Algunos apuntes históricos
El libreto de "I due Foscari (Los dos Foscari)", de Francesco Maria Piave, puesto en música por Giuseppe Verdi, se basa en el drama de Lord Byron "The two Foscari (Los dos Foscari)" el cual, a su vez, se inspira en situaciones y personajes históricos. Entenderemos mucho mejor el argumento de la ópera si, previamente, vemos una introducción a esta historia:
El 15 de abril de 1423, Francesco Foscari fue elevado al trono ducal de Venecia, pretendido también por Pietro Loredano. Éste, desde entonces, no dejó de hostigarle, hasta tal punto que en una ocasión Foscari, fuera de sí, llegó a decir abiertamente ante el Consejo (1) que no podría sentirse verdaderamente Dux mientras viviese Loredano. Por una fatal coincidencia, algunos meses después de aquello, el dicho Pietro Loredano y su hermano Marco murieron repentinamente, envenenados, a decir de la voz popular. Así lo creía Jacopo Loredano, hijo de Pietro, y no sólo hizo esculpir sobre las tumbas de su padre y de su tío sino que, en el libro de registro de sus transacciones comerciales anotó: "Los dos Foscari me deben dos vidas", esperando fríamente el momento de cobrárselas.
El Dux había tenido cuatro hijos, de los que tres habían muerto; el cuarto, Jacopo, casado con Lucrecia Contarini, había sido acusado de recibir sobornos de príncipes extranjeros por lo que, en virtud de las leyes venecianas, el Consejo de los Diez le había desterrado, primero a Nápoles y después a Treviso. Entre tanto, sucedió que la cabeza visible de dicho consejo, Emolao Donato, fue asesinado la noche del 5 de noviembre de 1450, cuando regresaba a su palacio tras una reunión del órgano que presidía. Como Oliviera, criado de Jacopo Foscari, se había dejado ver en Venecia el día antes, y dado que al día siguiente del asesinato de Donato había hablado públicamente del suceso con los marineros del puerto, todas las sospechas recayeron sobre los Foscari. Amo y criado fueron conducidos a Venecia y, después de haberles torturado inútilmente, se les desterró a Candia para el resto de sus vidas.
Pasaron cinco años y Jacopo, ansioso por volver a ver el cielo de su amada patria, escribió al Duque de Milán, Francesco Sforza (si bien su familia era enemiga de la República) rogándole que intercediese por él ante la Signoria (2), a fin de que se le permitiese regresar. Desgraciadamente, el pliego cayó en manos del Consejo de los Diez, y Jacopo fue en efecto traido de nuevo a Venecia, mas para ser sometido una vez más a tortura; confesó haber escrito la carta, con el único y anhelante deseo de volver a ver su patria, aun siendo consciente de que podía costarle una prisión perpetua. Se le condenó a un nuevo exilio en Candia, con la implacable advertencia de que, de volver a escribir cartas de semejante naturaleza, sería ejecutado. El Dux, infeliz octogenario que con fiel y desgarradora constancia había asistido al juicio y a la tortura de su hijo, pudo verlo en secreto antes de partir, y le aconsejó obediencia y resignación a los Decretos de la República.
Al poco, acaeció que Nicolas Erizzo, noble veneciano, se confesó, poco antes de expirar, autor de la muerte de Emolao Donato, y quiso su delito se publicase, para librar de culpa al inocente Foscari; sin embargo, cuando algunos de los más autorizados senadores se disponían a pedir el perdón del reo, se supo que el infeliz había muerto de congoja en su encierro de Candia. Desolado, el pobre padre al que ya no le quedaba ningún hijo, vivía en un amargo retiro y apenas asistía a las sesiones del Consejo. Entre tanto, Jacopo Loredano, que en 1457 había sido elevado a la dignidad de decenviro (3), sintió que estaba próxima la hora de completar su venganza.
Durante su mandato, Francesco Foscari había pretendido por dos veces renunciar a su cargo; pero no sólo el Consejo de los Diez se lo impidió, sino que le obligó a jurar que moriría en ejercicio de su poder. Sin embargo, y a pesar de este juramento, fue el mismo Consejo de los Diez (espoleado, sin duda, por las intrigas de Jacopo Loredano), que le había arrebatado al último hijo que le quedaba, el que le obligó a renunciar a su cargo. Foscari se retiró a su casa como un simple ciudadano, habiendo rehusado una riquísima pensión que el tesoro público le ofreció. Y el 30 de octubre de 1457, al oír el sonido de las campanas que festejaban la elección de Pascual Malipieri, que debía sucederle, Foscari sintió una emoción tan terrible que, a la mañana siguiente, expiró. Se le hicieron magníficos funerales, cual si hubiese muerto como Dux; en ellos, Malipieri se presentó con el sencillo traje de senador. Jacopo Loredano, sintiendo ya completamente cumplida su venganza, anotó entonces en su libro de registro, enfrente de la partida citada, esta otra: "Los dos Foscari me han pagado".
Al poco, acaeció que Nicolas Erizzo, noble veneciano, se confesó, poco antes de expirar, autor de la muerte de Emolao Donato, y quiso su delito se publicase, para librar de culpa al inocente Foscari; sin embargo, cuando algunos de los más autorizados senadores se disponían a pedir el perdón del reo, se supo que el infeliz había muerto de congoja en su encierro de Candia. Desolado, el pobre padre al que ya no le quedaba ningún hijo, vivía en un amargo retiro y apenas asistía a las sesiones del Consejo. Entre tanto, Jacopo Loredano, que en 1457 había sido elevado a la dignidad de decenviro (3), sintió que estaba próxima la hora de completar su venganza.
Durante su mandato, Francesco Foscari había pretendido por dos veces renunciar a su cargo; pero no sólo el Consejo de los Diez se lo impidió, sino que le obligó a jurar que moriría en ejercicio de su poder. Sin embargo, y a pesar de este juramento, fue el mismo Consejo de los Diez (espoleado, sin duda, por las intrigas de Jacopo Loredano), que le había arrebatado al último hijo que le quedaba, el que le obligó a renunciar a su cargo. Foscari se retiró a su casa como un simple ciudadano, habiendo rehusado una riquísima pensión que el tesoro público le ofreció. Y el 30 de octubre de 1457, al oír el sonido de las campanas que festejaban la elección de Pascual Malipieri, que debía sucederle, Foscari sintió una emoción tan terrible que, a la mañana siguiente, expiró. Se le hicieron magníficos funerales, cual si hubiese muerto como Dux; en ellos, Malipieri se presentó con el sencillo traje de senador. Jacopo Loredano, sintiendo ya completamente cumplida su venganza, anotó entonces en su libro de registro, enfrente de la partida citada, esta otra: "Los dos Foscari me han pagado".
Como ambientación musical a la entrada de hoy, conmovámonos escuchando cómo Jacopo Foscari (Franco Tagliavini) canta a su amada Venecia, a la que ha añorado amargamente en su exilio y a la que, como consecuencia de la carta dirigida a Francesco Sforza, y a pesar de las consecuencias que pueda tener el haberla escrito, vuelve, por fin, a ver:
(1) Por aquel entonces, la estructura organizativa de la República de Venecia estaba pensada para evitar que el poder se reuniera en un solo hombre. De este modo, la función suprema que asumía el Dux, quedaba sometida a la vigilancia de varios Consejos:
- El Consejo de los Diez, que se encargaba de garantizar la seguridad de la República, y que disponía de un cuerpo de policía.
- El Consejo Mayor, o Gran Consejo, que elaboraba las leyes.
- El Consejo Menor, compuesto por seis miembros, asesores del Dux.
- La Quarantía, supremo tribunal.
- El Senado, que se ocupaba de la política exterior y de los asuntos militares y económicos.
(2) La Signoria era el órgano central de gobierno. Estaba formada por el Dux, el Consejo Menor y los tres dirigentes de la Quarantía.
(3) Miembro del Consejo de los Diez.
(Fuentes: Libreto de "Los dos Fóscaris" publicado con motivo de su representación en el Teatro Valencia en 1846, wikipedia y www.youtube.com)
(3) Miembro del Consejo de los Diez.
(Fuentes: Libreto de "Los dos Fóscaris" publicado con motivo de su representación en el Teatro Valencia en 1846, wikipedia y www.youtube.com)







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