el siglo XIX y narra, en tono jocoso, las peripecias de la ingenua y alegre campesina Marenka, cuyos padres la han prometido en matrimonio con Vasek, hijo de un hombre rico; pero la muchacha ama a Jenik, un honesto y pobre aldeano... ¿triunfará el verdadero amor?

Escuchemos otro brillante fragmento de esta ópera, "La danza de los comediantes":


Desde su estreno, "La novia vendida" se ha venido representando regularmente en la República Checa, donde es considerada parte esencial de la cultura musical del país; del total de ocho óperas que compuso Smetana, fue la única que logró traspasar sus fronteras de origen y formar parte del repertorio de los teatros internacionales. Escuchemos, para finalizar la entrada de hoy "Furiant", otro fragmento de esta ópera:


A partir de mañana, el argumento...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, elblogdeatticus.blogspot.com, wikipedia, fotopedia y www.youtube.com)

domingo, 13 de mayo de 2012

UNA GRAN NOCHE LÍRICA


El viernes pasado, día 11 de mayo, asistí al espléndido recital que ofreció en Alcobendas el gran artista que es el tenor Pablo García López, magistralmente acompañado al piano por otra gran artista, Lucía Moreno Sanz. Hoy, quiero compartir con vosotros aquella tarde-noche.

Pablo García-López

Fui de las primeras personas en entrar al auditorio lo que me permitió observar cómo, poco a poco, la gente iba ocupando su lugar. Hasta mí llegaban retazos de conversaciones en los que se comentaba que este recital se celebraba en un día complicado, pues Luis Miguel cantaba también en Madrid aquella misma noche; yo, queridos amigos, ni por asomo hubiera cambiado al uno por el otro. Me puse a observar aquel escenario que, por el momento, tan sólo estaba habitado por un piano, una banqueta y un atril. Absoluta sencillez que, muy pronto, iba a llenarse con la magia de una voz y un piano.

Por fin, una voz incorpórea anunció que faltaban dos minutos para que comenzase la representación. Las luces se fueron atenuando, y el murmullo de las voces del público fue cediendo hasta que se extinguió por completo. Se abrió una puerta lateral, en el lado derecho del escenario, y Pablo y Lucía aparecieron tranquilos, sonrientes, desprendiendo seguridad. 

El recital constaba de dos partes. El comienzo fue valiente: nada más y nada menos que Mozart. Pero Pablo puede con eso y con más. Primero, tres arias de concierto: "Con ossequio, con rispetto", "Si mostra la sorte" y "Clarice cara miasposa"; la interpretación de Pablo iba creciendo más y más en intensidad, hasta que al llegar al aria de Don Ottavio, de "Don Giovanni", la bordó. Después, con un gran nivel, dos lieder de Mozart: "Dans un boissolitaire" y "Oiseaux si tous les ans".

La voz de Pablo es fresca, muy bien timbrada, y se extiende y envuelve al público como un abrazo; si a ello añadimos su gran presencia escénica, su gran capacidad de interpretación y la perfecta compenetración entre piano y voz, no es de extrañar que muy pronto el escenario se poblase de imágenes y sentimientos, de pasión y energía. 

La primera parte del recital concluyó con Gluck: "Unis des la plus tendreenfance (aria de Pylade)" de "Iphigénie en Tauride" y "J'ai perdu mon Eurydice (aria de Orphee)", de Orphée et Eurydice; he de decir que con esta última se me puso la carne de gallina.

Lucía Moreno Sanz

Quince minutos de descanso. En la segunda parte, estaba previsto un primer bloque con "La Rosa y el Sauce", de C. Guastavino, "Alfonsina y el mar", de A. Ramírez y "Ay, ay, ay", de O. Freireb. Tengo que hacer hincapié en el emocionante cambio de última hora: en lugar de "Alfonsina y el mar", Pablo interpretó "La adelfa", una bellísima composición del recientemente fallecido Ramón Medina hijo, que había sido profesor suyo. Ahí ya, lloré... sin poder ni querer evitarlo. Desde donde esté, no tengo duda de que Ramón Medina hijo se sentirá orgullosísimo de tan gran alumno.

En el segundo bloque, dos romanzas: "Flor roja", de "Los Gavilanes", de J. Guerrero, y "El último romántico", de Soutullo y Vert. ¡Qué pasión al interpretar, qué modo de entregarse cada vez más! En el último bloque, tres canciones de E.Toldrá: "Nadie puede ser dichoso", "Madre unos ojuelos ví" y "Después que te conocí". Su voz, llena de pasión, volaba por el recinto, emocionándonos. El final del recital fue, como el principio, valiente: la jota "Te quiero, morena", de "El trust de los tenorios", de J. Serrano y ¡olé cómo la cantó! ¡qué entusiasmo transmitía, qué veracidad!

Ése era, oficialmente, el programa, pero aún pudimos escuchar dos espléndidos bises. Y, aunque tanto Pablo como Lucía debían de estar ya agotados, el nivel musical no sólo se mantuvo, sino que incluso creció; primero con "Ruiseñor", de Luis Mariano, cantado con una elegancia y un gusto exquisitos, y después con "Canto negro", de Xavier Montsalvatge, que Pablo interpretó con una fuerza y una gracia que harían sentir envidia a más de uno.

Después, a la salida, tuve ocasión de saludar personalmente a Pablo, y he de deciros que no sólo es un gran artista, sino también una persona encantadora: sencillo, abierto, simpatiquísimo... En resumen, para mí fue una noche emocionante, memorable, pues tuve ocasión de asistir a un gran recital y de saludar personalmente a un artista colosal y a una gran persona. 

Para finalizar, os dejo con Pablo García-Lopez y Lucía Moreno Sanz en el estreno de "Radis mes farfelus" y "Le Secret" en Rennes, Francia, durante una gira de este grandísimo artista patrocinada por la "Oficina de la Capitalidad Cultural de Córdoba 2016", en marzo de 2011. Desde mi pequeño rincón, gracias a los dos por la maravillosa noche del viernes.


(Dedicado, con todo mi cariño, a Pablo y a Lucía).

sábado, 12 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (III)

Salomé (Alonso de Berruguete)

Herodes está loco de deseo por Salomé y le pide que baile para él. La muchacha se niega, alegando que no tiene ningún deseo de bailar. Siguen escuchándose la voz de Jokanaan, que continúa lanzando imprecaciones contra Herodías. Herodes insiste a Salomé, una y otra vez; le jura que le entregará todo cuanto ella le pida si consiente en danzar para él; entonces Salomé, iluminada por una repentina idea, que brilla en sus ojos como una revelación, al fin acepta, no sin antes advertir a Herodes: "Has prestado un juramento, tetrarca". Herodes siente sobre él una siniestra presencia, como si un enorme pájaro revolotease sobre su cabeza... un escalofrío le recorre y, al momento siguiente, arde de calor...

Se oyen de nuevo las palabras sentenciosas de Jokanaan. Herodías no quiere que su hija baile, pero se ha convencido de que no puede hacer nada para evitarlo; Herodes no tiene intención de retirarse en tanto Salomé no haya bailado.

Llega el momento culminante de esta magistral obra: la Danza de los Siete Velos. Salomé, que se ha envuelto en sugerentes gasas, danza al son de un sensual ritmo que va "in crescendo", y va desprendiéndose de los velos que la cubren, uno a uno...

Cuando finaliza la danza, Herodes, pletórico, pregunta a Salomé: "¿Qué deseas, Salomé? ¡Dímelo!". Y Salomé, ebria de despecho, pronuncia su sentencia: "La cabeza de Jokanaan". Herodes, horrorizado, trata por todos los medios de disuadirla; le ofrece rubíes, esmeraldas, la mitad de su reino si lo quiere... Pero Salomé está resuelta: lo que quiere es la cabeza de Jokanaan, y han de traérsela en una bandeja de plata. Herodías no cabe en sí de gozo; las ofensas que ha recibido por fin van a ser vengadas.

Al fin, Herodes cede. En una escena estremecedora el verdugo, espada en mano, se dirige a la mazmorra donde se encuentra Jokanaan. Desde fuera Salomé se extraña de que no se escuche ruido de lucha; si a ella quisiesen matarla lucharía y se defendería ¿por qué Jokanaan no se revuelve contra su verdugo? Al fin, Salomé escucha que algo cae al suelo ¿quizá el soldado, después de todo, no se ha atrevido a dar muerte a Jokanaan? Poco después, vuelve a aparecer el brazo ejecutor de la terrible sentencia, llevando una bandeja de plata, y sobre ella... la terrible visión de la cabeza de Jokanaan separada de su cuerpo....

Salomé, cuya obsesión ha llegado a la demencia, toma en sus manos el horroroso trofeo y, pletórica, le dice: "¡Yo vivo, pero tú estás muerto, y tu cabeza, tu cabeza me pertenece!...¡ahora voy a besarla!" Y se entrega a un morboso besuqueo con aquel terrible despojo. La escena resulta repugnante hasta para Herodes, que ordena a sus soldados que aplasten a la princesa bajo sus escudos.


(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, artelista.com y www.youtube.com)

viernes, 11 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (II)


Por sí sola, la música es un vehículo en el que se puede reconocer y mediante el que se puede expresar, de forma casi mágica, cualquier sentimiento humano. En el caso de la ópera, que añade la representación escénica a la música, la capacidad de comunicación de esta última se multiplica de modo extraordinario; y si la ópera pertenece a Richard Strauss, los límites de intensidad dramática, de pasión contenida que se va acumulando hasta que estalla de pronto, como un volcán, creo que son endiabladamente difíciles de igualar, y aún más de superar. Al menos ésa es la impresión que me ha producido la primera ópera de Richard Strauss que he tenido el placer de ver: "Salomé". Ayer hicimos una introducción; adentrémonos hoy en el argumento.

(Para ilustrar esta entrada y la de mañana, utilizaré una versión filmada de "Salomé" del año 1979, dirigida por Götz Friedrich. En los principales papeles están Teresa Stratas (Salomé), Astrid Varnay (Herodías), Hans Beirer (Herodes), Bernd Weikl (Jokanaan); el director es Karl Böhm. A pesar de que la obra consta de un solo acto, he dividido la explicación del argumento en dos partes, a fin de adecuarme a los vídeos ilustrativos).

Salomé (Henri Regnault)

Acto único
Dejad que vuestra imaginación os lleve al palacio del rey Herodes; es una cálida noche oriental del año 30 d.de C, y el tetrarca de Galilea celebra una fiesta, a la que asisten su esposa Herodías y Salomé, hija del anterior matrimonio de Herodías con el hermano de Herodes, Filipo. Nos encontramos en la terraza del palacio donde a Narraboth, capitán de la guardia, le llama la atención el aspecto tan extraño, casi fantasmagórico, que tiene la luna esa noche. Narraboth contempla desde lejos a Salomé, de la que está secretamente enamorado: "¡Qué bella está la princesa Salomé esta noche!..." El paje de Herodías, que está junto a él,le advierte que puede ser peligroso que la mire de ese modo.

De pronto, la serenidad de la noche se rompe por las categóricas frases de condena que pronuncia una voz que proviene aún no se sabe muy bien de dónde. Los soldados desvelan que se trata de Jokanaan (Juan el Bautista), recluido en una mazmorra del palacio por haber condenado públicamente la incestuosa unión de Herodes con Herodías; Herodes, dicen, ha prohibido tajantemente que nadie vea al preso.

Aparece Salomé en la terraza, huyendo de las lascivas atenciones de Herodes, que le resultan de lo más repugnante. Narraboth, que está fascinado por Salomé, es incapaz de quitarle los ojos de encima, y el paje tiene un terrible presentimiento... Se escucha de nuevo la voz de Jokanaan, que lanza a los cuatro vientos sus drásticas frases de condena. Salomé queda impresionada por aquella voz profunda y misteriosa... Anhelante, exige ver al recluso, pero los soldados le cierran el paso, pues la prohibición de Herodes es categórica. 

Entonces Salomé recurre a Narraboth, y sirviéndose de sus encantos y del amor que sabe que el capitán siente por ella, consigue que le traigan a Jokanaan. En cuanto le ve, queda prendada de la figura del un tanto macilento pero aún robusto profeta, y se obsesiona con la idea de poseerlo. Salomé dialoga con aquel extraño hombre; trata de encontrar un modo de tentarle, de despertar su deseo halagando su vanidad: alaba primero su cuerpo, después sus cabellos... pero el profeta no hace sino cortar de raíz las voluptuosas adulaciones de Salomé, que se revuelve como una gata rabiosa cada vez que el profeta la rechaza. Jokanaan trata, en vano, de que Salomé se arrepienta de sus pecados y se convierta. Finalmente Salomé, fuera de sí, le pide a Jokanaan que le deje besar su boca... El profeta, asqueado, se aparta de ella, maldiciéndola. Al contemplar esta escena Narraboth, hundido en la más absoluta desesperación, se suicida.

Herodes y Herodías salen a la terraza; Herodes pregunta dónde está Salomé, extrañado de que no haya regresado al banquete, tal y como él había ordenado. Camina unos pasos y, de pronto, resbala; se da cuenta de que es la sangre de Narraboth, cuyo cuerpo inerte yace en el suelo, la que le ha hecho caer. Sin inmutarse, ordena que se lleven el cadáver. Luego, se hace servir primero vino y luego frutas, que sucesivamente ofrece a Salomé pero ella, con el pensamiento únicamente puesto en el profeta, rechaza una y otra vez los obsequios de Herodes.

Se vuelven a escuchar las invectivas de Jokanaan. Herodías, que no puede soportar oír a aquel hombre, pide a Herodes que lo mate o que se lo entregue a los judíos. Los cinco representantes de dicho pueblo, que forman parte del séquito de Herodes y que presencian la escena, están en completo acuerdo con Herodías; sin embargo, Herodes se muestra reacio a entregarles al profeta puesto que, en el fondo, le teme.

Habla de nuevo Jokanaan, y alude a un Salvador del mundo cuya llegada, dice, está ya muy próxima. Unos nazarenos, que también se hallan presentes, describen los milagros realizados por Jesús, el supuesto Salvador al que alude Jokanaan. Nuevos ataques verbales de Jokanaan, en los que predice un negro destino para Herodías, provocan la indignación de ésta, que exige a su marido que le haga callar para siempre...



Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, artelista.com y www.youtube.com)

jueves, 10 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA OBSESIÓN (I)


Para apreciar en su justa medida una ópera, para saborearla con todo el deleite posible, creo que es importante no sólo conocer la obra en sí, sino indagar acerca de su origen; de este modo, uno puede introducirse, de algún modo, en el espíritu de lo que va a ver y escuchar. Hoy, vamos a investigar juntos acerca del origen de la ópera "Salomé", de Richard Strauss.

Salomé con la cabeza del Bautista (Tiziano)

Las dos primeras óperas de Richard Strauss, "Guntram" (1894) y "Feuersnot" (1901), a la sombra del formidable coloso que era Wagner, habían fracasado estrepitosamente. Con todo, el talento musical de Strauss ya había sido reconocido como director y también como compositor, gracias a sus poemas sinfónicos ("Don Juan", "Así habló Zaratustra"...); fue su tercera incursión en el mundo de la lírica, "Salomé", la que le consagró, además, como compositor operístico. Escuchemos el final de "Guntram":


y una escena de "Feuersnot":


Strauss estaba a punto de aceptar un proyecto para escribir una ópera a partir de un libreto de Ernst von Wolzogen, que había sido el libretista de "Feuersnot"; el tema, basado en las "Novelas ejemplares" de Cervantes, iba a llevar por título algo así como "Los Demonios de Sevilla". Strauss estaba ya casi a punto de embarcarse en dicho proyecto, cuando asistió una producción alemana que Max Reinhardt hizo, en 1902, del drama en un acto "Salomé", de Oscar Wilde.

Wilde escribió su "Salomé" originariamente en francés, a partir de los textos de los Evangelios según San Marcos (6,21-28) y según San Mateo (14,6-11), que narran brevemente un episodio de la historia entre Salomé y Juan el Bautista, ocurrido durante el reinado del tetrarca Herodes Antipas. En su versión de la historia, Wilde da un interesante giro al argumento. En la Biblia Salomé pide la muerte de Juan por instigación de su madre, Herodías, a la que Juan reprochaba que conviviese con Herodes a pesar de estar casada con el hermano de éste, Filipo. En la obra de Wilde, sin embargo, Salomé está obsesivamente enamorada de Juan, que rechaza su amor; su petición de que sea decapitado se produce, pues, por despecho. Salomé culmina su locura besando los labios de la cabeza cortada de Juan.

La "Salomé" de Oscar Wilde, traducida al inglés, iba a ser estrenada por Sara Bernhardt en Londres, en 1892, pero no fue posible porque las autoridades prohibieron que se representasen escenas bíblicas. Finalmente se estrenó en París, en 1896, y la protagonista fue Lugné Poé. En Alemania se estrenó en 1901, en Breslau; al año siguiente fue cuando la vio Strauss, en Berlín.

Tanto la música como el libreto de "Salomé" son obra de Richard Strauss. Strauss escribió el libreto en alemán, para lo que recurrió a la traducción de la obra de Wilde realizada por Hedwig Lachmann; sin embargo, en 1930 elaboró una versión alternativa en francés, que es menos conocida hoy día.

El estreno de "Salomé" tuvo lugar en Dresde, el 9 de diciembre de 1905, y a él asistieron personalidades como Rachmaninov o Toscanini. A pesar de la popularidad de la que disfruta en la actualidad, la "Salomé" de Strauss no fue bien recibida en su época. La combinación del tema bíblico con lo erótico y lo criminal horrorizó al público desde el primer momento. La soprano que interpretaba el papel protagonista, Marie Wittich, rechazó representar la "Danza de los siete velos", de modo que una bailarina tuvo que danzar en su lugar. 


"Salomé" fue prohibida en Londres hasta 1907; cuando por fin se estrenó en el Covent Garden, bajo la dirección de Thomas Beecham, el 8 de diciembre de 1910, lo hizo sufriendo algunas modificaciones. En Nueva York, la primera representación tuvo lugar el 22 de enero de 1907; fue la primera y la única porque, debido a las presiones de los acaudalados mecenas del Metropolitan Opera House, se cancelaron todas las demás, incluso las que estaban contratadas para que las dirigiera el propio Strauss. A pesar de todo, hoy "Salomé" forma parte del repertorio operístico más generalizado, y se representa con regularidad.

Como curiosidad, cabe decir que cuando Olive Fremstad tuvo que hacer una única función como Salomé, se "preparó" yendo hasta la morgue para comprobar cuánto pesaba una cabeza humana, y así poder sostener convincentemente la cabeza de Juan el Bautista.

(Fuentes: artelista.com.ar, www.todoperaweb.com.ar, cantanellas.blogspot.com.es y wikipedia).

miércoles, 9 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (IV)


Geishas a la orilla de un río

Acto III
Un preludio sinfónico (que en la versión original era la transición entre la primera y la segunda escena del Acto II) nos introduce en el último Acto de esta bella y trágica historia.


Está amaneciendo, pero Suzuki, Butterfly y su hijo siguen tras la mampara, profundamente dormidos. Desde la bahía, muy lejos, se escuchan las voces de los marineros, que se afanan en su quehacer diario. El canto de los pájaros llega desde el jardín. Poco a poco, el sol va iluminando la habitación. Suzuki se despierta con un sobresalto y, al advertir que ya es de día, despierta a su vez a Butterfly y consigue convencerla para que se retire, con el niño, a descansar. Le dice, sin ningún convencimiento, que les avisará en cuanto llegue Pinkerton.

Pinkerton y Sharpless entran por el jardín. Suzuki quiere llamar a Butterfly, pero los hombres le ruegan que no lo haga. Suzuki les explica que Butterfly ha estado esperando a Pinkerton toda la noche. De pronto, Suzuki adivierte que en el jardín hay una mujer; Sharpless le explica que es Kate Pinkerton, la nueva esposa del marino. Suzuki, desesperada, cae de rodillas exclamando que a su pequeña se le ha apagado el sol; sabe que Butterfly no resistirá un golpe como aquel. Sólo al enterarse de que tenía un hijo es cuando Pinkerton ha decidido venir, acompañado del cónsul y de su esposa; su intención es, dicen, "asegurar el futuro del niño".


Y, como remate de su vil cobardía, Pinkerton deja que sea el cónsul el que solucione el problema, y se despide de la casita: "Addio, fiorito asil". Sharpless no para de recordarle que ya le había advertido aquello.

Suzuki habla con Kate, que le promete que cuidará del niño como si fuera suyo. Entra de pronto Butterfly, que ha oído ruido; se imagina que ha venido Pinkerton y lo busca por toda la casa, en vano; luego se da cuenta de la presencia de Kate. 

Sintiéndose morir logra, fría y rotunda, que Suzuki le confiese que Pinkerton vive y que, en efecto, ha vuelto, pero lo ha hecho con su nueva esposa y únicamente para llevarse a su hijo. Butterfly, como una mariposa con las alas rotas, siente que se desgarra por dentro; está dispuesta a obedecer, pero pone como condición que sea Pinkerton quien venga a recoger al niño.

Butterfly hace cerra las puertas y obliga a Suzuki a irse con el niño; la criada se resiste, pues imagina lo que pretende hacer su ama, pero no le queda más remedio que obedecer.


Una vez a solas, Butterfly toma el cuchillo de su padre y lee la inscripción que hay en él: "Muere con honor quien no puede mantenerse vivo con honor". Justo entonces, Suzuki empuja al niño hasta Butterfly desde fuera, con la esperanza de detenerla. Butterfly, mientras abraza, deshecha, al niño, canta el último y desgarrador aria de esta ópera: "Tu, tu, piccolo iddio..."; a continuación, le da dos banderitas, una americana y una japonesa, y le venda los ojos; luego, lo aparta de sí y se oculta tras un biombo y allí... se da muerte con el cuchillo con el mismo cuchillo con el que se suicidó su padre. Una frágil mariposa que demuestra, sin embargo, estar llena de coraje.

Se oye el grito desgarrado de Pinkerton, que la llama tres veces; cuando entra con Sharpless, Butterfly, con un gesto, le señala el niño y muere.


Me parece difícil que alguien pueda quedarse indiferente ante una historia desgarradora y demoledora como ésta. De la mano del profundo sentimiento que desprende la música de Puccini, viajamos con Butterfly desde su inocencia de niña hasta el brusco despertar que le causa el cruel comportamiento de Pinkerton.Y al final, emocionados y llenos de admiración por el enorme coraje que escondía su frágil figura, lloramos desconsolados su triste destino...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, www.flickr.com y www.youtube.com)

martes, 8 de mayo de 2012

QUIZÁ LOS PETIRROJOS NO ANIDEN EN LOS ESTADOS UNIDOS (III)


La ceremonia del té

Acto II
Han pasado más de tres años, pero la casita de Madama Butterfly sigue, aparentemente, igual. En un ángulo, Suzuki invoca a los dioses, pero Butterfly se lo recrimina: dice que los dioses japoneses son pererzosos y obesos. Suzuki, muy preocupada, le muestra a Butterfly el poco dinero que les queda; dice que si Pinkerton no regresa, y pronto, no tardarán en pasar apuros. Suzuki no cree que Pinkerton vaya a volver, pero Buttefly está convencida de que regresará; ¿acaso no prometió volver en la estación en la que el petirrojo hace su nido? "¡Volverá, dilo conmigo...!" exclama Butterfly... Suzuki se echa a llorar.


En un aria de las más conmovedoras del maestro de Lucca, y que sólo al recordarla me pone los pelos de punta, Butterfly describe con todo detalle a Suzuki cómo tendrá lugar el regreso de su amado Pinkerton: "Un bel dì vedremo..."

Llega Sharpless acompañado de Goro. Butterfly recibe al cónsul con grandes honores. Le ofrece cigarrillos americanos. Sharpless trae una carta pero ella, ansiosa, antes de que él tenga ocasión de mostrársela, le pregunta cuándo hacen su nido los petirrojos en América. El cónsul, desconcertado, no sabe qué contestar.


Butterfly le aclara que Pinkerton le prometió que volvería en la estación en la que anida el petirrojo; por eso, como Pinkerton tarda tanto en regresar, Butterfly se pregunta si, en los Estados Unidos, los petirrojos anidan en una época del año diferente a la que lo hacen en Japón.

Goro anuncia la llegada del príncipe Yamadori, que dice estar perdidamente enamorado de Butterfly y quiere casarse con ella. Butterfly rechaza terminantemente su propuesta, puesto que afirma estar ya casada. Recordemos que, según la ley japonesa, el abandono del marido equivalía al divorcio, por lo que a Goro no le cabe en la cabeza que Butterfly rechace un partido como Yamadori, estando como está casi al borde de la ruina. Pero Butterfly, orgullosa, dice que la ley japonesa no va con ella, puesto que su país es los Estados Unidos.


Al fin Yamadori se va, y Sharpless intenta leer la carta, pero Butterfly le interrumpe tantas veces que Sharpless, muy brusco, le pregunta qué haría sin Pinkerton no volviese jamás. Butterfly, que siente una brutal sacudida de dolor, afirma que se ganaría la vida cantando por las calles, o que buscaría la muerte. El cónsul le sugiere que acepte la proposición de Yamadori, y Butterfly se ofende. Finalmente, comprende que Pinkerton ya no la quiere; entonces, entra en la casa y vuelve a salir con un niño de tres años: "¿Podrá Pinkerton olvidar esto?", pregunta. 


Butterfly, dirigiéndose al niño, recrimina al cónsul que se haya atrevido a pensar que ella, su madre, tendrá que recorrer las calles, bajo la lluvia y el viento, con él en brazos, cantando, para procurarse el sustento de los dos... Porque eso es lo que ocurriría si Pinkerton no volviera ¡pero ella está segura de que volverá! Sharpless se marcha, prometiéndole a Butterfly que le dirá a Pinkerton que tiene un hijo.


Suzuki y Butterfly descubren a Goro rondando todavía por la casa, y lo echan sin contemplaciones. De pronto, se oye un cañonazo que viene del puerto: es una nave que entra y, con la ayuda de un telescopio Butterfly lee el nombre de la embarcación: "Abraham Lincoln" ¡es la de Pinkerton! Tal y como ella le había anunciado a Suzuki... Butterfly estalla de alegría ¡ella tenía razón y no los agoreros que decían que Pinkerton la había olvidado.


Butterfly ordena a Suzuki que recoja todas las flores del jardín y las dos, cantando, las esparcen por toda la casa. "Todo, que todo esté lleno de flores, como lo está de estrellas la noche..."


Luego Suzuki, el niño y ella se visten de gala; después, se colocan tras la mampara translúcida, en la que practican tres agujeritos para mirar y así, sentados, aguardan la llegada de Pinkerton, mientras va cayendo la noche. El acto termina con un coro de pescadores a boca cerrada.


Y así dejamos a Butterfly esperando; se ha enfrentado al resto del mundo que trataba de desengañarla, de decirle que su adorado Pinkerton ya no iba a volver... "Su barco está ahí ¡estaban equivocados, todos equivocados! Vuelve a mi... porque me quiere..."

Continuará...

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.kareol.es, flickr.com y www.youtube.com)

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