Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

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martes, 3 de abril de 2012

IL TRITTICO (I): IL TABARRO

Se llama tríptico, de modo general, a una obra de arte que se divide en tres secciones; la idea de Puccini de trasladar este esquema al mundo de la ópera con su "Trittico" supuso, a principios del siglo XX, un avance innovador en la historia del teatro cantado.

Un puerto cualquiera, de una ciudad cualquiera

Para empezar por el principio, justo es que hable hoy de "Il tabarro". Me costó decidirme a abordar un visionado serio y completo de esta ópera pero reconozco, y en ello no me duelen prendas, que la historia acabó "enganchándome". Había intentado sentarme a verla en varias ocasiones, pero a mi es que tanto recitativo... se me hacía lenta, pesada... Sin embargo, por fin, me decidí a ver un montaje de "La Scala" de 2008, con Juan Pons como Michele y Paoletta Maroccu como Giorgetta. El director, Riccardo Chailly. Como digo, me atrapó, llegó incluso a sobrecogerme, por la historia que cuenta y por la calidad interpretativa del reparto; el montaje recrea muy bien la atmósfera opresiva que se desprende de la historia; en cuanto a la música del maestro de Lucca, no me "enganchó" como en otras ocasiones, pero supe apreciar su valor dramático y descriptivo.

"Il tabarro" parece un cuadro tenebrista que haya cobrado vida. Tiende claramente al recitativo, con algunas "efusiones líricas" e incluye un "guiño" a otra ópera del propio Puccini (más adelante cuento de qué ópera se trata y dónde está el guiño). Con libreto de Giuseppe Adami, se basa en una pieza teatral de Didier Gold llamada "La houppelande" (1910) y es un retrato de los bajos fondos parisienses, concretamente de la zona portuaria. Se estrenó, junto con "Suor Angelica" y "Gianni Schicchi", en el Metropolitan Opera House de Nueva York,  el 14 de diciembre de 1918.

La acción se desarrolla sobre la barcaza de Michele, que se encuentra atracada en el Sena. Mientras los estibadores descargan la embarcación Giorgetta, la bella esposa de Michele, mucho más joven que él, le sugiere a su marido invitarles a un trago de vino; Michele está de acuerdo y trata de hacerle una carantoña, pero ella le rechaza. Michele baja al camarote.

Se reúnen los estibadores y comienzan a bailar por turnos con la patrona, al son de la música de un organillo que acaba de aparecer al fondo. El primero en bailar con Giorgetta es Tinca, pero es un tanto patoso y acaba pisándole un pie. A continuación, es Luigi el que saca a bailar a Giorgetta, y en seguida se hace evidente que hay algo entre ellos. De repente, aparece Michele y la alegre reunión se rompe.

Como el trabajo escasea, Giorgetta y Michèle hablan acerca de a cuál de los estibadores van a dejar de contratar; Giorgetta prefiere que no sea Luigi, a pesar de ser ésta la primera elección de Michele. A lo lejos aparece el vendedor de canciones, entonando una melodía que se escucha entrelazada con la conversación de Giorgetta y Michèle:

          "Primavera, primavera!
          Chi ha vissuto per
          amore, per amore si morì.
          È la storia di Mimì!..."
           
         "¡Primavera, primavera!
         Quien ha vivido por amor,
         morirá por amor.
         ¡Es la historia de Mimì!..."

Éste es el guiño al que me referería al principio, una sutil y encantadora referencia a la protagonista de "La bohème" pucciniana.

Michele parece estar de mal humor, y así se lo hace notar Giorgetta. La conversación entre los dos va subiendo de tono hasta correr el riesgo de convertirse en una pelea. Michele se retira al camarote. Llega "La Frugola", estrambótico personaje que recoge objetos que va encontrando en la basura; en su saco lleva desde un peine hasta un penacho de plumas. Viene en busca de su marido, Talpa, otro de los estibadores. Aparece Tinca, botella en mano, dispuesto a emborracharse; "La Frugola" le regaña. Y es aquí cuando llega una de esas "efusiones líricas" que se salen un tanto del recitativo que domina esta ópera: "Hai ben ragione...":

Plácido Domingo, como "Luigi" en "Il tabarro"

Tinca se despide deseando a todos buenas noches. "La Frugola" entona una canción que expresa su deseo de comprar una casa en el campo, donde vivirán ella y su esposo cuando se jubilen. Giorgetta replica que su sueño es muy distinto; ella y Luigi entonan un dúo en el que recuerdan los suburbios en los que ambos nacieron, en Belleville, añorado lugar al que ambos desean fervientemente volver.

Los estibadores se han marchado a excepción de Luigi, que quiere hablar con Michele. Durante un rato, Luigi y Giorgetta permanecen solos, y es cuando vemos confirmada nuestra sospecha de que, en efecto, son amantes. Aparece Michele y Luigi le pide que le permita desembarcar en Rouen; Michele le convence de que desista de su idea y, de nuevo se va. Solos de nuevo los dos, Giorgetta pregunta a Luigi por qué quería despedirse; él estalla y le replica que no puede soportar compartirla con otro. Se citan para esa noche; Giorgetta, como siempre, encenderá un fósforo como señal. La tensión del diálogo se desata en otra "expansión lírica" en la que Luigi se muestra decidido a matar a Michele y huir con Giorgetta: "Folle di gelosia..."

Vasile Moldovenau y Renatta Scotto en "Il tabarro"

Luigi se marcha. Michele sale del camarote con unos faroles encendidos; le pregunta a Giorgetta por qué aún no se ha ido a acostar. Los dos, por distintos motivos, se resisten a irse a dormir.

Giorgetta vuelve a sacar en la conversación a Luigi; le dice a su marido que ha hecho bien en no dejarle desembarcar en Rouen. Sin embargo a Tinca, sí que podría despedirle, porque siempre está borracho... Inmediatamente, Michele le replica que si Tinca bebe es porque tiene a una ramera por mujer, para no matarla... Y se lo dice en un tono que sobresalta a Giorgetta...

Michele ganado por la nostalgia y el amor que aún siente por su mujer, le pregunta a Giorgetta por qué ha dejado de amarle. Ella, fría, le replica que le sigue amando... Michele, airado, le dice que sabe que hace tiempo que ella no duerme... Entonces los dos recuerdan cómo el año anterior eran tres, pues estaba con ellos, en su cunita, su hijito, que murió... Giorgetta, profundamente perturbada, le pide a Michele que se calle. Pero él, en un afanoso y desesperado intento de despertar de nuevo el amor en ella, le recuerda cómo antes cabían los tres bajo su capote... Le pide, le ruega, que se que de con él, que le ame... Giorgetta se excusa diciendo que ya no es la misma, que el tiempo pasa. Michele, tan sólo con sus gestos, nos transmite que, al fin, se ha dado por vencido. Giorgetta se retira al camarote; cuando ha salido de escena, Michele le escupe: "Sgualdrina!" ("¡Ramera!").

Entre las sombras de la noche, al fondo, pasan dos amantes, como contrapunto a la dolorosa historia de Michele y de Giorgetta. Michele, solo en cubierta, espía a Giorgetta, atormentado por la sospecha. Se pregunta quién puede haberla transformado, qué maldita sombra ha descendido entre ellos para separarlos. ¿Será Luigi? Tiene que saberlo, despejar esa terrible duda y gritarle ¡eres tú! y, después... la paz está en la muerte.

Apesadumbrado, Michele prende una cerilla para encender su pipa; Luigi, que se encontraba escondido en el muelle, al ver el resplandor desde lejos cree que es la señal de Giorgetta, atraviesa corriendo la pasarela y sube de nuevo al barco. Michele, al reconocerle, se esconde; espera la ocasión propicia y se precipita sobre él, aferrándolo por la garganta. Luigi trata inútilmente de defenderse. Tiene lugar una terrible lucha entre los dos. Michele, con una violencia incontenible, trata de hacer confesar a Luigi y éste, durante un rato, se resiste y niega; trata incluso de sacar un cuchillo, pero Michele le fuerza a que lo deje caer. "¡Confiésame que la amas! ¡Si confiesas te dejo!" grita Michele a Luigi. Con un hilo de voz, aferrándose quizás a la vana esperanza de que Michele, en efecto, le suelte, Luigi por fin dice: "¡Sí... la amo!".

Pero Michele va apretando cada vez más y más el cuello de Luigi, que muere diciendo aún: "¡La amo...!" Desde el camarote, Giorgetta llama a Michele; éste, al escuchar la voz de su mujer, envuelve en su capote el cadáver de Luigi, que se ha quedado aferrado a él. Giorgetta abre la puerta del camarote y despacio, temerosa, sale. Al ver a Michele tranquilo, se calma; se va acercando a él mientras le pide perdón por la escena de antes. Michele, con una calma pasmosa, le dice que no es nada. Ella trata de insinuársele: "¿Ya no quieres que esté cerca de ti...?" Michele, en un tono que provoca terror, le pregunta: "¿Dónde?... ¿en mi capote?". Giorgetta le recuerda que hubo un tiempo en que él le decía que todos llevamos un capote que, a veces, oculta una alegría, otras veces, oculta un dolor... Entonces Michele, terrible, grita mientras abre su manto: "¡Y otras veces oculta un delito! ¡Ven a mi capote! ¡Ven!" El cadáver de Luigi cae rodando a los pies de Giorgetta, que grita desesperadamente; trata de retroceder, pero Michele la aferra y restriega su rostro contra el del amante muerto.

Os dejo un enlace al: libreto de "Il tabarro".

(Fuentes: www.balirica.org.ar, www.kareol.es, wikipedia, www.arteytografia.com  y www.youtube.com)

lunes, 2 de abril de 2012

LA UNIDAD EN LO DIVERSO: IL TRITTICO


Estatua de Giacomo Puccini en Lucca,
su lugar de nacimiento

Después del estreno, en 1904, de "Madama Butterfly", Puccini empieza a gestar la idea de componer una trilogía de óperas en un acto. Influenciado por la lectura de "La Divina Comedia", de Dante, se plantea inspirarse en cada uno de los pasajes de dicho libro para su proyecto. Considera asimismo la idea de basarse en tres cuentos cortos de Máximo Gorky; en aquella época, la literatura rusa era muy conocida en Italia.

En un principio, Puccini dejó aparcado el proyecto hasta que años más tarde, en 1912, descubrió en París el macabro drama en un acto único de Didier Gold "La houppelande" ("Il tabarro", "El capote"), y encontró en él el argumento en el que basar la primera de las óperas que compondrían su trilogía: "Il tabarro". Puccini empezó a trabajar en "Il tabarro" en 1913, pero hubo de interrumpir su labor para terminar la que fue su única opereta "La rondine", que ya tenía comprometida mediante un contrato.

Puccini no volvió a trabajar en "Il tabarro" hasta 1915. Le pidió al poeta Ferdinando Martini que adaptase la obra pero, tras unos meses, Martini llegó a la conclusión de que no tenía ingenio para libretista. Entonces, Puccini recurrió al dramaturgo, libretista y periodista Giuseppe Adami, que había colaborado con él en "La rondine", y que concluyó el libreto de "Il tabarro" en tan solo dos semanas. Escuchemos a Giuseppe Giacomini cantando "Hai ben ragione..." de "Il tabarro":

Giuseppe Giacomini como Luigi, de
"Il tabarro"

Puccini finalizó "Il tabarro" en 1916, sin saber cuáles serían las otras dos obras de la trilogía. Buscó temas por todas partes hasta que un joven libretista, periodista, barítono y escritor llamado Giovacchino Forzano se presentó ante él y sometió a su consideración el tema de "Suor Angelica", que le conmovió. "Suor Angelica", historia original de Forzano, fue originalmente escrita para una compañía de teatro ambulante. Puccini, que comenzó su carrera como organista de iglesia, se sintió atraído por el ambiente del convento y por el personaje principal, la heroína, la dulce hermana Angelica que, tal como Mimì y Butterfly, es un ser frágil e inocente al que acaba devorando un mundo cruel.

Puccini se documentó para esta ópera visitando a su hermana Iginia, Madre Superiora del Convento de Vicopelago. Al terminar de componer la ópera, Puccini la tocó completa para las religiosas, y absolutamente todas acabaron deshechas en lágrimas. A pesar de que la crítica acabaría por tildar a "Suor Angelica" como la ópera más débil de la trilogía, Puccini insistió siempre en que era la mejor parte de su "Trittico". Veamos y escuchemos, de "Suor Angelica", "Senza mamma..." en la voz de Cristina Gallardo-Domâs:

Cristina Gallardo-Domâs es la atormentada hermana Angelica

"Gianni Schicchi" se inspiró someramente en unos versos extraídos del Canto XXX del "Infierno" de Dante (con este tema Puccini volvía a su idea original de inspirarse en "La Divina Comedia"). Dante encuentra a Schicchi en el octavo círculo del infierno en donde está, junto a otros impostores, pagando por sus pecados. Dante describe a Schicchi mordiendo la nuca de otros compañeros de sufrimiento y arrastrándolos, barriga abajo, por los suelos. En realidad Puccini, en su "Gianni Schicchi" únicamente hace referencia de forma sucinta al personaje de Dante, pues la trama de la ópera se inspira en realidad en un comentario anónimo de 1866 sobre "La Divina Comedia", que relata de forma muy divertida cómo Schicchi, mediante engaños, consiguió privar de su herencia a la rica familia Donati.

No se sabe si la idea de adaptar este comentario para una ópera cómica partió del compositor o del libretista, pero cuando Puccini recibió el libreto de Forzano, le entusiasmó tanto que paró inmediatamente de trabajar en "Suor Angelica" para poner música a la comedia. Puccini adoraba escribir versos cómicos para sus amigos, y explicó en una carta a Forzano:

          Después del "Tabarro" de tinta negra
          Merezco un poco de diversión
          Espero que a usted no le importe
          Que "Gianni Schicchi" gane mi atención

Escuchemos y veamos cómo Renée Fleming interpreta: "Oh, mio babbino caro...", de "Gianni Schicchi":

Renée Fleming como Lauretta, de "Gianni Schicchi"

El estreno de "Il trittico" se había planeado en un principio para Roma, pero la Primera Guerra Mundial torció los planes, de modo acabó siendo en el Metropolitan Opera House de Nueva York, el 14 de diciembre de 1918, donde subió a escena por primera vez esta trilogía. Oficialmente, la guerra había terminado, pero aún existía peligro; tanto es así que Puccini no pudo asistir al estreno porque el viaje en trasatlántico resultaba todavía difícil y arriesgado. En la noche del estreno, el director del MET, Giulio Gatti-Casazza, telegrafió a Puccini que la presentación de su "Trittico" había sido todo un éxito.

La intención de Puccini era que estas tres óperas se representasen siempre juntas, a pesar de lo cual y al correr del tiempo, han sido frecuentemente puestas en escena por separado. "Gianni Schicchi" se consideró desde un principio una obra maestra, y se hizo muy famosa; "Il tabarro" se suele representar con cierta frecuencia; "Suor Angelica" es, generalmente, la más descuidada de la trilogía. En mi opinión, sólo las tres juntas cobran su más pleno sentido.

(Fuentes: archive.operainfo.org, "Puccini", de Peter Southwell-Sander, wikipedia, fotopedia.com y www.youtube.com)

domingo, 1 de abril de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (IX)

Veamos hoy otra pequeña gran historia acerca del mundo de la ópera, que he incluido dentro del "Anecdotario operístico".

Opera
(fuente: fotopedia.com)

La entrada de ayer tenía como protagonista a Adelina Patti; como ya mencioné, también fueron cantantes sus dos hermanas, Amalia y Carlota. Hoy quiero hablar de esta última.

Carlota Patti se hizo tristemente famosa por ser la última persona que cantó sobre el escenario del antiguo Teatro Municipal de Santiago de Chile, un 8 de diciembre de 1870; esa misma noche, el edificio fue consumido por un colosal incendio.

Aunque su hermana Adelina era mucho más reconocida en los círculos líricos (y no sólo eso sino que, como ya sabemos, estaba considerada como la mejor cantante de su época) Carlota tenía, para muchos entendidos, mejor voz que ella. El principal problema que impedía su éxito era una cojera, que dificultaba seriamente su actuación; por tal motivo, algunos guasones (¡necia crueldad humana!) la llamaron "la Patti coja".

Carlota llegó a Chile como parte de un gran grupo en el que estaba también, por ejemplo, el gran violinista y virtuoso Pablo Sarasate. La fatídica noche del 8 de diciembre de 1870, en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, el pianista Théodore Ritter interpretó, entre otras obras de Chopin, Beethoven y Gounod. La última pieza del recital fue la polka de Guillermo Deichert (gran compositor alemán avecindado en Chile) titulada "La Risa"; fue precisamente Carlota Patti quien la hizo famosa y se dice que aquella noche la cantó ocho veces a petición del público. Aunque el recital debía terminar a las 11 de la noche, sólo 45 minutos después terminaron los bises de la famosa canción.

El sistema de iluminación del teatro era de gas, y una de las cañerías se rompió esa noche al bajar el telón. Luis Ducci, el empresario a cargo del espectáculo, fue a revistar el olor con una antorcha, que le explotó en la mano, iniciándose así el incendio que dejaría al teatro tan solo con sus muros. Los últimos en ver cómo se quemaba el teatro contaron que lo primero que se incendió fue la mesa para la escenografía de "Don Giovanni", consumida por el mismo infierno con el que termina aquella ópera.

Como curiosidad, días antes Adelina Patti había quedado atrapada en un tren que comenzó a incendiarse repentinamente. La prensa llamó a ambas hermanas "Ángeles de Fuego". Escuchemos a Adelina, precisamente en "Don Giovanni":

"Batti, batti o bel masetto..."

(Fuentes: centrodae.municipal.cl y www.youtube.com)

sábado, 31 de marzo de 2012

VOCES PARA LA HISTORIA: ADELINA PATTI

Adelina Patti está considerada como la cantante de ópera más brillante de su tiempo, y la mejor pagada de la historia de la lírica. Su voz no poseía un volumen descomunal, pero era timbrada e incisiva. Dominaba la técnica de coloratura con pasmosa facilidad, lo que le permitió encarnar brillantemente la vasta gama de heroínas románticas de Rossini, Bellini y Donizetti.

Adelina Patti
(fuente: flickr.com)

Adela Juana María Patti nació en Madrid,el 19 de septiembre de 1843. Sus padres fueron el tenor Salvatore Patti y la soprano Caterina Chiesa Berrilli. Mientras su madre cantaba "Norma", debió interrumpir la función para dar a luz a Adelina. La familia se mudó a Nueva York en 1847 y se instalaron en el Bronx, donde aún se encuentra la casa en la que Adelina creció. Sus hermanas, Amalia y Carlota, fueron también cantantes y su hermano, Carlo, fue violinista.

A los seis años, Adelina comenzó a estudiar canto con su cuñado, Maurice Strakosch, y a los ocho tuvo un éxito fulminante al interpretar en público un fragmento de "La sonnambula", de Bellini. Tras un período en el que continuó presentándose como niña prodigio, hizo un paréntesis y se dedicó a realizar estudios serios de canto con Elisa Valentini, con el hermanastro de ésta, Ettore Berrilli, y con Emanuele Muzio. Aunque más tarde aseguraría haber sido autodidacta, la base de su técnica se encuentra en las enseñanzas de su cuñado, pianista y tenor que alcanzó el éxito como director de compañías operísticas. Escuchémosla en "La sonnambula", de Bellini:

"Ah!, non credea mirarti..."

Profesionalmente, Adelina debutó con "Lucia di Lammermoor", en noviembre de 1859, con tal sólo dieciséis años de edad y bajo el seudónimo de "Little Florinda". Durante la temporada siguiente cantó "Il barbiere di Siviglia", "Mossé", "La sonnambula", "I puritani", "Don Pasquale", "L'elisir d'amore", "Linda di Chamounix", "Don Giovanni", "La traviata", "Rigoletto", "Ernani" e "Il trovatore". Escuchémosla en "Norma", de Bellini:

Adelina Patti canta: "Casta diva..."

Se dio a conocer en varias ciudades de los Estados Unidos. La comunidad italiana residente en Nueva York la adoptó como ídolo desde un primer momento; en mayo de 1861 se presentó en el Covent Garden. Luego siguieron éxitos en Madrid, San Petersburgo, París, Viena y Berlín.

En cuanto a su vida personal, en 1868 se casó con el Marqués de Caux, escudero del Emperador Napoleón III. Este matrimonio fracasó y, en 1878, merced a sus cuantiosísimos ingresos, compró un castillo en Breconshire, a donde se fue a vivir con su amante, Ernesto Nicolini, otro cantante de ópera. Pudieron casarse en 1886, cuando ella obtuvo el divorcio. Se dice que fue la cantante mejor pagada de su tiempo. En el Convent Garden, percibía doscientas guineas por función, y cinco mil dólares en Norteamérica. Además, imponía sus cláusulas en los contratos, por los cuales se la eximía de ensayar y se le permitía elegir el tipo de letra con que su nombre aparecería en los programas.

Tras la muerte de su segundo marido, en 1898, la Patti se casó con el barón sueco Rolf Cederström, de veintiocho años quien, según los rumores, era su masajista. No tuvieron hijos pero, a la muerte de la diva, el barón se volvió a casar y la hija de ese matrimonio, Brita Yvonne Cederström, fue la única heredera de la Patti.

En 1914 tuvo lugar la última aparición en público de Adelina Patti, en un concierto a beneficio de la Cruz Roja. Falleció en la ciudad galesa de Breckok, el 27 de septiembre de 1919.

Para terminar, transcribo un artículo que el político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano José Martí escribió sobre una diva que marcó un antes y un después en la historia de la lírica:
"Se presenta Adelina Patti
Por José Martí
Ya, al cabo, Rossi ha representado en el teatro de Booth a Hamlet y Adelina Patti ha cantado en la Sala de Steinway Ah,forse é lui de La Traviata, y Ombra leggerade la Dinorah: que es, dicho al terminar este cúmulo de cosas terrenas, como empezar un viaje en el lomo de un insecto, y acabarlo en el ala de un ángel.
La naturaleza con frutas perfectas, como paisajes de rematada corrección, crea seres humanos avasalladores. Llevan en sí, por hermosura extrema, o genio extremo, un poder que deslumbra, desvanece y ciega. Negarlos es vano (...) Así Adelina Patti. ¿Qué parece, sino un vellón de nieve? ¿Qué se busca en la escena, luego de haberla visto, sino un ser sobrehumano? Ni qué tienen los ojos sino lágrimas? Después de oírla, palpa uno aterrado, como palparía honduras de abismo y trozos de cadenas, el sillón en que se sienta, la ropa que viste, el vecino que le codea, el muro que le cerca... Ella fue a la escuela y cantó por primera vez "Lucia", y arrebató a las gentes con aquella tristísima manera de entonar las baladas del país, con la mirada plena, misteriosa y profunda: con su cabellera aérea, que la añadía encantos angélicos; y con aquella voz sonora, límpida, amplia, que nace como manantial inmaculado de monte hondo y crece a arroyo revoltosos, a manantial veloz, a río opulento, a océano. (...) ella viene a dar conciertos, y en la majestuosa ópera quieren oírla los neoyorquinos. Quieren a la gallarda Juana de Arco, cuya elegante armadura de oro y acero, ocupa el centro de un rico trofeo en el palacio de hadas que Adelina Patti tiene en su castillo de Inglaterra. Quieren verla, como a la triste Dinorah, perseguirla a su cabrita blanca, menos juguetona que su voz, cuando danza a los rayos suaves de la luna. Quieren oírla cantar de amores con el Conde de Alma viva; pasear, plegar, ondear, hacer gemir a extremo no escuchado la voz humana en la Sonámbula. Su Elixir d´amore es muy famoso. En Fausto aún alcanza las altas notas que en vano persigue ya la arrogante Nilsson. Oír se quiere de nuevo esa música quebrada, vibrante, chispeante de Rossini. Ni a Nicolini, el tenor de voz potente y artística escuela; ni a la señorita Castelani, a quien las cuerdas del violín obedecen galantes y sumisas; ni a un buen barítono, ni a un buen pianista que con la Patti vienen, quieren oír los neoyorkinos. Templo quieren digno de la sacerdotisa."

Y un soneto que le dedicó el escritor, poeta, historiador, biógrafo y periodista mexicano Francisco Sosa Escalante:

          Bella maga gentil y seductora
          Que hechizas con acento nunca oïdo:
          ¿La alondra fuiste del Eden perdido,
          Nuncio feliz de la primer aurora?
          Al dulce arpegio de tu voz, señora,
          El corazón suspende su latido,
          Y de sublime admiración rendido
          Queda á tus plantas el que al arte adora.
          ¡Feliz quien logra de tu voz divina
          Disfrutar una vez, cuando te inflama
          La excelsa inspiración que en tí fascina!
          Del canto reina el orbe te proclama,
          Y tu nombre repiten, Adelina,
          Los ecos sonorosos de la Fama. 
(Fuentes: "100 grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia, a-day-in-the-life.powys.org.uk, www.granma.cubaweb.cu, wikisource y www.youtube.com)

viernes, 30 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (3ª parte)

Acto IV
Estamos frente a la casa de Marguerite; la muchacha se ha quedado embarazada de Faust, pero éste la ha abandonado. La compañía de Valentin regresa de la guerra al son de una marcha militar (no he encontrado la de la puesta en escena con Ghiaurov, Freni y Kraus):

Coro de soldados: "Dèposons les armes..."

Valentin entra en casa para reencontrarse con su hermana. Aparecen Méphistofélès y Faust; el demonio entona una serenata burlesca frente a la casa de Marguerite, difamándola: 

El gran Nicolai Ghiaurov, 
de nuevo: "Vous qui faites l'endormie..."

Sale furioso Valentin para vengar la afrenta; se enzarza en un duelo con Faust, pero Méphistofélès interviene y ayuda a Faust a matar a Valentin. Al ruido de la lucha acuden todos. Mientras agoniza, Valentin maldice a Marguerite, lo que provoca en ésta una loca desesperación; trata de ir a la iglesia para pedir perdón por sus pecados, pero Méphistofélès la persigue y le anuncia que el infierno la aguarda.

Acto V
Es la noche de Walpurgis, en las montañas de Harz. Méphistofélès promete a Faust que le proveerá de las más hermosas voluptuosas mujeres que pueda soñar. Un ballet, que se acaba mostrando diabólico, rodea a Faust (en la puesta en escena de con Kraus, Freni y Ghiaurov no aparece pero yo no he podido resistirme a incluirlo):

Ballet de "Faust"

Mientras se acerca el amanecer, Faust tiene una visión de Marguerite; siente remordimientos y quiere verla a toda costa. El diablo tiene que llevarle a la carcel donde han encerrado a Marguerite por haber dado muerte a su hijo. Méphistofélès urge a Faust para que huya de allí con ella, pero Marguerite no quiere seguirle y, al poco, muere. Aunque el diablo pretende apoderarse de su alma, una cohorte de ángeles la salva.  Veamos la escena final de "Faust" en las voces de Alfredo Kraus, Mirella Freni y Nicolai Ghiaurov:

Apoteósico final de "Faust"

Os dejo el enlace al: libreto de "Faust".

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, www.kareol.es y www.youtube.com)

jueves, 29 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (2ª parte)

Acto II
La acción transcurre en una animada taberna, durante la kermés de la Pascua de Resurrección. Un grupo de soldados está a punto de partir para la guerra; entre ellos está Valentin que lleva al cuello, como amuleto protector, una medalla que le ha dado su hermana, Marguerite: "O sante medaille..."

Piero Capuccilli como Valentín
"O sante medaille... Avant de quitter ces lieux..."

La madre de ambos ha muerto así que Valentin, preocupado porque su hermana va a quedarse sola, la confía al cuidado de Siebel, un muchacho adolescente que está enamorado de ella.  Méphistophélès  irrumpe en escena y entona un maravilloso e inquietante rondó: "Le veau d'or est toujours debout..."

Estremecedor Nicolai Ghiaurov como Mefistófeles
"..et Satan conduit le bal..."

Cuanto Méphistophélès manipula el vino de la taberna, todos se dan cuenta de que es el diablo, y huyen al tiempo que le muestran la cruz de sus espadas. En escena se quedan únicamente Méphistophélès y Faust, el cual interroga ansiosamente al diablo acerca de cuándo podrá ver a la hermosa muchacha que le mostró antes, ¿o acaso fue un sortilegio? Méphistophélès le pide que espere porque allí mismo, la bella y casta niña no tardará en aparecer ante sus ojos. Empieza a sonar la música y la escena se va llenando de estudiantes, muchachas, burgueses, aldeanos, que cantan y bailan al son de un hermoso vals (perdonad que no haya encontrado el fragmento correspondiente a la puesta en escena con Ghiaurov, Freni y Kraus pero, de cualquier forma, no podía dejar de incluir este precioso vals): 

"Ainsi que la brise légère..."

Aparece Marguerite entre la multitud. Faust se acerca a ella, y galante, le ofrece su brazo, pero ella le rechaza y se aleja. Mientras sigue sonando el vals Fausto y Méphistophélès salen en pos de Marguerite...


Acto III
Nos encontramos ahora en el jardín de la casa de Marguerite. Faust admira la modestia de lugar; a través de aquel entorno adivina la presencia de un alma inocente y divina : "Salut demeure chaste et pure...!":

De nuevo Alfredo Kraus como Faust

Siebel que, como sabemos, está enamorado de Marguerite, ha depositado un obsequio a su puerta: un ramo de flores. Méphistophélès , en ejercicio de su misión de tenebroso "hado madrino", va en busca de un cofre lleno de joyas y un espejo, que serán los regalos con los que Faust competirá con Siebel por el amor de Marguerite. Cuando la muchacha ve el cofrecillo queda deslumbrada, aparta las flores y, entusiasmada, se va probando las joyas al tiempo que se contempla en el espejo:

Mirella Freni, Marguerite, 
canta esta dificilísima aria: "Ah, je ris...!"

Mientras Méphistophélès entretiene a Marthe, la vecina de Marguerite, ésta se deja seducir por Faust, a quien el demonio empuja para que entre en la casa con ella.

(Fuentes: www.todoperaweb.com.ar, "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia y www.youtube.com)

miércoles, 28 de marzo de 2012

DE LA MALDAD Y DE LO HUMANO: FAUSTO (1ª parte)

El ángel caído
(fuente: fotolibre.org)

La búsqueda del conocimiento de la naturaleza y de las leyes que subyacen a ella, la continua e incansable aspiración hacia algo que trascienda a sí mismo es consustancial a la naturaleza humana; y ese afán inquisitivo ha encontrado en multitud de ocasiones su expresión a través de la literatura, la música, la pintura...  El mito de Fausto habla del eterno enfrentamiento que se desencadena mientras el hombre trata de recorrer el camino hacia el saber supremo: la lucha entre el bien y el mal, puesto que el uno no puede entenderse sin el otro, y ambos están dentro de cada uno de nosotros.

Se asume, por lo general, que el mito de Fausto está inspirado en la figura del mago y alquimista alemán Johann Georg Faust, originario de Knittlingen, que vivió a finales del siglo XV. Estudió en la Universidad de Heidelberg, donde empezó a destacar por sus conocimientos, y recorrió varios países de Europa acompañado por dos perros demonios; se decía que había vendido su alma al diablo a cambio de sabiduría. 

Johann Wolfgang Goethe recoge este mito en su "Faust", obra que tardó casi sesenta años en escribir (1773-1831). El "Faust" de Gounod es una ópera en cinco actos con libreto de Jules Barbier y Michel Carré, que adapta la pieza teatral "Faust et Marguerite", de los mismos autores; ésta, a su vez, se inspira levemente en  la primera parte del "Faust" de Goethe. Se estrenó en el Théâtre Lyrique de Paris, el 19 de marzo de 1859. Gounod trató este tema dentro del clima general de admiración que existía en Francia hacia la intelectualidad germánica, y después del intento fallido de Wagner de componer una sinfonía inspirada en la obra de Goethe.

Dr. Faust (anciano erudito): tenor.
Méphistophélès (el diablo): bajo.
Marguerite (amante de Faust): soprano.
Valentín (soldado, hermano de Marguerite): barítono.
Siébel (adolescente enamorado de Marguerite): mezzosoprano.
Marta (vecina de Marguerite): mezzosoprano.
Estudiantes, burgueses, soldados, ángeles, etc.

La acción se desarrolla en Alemania, en el siglo XVI.

Acto I
Nos encontramos en el gabinete del Doctor Faust, un anciano erudito que ha dedicado su vida a la búsqueda de la sabiduría, de los secretos de la creación. Incapaz de conciliar el sueño, siente que su afanosa búsqueda no le ha llevado a ninguna parte: "En vain j'interroge..."

Un irreconocible Alfredo Kraus
canta: "En vain j'interroge..."

En un arrebato de desesperada melancolía, trata de ingerir un veneno... por dos veces intenta llevar el bebedizo a sus labios, y por dos veces le detiene la voz de los campesinos que alaban a Dios y a la naturaleza. Mientras maldice a la ciencia y a la fe, Faust invoca la asistencia del infierno y, al poco aparece  Méphistophélès: "Me voici..."

Mefistófles (Nicolai Ghiaurov) entra en escena: 
"Me voici..."

"¿Qué deseas?", pregunta a Faust, "¿poder?, ¿fama?, ¿riquezas?". Faust responde "¡no!"; el tesoro que el anhela contiene todos los demás: "¡la juventud!". Mefistófeles, satisfecho, le asegura que puede satisfacer su capricho; a cambio, sólo le exige un pequeño precio... ¡su alma! En la tierra, Méphistophélès será su servidor; cuando Faust muera, su alma le pertenecerá.

Faust vacila. Para doblegar su voluntad,  Méphistophélès le muestra la figura angelical de una joven (que luego sabremos que es Marguerite) como una imagen lejana y tentadora, al tiempo que le tiende un pergamino para que firme y así el pacto entre los dos quede sellado. Ante aquella encantadora visión Faust, por fin, se decide: "¡Dame!"

Para que la metamorfosis tenga lugar,  Méphistophélès invita a Faust a ingerir lo que antes era un veneno y que ahora, bajo su influjo, se ha transformado en un elixir de vida. Faust se transforma así en un apuesto y joven caballero y él y  Méphistophélès se mezclan con el resto del mundo.

Continuará...

(Fuentes: literaturauniversaliesames.blogspot.com.es, www.proyectopv.org, fausto20.wordpress.com, www.operas.com.ar, wikipedia y www.youtube.com)

martes, 27 de marzo de 2012

BELCANTISMO VERSUS VERISMO

¿En qué ha de ponerse el énfasis? ¿en la belleza en la emisión del canto, o en el sentido teatral de la ópera de modo que ésta refleje, del modo más fiel posible, los conflictos de la sociedad del momento? Como todo en el arte, depende del gusto de cada cual.

El bel canto es el nombre que se da al canto italiano tradicional, basado en la belleza de la emisión vocal, en la homogeneidad del timbre de los cantantes, en el fraseo, la agilidad y la ornamentación de la voz y en el arte del legato (1). A tal fin, las arias de coloratura (2) permitían (y permiten, claro está) el lucimiento de los cantantes; a modo de ejemplo, escuchemos a la gran Claudia Muzio, interpretando "Casta diva..." de "Norma", de Bellini, en una grabación de 1935:

Claudia Muzio interpretando "Casta diva..." 
de Norma (Bellini) (fuente: www.youtube.com)

La técnica del bel canto nació con la ópera y fue cultivada por los primeros compositores y cantantes del Renacimiento; las características que debía tener el canto excluían cualquier intento de alcanzar efectos de violencia pasional o expresividad realista. Aunque evolucionó de modo considerable, el bel canto siguió vigente durante todo el siglo XVIII, con Paisiello, Cimarosa y la mayoría de los compositores italianos de este período; incluso los no italianos, como Mozart, siguieron adheridos a la estética belcantista.

A comienzos del siglo XIX, la ópera alemana se fue separando de esta técnica, bajo el impulso del romanticismo; en la ópera italiana, el bel canto fue arduamente defendido por Rossini. Escuchemos a la dulzura hecha canto que era Victoria de los Ángeles, interpretando "Una voce poco fa..." de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini:

"Una voce poco fa...", de "Il barbiere di Siviglia",
de Rossini, en la voz de Victoria de los Ángeles
(fuente: www.youtube.com)

Continuadores como Bellini, Mercadante, Pacini y Donizetti trataron de salvaguardar la tradición belcantista. Deleitémonos con un precioso dúo: "Chiedi all'aura lusinghiera..." de "L'elisir d'amore", de Donizetti, en las voces de Angela Gheorghiu y Roberto Alagna:

Angela Gheorghiu y Roberto Alagna cantan
"Chiedi all'aura lusinghiera..." de "L'elisir d'amore"
de Donizetti (fuente: www.youtube.com)

Sin embargo, el mundo valoraba cada vez más los presupuestos estéticos del romanticismo que, en tiempos de Verdi, empezaron a resultar cada vez más incompatibles con el bel canto con lo que, en la etapa postromántica, los autores del verismo se apartaron definitivamente de él. 

La corriente operística del verismo surge en 1890 entre los compositores de la llamada Giovane scuola italiana, que querían presentar óperas que reflejaran los conflictos sociales, las pasiones humanas en su más pura esencia. Su arranque lo marca la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni; veamos la escena en la que Turiddu, que presiente su próximo fin, se despide de su madre:

Plácido Domingo canta
"Mamma, quel vino è generoso..." de
Cavalleria rusticana, de Mascagni
(fuente: www.youtube.com)

Otro gran exponente del verismo operístico es Ruggero Leoncavallo, con su "I pagliacci", que suele representarse junto a "Cavalleria rusticana"; de hecho, en el prólogo de "I pagliacci" se alude a los principios teatrales del verismo, como son...

Titto Gobbi como "Il prologo" de "I pagliacci" 
de Leoncavallo (fuente: www.youtube.com)

...realismo a ultranza, utilización restringida de los letimotiv (3), impulso vocal y orquestal hacia el agudo, canto sin ornamentaciones, etc. Otra característica destacada es la sustitución de la obertura por los intensos intermezzi orquestales, situados en algún entreacto o en medio de la acción. Volviendo a "Cavalleria rusticana", su famosísimo intermedio llega como un necesario remanso de paz en la acción, tras la violenta escena que acaba de tener lugar entre Santuzza y Alfio. Escuchémoslo:

Intermezzo de "Cavalleria rusticana"
(fuente: www.youtube.com)

En lo que se refiere a la pertenencia o no de Puccini al verismo, hay opiniones diversas; de cualquier forma, no puede negarse que en sus óperas aparecen detalles de un realismo narrativo muy cuidadoso, como el sonido de las campanas de las iglesias romanas en Tosca (tan exigente fue Puccini en este punto que la editora Ricordi hizo crear un instrumento que reflejara con exactitud el tañido que el compositor había escrito en la partitura).

Los cambios en la literatura italiana llevaron al agotamiento de los contenidos veristas de las óperas. La técnica de los cantantes nacidos después de 1850 se apartó cada vez más del bel canto, cuya tradición llegó a perderse, hasta que después de 1945 se fue recuperando con la entusiasta colaboración de algunos cantantes lo que permitió, en las últimas décadas del siglo XX, la recuperación de una notable cantidad de óperas olvidadas de autores belcantistas.

(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, www.youtube.com)


(1)legato: modo de ejecución de notas musicales, en el que se ejecuta un grupo de ellas de diferentes frecuencias sin articular una separación interrumpiendo el sonido.
(2)coloratura: capacidad de la voz lírica de ejecutar sucesiones de notas rápidas.
(3)leitmotiv: tema musical recurrente en una composición.

lunes, 26 de marzo de 2012

EFEMÉRIDES: TAL DÍA COMO HOY... (I)

Hoy deseo rendir homenaje a un genio temperamental, atormentado, impresionante, que murió un 26 de marzo, el del año 1827. Me refiero a Ludwig van Beethoven.

Busto de Ludwig van Beethoven
(fuente: fotopedia.com)

Nació en Bonn, Alemania, el 16 de diciembre de 1770, en el seno de una humilde familia de origen flamenco. Su madre, era una modesta y bondadosa mujer; su padre, un tenor empleado en el palacio de Bonn, mediocre como hombre y como artista, a la par que ambicioso trató, ante las evidentes cualidades musicales de su hijo, de hacer de él un segundo Mozart (aunque con escaso éxito); con tal propósito, lo presentó a los ocho años como pianista en un concierto (anunciando que sólo tenía seis). 

La verdadera vocación musical de Beethoven comenzó en 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, que se convirtió en su maestro. Él fue quien le introdujo en el estudio de Bach, músico al que Beethoven siempre profesaría una profunda devoción. Años después, la visita del famoso compositor Haydn a Bonn marcaría de manera decisiva la vida de Beethoven; el prestigioso compositor animó a un desconocido Beethoven de veintiún años, después de ver sus partituras, a emprender un viaje a Viena, donde podría ayudarle en la carrera de músico.

En Viena se desarrollan los años más brillantes de la vida de Beethoven: conciertos en palacios, amistad con personalidades no sólo influyentes, sino también muy cultivadas. Sin embargo, el destino quería que este esplendoroso camino tomase otro rumbo. A partir de 1796, comenzó a afectarle una progresiva sordera que, en 1815, le privó completamente de la capacidad auditiva. Debe de ser horroroso para cualquier persona verse encerrado dentro de sí mismo de esa forma, pero para un músico, el dolor debe de ser especialmente terrible. A pesar de todo, el genio que bullía en el interior de aquel gran hombre, hizo que siguiera componiendo, a la vez que se sumergía en una soledad y en una introspección cada vez más acusadas.

 

Obertura de "Fidelio"
(fuente: www.youtube.com)

En lo que se refiere a la actividad operística de Beethoven, sólo concluyó una obra, "Fidelio" (1814). Dado el temperamento apasionado de Beethoven, era inevitable que se sintiera atraído por el drama puesto en música; sin embargo, este ámbito le ofreció la más dura resistencia. "Fidelio" le costó más años de vida, más luchas desesperadas por la forma y la expresión, más amarguras y desengaños que todas sus otras composiciones; llegó a elaborar tres versiones distintas, que datan de 1805, 1806 y 1814 respectivamente para llegar a estar casi completamente convencido de que la obra plasmaba su elevado ideal. A pesar de todo, Beethoven no necesitó volver a componer ópera para expresar el más intenso y conmovedor dramatismo; prueba de ello es su Novena Sinfonía. Completamente sordo, y en una profunda soledad, Beethoven murió el 26 de marzo de 1827 en Viena, ciudad de la que era ciudadano honorario desde 1815.

(Fuentes: www.weblaopera.com, www.biografiasyvidas.com, www.youtube.com y www.liberliber.it)

domingo, 25 de marzo de 2012

LOS LIBRETISTAS: ARRIGO BOITO

Suele suceder que, en lo que se refiere a la paternidad de una ópera, el nombre que se nos suele quedar grabado con mayor fuerza es el de aquel que compone la música. Escuchamos, por ejemplo: "La donna è mobile..." e, inmediatamente, pensamos en Verdi. Pero, ¿qué hay de aquellos que elaboran el texto que acompaña a la música? Veamos hoy a Arrigo Boito.

Padua (fuente: pt.fotopedia.com)

Arrigo Boito, nacido en Padua, el 4 de febrero de 1842, fue un refinado poeta italiano que consiguió como libretista (a veces bajo el seudónimo de Tobia Gorrio, anagrama de su propio nombre) la fama que no logró alcanzar como compositor. De joven ingresó, a instancia de su madre, la condesa polaca Josephine Radolinska, en el Conservatorio de Milán, donde recibió lecciones de composición, piano y violín del maestro Alberto Mazzucato quien, años más tarde, fue director de la Orquesta de La Scala de Milán. Durante su paso por el conservatorio, y en colaboración con su colega de estudios y futuro director de orquesta Franco Faccio compuso "Mefistofele", ópera basada en el "Faust" de Goethe.


Estatua de Goethe en Leipzig (fuente: fotopedia.com)


El mito de Fausto ha sido musicalizado en varias ocasiones: por Louis Spohr, en su ópera, "Faust" (1816); por Richard Wagner, en su "Obertura de Fausto" (1844) ; por Héctor Berlioz, en "La Dammnation de Faust" (1846), por Charles Gounod, en su ópera "Faust" (1859); y posteriormente, ya en el siglo XX, por Ferruccio Busoni en su ópera "Doktor Faust" (1916). 

Richard Wagner, "Obertura de Fausto"
(fuente: www.youtube.com)

El "Mefistofele" de Arrigo Boito hace su presentación el 5 de marzo 1868, en La Scala de Milán. El estreno resulta hasta tal punto un fracaso que al cabo tan sólo de dos representaciones, la ópera tiene que ser retirada. Boito trabaja en una nueva versión, en la que reduce notablemente la duración de la obra y reescribe para tenor el papel de Fausto, que en la versión anterior correspondía a un barítono. El estreno de esta nueva versión, que tuvo lugar en Venecia, el 13 de mayo de 1876, sí que tuvo éxito; de cualquier modo, durante los años siguientes, Boito se dedica principalmente a la poesía y a la escritura de libretos para otros compositores.

En Milán, Boito se había asociado con la Scapigliatura, movimiento "bohemio" que valoraba una obra en función de su capacidad para eliminar barreras entre las distintas artes; en los libretos de Boito, este principio se hace evidente en su inclinación hacia la expresión verbal elaborada y en su gran habilidad para poner de relieve los aspectos oscuros de la naturaleza humana; muestra de ello es lo escalofriante que resulta su personificación de Iago en el "Otello" (1887) que escribió para su gran amigo Giuseppe Verdi. Escuchemos la devastadora: "Credo in un dio crudel...", en la que se concentra toda la escencia burlonamente malvada de Iago. Y no me resisto a dejaros un vídeo con esta misma aria, en la demoledora interpretación del gran Renato Bruson:

"Credo in un dio crudel...", Teatro Real de Madrid
(fuente: www.youtube.com)

Como libretista, Boito estuvo principalmente ligado a Verdi para quien escribió, además, los textos de "Simon Bocannegra" y "Falstaff". No obstante, creó también libretos para otros compositores, como "La gioconda", para Ponchielli o "La Falce", para Alfredo Catalani. 

Como músico, su producción es escasa. Dejó incompleta otra ópera, "Nerone", que fue terminada tras su muerte por Arturo Toscanini y Vicenzo Tommasini, y se estrenó en La Scala en 1924. Sin embargo, es "Mefistofele" la única de sus obras que actualmente se representa con alguna regularidad; el Preludio, ambientado en el Cielo, se suele interpretar como pieza de concierto.

Arrigo Boito murió en Milán, el 10 de junio de 1918. Se encuentra sepultado en el Cementerio Monumental de Milán.

(Fuentes: "Atlas ilustrado de la ópera", ed. Susaeta, wikipedia, www.clavesmusicales.com, www.liberliber.it y   www.youtube.com; en el fragmento de audio "Credo in un dio crudel..." canta Giuseppe Valdengo)

sábado, 24 de marzo de 2012

VOCES PARA LA HISTORIA: GEMMA BELLINCIONI

El 15 de mayo del año pasado publiqué una entrada acerca de una de mis óperas favoritas, la "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni. Por si alguno de vosotros no conoce la obra, os remito a dicho post, que titulé "La cavalleria de Mascagni y otras dos" para una mayor información acerca de cómo se gestó dicha ópera, y a otro al que llamé "Entre Lola y Santuzza" en el que explico de qué va la historia.

Dado que esta pequeña gran joya que es "Cavalleria rusticana" está ambientada en Sicilia, en el siglo XIX, y cuenta una historia de amor y "vendetta", quizá se nos venga a la cabeza como Santuzza a una diva con tanta fuerza dramática como, por ejemplo, María Callas:

"Voi lo sapete, o mamma", con María Callas
(fuente: www.youtube.com)

O a la vehemente y apasionada Waltraud Meier:

"Voi lo sapete, o mamma", con Waltraud Meier
(fuente: www.youtube.com)

Pero ¿quién fue la primera Santuzza? Como ya habéis deducido, claro está, fue Gemma Bellincioni.

Su verdadero nombre fue Matilda Cesira, y nació en Monza, Italia, en 1864.  Era hija del bajo bufo Cesare Bellincioni, e hizo su primera aparición en público en Milán, en 1870, cantando un aria de Luigi Ricci en la comedia de Salvini "Richelieu a los seis años". Continuó frecuentando los escenarios durante su adolescencia, hasta que comenzó estudios serios de canto con su madre. En 1880, mientras se hallaba en Nápoles con su padre, tuvo que sustituir a la soprano solista en la ópera de Pedrotti "Tutti in maschera".

Durante las dos décadas siguientes cantó en numerosas ocasiones en diversos países de Europa y América del Sur, aunque parece que sólo actuó una vez en la Royal Opera House de Londres, en 1895. A pesar de la gran fama que logró alcanzar, nunca llegó a subir al escenario del más famoso teatro de ópera de los Estados Unidos, el New York Metropolitan Opera.

Orquesta (fuente: mutuaspalabras.blogspot.com)

Giuseppe Verdi, el compositor más importante de Italia, había conocido a la Bellincioni en 1886, cuando actuó como Violetta en "La traviata". Verdi quedó impresionado por su capacidad interpretativa; no debió de impresionarle tanto su técnica vocal, puesto que no la eligió para cantar la Desdémona de su "Otello", al año siguiente.De cualquier modo, el estilo un tanto histriónico de la Bellincioni, su acentuada dicción y su imponente presencia en el escenario resultarían ideales para un nuevo estilo dramático de la ópera italiana, que se conocería como "verismo", y que se hizo popular durante la década de 1890; cantó este tipo de música con gran pasión, aunque ni su caudal de voz ni la madurez de su tono eran especialmente grandes.

El 17 de mayo de 1890, Gemma Bellincioni y su marido, Roberto Stagno (un importante tenor siciliano), llevaron a escena por primera vez la ópera clave tanto en la carrera de Mascagni como en el verismo, "Cavalleria rusticana"; representaron, respectivamente, los papeles de Santuzza y Turiddu. Se habían conocido durante una gira por Argentina, en 1886. Al gran éxito de "Cavalleria rusticana" siguieron obras como "L'amico Fritz", también de Mascagni, en 1891; "A Santa Lucia", de Trasca, el mismo año; "Mala vita" y  "Fedora", de Giordano, en 1892 y 1898 respectivamente. Estrenó en Italia la "Salomé", de Richard Strauss, en esta ocasión, junto a un joven y prometedor tenor llamado Enrico Caruso, y fue la primera artista que no se hizo sustituir en la danza de los siete velos. Tuvo ocasión de cantar con figuras de gran relieve, como el citado Caruso, la Donadio y Julián Gayarre.

Anunció su retirada de los escenarios en 1911 para dedicarse a la enseñanza, pero reapareció en 1916 para interpretar de nuevo a Santuzza en una versión de cine mudo de "Cavalleria rusticana" que fue dirigida por Ugo Falena. Todavía en 1920 ofreció algunas actuaciones en los Países Bajos, aunque el paso del tiempo se había hecho notar en su voz. Escribió un manual para cantantes que se publicó en Berlín, en 1912, y una autobiografía, que salió a la luz en Milán, en 1920. Pasó sus últimos años en Nápoles, donde murió el 23 de abril de 1950. Su marido había muerto 53 años antes.

Aun hoy se pueden escuchar reediciones en CD de las grabaciones que realizó para la Gramophone & Typewriter Company y para la firma Pathé, hacia el año 1900. Para entonces, ya había pasado su época de esplendor, lo que no merma el valor artístico y musical de las mismas; se consideran de gran interés histórico, debido a lo tremendamente significativa que fue su carrera. Escuchemos a la que fue la primera Santuzza, en una grabación de 1903:

"Voi lo sapete, o mamma", con Gemma Bellincioni
(fuente: www.youtube.com)

(Fuentes: "Cien grandes cantantes del pasado", de Miguel Patrón Marchand, wikipedia y www.youtube.com)

viernes, 23 de marzo de 2012

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (VIII)

En mi afán, nunca del todo satisfecho, de contribuir a la divulgación de este maravilloso arte que es para mí la ópera, os traigo hoy una serie de anécdotas, recogidas de aquí y de allá, que muestran una faceta distinta del mundo de la lírica. Empecemos por una referida al genial Giuseppe Verdi.

Giuseppe Verdi (fuente: fotopedia.com)

A pesar de la fama extraordinaria que acabó alcanzando el compositor de Busseto, llegó a pasar apuros económicos. En una de estas malas rachas, escribió a un amigo rogándole que le prestara mil liras. Pero resultó que el amigo, no sólo no pudo prestárselas, sino que le contestó lo siguiente:

"Tu petición me ha llegado en un momento de extrema necesidad. Tan es así que, para afrontar algunos compromisos ineludibles, he vendido, con la pena que podrás imaginar, tu propia nota en calidad de autógrafo. Me han dado por ella 500 liras. ¡Me has salvado! Tienes todo mi reconocimiento".

En una nueva nota, Verdi respondió a su amigo: "Todo eso está muy bien, pero te ruego quieras al menos facilitarme la dirección de la persona que te ha comprado mi autógrafo. Quizá pueda venderle algún otro".

Ironías de la vida...

Y ahora otro episodio que da muestra de que Enrico Caruso no sólo era un gran cantante, sino un excelente ser humano.

Enrico Caruso cantando "La donna è mobile"
(fuente: www.youtube.com)

Vivía Caruso en los EEUU, en una época en la que la mayor parte de Europa estaba en guerra. Un buen día, recibió la visita de cinco compatriotas. "Señor Caruso" le dijeron "marchamos a Italia, a combatir. Somos pobres y jamás hemos podido poner el pie en el teatro en el que usted actúa".

- "¿Y qué es lo que desean ustedes?" les contestó amablemente el célebre tenor.
- "Vamos, como hemos dicho a la guerra. Quizá muramos en ella, pero antes, quisiéramos escuchar al gran Caruso. Hemos reunido doscientos dólares; son muy pocos, pero es todo lo que poseemos y desearíamos que, por esa suma, usted cantase una canción, una sola canción para nosotros".

A Caruso se le humedecieron los ojos, como no podía ser de otra manera. Luchando contra el nudo que le oprimía la garganta, al fin pudo decirles: "¿Una canción? ¡todas las que ustedes quieran! Y esos doscientos dólares, llévenselos a sus madres". Y Caruso cantó toda una noche para aquellos cinco compatriotas que, tal vez, no regresarían vivos del combate.

Veamos ahora una muestra del temperamento del prodigioso Ludwig van Beethoven.

Beethoven (fuente: www.arteyfotografia.com)

Solía el compositor ir por la calle con ropas viejas, con los pelos desordenados, gritando a pleno pulmón las melodías que se le iban ocurriendo y anotándolas en un cuaderno. En una de estas ocasiones, al pasar por delante de una elegante residencia, ante cuya puerta de hallaban agrupadas unas cuantas personas elegantemente ataviadas, Beethoven pisó sin darse cuenta la cola del vestido de fiesta de una señora; volvióse ésta  indignada, y le gritó al músico:

- "¡Sois una bestia!".

Beethoven (que aún no había perdido del todo el oído), sin inmutarse, se quitó el sombrero, hizo una cortés reverencia y le respondió:

- "Sin embargo, la cola la llevais vos, señora...".

Para terminar (por hoy), unas cuantas anécdotas sobre ese prodigio de la naturaleza que fue Wolfgang Amadeus Mozart:

Mozart (fuente: paulhelm.com)

  • Se ha llegado a calcular la rapidez con la que Mozart escribía su música. Si un copista transcribiera toda su obra, tardaría unos veinticinco años, trabajando diez horas diarias. Por mucho que este cálculo sea fruto de la exageración, se deduce sin lugar a dudas que Mozart fue el músico más precoz y rápido de todos los tiempos.
  • Sobre la capacidad memorística de Mozart para la música se cuenta que un día, cuando le faltaba poco para morir, el empresario teatral Schikaneder le sorprendió escribiendo el "Requiem", en lugar de "La flauta mágica", que estaba encargada antes, y tenía la fecha de estreno ya comprometida.  Schikaneder  se desesperó e increpó a Mozart: "¿Dónde está mi música?" Mozart señaló su propia cabeza y dijo: "Aquí es donde la tengo, todo lo demás son sólo garabatos y más garabatos en la partitura".
  • Siendo Mozart un adolescente, se le acercó un muchacho de su edad y le preguntó cómo se componía una sinfonía. Mozart le contestó que aún debía dejar pasar muchos años de aprendizaje antes de intentarlo. El joven, irritado con la respuesta, le objetó: "Pero tú ya componías a los diez años". Mozart, imperturbable, contestó: "Sí, pero no tenía que preguntar cómo hacerlo". 
  • Con ocasión del estreno de "Las bodas de Fígaro", el Archiduque Fernando le dijo a Mozart: "No sé si le gustará a la gente, mi querido Mozart, es demasiado ruidoso, tiene demasiadas notas". Mozart no pudo evitar corregir a tan importante personaje: "No, mi señor, tiene sólo las necesarias".

(Fuentes: latierranoesredonda.blogspot.com, www.enriquegracia.net, saramori.lacoctelera.net, www.youtube.com y www.epdlp.com)

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