Bienvenido

Bienvenido, amable navegante, a mi pequeño rincón. Si has llegado hasta aquí es que, como poco, sientes curiosidad por la ópera. Quizá seas un experto. Quizá sólo has echado un somero vistazo a este tema y te preguntas qué es lo que mueve a un aficionado a la ópera. O quizá, ni lo uno ni lo otro... ¿qué más da?.

Ante todo, he de decir que ni soy una erudita en esta materia ni lo pretendo. Este blog quiere servir, simplemente, de lugar donde reflexionar, donde compartir experiencias, opiniones, sentimientos, etc., acerca de un mundo que para mí es muy enriquecedor.

TRADUCTOR

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

sábado, 21 de mayo de 2011

LOS COMPOSITORES: GIUSEPPE VERDI

Se llamaba Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, y nació en La Roncole, cerca de Busseto, el 10 de octubre de 1813. Fue un comerciante de granos de su localidad, Antonio Barezzi, quien, intuyendo las cualidades musicales de Verdi, le sufragó estudios de música y, de paso, fomentó las relaciones amorosas del joven compositor con su hija Margherita (con la que finalmente se casó). En 1832 intenta entrar en el conservatorio de Milán, pero es rechazado por su juventud y porque sus ejercicios "no mostraban especiales aptitudes para la música". Años más tarde, ante la popularidad y éxito de Verdi, este mismo conservatorio (que actualmente se llama "Conservatorio Giuseppe Verdi") quiso renombrarse con el nombre del compositor, a lo que él contestó: "No me quisieron de joven, no sé por qué me quieren de viejo".
  
Conservatorio Giuseppe Verdi, Milán. Fuente: fotopedia.
A pesar de no haber sido admitido en el conservatorio, Verdi había logrado llamar la atención de Bartolomeo Merelli, empresario de La Scala de Milán, quien le encargó sus primeros títulos: "Oberto" (1839), que tuvo éxito, y una ópera bufa "Un giorno di regno" (1840) que fracasó. La coincidencia en el tiempo de este fracaso con la muerte sucesiva de su esposa Margherita y de sus dos hijos, provocaron en Verdi fuertes deseos de abandonar su carrera, pero Merelli le presionó para que estrenara una ópera de tema bíblico para la Cuaresma de 1842: "Nabucco".

Los primeros éxitos de Verdi están estrechamente relacionados con la situación política que se vivía en Italia. En especial "Nabucco", como ya he mencionado, contribuyó a exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano, y el "Va pensiero" (el coro de los esclavos hebreros) es uno de los más conocidos de Italia por esta razón. El éxito del joven compositor en la Italia ocupada por los austríacos motivó que los patriotas usaran su apellido como divisa; así, tras los "Viva Verdi" pintados en las paredes se escondían las siglas de "Vittorio Emanuele Rè d'Italia".

Aunque lento en sus progresos, Verdi era firme en sus decisiones, y cuando adoptó la causa del llamado "Risorgimento" lo hizo escribiendo óperas sobre temas de carácter aparentemente histórico que ocultaban, en el fondo, una invocación a la reunificación italiana (como por ejemplo, "Attila", de 1846). Es admirable la gran calidad que consigue Verdi en la mayoría de sus obras en estos años, pues la perentoriedad de los contratos y los obstáculos impuestos por la censura y por la inestabilidad económica de los empresarios, hicieron que bautizase aquella época como "anni di galera", es decir, "años de presidio".

Los éxitos conseguidos permiten a Verdi apostar por un estilo más personal, y presionar a libretistas y empresarios para que arriesguen y experimenten un poco más. En este sentido, es destacable la forma en que se gestó la ópera "Macbeth", con unos arduos, e incluso despóticos ensayos, para lograr que el texto fuera más hablado que cantado. Los éxitos de Verdi continúan.

"Macbeth"; fuente. www.youtube.com.

Entre 1851 y 1853 compone sus óperas más populares y queridas: "Rigoletto", "Il trovatore" y "La traviata". A este período siguen obras en las que se percibe la madurez del compositor: "Don Carlos", compuesta para la Gran Ópera de París, "Aída", compuesta para la Gran Ópera de El Cairo, "Otello" y "Falstaff". Algunas de estas obras no fueron bien recibidas por el público o los críticos, que las calificaron de demasiado "wagnerianas" (crítica que el autor rechazó siempre).

"Falstaff". Fuente: www.youtube.com.

En sus últimos años, Verdi compuso algunas obras no operísticas. A pesar de no ser particularmente religioso, compuso obras litúrgicas, como la "Misa de Réquiem" (1874), en honor al poeta Manzoni. También compuso el "Himno de las naciones" (1862), que incluye melodías de los himnos italiano, francés e inglés, con texto de Arrigo Boito, así como un cuarteto para cuerdas en mí menor (1873).

La muerte de Giuseppina Streponi, en noviembre de 1897, anula definitivamente la hasta entonces incólume vitalidad del compositor, que fallece en el Grand Hotel de Milán, el 27 de enero de 1901, afectado de un derrame cerebral. Dejó su fortuna para el establecimiento de una casa de reposo para músicos jubilados que lleva su nombre: "Casa Verdi en Milán", donde descansan sus restos. Su entierro suscitó una gran conmoción popular y, al paso del cortejo fúnebre, el público entonó espontáneamente el coro de los esclavos de "Nabucco": "Va, pensiero sull'ali dorate...".

Óperas de Verdi, con detalle del autor del libreto, fecha y lugar del estreno así como algunos fragmentos:
(Fuentes: "Guía universal de la ópera", de Roger Alier, wikipedia, buscabiografias.com, http://www.epdlp.com/ y http://www.youtube.com/).

viernes, 20 de mayo de 2011

LAS ALAS DORADAS DEL PENSAMIENTO

Curioso título ¿verdad? Como tantas y tantas melodías conocidas que resultan ser fragmentos de óperas, yo había escuchado más de una vez el famoso coro: "Va pensiero..." y sabía, vagamente, que se trataba de un "canto a la libertad", que pertenecía a la ópera "Nabbuco", de Verdi y que, en su momento, se pudo convertir en el himno oficial de Italia, tal fue su repercusión. Pero ¿de qué tema trata esta ópera? ¿cuándo y en qué circunstancias la compuso Verdi? ¿por qué el "Va pensiero" pudo convertirse en el himno de Italia?

Escena de "Nabucco". Fuente: flickr.com.

Introducción
"Nabucco" es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Temistocle Solera, según la obra dramática "Nabuchodonosor", de Auguste Anicet-Bourgeois y Francis Corn y el ballet "Nabucodonosor", de Antonio Cortesi. Se estrenó el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán.

Verdi compuso esta ópera en un momento personal particularmente difícil, puesto que su mujer, Margarita Barezzi, y sus dos hijos habían muerto poco tiempo antes, y Verdi había decidido no volver a componer. El libreto de Temistocle Solera llegó a sus manos por casualidad, en un episodio que podría calificarse de prodigioso; el propio Verdi, en sus "Esbozos autobiográficos", describe cómo las palabras del texto se le convertían en música:

"De camino sentí una especia de desazón inexplicable, una tristeza intensa, un dolor que casi me hacía estallar el corazón. Una vez llegué a casa, lancé el manuscrito a la mesa con un movimiento brusco y me quedé ahí, delante de él, hundido en pensamientos. Al chocar con la mesa, el libro se había abierto; mis ojos fueron a parar, no se bien cómo, a una página abierta ante mí. Y leí: "Va, pensiero sull'ali dorate (...)". Sobrevolé también los siguientes versos y me quedé impresionado, sobre todo al comprobar que éstos procedían casi literalmente de la Biblia, libro que siempre leía gustoso. Leo un párrafo, leo dos. Pero entonces, con el renovado propósito de no componer más, cierro el texto y me voy a la cama. ¡Pero Nabucco no para de darme vueltas en la cabeza! El sueño no quiere acudir, me levanto, leo el libreto no sólo una vez, sino dos, tres, muchas veces; a la mañana siguiente puedo decir que me lo sé de memoria".

"Va, pensiero..." es una majestuosa melodía que, en "Nabucco", está asociada a la situación de cautiverio del pueblo hebreo; pero era inevitable que, dada la situación que vivía el país por aquel entonces, el público la hiciera suya como "himno honorífico" de Italia, un símbolo que, aún hoy, realza y refuerza las ambiciones nacionalistas del pueblo italiano.

Contexto histórico: el "Risorgimento"
A comienzos del siglo XIX, la Península Itálica estaba compuesta por varios estados (Lombardía, bajo el dominio austríaco, los Estados Pontificios, el reino de Piamonte y el reino de las Dos Sicilias, entre otros). Después de varios intentos de unificación entre 1830 y 1848, que fueron aplastados por el gobierno austríaco, la hábil política del Conde de Cavour, ministro del reino de Piamonte, logró interesar al emperador francés Napoleón III en la unificación territorial de la península, que pasaba por expulsar a los austríacos del norte y crear una confederación italiana; a pesar de la derrota del imperio austríaco, el acuerdo no se cumplió.

A pesar de todo, la unificación fue construyéndose lentamente, y no culminó hasta 1870, con la incorporación del último reducto de los Estados Pontificios. La reunificación italiana (considerando que existió una unidad anterior, la "provincia" de Italia, creada por Augusto en la antigua Roma) es conocida como el "Risorgimento".

Génesis de "Nabucco"
Nacida en este ambiente sembrado de guerras por la unificación de Italia, los espectadores pronto vieron en "Nabbuco" (aunque Verdi, quizá, no lo pretendiera así en principio) un símbolo en el que se reflejaban las penalidades que, por entonces, padecía la nación: el tema de la cautividad de los judíos en Babilonia era considerado por el pueblo italiano como una alusión a la oposición al gobierno austríaco en el norte de Italia. Así, surgió la costumbre de aclamar a Victor Manuel como rey de Italia exclamando: "¡Viva Verdi!" (acrónimo de la frase "Vittorio Emanuele Rè d'Italia").

Ese hecho y, por supuesto, las grandes cualidades musicales de la obra, hicieron que "Nabucco" cautivase inmediatamente a toda Italia. Como curiosidad, cabe mencionar que Giuseppina Streponi, que interpretó el papel de Abigail en el estreno de esta ópera, se convertiría más tarde (concretamente en 1859) en la segunda esposa de Verdi.

Personajes
Nabucodonosor, rey de Babilonia (barítono).
Ismael, sobrino del rey Sedecías de Jerusalén (tenor).
Zacarías, sumo sacerdote de los hebreos (barítono).
Abigail, esclava, supuesta hija mayor de Nabucodonosor (soprano).
Fenena, hija de Nabucodonosor (soprano).
El pontífice de Baal (barítono).
Abdalo, antiguo oficial del rey de Babilonia (tenor).
Ana (Rahel), hermana de Zacarías (soprano).
Soldados babilonios y hebreos, hebreos, levitas, vírgenes hebreas, mujeres babiloias, cortesanos, altos dignatarios, guardias y guerreros de la corte de Babilonia, magos, pueblo (coro).

Lugar y época
Jerusalén y Babilonia, en los años 587 y 586 a. de C. y posteriores.

Argumento
Acto I (Jerusalén): "Obertura"; fuente: www.epdlp.com.
En el templo de Salomón, los hebreos ruegan a su dios para que los salve de la amenaza babilonia. El sumo sacerdote, Zacarías, tiene como rehén a Fenena, hija de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Fenena e Ismael, sobrino del rey Sedecías, se aman; ella le liberó una vez del cautiverio que sufrió en Babilonia, y ahora él quiere hacer lo mismo por ella. Pero Abigail, considerada la hija mayor de Nabucodonosor y enamorada también de Ismael, irrumpe en el templo con sus soldados. Al verse despreciada por Ismael, jura venganza. Nabucodonosor ocupa el templo y Zacarías amenaza con matar a Fenena, pero Ismael lo impide; a partir de entonces, será considerado como un traidor. El templo queda expuesto al saqueo y los hebreos son deportados a Babilonia.

Torre de David, Jerusalén. Fuente: flickr.com.

Acto II (El malhechor)
Cuadro I. Habitaciones del palacio del rey, en Babilonia. Abigail ha encontrado un documento en el que se pone de manifiesto que ella es tan sólo la hija de una esclava, y que Fenena es la legítima heredera del trono. Nabucodonosor ha nombrado regente a Fenena mientras él mismo continúa su campaña contra los hebreos. Abigail se alía con los sacerdotes de Baal, quienes ven amenazado su poder por Fenena, que es amiga de los hebreos. Los sacerdotes difunden la falsa noticia de que Nabucodonosor ha caído en la lucha.
Cuadro II. Salón en el palacio del rey. Zacarías convierte a Fenena a la religión mosaica. Ismael es condenado por traición, pero la conversión de Fenena lo salva ya que, al haberla ayudado, al fin y al cabo resulta que ha ayudado a una hebrea. Los babilonios, desconcertados por el falso rumor de la muerte de su rey, exigen la coronación de Abigail. Ésta reclama a Fenena la corona. Entonces Nabucodonosor se interpone, se corona a sí mismo y, mientras blasfema contra los dioses de Babilonia y contra el dios de los hebreos y exige que se le venere como a un dios. Entonces, un rayo cae sobre él y lo sume en la locura.

Jardines de Babilonia. Fuente: flickr.com.
Acto III (La profecía)
Cuadro I. Los jardines colgantes de Babilonia. A Abigail se le rinden honores de reina. Los hebreos y Fenena son sentenciados a muerte. El demente Nabucodonosor encuentra su trono ocupado; Abigail le convence que todo lo que está ocurriendo es por su bien pero, cuando Nabucodonosor se da cuenta de que su hija Fenena va a morir, quiere arrebatarle el poder a Abigail, revelándole su verdadero origen. Pero Abigail destruye el documento comprometedor.
Cuadro II. A orillas del Éufrates. Zacarías llama a la resistencia y augura la segura caída de Babilonia. Los hebreos lloran su perdida libertad y su patria: "Va pensiero"; fuente: www.epdlp.com.

"¡Vuela pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el aire dulce de la tierra natal!..."

Acto IV (El ídolo caído)
Cuadro I. En el palacio del rey de Babilonia, Abigail ha retenido a Nabucodonosor, a quien torturan constantes pesadillas. Despertado por voces y gritos, cree que se trata de la marcha a la guerra contra los hebreos. Cuando se da cuenta de que su hija Fenena es conducida a la muerte, suplica el perdón y la ayuda al dios de los hebreos. Entonces, la locura lo abandona y, junto a algunos fieles y entregados soldados, se pone en marcha para salvar a la joven.
Cuadro II. Jardines colgantes. El ritual del sacrificio debe comenzar: los hebreos deben ser asesinados ante la imagen de Baal. Nabucodonosor pone fin a este ritual y ordena destruir el ídolo. Pero éste se desploma por sí solo y las ataduras de los hebreos se aflojan. El rey otorga la libertad a los prisioneros. Se construirá un templo en honor a Jehová. Abigail muere pidiendo perdón a Fenena y a los hebreos.

(Otras fuentes: "Ópera", de András Batta, wikipedia, buscabiografias.com y www.youtube.com).

jueves, 19 de mayo de 2011

LA ÓPERA Y EL CINE

Asistir a la representación en vivo de una obra de teatro, ya sea éste hablado o cantado, es una experiencia capaz de emocionar no sólo durante la representación en sí, sino ya desde el mismo momento de entrar por la puerta del teatro. En el caso de la ópera, quizá ocurra esto aún con más fuerza por el poder añadido que tiene la música de describir y transmitir, sin necesidad de palabras, sentimientos y emociones. Desgraciadamente, no siempre es posible asistir al teatro, o por lo menos no con la frecuencia que uno desearía, sobre todo para ver una ópera y principalmente debido al elevado precio de las localidades. Así, el "hermanamiento" entre la ópera y el cine es una buena forma de popularizar la lírica.

Teatro La Nuova Fenice, Osimo.
Fuente: flickr.com.
La ópera y el cine se relacionan de diversas formas. Por una parte, están las películas en las que aparecen fragmentos de alguna ópera de forma puntual, porque (por ejemplo) el o los protagonistas asisten a una representación; así ocurre en "Pretty Woman", cuando Richard Geere y Julia Roberts van a ver "La Traviata":


También están aquellas otras películas cuya acción se desarrolla, total o parcialmente, en torno al mundo de la ópera describiendo, pongo por caso, la vida y avatares de algún cantante lírico, real o imaginario, y en las que, como necesaria parte de la trama, aparecen escenas de alguna o algunas óperas. Así ocurre en "La mujer más guapa del mundo", protagonizada por Gina Lollobrigida; veamos una escena de esta película en la que se representa un fragmento de "Tosca", concretamente la escena del fusilamiento:


Y, por supuesto, están las películas que no son sino versiones filmadas de óperas, como la adaptación para el cine de "Cavalleria rusticana" de Mascagni, dirigida por Franco Zefirelli, con Plácido Domingo como Turiddu; escuchémosle cantando la "Siciliana", al principio de la ópera:


Los ejemplos son numerosísimos y tremendamente variados. Por mencionar otras películas, recordemos "Philadephia", la saga de "El padrino", y tantas y tantas otras...

(Fuentes de los fragmentos de vídeo: www.youtube.com).

VOCES PARA LA HISTORIA: LA DIVINA

Nacimiento y primeros pasos
Anna María Kaikilía Kalogeropoúlou era hija de Evangelina Dimitriadis y George Kalogeropoulos, una pareja de emigrantes griegos que llegaron a Estados Unidos en agosto de 1923 y se asentaron en Nueva York. María nació el 2 de diciembre de ese mismo año.

Fuente: artelista.com.

En 1929 George Kalogeropoulos, farmacéutico de profesión, abrió un negocio familiar en el barrio griego de Manhattan. Por la complejidad de su apellido, lo cambió por el de Callas. Tras la separación de sus padres, María viajó a Grecia en 1937 con su madre y su hermana, volviendo a adoptar su apellido original.

Comenzó su formación en el Conservatorio Nacional de Atenas y, para inscribirse, tuvo que falsear la edad, ya que no tenía los 16 años mínimos requeridos. Estudió con las sopranos María Trivella y Elvira Hidalgo; esta última la formó en la tradición del bel canto. En 1938 hará su debut no profesional como Santuzza en "Cavalleria rusticana", en Atenas.

La relación entre María y su madre era difícil. La madre presionaba a María con las clases, y solicitaba a sus profesores que le informasen de todos sus avances; por otro lado, comparaba a María con su otra hija, calificándola de "gorda", poco agraciada y únicamente atractiva por su voz. Años después, María confesaría a la prensa que su madre la apoyó solamente para tener algún sustento económico y que nunca se había sentido querida por ella.

En 1941 María Callas debutó profesionalmente con la opereta "Boccacio", en el Teatro Lírico Nacional de Atenas. Su primer éxito llegó en 1942 con Tosca, en la Ópera de Atenas. También en Atenas cantó "Fidelio", "Tiefland" y, de nuevo, "Cavalleria rusticana". En 1944, María decide volver a los Estados Unidos para encontrarse con su padre.

María Callas mostró tener un carácter muy fuerte y determinante en sus decisiones, que se evidenciaría en el trato con su madre y, más tarde, con Aristóteles Onassis. Fue mítica su rivalidad con Renata Tebaldi. Su voz en los pianos era bellísima, pero acusaba un timbre metálico (muy característico) que no sabía anular con técnica; en ciertos momentos, parecía como si la voz se le "oscureciera", se le "velara". En sus tiempos fue llamada "soprano assoluta". La rápida pérdida de peso en la mitad de su carrera, el cambio constante de repertorio tan variado y a la vez sus problemas personales, son citados como posibles causas del deterioro de su voz.

Consolidación y plenitud
En 1949 María se casa con Giovanni Battista Meneghini (1896-1981), treinta años mayor que ella, al que había conocido durante un viaje a Italia y que sería decisivo en su incipiente carrera. Ese mismo año hace su debut americano en el Teatro Colón de Buenos Aires como "Turandot", "Aída" (sólo una función, reemplazando a Delia Rigal) y "Norma", dirigidas por Tulio Serafin, secundada por Mario del Mónaco, Fedora Barbieri y Nicola Rossi-Lemeni. Escuchémosla en "Norma", de Bellini: "Casta diva"; fuente: www.epdlp.com.

Fuente: fotopedia.com.
En Venecia se iba a representar "I puritani", de Vincenzo Bellini, con Margherita Carosio en el papel de Elvira. Pero sucedió que la Carosio se puso enferma, y el director musical del teatro decidió que la Callas sería la mejor elección para sustituirla. Se le dio una semana para aprender la ópera entera, una semana que además incluía tres representaciones de "Die Walküre". Después de la primera representación de "I puritani" el 19 de enero de 1949, María Callas se convirtió en "la voz de Italia".

Se le ofreció un papel (que Renata Tebaldi no podía realiar) en "Aída", de Giuseppe Verdi, en La Scala de Milán, el teatro más importante del país. María y Meneghini esperaban un gran éxito, pero cuando comenzaron las representaciones, el 12 de abril de 1950, la acogida del público italiano fue fría y la Callas, en un arrebato de cólera, dejó la obra inconclusa tras terminar el segundo acto. Para la segunda representación, el 7 de diciembre de 1950, La Scala se rindió a María Callas, éxito que dio origen a su seudónimo "La Divina".

Mujer muy alta y corpulenta, entre 1953 y 1954 María Callas bajó más de treinta y seis kilos. Cuando reapareció como la tísica Violetta de Luchino Visconti de "La Traviata", en un primer momento, ni el director orquestal Carlo María Giulini la reconoció. Era "otra mujer" y Visconti había hallado la cantante-actriz ideal para sus cinematográficas escenificaciones.

En 1955 canta una "Norma" que adquirirá estatus legendario, junto a Giulietta Simionato y Mario del Mónaco, dirigida por Antonino Votto y en Berlín, junto a Herbert von Karajan, canta una "Lucia di Lamermoor" histórica para la reapertura de la Deutsche Oper Berlin. El delirio del público hace que se deba repetir el sexteto del segundo acto.

En 1956 María debuta en el Metropolitan Opera House de Nueva York con Norma, de Vincenzo Bellini. De ese mismo año, escuchémosla en "Il barbiere di Siviglia", de Rossini: "Una voce poco fa"; fuente: www.liberliber.it. En 1957 tiene lugar la histórica exhumación de "Anna Bolena", de Donizetti, en La Scala, dirigida por Lucino Visconti, y la igualmente histórica "La sonnambula", de Bellini. Durante la gira de la compañía, primero a Colonia y luego a Edimburgo, ante el éxito de las representaciones de "La sonnambula", se agrega una quinta función a las cuatro programadas. María, con toda razón, aduce no estar contratada y se marcha a Venecia donde, en una fiesta que celebraba su amiga Elsa Maxwell, conoce al magnate Aristóteles Onassis.

Un año legendario: 1958
El 27 de marzo de 1958 María cantó en Lisboa, junto al joven tenor canario Alfredo Kraus, una de las representaciones más aclamadas de "La Traviata", de Verdi. Esta función, dirigida por Franco Ghione, es considerada, pese a su sonido precario, como la mejor grabación de es ta ópera. Escuchemos, de esta representación: "Addio del passato"; fuente: www.verdidisco.de. Se conservan, por puro azar, fragmentos filmados de dicha función (fuente: www.youtube.com):

María Callas y Alfredo Kraus en "La Traviata"
Lisboa, 1958.

También de 1958, existe una grabación en vivo (sólo en audio) de "Medea", de Luigi Cherubini: "Figli miei, miei tesor"; fuente: www.liberliber.it.

En 1959, María Callas dejó a su marido por el magnate griego naviero Aristóteles Onassis, con el que vivió una tortuosa relación sentimental. Llegó a retirarse de la escena durante un breve tiempo y, a su regreso, por falta de práctica y excesiva vida social, era evidente que su voz había perdido fuerza y que mostraba signos de decadencia. Fruto de su relación con Onassis, en 1960 dio a luz un niño, al que llamó Omero y que vivió tan sólo unas horas. En 1965, vuelve al Met con dos funciones de "Tosca". Escuchémosla en dos arias de otras dos óperas de Puccini:
Con la esperanza de que Onassis le propusiera matrimonio, en 1966 la Callas renuncia a la ciudadanía estadounidense y toma la nacionalidad griega (con lo que, técnicamente, anulaba su matrimonio con Meneghini). Sin embargo Onassis, tan sólo dos años después, la abandona repentina y abruptamente para casarse con Jacqueline Kennedy, la viuda del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy, asesinado en Dallas. Callas, herida en lo más profundo de su orgullo, nunca pudo superar el abandono de Onassis y jamás se lo perdonó, a pesar de que éste la buscaría después repetidas veces.

María Callas, que se había instalado en París, volvió a los escenarios en 1973 con Giuseppe di Stefano. Por primera vez en ocho años volvía a cantar en público. Con apenas vestigios de su proverbial voz, quedó claro que su regreso iba a ser un rotundo fracaso.

El 16 de septiembre de 1977, María se despertó en su casa de París. Desayunó en la cama y fue al cuarto de baño. Tenía un dolor punzante en el costado izquierdo y se desmayó. Fue llevada de nuevo a la cama y bebió un café fuerte. El médico acudió rápidamente pero, antes de que llegara, María murió. Su funeral tuvo lugar el 20 de septiembre, y su cuerpo fue incinerado en el cementerio parisino de Père Lachaise. Oficialmente murió de una "crisis cardíaca", pero no se descarta que se suicidara ingiriendo una dosis masiva de tranquilizantes. Su urna fúnebre fue robada y encontrada unos días más tarde; tras su recuperación, se dispersaron sus cenizas en el mar Egeo.

Para terminar, me quedo con una frase del musicólogo Kurt Pahlen, "...su canto asemeja una herida abierta, que sangra entregando sus fuerzas vitales... como si ella fuese la memoria del dolor del mundo...".

(Fuente: wikipedia).

VOCES PARA LA HISTORIA: ENRIQUE DE LA VARA

Al hablar de cantantes líricos, se nos vienen inmediatamente a la cabeza nombres como: Alfredo Kraus, María Callas, Plácido Domingo... Sin embargo, hay muchos otros que, aunque quizá no sean tan conocidos, no desmerecen con repespecto a los que son o han sido más famosos, como por ejemplo Enrique de la Vara.

Plaza Mayor de Chinchón. Fuente: flickr.com.

Enrique de la Vara Fuentes
Nació en Chinchón el 21 de mayo de 1911 y estudio canto en Madrid, debutando como barítono en el año 1930. Años después, ya como tenor lírico, actuó en los principales teatros de España y en el año 1950 le fue concedida la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Grabó, con el sello Columbia, varias óperas famosas. Contratado para actuar en Puerto Rico, visitó varios países de Hispanoamérica y fijó su residencia en Venezuela donde siguió actuando en conciertos y televisión. Hombre polifacético, se dedicó también a la pintura y a la enseñanza musical, siendo un enamorado de su pueblo que en el año 1951 le había concedido el título de "hijo predilecto".

Grabaciones completas:
Entre Sevilla y Triana (1949), El canastillo de fresas (1951). Ed.: Columbia.
Maruxa. Ed.: Alhambra (1954).
Los gavilanes. Ed.: Montilla (1954).

Fragmentos y selecciones:
La isla de las perlas: "No me quiere", "Qué triste mi despertar". Ed.: Columbia (1940).
La Lola se va a los puertos (Selección). Ed.: Columbia (1950).

Escuchémosle en la romanza "Tú qué sabes del cariño", de la zarzuela "Entre Sevilla y Triana", de Pablo Sorozábal (fuente: www.youtube.com):



(Fuentes: manolo-eremita.blogspot.com y lazarzuela.webcindario.com).

miércoles, 18 de mayo de 2011

LOS TEATROS: BREVE HISTORIA DEL TEATRO REAL

Teatro Real de Madrid.
Fuente: flickr.com.

Orígenes
El Teatro Real es el teatro de ópera de Madrid, y está situado en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real. Sus orígenes se remontan al reinado de Fernando VII, rey que promovió la construcción en Madrid de un teatro de ópera incluido en el proyecto de remodelación de la Plaza de Oriente; para ello, en 1817 se ordenó la demolición del Teatro de los Caños del Peral, que ocupaba el mismo espacio en el que hoy se alza el Teatro Real.

El encargado del proyecto fue el arquitecto Antonio López Aguado, que diseñó un edificio de forma hexagonal irregular, cuya fachada principal miraría a la Plaza de Oriente y la posterior, de menor empaque, recaería sobre la actual Plaza de Isabel II. La escasez de fondos de la Casa Real hizo que las obras sufriesen numerosos y sucesivos parones y nuevas puestas en marcha.

En 1831 muere Antonio López Aguado, y la construcción del teatro pasa a manos del aparejador Diego Bolón, al que sucedió Custodio Moreno. Tras la subida al trono de Isabel II, numerosos acontecimientos políticos y burocráticos continuaron entorpeciendo la ejecución del proyecto hasta que, el 19 de noviembre de 1850 el Teatro, por fin, se inauguró, coincidiendo con la onomástica de la soberana. La obra elegida fue "La favorita", de Gaetano Donizetti, y actuaron artistas de renombre por aquel entonces, como Marietta Alboni o el director de orquesta Michele Rachele.

En la decoración interior habían trabajado los artistas y decoradores más importantes de la época, como Rafael Tejero, Eugenio Lucas, que pintó los techos, o Humanité-René Philastre, que diseñó el telón de boca. Aparte del coso teatral, con capacidad para 2.800 espectadores, había dos salones de baile, tres de descanso, una confitería, un café, un tocador y un guardarropa. Todas estas comodidades se habían copiado de grandes teatros europeos como el San Carlo de Nápoles o La Scala de Milán.

Primeras temporadas
Tras las pérdidas que ocasionó la primera temporada, y debido al enorme coste que tenía una representación (en torno a 1.200.000 reales) y a las deudas derivadas de su construcción, el Gobierno decidió trasladar la gestión del teatro a manos privadas, mediante concesión. En años sucesivos, se fueron alternando diferentes empresarios privados, que solían abandonar la gestión tras sufrir enormes pérdidas.

En las primeras temporadas dominaron las óperas de Donizetti y Bellini, con presencia también de Rossini y Verdi, que pronto se convirtió en el compositor favorito del público madrileño. La visita de Verdi al teatro, con motivo del estreno en España de su ópera "La forza del destino" en 1863, fue todo un acontecimiento; de esta ópera, escuchemos la: "Overtura"; fuente: www.epdlp.com.

Los años de esplendor del Real se iniciaron en el último cuarto del siglo XIX, con las voces más prestigiosas del panorama europeo del momento, como Adelina Patti, Julián Gayarre o Enrico Tamberlik. Hubo representaciones memorables, como la del 23 de diciembre de 1880, en la que la Patti y Gayarre cantaron "Lucia di Lamermoor", de Donizetti. El propio Gayarre protagonizó uno de los episodios más tristes del teatro al manifestar, durante una representación de "Los pescadores de perlas" de Bizet, en diciembre de 1889, los primeros síntomas de la pulmonía que le llevaría a la muerte un mes más tarde.

En el primer cuarto del siglo XX destacó la presencia en el Real tanto de importantes figuras españolas, como María Barrientos, Ofelia Nieto, Miguel Fleta o Hipólito Lázaro, como de grandes cantantes extranjeros, como Rosina Storchio, Tito Schipa, Titta Ruffo, Giacomo Lauri-Volpi, etc. Dominaban el repertorio las óperas de Puccini (Tosca, La bohème) y Wagner (Lohengrin, Las Valquirias). Escuchemos a:
  • María Barrientos (soprano) cantando "Caro nome", de "Rigoletto", de Verdi, en una grabación de ¡1906! (fuente: www.youtube.com):

Progresivo declive
Poco a poco, el Teatro fue cayendo en declive, debido a las crisis económico-políticas y a otros factores, como el incendio que sufrió en 1867. El 6 de noviembre de 1925, el Teatro Real se cerró por Real Decreto, ya que corría el peligro de derrumbarse por las obras del metro que se hacían en sus inmediaciones. Las dificultades económicas impidieron la realización de diversos proyectos de remodelación; el abandono y la explosión, durante la Guerra Civil, de un polvorín que se había instalado en el interior del teatro, lo llevaron a un estado casi ruinoso.

Las dificultades económicas impidieron la realización de diversos proyectos de remodelación; el teatro, que permaneció cerrado, llegó a un estado casi ruinoso. Después de la guerra civil se planteó seriamente la demolición del edificio. Sin embargo, se planteó su remodelación como Sala de Conciertos y así se reabrió en 1966. Desde ese año hasta 1988 (con la apertura del Auditorio Nacional) fue la única sala de conciertos de Madrid.

El Nuevo Teatro Real
De 1991 a 1997, los arquitectos José Manuel González Valcárcel y Francisco Rodríguez de Partearroyo llevaron a cabo las obras para la reconversión del Teatro en una sala operística. Se tuvo que reformar el escenario, de 1.430 metros cuadrados, encuadrados en un arco de 18x24 metros, con una compleja y sofisticada constitución técnica. Además, se redecoraron todos los espacios del edificio. Para la Sala Principal se mantuvo la estructura, de estilo italiano, y se recuperó la decoración original de 1850. El aforo máximo es de 1.746 localidades. El Teatro abrió de nuevo sus puertas el 11 de octubre de 1997, con el ballet "El sombrero de tres picos" y la ópera "La vida breve". Escuchemos, de "El sombrero de tres picos": "Farruca"; fuente: www.epdlp.com.

En el mismo edificio, el Teatro dispone de salas de ensayo acondicionadas para la orquesta, el coro y el cuerpo de baile, así como una sala de ensayos de escena con las mismas dimensiones del escenario principal. Los artistas cuentan, además, con varias salas de ensayo individuales. También hay talleres de sastrería, peluquería, caracterización, utilería y montaje de escenografías. El público dispone de restaurante, cafetería, sala de proyecciones y tienda. En 2007 se inauguró la Sala Gayarre, con 190 localidades, que se utiliza para diversas actividades complementarias, como conciertos y representaciones de ópera de cámara, recitales, actividades pedagógicas, conferencias, coloquios, cursos y proyecciones.

Salón rojo del Teatro Real. Fuente: flickr.com.

Hoy en día, el Teatro Real acoge a las principales voces del momento como Aquiles Machado, José Bros (tenores) José Van Damm, Leo Nucci, Carlos Álvarez (barítonos), Inva Mula, Cecilia Bartoli (mezzosopranos), etc., a los principales directores, como Daniel Barenboim, Claudio Abbado, Ricardo Mutti, etc., así como a los principales directores de escena, como Giancarlo del Monaco o Pier Luigi Pizzi.

Desde su reapertura como teatro de ópera, la orquesta titular del Teatro Real es la Sinfónica de Madrid. Actualmente, el Teatro acoge unas 180 funciones de ópera y ballet por temporada, además de un amplio programa de conciertos, recitales y otras actividades. Se puede visitar diariamente, en un recorrido guiado por voluntarios de la Asociación de Amigos de la Ópera de Madrid.

Para terminar, un enlace a la página web del Teatro Real de Madrid: http://www.teatro-real.com/.

(Fuente: wikipedia).

martes, 17 de mayo de 2011

A DOS VOCES

Hasta ahora nos hemos detenido, principalmente, en piezas compuestas para una sola voz, ya sea ésta de hombre o de mujer pero ¿qué ocurre cuándo se entretejen dos o más voces? pues que el resultado puede llegar a ser tan delicioso como éste:
Montaje de la ópera "Aida" en las Termas de Caracalla.
Fuente: flickr.com.
"Aida" es una ópera en cuatro actos, con música de Giuseppe Verdi y libreto de Auguste Mariette, compuesta para la inauguración del Canal de Suez, pero estrenada después el 24 de diciembre de 1871 en el Teatro de Ópera de El Cairo. Se trata de una obra espectacular, con gran despliegue escénico (grandes coros y escenas, efectos especiales, etc.).

Personajes
Aída, esclava etíope, hija de Amonasro (soprano).
Radamés, capitán de la guardia egipcia (tenor).
Amneris, hija del rey de Egipto (mezzosoprano).
Amonasro, rey de Etiopía y padre de Aída (barítono).
Ramfis, sumo sacerdote del Dios Amón (bajo).
El rey de Egipto, padre de Amneris (tenor).
Mensajero (tenor).
Sacerdotisa (soprano).
Sacerdotes, sacerdotisas.

Argumento
La historia, ambientada en el Egipto faraónico, narra la historia de amor de Aída, princesa etíope esclava de Egipto y Radamés, militar egipcio y comandante de las fuerzas de ocupación de Etiopía. A este amor se oponen Amonasro, padre de Aída, que exige venganza por la ocupación y la esclavitud a la que ha sido sometido su pueblo, y Amneris, hija del faraón, que también ama a Radamés.

Radamés es enviado para frenar el avance de los etíopes. Amneris, que sospecha que Radamés y Aída se aman en secreto, hace creer a la esclava que, aunque el ejército de Radamés ha resultado vencedor, el valiente comandante ha muerto. Aída, entonces, no puede ocultar su amor y su pena. Entonces Amneris le confiesa que le ha mentido, y se recrea en el hecho de que ella, esclava, jamás podrá aspirar al amor de Radamés.

Entre los etíopes que han sido hechos cautivos se halla el rey, Amonasro, que pide a su hija que no desvele su identidad. Como premio por su victoria, el Faraón concede a Radamés un deseo; lo que éste le solicita, por amor a Aída, es que libere a los prisioneros etíopes. A pesar de la inicial oposición de los sacerdotes y de Amneris, el Faraón accede, reteniendo tan sólo (también a petición de Radamés) a Aída y a su padre. Para consternación de Aída y de Radamés, el faraón entrega al valiente guerrero la mano de su hija, Amneris, y la sucesión al trono.

Amonasro se entrevista a solas con su hija, y le ruega que trate de sonsacar a Radamés qué camino piensa tomar el ejército egipcio en su ataque; sólo así podrán volver los dos sanos y salvos a su Etiopía natal. En un principio Aída rechaza la idea pero, ante los conmovedores ruegos de su padre y su desgraciada situación personal, acaba por acceder. Llega Radamés y Amonasro se oculta. Aída logra vencer los escrúpulos de Radamés y le persuade para que, juntos, huyan a Etiopía. Cuando se disponen a partir, ella le pregunta qué camino deberán utilizar para evitar al ejército egipcio; él le responde que los soldados pasarán a través del Desfiladero de Napata. Amonasro, que estaba escondido, escuchando, aparece y revela su auténtica personalidad; Radamés se da cuenta de que ha sido inducido a traicionar a su patria. Cuando Amonasro y Aída tratan de convencerle para que se marche con ellos, entran en escena Amneris, Ramfis y los guardianes del templo, que han sido testigos de lo ocurrido y  se disponen a arrestarle por traición. Amonasro trata de matar a Amneris, pero Radamés se interpone; así, consigue que Aída y su padre puedan huir, mientras él se entrega a Ramfis.

Más tarde, sola en un salón de su palacio, Amneris manda que traigan a Radamés a su presencia y le dice que intercederá por su libertad si jura que jamás volverá a ver a Aída. Radamés, rotunda y resueltamente, se niega a hacerlo. Entonces Amneris, orgullosa y desesperada, hace que le conduzcan a la sala del juicio, que contempla desde un lugar apartado. Radamés, que no responde a los cargos que se le imputan, es condenado tres veces por traidor y sentenciado a morir sepultado vivo. Salen los sacerdotes y Amneris, en un apasionado arranque, increpa a los jueces por su sanguinaria crueldad.

La escena final transcurre en un doble plano: arriba, el Templo de Phta; abajo, una cripta. Cuando se levanta el telón, la catacumba está siendo sellada para convertirla en la tumba de Radamés, que ya se encuentra dentro de ella. A lo lejos, se oyen los cánticos de los sacerdotes en alabanza a sus dioses y Amneris, en su amarga desolación, gime a la puerta de la cripta. Radamés, vencido, deshecho, se lamenta amargamente porque ya nunca más podrá volver a ver la luz del día, porque ya nunca más podrá volver a su amada Aída... "¡Que al menos tú puedas vivir feliz, ignorando siempre mi terrible destino!", exclama... De repente, oye una voz a su espalda... cree que sus sentidos le engañan... pero no... ¡es Aída! Aída que, cuando supo cuál iba a ser la condena de su amado, corrió a esconderse en la cripta, para morir con él... "O terra addio..."

Enlace al libreto completo: "Aída", de Verdi.

Igualmente bello, y seguramente mucho más conocido, es este dúo, esta vez de soprano y mezzosoprano:

"Dúo de las flores", de "Lakmé", de Léo Delibes.
Fuente: flickr.com.
Es casi seguro que hemos oído esta melodía más de una vez (y más de dos), por ejemplo en anuncios para televisión. Pues sí, pertenece a una ópera en tres actos llamada "Lakmé", del compositor Léo Delibes, que se estrenó en el Teatro de la Ópera-Comique de París en 1883. El libreto, de Edmond Gondinet y Philippe Gille se basaba en la novela "Rarahu o el matrimonio", de Pierre Loti (quien escribió también, recordemos, "Madame Crysanthème", novela en la que se inspiró David Belasco para escribir la obra de teatro del mismo nombre, que a su vez sirvió de inspiración a Giuseppe Giacosa y Luigi Illica para componer el libreto de "Madama Butterfly", de Puccini).

Personajes
Lakmé, sacerdotisa de Brahma (soprano).
Gérald, oficial del ejército británico (tenor).
Nilakantha, sacerdote de Brahma, padre de Lakmé (bajo).
Mallika, esclava de Nilakantha (mezzosoprano).
Hadji, esclavo de Nilakantha (tenor).
Ellen, prometida de Gérald (soprano).
Frédérick, oficial del ejército británico (barítono).
Rose, amiga de Ellen (mezzosoprano).
Miss Bentson, institutriz de Ellen y Rose (contralto).

Argumento
A finales del siglo XIX, durante la colonización británica de la India, muchos de los habitantes locales fueron obligados a practicar su religión en secreto. Gérald, un oficial inglés, entra sin querer a un templo hindú secreto. Allí encuentra a Lakmé, sacerdotisa de Brahma, y ambos se enamoran al instante. Nilakantha se entera de que Gérald ha profanado el templo y busca venganza. En el bazar, Nilakantha hace que Lakmé cante, con el fin de localizar al oficial Gérald. Una vez que lo reconoce, Nilakantha lo apuñala, dejándole malherido. Lakmé lo recoge y lo lleva a un escondite para cuidarle. Mientras Lakmé busca agua sagrada para confirmar su amor por Gérald, Frédéric, otro oficial del ejército amigo de Gérald, le encuentra y le recuerda sus deberes como miembro del regimiento. Cuando Lakmé regresa, se da cuenta de que, debido a las palabras de Frédéric, Gérald ha cambiado y su amor se ha perdido. Ella prefiere morir con honor que vivir en desamor, y se suicida comiendo una hoja de datura. Nilakantha regresa y, al encontrar moribunda a su hija, quiere matar a Gérald; pero Lakmé aún tiene fuerzas para decirle que los dos han bebido del agua sagrada y que ahora Gérald es uno de ellos. Muere serenamente.

El dúo de las flores se sitúa en el primer acto; son Lakmé y Mallika, esclava de Nilakantha, que reúnen flores en el templo, antes de que Lakmé conozca a Gérald.

Enlace al libreto completo: "Lakmé", de Léo Delibes.

(Fuentes: wikipedia, www.fiorellaspadone.com.ar, serenissimo.wordpress.com y http://www.kareol.es/).

lunes, 16 de mayo de 2011

ANECDOTARIO OPERÍSTICO (I)

Hungarian State Opera House.
Fuente: fotopedia.com.

En el mundo de la ópera, como en todas las actividades del ser humano, está esa faceta en la que circunstancias imprevistas, ocurrencias y formas de ser que se apartan de lo habitual, dan lugar a situaciones que en unos casos asombran, conmueven o entristecen, y en otros despiertan la sonrisa e incluso arrancan la carcajada. Veamos algunas anécdotas relacionadas con el mundo de la ópera.

Anécdota con Carmen
Un conocido tenor argentino ensayaba el Aria de la Flor ("La fleur que tu m'avais jetée...") de "Carmen" con su no menos famosa profesora, quien le solicitaba reiterada e infructuosamente que cantase más piano. Finalmente, le dijo la maestra al tenor: "Querido, Carmen era puta, no sorda". Publicado en Revista Claves Musicales Nº 20. Escuchemos a Plácido Domingo cantando este aria: "La fleur que tu m'avais jetée"; fuente: www.epdlp.com.

Con hielo en los...
Rigurosamente cierto. Es lo que sigue. Era el debut de di Stefano en el Met con Rigoletto. ¿Qué pasó con el Duque? Pues que se había pasado la víspera con o pensando en una maciza neoyorquina, con evidente concentración sanguínea y excitación de la zona reproductora hasta llegar a experimentar las lógicas molestias. Comoquiera que esas molestias no desaparecieron para el momento de la función, ¿qué hizo nuestro amigo di Stefano? Pues para aliviarse, ni corto ni perezoso, se metió una bolsa de hielo en las calzas junto a salva sea la parte. Y así hizo su debut. Riguorsamente cierto; al menos, así lo relata el propio di Stefano en su autobiografía.

Rossini, vago de solemnidad
(recogida del libro "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier).
La fama de vago de Rossini era proverbial. Según una famosa anécdota, en pleno invierno el compositor prefería componer en la cama, a pesar de la incomodidad de la postura, el inconveniente que suponía el uso de la pluma y tintero, etc. Un día Rossini acababa de comopner una página de una de sus óperas en ciernes, cuando se le cayó de la cama la última página que había escrito. Y la capacidad creativa del compositor era tanta que prefirió volver a escribir la música de esa página a tener que levantarse de la cama para recogerla.
 ________________________________

Hubo también momentos, sin embargo, que dejaron un sabor de boca hondamente amargo entre los espectadores que los presenciaron:

La muerte de Gayarre
(recogida del libro "Historias de la Historia de la Ópera", de Roger Alier).
En la temporada 1889-1890, Gayarre, que había estado cantando en otros teatros de Europa, había vuelto al Real, donde había ofrecido unos magníficos "Lohengrin", "Mefistofele", "Don Giovanni" y la versión italiana (como se cantaba entonces) de la ópera de Bizet "I pescatori di perle". No se encontraba bien de salud, y había decidido no cantar más aquella temporada, pero por respeto hacia el empresario del Real, conde de Michelena, se decidió a cantar la citada ópera de Bizet en la noche del 8 de diciembre de 1889. La función empezó bien y el tenor parecía estar en forma. Después de un magnífico dúo con el barítono, llegó la romanza de Nadir: algunos espectadores notaron que el tenor la "suspiraba" más que cantarla, y al llegar el famoso agudo se le rompió la voz. Aunque le aconsejaron que suspendiera la función, su amor propio se impuso y cantó hasta el final logrando emitir la problemática nota que había fallado antes, pero salió del teatro decididamente enfermo. Parece que estaba sufriendo los efectos de la gripe (a la que entonces llamaban el "dengue"), que derivó hacia una afección pulmonar que acabó con su vida el 2 de enero de 1890. Al analizar su laringe (que fue donada al Teatro Real), se observó que estaba, en proceso inicial del desarrollo, un tumor canceroso que a relativamente corto plazo habría interrumpido la carrera y sin duda también la vida del cantante. A continuación, un vídeo de la última romanza que cantó Gayarre (pero esta vez en francés) en la voz de Alfredo Kraus (fuente: www.youtube.com):

 

CATEGORÍAS

Adelina Patti (2) Adriana Lecouvreur (1) Aida (7) Aída (4) Alfonso y Estrella (3) Alfredo Kraus (15) André Cluytens (1) Anecdotario (11) Angela Gheorghiu (6) Arrigo Boito (2) Bedrich Smetana (4) Bolero (1) Boris Godunov (1) Carlos Kleiber (1) Carlota Patti (1) Carmen (13) Cavalleria rusticana (8) César Franck (1) Charles Garnier (1) Charles Gounod (8) Chérubin (1) Claudio Abbado (1) Compositores (5) Convent Garden (1) Così fan tutte (1) Directores (2) Don Giovanni (1) Doña Francisquita (1) Efemérides (3) El rapto en el serrallo (1) Emil von Reznicek (1) Enrico Caruso (3) Erich Wolfgang Korngold (4) Ernani (1) Falstaff (1) Faust (8) Fedora (5) Fidelio (2) Fiodor Chaliapin (1) Francesco Cilea (1) Francesco Maria Piave (5) Franco Zefirelli (1) Franz Schubert (3) Fromental Halévy (1) Gaetano Donizetti (5) Galina Gorchakova (1) Gemma Bellincioni (1) Georg Solti (1) Georges Bizet (13) Giacomo Lauri-Volpi (2) Giacomo Meyerbeer (1) Giacomo Puccini (43) Gianni Schicchi (2) Gioachino Rossini (6) Giuseppe di Stefano (1) Giuseppe Giacosa (1) Giuseppe Verdi (63) Giuseppina Strepponi (5) Héctor Berlioz (1) Herbert von Karajan (2) I due Foscari (7) I pagliacci (3) Idomeneo re di Creta (1) Il barbiere di Siviglia (5) Il matrimonio segreto (1) Il tabarro (2) Il trittico (4) Il trovatore (8) Il turco in Italia (1) Instrumentos (1) Jacques Offenbach (1) Jaime Aragall (2) Joan Pons (1) Joan Sutherland (2) Johann Wolfgang Goethe (2) Johannes Brahms (1) Jonas Kaufmann (1) Jorge de León (3) José Carreras (5) Jules Massenet (10) Julián Gayarre (2) L'amico Fritz (1) L'elixir d'amore (2) La bohème (9) La ciudad muerta (4) La clemenza di Tito (1) La donna del lago (1) La flauta mágica (1) La forza del destino (1) La novia vendida (4) La rondine (5) La traviata (13) Lakmé (1) Le nozze di Figaro (1) Léo Delibes (1) Leontyne Price (1) Les contes d'Hoffmann (1) Libretistas (2) Lorin Maazel (1) Los Sabandeños (1) Lucia di Lammermoor (4) Lucía Moreno Sanz (1) Luciano Pavarotti (1) Ludwig van Beethoven (3) Luigi Illica (1) Macbeth (3) Madama Butterfly (6) Manon Lescaut (7) Manuel de Falla (1) Marcelo Álvarez (1) Marco Vratogna (3) Margherita Carosio (3) María Callas (8) Mariano Rivas (5) Marilyn Horne (1) Marilyn Monroe (1) Mariola Cantarero (1) Maurice Ravel (1) Mefistófeles (1) Melodía de la semana (8) Mireille (1) Mirella Freni (9) Mitridate re del Ponto (1) Nabucco (3) Nicolai Ghiaurov (3) Norma (2) Oksana Dyka (3) Olive Fremstad (1) Ópera Estatal de Viena (1) Orquesta (1) Otello (12) Pablo García López (3) Panis angelicus (1) Pasatiempos (10) Pelagio (5) Pietro Mascagni (8) Pilar Lorengar (2) Plácido Domingo (10) Rayén Quitral (1) Renato Bruson (5) Renato Cioni (1) Renée Fleming (4) Richard Strauss (4) Richard Wagner (2) Rigoletto (7) Roberto Alagna (3) Roméo et Juliette (1) Ruggero Leoncavallo (3) Ruggero Raimondi (2) Salomé (4) Saverio Mercadante (5) Sherrill Milnes (1) Simon Boccanegra (3) Sophie Koch (1) Sopranos (1) Stephen Costello (1) Suor Angelica (2) Tannhäuser (1) Teatro alla Scala (1) Teatro Constanzi (1) Teatro de la Maestranza (1) Teatro de la Ópera Garnier (1) Teatro del Liceo (4) Teatro la Fenice (3) Teatro La Scala (3) Teatro Real (2) Teatro San Carlo (1) Teatros (7) Thomas Hampson (1) Tito Gobbi (3) Tito Schipa (1) Tosca (10) Turandot (4) Umberto Giordano (4) Un ballo in maschera (3) Vincenzo Bellini (2) Voces (16) Werther (9) Wolfgang Amadeus Mozart (2)